Artículo: El Pan nuestro de cada mes
supuesto, los piedracielistas: Jorge Rojas, Tomás Vargas Osario,
Carlos Martín, Eduardo Carranza, Arturo Camacho Ramírez, Gerardo
Valencia, Daría Samper, Antonio Llanos, y también Aurelio Arturo,
Uribe Piedrahíta, Adel López Gómez, Gregario Hernández de Alba,
Federico Rivas -Fraylejón-, Lino Gil Jaramillo, Abel Cruz Santos,
Eduardo Guzmán Esponda, Jaramillo Meza, Antonio Gómez Restrepo,
Octavio Amórtegui, Antonio Saab, José, Restrepo Rivera, Antonio
Prada y centenas más imposibles de enumerar. También, por supuesto,
las mujeres, en número reducido: Laura Victoria, Blanca Isaza de
Jaramillo Meza, Emilia Pardo Umaña, Raquel Bonilla Plata, Rosa
Arciniegas, Ester de Azuero, Ana María Castillo. Por las páginas de
Pan pasa de todo: bueno y malo, nuevo y viejo, conocidos y
desconocidos, "modernistas" bajo la influencia de
Rubén Daría, o "nuevos" o de "vanguardia" o
incomprendidos, o comunistas o de derechas, Pan es siempre fiel a
los principios de Nabisco. De todos ellos, ellas y de muchos más
hay un poema, una elegía, un cuento, una traducción, un intento de
ensayo, un texto periodístico, un soneto, algo; cedidos
especialmente para la revista, escritos, con deferencia para ella,
"fusilad os", o sencillamente la página del libro que
algún autor acaba de publicar. La revista trae, ya lo hemos dicho,
un gran porcentaje de material tomado de periódicos y revistas
colombianos y extranjeros: poemas de Rimbaud, Gabriela Mistral,
Antonio Machado, García Lorca, Rubén Darío , Pablo Neruda; el if de
Kipling con su texto original en inglés y tres traducciones
diferentes de tres poetas colombianos; también cuentos de José
María Arguedas, Andersen, Dostoievski, Pombo, Poe, Juan Ramón
Jiménez, ,Boccaccio; la traducción de un cuento de Thomas Mann
especial para la revista, o textos de Georges Bataille, H. L.
Mencken, en fin.
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Desnudo realizado por Ignacio Gómez Jaramillo publicado en el
núm. 6 de 1936. (A.S.R.)
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Oleo de Ignacio Górnez Jaramillo, reproducido por la revista en
1937.
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También por sus páginas pasan los pintores, escultores,
dibujantes, caricaturistas y fotógrafos; los que han logrado
trascender la academia y lograr su arte propio y los que siguen
reproduciendo la influencia europea, todos ellos están
generosamente en la nómina de ilustradores, tanto en las páginas
interiores como en la cubierta. Oleas, dibujos e ilustraciones de
Ignacio Gómez Jaramillo, Luis Alberto Acuña, José Rodríguez
Acevedo, Pedro Nel Gómez, Carlos Correa, Gonzalo Ariza, Salas Vega,
Villaveces, Dolcey Vergara; pasteles de José Posada; acuarelas y
caricaturas de Rendón; ilustraciones de Schloss, Scandroglio,
Martínez Delgado, Rodríguez Cubillos, Ramón Barba, Rómulo Rozo,
Gómez Campuzano, Achury Valenzuela, Félix Timmermans, P. Daguet,
Carolina Cárdenas de Jaramillo; grabados en madera de Frans Mase
reel; témperas de Guillermo Jaramillo y reproducciones de maestros:
Zurbarán, Foujita, Picasso, Rafael, Gregario Vásquez.
SIGUE SIENDO UNA CAJA DE SORPRESAS
Dos años después, en agosto de 1937, va por el número 15, vale
cuarenta centavos el ejemplar y trae 214 páginas; continúa "la
tijera" y el contenido sigue siendo política, historia,
filosofía, cuentos, ensayos, viajes, poesía, ciencia, notas varias,
transcripciones; y sigue siendo también una caja de sorpresas,
porque el lector y la lectora encuentran las locuras del doctor U
ribe White y sus obsesiones: ha solicitado cincuenta cartas de
apoyo al proyecto de traducir, él mismo, The Evo/ution of the
Physics de Einstein, y recibe cientos que publica en una sección:
"Cabildo abierto". Igualmente salen las siluetas de
los colaboradores en materia logística, las personas del
taller de fotograbado y zincograbada de El Tiempo, en medio de
algún artículo o una foto del notable pianista Juan Abarca, con
agradecimiento por haber interpretado la Sonatina boyacense del
"mago del piano Antonio María Valencia", un texto en
francés escrito especialmente para Pan por Lionello Fiumi sobre Le
livre secret de Gabriel d'Annunzio, una carta en italiano, la
cubierta del libro Rubaiyata traducido por el mismo Uribe White,
una nota en defensa de los obreros del acueducto obligados a
limpiar sin máscaras las alcantarillas; la partitura del Himno
olimpico de Manizales de Manuel Grajales o la Sabanera No. 5 dejo
A. Rodríguez Cubillos dedicada a las señoritas Cavanzo Moros, o el
Estudio de pasillo de Aurita Moneada Terán. Todo esto al lado de
una nota de pésame a Juan Lozano y Lozano, Jorge Eliécer Gaitán o
Bernardo Duque Vanegas por la muerte de sus señoras madres, la nota
necrológica de don Pedro A. López, padre del señor presidente de la
república, o la foto de Paulina Rebolledo U., grado de enfermera
social, hija de Emilia Uribe, hermana de los Uribe Uribe, esto en
medio de cualquier texto. La denuncia -tomada de El Tiempo- de don
Rafael Tamayo Herrera, poeta antioqueño que vende sus poemas a la
salida de la iglesia y se los quema el cura párroco. O una
cartulina de página y sobre ella pegada una foto impresa en morados
con rebordes en oro y plata, y como pie: "Dr. Tomás Uribe
Uribe" -su pariente- fallecido en Tuluá e l6 de octubre de
1934 (es el aniversario). Nos estamos imaginando cuánto se divierte
Enrique Uribe White seleccionando el material de su revista y
buscando entre su numeroso archivo obsesiones y rellenos, o
inventándose los concursos y pasatiempos para lectores. En el
número 12 de 1937, anuncia el concurso de fotografía para
aficionados. Tiene, para los mejores del año, un primer premio de $
50,00 Y un medidor Weston, y un segundo premio de $ 25,00.
Publicará las seis mejores fotografías mensualmente y por cada una
pagará $ 5,00. Al poco tiempo tiene que advertir que, por favor, no
manden cualquier foto familiar, porque tiene su escritorio lleno de
fotografías de los hijos de los participantes en el concurso.
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La ilustración fue muy importante en la revista, en este la
primera de Uribe White, la segunda de Rendón y la tercera un
grabado de la Colonia. ( A.S.R.)
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Es la época de la república liberal y de la oposición fanática
de los conservadores que ven en el liberalismo la amenaza de
la masonería y el comunismo. Hay miedos al fascismo y al
socialismo, a la derecha ya la izquierda. Uribe es liberal -no en
vano sobrino del general Uribe Uribe-; es admirador de Jorge
Eliécer Gaitán, de quien con frecuencia reproduce artículos o
discursos, y del presidente Alfonso López, a quien apoya
reproduciendo textos tomados de El Tiempo o El Espectador,
alabanzas a su obra de gobierno porque el doctor López "hace
el gobierno más intelectual del país". A menudo aparecen los
mensajes presidenciales sobre reforma tributaria, política de
tierras o reforma constitucional. Antolín Díaz es en los primeros
tiempos el colaborador en materia política. Escribe especialmente
para Pan sobre carrera administrativa, reforma constitucional o
turismo parlamentario, los temas que se repiten desde siempre en
Colombia. Después el colaborador político es Armando Solano,
"pontífice izquierdista y amado amigo nuestro que colaborará
en 'PAN Político' ", así lo presenta el Editor. La revista
sigue conteniendo de todo, es fiel a Nabisco, aunque éste se
hubiera quedado en Popayán. Reproduce textos y cartas del general
Uribe Uribe, o discursos dedicados a él: uno, por ejemplo, de
Guillermo Valencia; también, ocasionalmente, materiales que hablan
de las tareas sindicales y las relaciones con el gobierno.
Simpatiza de lejos con el comunismo; aparecen fotos, tomadas de la
revista La URSS Reconstruye, que ilustran los avances soviéticos en
cuestiones sociales. Está contra el fascismo en Italia y Alemania;
reproduce un discurso de Romain Rolland, pronunciado en 1935 en
París, contra el imperialismo y los fascismos. Simpatiza con los
movimientos de izquierda en Colombia, teme la reacción derechista,
apoya las ideas izquierdistas de Gaitán pero de todas maneras hay
cierto temor, "porque el Ejecutivo ha ido de complacencias con
el izquierdismo hasta tomar un cariz de extrema izquierda",
escribe en Pan Juan Lozano. A pesar de que existe el miedo de que
Olaya Herrera, cuando llegue a la presidencia, haga tabla rasa de
los avances del gobierno de López Pumarejo, cuando muere en Roma en
1937, el partido liberal se queda sin candidato y hay un gran duelo
nacional que invade la revista. Pan reproduce textos sobre Olaya
Herrera tomados de diferentes diarios y escritos por los
intelectuales del momento: Sanín Cano, Germán Arciniegas, Guillermo
Valencia, Luis Cano, Esteban Jaramillo. En 1937 apoya la
candidatura de Eduardo Santos, liberal y patriota, le dedica
portada en el número 14 y saca una síntesis del programa. Enrique
Uribe se une a su candidatura y la proclama contra la de Daría
Echandía, por ser el candidato oficial, por lo cual los lectores le
escriben para regañarlo, y a pesar de ello edita un texto bastante
fuerte de Alejandro Valencia, líder de derechas, contra
Echandía.
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Ejemplos de algunas propagandas publicadas en Pan.
(A.S.R.)
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La revista Pan está hecha en su 99% de colaboración masculina,
muy de acuerdo con el momento histórico. No obstante, queda ese
pequeño porcentaje para el silencio de la mujer que se atreve. A
veces aparecen poemas, cantos a la naturaleza o al amor cedidos
especialmente para Pan, como el Nocturno tropical de la escritora
venezolana OIga Briceño, o "Al Tequendama" de Agripina
Montes del Valle; traducciones de Adelita Sarquís o de Eugenia
Bonilla; algún texto de Raquel Bonilla Plata sobre la diva Lola
Montes, quien fuera la amante de Luis I de Baviera, o un recuerdo
de la nieta de Ibsen, con quien estudió en el colegio en Alemania,
escritos en "estilo gracioso y sincero", según el Editor.
También los poemas de Josefina Lleras Pizarra -apenas tiene catorce
años- y relatos o cuentos que llegan tras notas anónimas y
seudónimos escritos y enviados con miedo a trasgredir la norma,
como la de aquella mujer que escribe apoyando la traducción de
Einstein y comienza diciendo que sabe que su opinión no vale; o los
poemas de Billitis de Ana María Castillo, de quien se piensa que es
un varón y se sospecha que puede ser Germán Arciniegas oculto bajo
un seudónimo femenino.
NUNCA FUE DE VANGUARDIA
Pan no es una revista de otro mundo. Nunca fue de vanguardia,
tal vez porque en el país la vanguardia no existe. Sin embargo,
muchos intelectuales del momento la consideraron como la mejor
publicación nacional. Para el cuarto aniversario de la revista,
Rafael Maya, el poeta, escribe un texto muy pomposo, en elogio de
ella y su director. Pan es una revista amena, entretenida, pero no
hace estremecer a nadie. Es que estamos en la década del treinta,
se ha expedido la famosa ley 200, el partido liberal está recién
instalado en el poder, la industria liviana en crecimiento; es el
principio de la modernización del campo, hay necesidad de alimentos
para la población urbana que crece y, sin embargo, la mujer
permanece en la casa y los pintores no logran sobresaltar a nadie.
De repente alguien escribe un texto crítico sobre la poesía en
Colombia, anunciando que los poetas del momento son Eduardo
Carranza y Germán Pardo García, como descubriéndolos. De resto, los
amaneceres siguen siendo diáfanos, la palabra viste el mismo
"moho académico" y nuestros escritores continúan adorando
la retórica. La ciencia nos habla de los nuevos descubrimientos en
cirugía plástica, del gusano rosado del algodón, de la mosca de la
caña de azúcar; o de un invento llamado televisión, que pronto
convulsionará los medios de comunicación del mundo entero. El
Editor nos sigue sorprendiendo con cuestionarios, exámenes,
adivinanzas, acertijos, concursos de responder preguntas:
¿qué tanto sabe Ud.?, para después decir, con ese su sentido
del humor tan especial, que eso que usted tanto sabe de nada le
sirve. No obstante, premia con jugosos regalos y hasta dinero en
efectivo. Es ese afán por hacer participar al lector-lectora y
encontrar colaboración.
La revista sostuvo sus sesenta y hasta ochenta páginas de
publicidad en blanco y negro y en color. Sugestivos avisos nos
anuncian joyas, cigarrillos, plata martillada, refrigeradoras,
lavadoras y radios, instrumentos de ingeniería, fotografía y
óptica, o nos venden autos, impermeables, muebles, artículos
sanitarios, paños finos producidos en Inglaterra, sombreros
importados, arquitectura hecha por arquitectos venidos de España o
con estudios hechos en Europa (apenas nace la primera facultad de
arquitectura del país). También canjes publicitarios que, al
parecer, existen desde siempre: un aviso sobre el almacén Ley a
cambio de un artículo sobre el almacén Ley, un aviso de la
peluquería Richard y un texto: "Una permanente
agradable", esta vez de una mujer, por supuesto: Ana María
Castillo. Sí, surge el capitalismo, pero pocos quieren cambiar el
statu quo señorial. Total, que Colombia sigue siendo rural, y los
pintores pintan paisajes campesinos y los fotógrafos capturan
imágenes campestres, yen Pan nos escriben sobre paseos al Cocuy,
ala Sierra Nevada de los Taironas, al Sumapaz y a la laguna de
Fúquene; o nos hablan de regiones y de pueblos: Caquetá, Meta,
Ambalema, Mariquita, Girardot, o del viaje en Ford de Cali a
Bogotá, o de hallazgos arqueológicos; todo esto ilustrado con
fotografías, en su mayoría tomadas por el mismo doctor Uribe White
o por los autores de los textos. También incluye traducciones de la
revista National Geographic. Este material es por lo general
anecdótico, con algunos datos técnicos, para que no se nos olvide
que sus autores son ingenieros.
Pan trae artículos serios sobre aspectos financieros; con alguna
frecuencia sobre cine, música, arqueología, fotografía, y apartes,
en muchas entregas, acompañados de fotos de "Diario de
Guerra", de Carlos López Narváez, sobre el reciente conflicto
con el Perú. Pan también reproduce, como toda revista, escritos de
un escritor sobre otro. Empero, recordemos que aquellos aman la
oratoria, y Uribe también. Entonces publica los discursos
pronunciados con o sin motivo, con banquete o sin él, de un
escritor sobre un pintor, de un poeta sobre un periodista y
viceversa, o escritos sobre una traducción, texto o ensayo, casi
siempre hechos muy cuidadosamente, con sus hipérboles y
prosopopeyas, con silepsis, elipsis, epifonemas y antífrasis. Sí,
con ese lenguaje grandilocuente poco crítico, "esa loa
constante de los monopolizadores de la elocuencia y de la
pluma", escribe alguno de ellos.
DESATA POLEMICAS
Pan mantiene hasta el final la sección de reseñas de libros y
revistas colombia nos que salen en ese momento a la circulación, a
menudo con la muestra de un capítulo y presentados por algún
escritor. También traducciones, casi siempre hechas especialmente
para Pan, por Otto de Greiff, Josefina Pérez, Víctor M. Londoño y
el mismo Uribe White. La sección de cartas de los lectores, que en
1938 se llama "El Correo de Pan", manejada por Antonio
Prada, inventa la Galería de las Vejeces -cuando los grandes eran
chicos- y reproduce las fotos de Juan y Carlos Lozano y Lozano, de
Arturo Camacho Ramírez. En otra época se llama "Cabildo
abierto"; allí publica cartas de amigos y desconocidos que
elogian la revista, una carta de Sanín Cano escrita en inglés
dirigida al director, misivas donde le dicen que la revista es muy
mala, o hacen correcciones, o la contradicen, pero por lo general
llegan elogios: tan bonito el papelito amarillo que utilizó en el
número pasado. A veces son críticas, porque la portada reproduce la
foto de su hermana, o a los colores de la cubierta, o porque edita
textos entre avisos publicitarios; o porque Pan es esnobista al
meter ilustraciones de gentes extranjeras. También se desata una
breve polémica en la que intervienen los diarios El Espectador, El
Tiempo y El Liberal, porque el Editor publica en 1939 unos poemas
de Jorge Rojas corregidos por el mismo Uribe White, por lo cual
tiene que dar explicaciones que son defendidas por Eduardo
Caballero Calderón -Swan-, y este a su vez es atacado por Hernando
Téllez, polémica que no toca fondo. Además, llegan cartas a la
dirección porque Enrique Uribe, en su traducción del Rubaiyata,
escribe Khayyam y no Jayam. Esa es la profundidad de las críticas:
O las cartas que llegan porque consideran pornográficos y atrevidos
los poemas que Ana María Castillo hace de Billitis, y donde se
manifiestan dudas sobre su existencia real; o una carta amorosa de
un admirador de ella; o las quejas de ella misma por la cantidad de
cartas anónimas que le han llegado, a raíz, también, de los poemas
de Billitis. Esta es Colombia a fines de la década del 30: la
mojigatería ramplona.
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Un escrito de Ana María Castillo. núm. 16. octubre de 1937.
(A.S.R.)
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Correo de Pan. núm. 16. octubre de 1937. Extra. (A.S.R.)
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Así es como el director, desde "El Sillón del Editor",
que más tarde se convierte en "La Pipa del Editor",
ventila muchos asuntos de interés nacional, cuenta chismes de lo
que ocurre en el Congreso, publica defensas sindicales, escribe
notas sociales, anuncia enfermedades y muertes de conocidos y
amigos, da pésames y plácemes. Avisa con fotografías: primeras
comuniones o matrimonios -el de Eduardo Caballero Calderón e Isabel
Holguín, por ejemplo-, al igual que otras actividades sociales,
viajes, comidas, fiestas de los intelectuales, amigos y parientes;
o se extiende en alabanzas al embajador del Japón por la recepción
a la cual asiste; o publica las fotos del baile de la Cruz Roja
celebrado en el Teatro Colón. A veces se queja de que los amigos no
escriben -nadie, por ejemplo, escribe algo nuevo a la muerte de
Ricardo Rendón-, y por ello tiene que hacer uso de la
"tijera". Desde allí él hace sentir que Pan es su
revista, sus amores, sus locuras, sus obsesiones, confusiones y
contradicciones. Un día de 1940 Pan no sale más. Ha llegado a
imprimir hasta cinco mil ejemplares de una sola edición, que
alcanzan los rincones más apartados de Colombia y otros países, y
la oración fúnebre que solicitara cinco años atrás se quedó sin
editar.
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Una muestra del diseño de la revista. (A.S.R.)
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