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La
mujer colombiana como objeto (de estudio)
Mujer y familia en Colombia
Elsy Bonilla C. (Compiladora)
Plaza y Janés Editores, Bogotá, 1985,
310 págs.
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Hace apenas algunos años era
prácticamente inconcebible, en Colombia, realizar una investigación en la que la mujer,
en tanto sujeto social, fuera considerada como elemento fundamental en el análisis de la
sociedad. Su grado de escolaridad, su participación política y laboral, su condición de
jefa de hogar, su desempeño de una doble jornada de trabajo, su inclusión en las
políticas de desarrollo del país, etc., se pasaban prácticamente por alto, en aras de
concebirla y valorarla únicamente como madre, como reproductora de la especie y, por lo
tanto, como pilar fundamental de la familia.
Mujer y familia en Colombia es una compilación de artículos cuyo punto de partida
constituye el acercamiento a la mujer en su doble situación de subordinada: como
integrante del sexo femenino y como miembro de la clase menos favorecida, y que enfocan
desde diversos ángulos la nación que ella cumple como reproductora biológica y como
reproductora social.
Los estudios que componen el libro no se proponen demostrar las condiciones de desigualdad
y el ejercicio de poder que la sociedad patriarcal ha impuesto a la mujer, aunque
las estadísticas al respecto son elocuentes, sino partir más bien de esta
desigualdad para analizar las condiciones propias de la mujer trabajadora.
Cabe destacar que estas investigaciones, dadas las limitaciónes que en el campo de las
ciencias sociales supone la inexistencia de estudios análogos que permitan comparar los
comportamientos antes determinados problemas, abordan por primera vez fenómenos de vieja
data, abriendo espacios y planteando interrogantes que indudablemente crearán nuevas
formas de ver en la investigación social y señalarán los derroteros que han de seguirse
para lograr una verdadera transformación de la sociedad.
No resulta fácil sortear los escollos metodológicos en una investigación sobre la
mujer. Magdalena León, en "La medición del trabajo femenino en América Latina:
problemas teóricos y metodológicos", analiza la medición en los censos y las
consecuencias que determinada concepción del trabajo ha tenido en los estudios sobre la
mujer. Hay, al menos, dos puntos que enfrentar en este tipo de investigaciones: el de la
medición y el de las definiciones conceptuales que han dejado por fuera elementos tan
importantes como el trabajo del ama de casa.
El papel de la familia, su conformación legal o de hecho, su extensión o nucleación, la
configuración del poder, sus ingresos, los individuos que la conforman, su nivel de
fecundidad, son elementos fundamentales no sólo en el examen de la situación social de
la mujer la familia continúa siendo la principal fuente de análisis sino de
la sociedad en su conjunto, en tanto que es la familia, como núcleo social básico, hacia
donde se dirige la política de desarrollo del país en lo referente a población,
fecundidad, nivel de vida, etc. Aquí cabe destacar el trabajo de Yolanda Puyana. "El
descenso de la fecundidad por estratos sociales", que de manera clara investiga y
comenta las orientaciones demográficas en Colombia, enmarcadas dentro de la estrategia
estadounidense de control de la natalidad en el tercer mundo y específicamente en
América Latina. Dicha política, tal como se documenta estadísticamente, comenzó a
fructificar en un sensible descenso de la tasa de nacimientos en nuestro país, descenso
que muestra diferencias según los estratos sociales.
En la familia se observan, así mismo, los cambios con relación a la sexualidad, la
autoridad, las costumbres. De manera que los estudios que al respecto se hagan orientarán
las medidas que tiendan a mejorar el nivel social. En el de Ligia de Ferrufino, "La
familia de hecho en Colombia, una metodología para su estudio", se observa cómo la
conducta con relación al matrimonio, especialmente en los jóvenes y en las mujeres, ha
cambiado ostensiblemente a causa, en parte, de la adquisición de nuevas pautas
culturales, por la influencia de los medios de comunicación. Se han incrementado
notoriamente las uniones libres, a la par que el rechazo de las mujeres al concubinato
encubierto. La mayoría de las veces se prefiere disolver el matrimonio, a fin de quedar
libres ambos cónyuges para adquirir un nuevo vínculo. Cabe concluir, con Ligia de
Ferrufino, que "la frecuencia y generalización de la familia de hecho están
modificando las características estructurales y las funciones tradicionales de la familia
y la sociedad colombiana" (pág. 78).
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"La madre trabajadora, ¿una
contradicción?", de Elsy Bonilla, se refiere al papel de la mujer en la
reproducción, comprobando, por ejemplo, que el ama de casa, catalogada hasta hoy, junto
con los ancianos, los niños y los inválidos, en las filas de la población
económicamente inactiva, asume los costos de la reproducción de la fuerza laboral, con
un trabajo que tradicionalmente se ha considerado inexistente, lo cual ha venido
permitiendo que los costos sean calculados sin consideración alguna del trabajo que
realiza la mujer en el hogar; silencio u omisión que ha traído consecuencias profundas,
incluso en la investigación social misma.
El trabajo que debe realizar el ama de casa, además del que un número cada vez mayor de
madres ejecuta por fuera del hogar, conduce a la mujer no sólo a pagar los altos costos
físicos que las dos jornadas de trabajo le exigen, sino también a sobrellevar el enorme
peso psíquico de sentir, de acuerdo con las funciones que se le han asignado
tradicionalmente, que, por esta razón, no cumple a cabalidad los deberes de madre, costos
que van no sólo en detrimento de ella, sino de la familia en general. En este contexto,
la política gubernamental de bienestar familiar, las guarderías y los centros de
atención integral al preescolar (CAIP)
son fundamentales no sólo para que las
trabajadoras cuenten con una mayor colaboración en la educación y el cuidado de sus
hijos, sino también porque en las actividades que estos centros idean para las madres se
ayuda a romper el profundo estado de marginación y aislamiento social que ellas padecen.
Estas dificultades se ven aumentadas cuando la mujer es jefa de hogar y no dispone de la
contribución del cónyuge para sufragar los gastos domésticos. Se enfrenta a una
situación desigual y desventajosa en relación con los hogares cuyo jefe es el varón, no
sólo porque a la mujer se le ofrecen menores oportunidades laborales y de ingresos, sino
porque su posibilidad de participar en programas de crédito, cooperativos, etc., es
prácticamente nula.
Mary García Castro, por su parte, en "Trabajo versus vida: las inmigrantes
colombianas en Nueva York", expone cómo buen número de nuestras compatriotas,
obligadas por una proletarización cada vez mayor y; en consecuencia, golpeadas
fuertemente por el desempleo, emigran a los Estados Unidos sin que logren escapar allí a
la lógica de una sociedad que valona el trabajo en relación con el sexo e impone a la
mujer oficios en los cuales el marginamiento resulta aún peor que en su propio país.
Quizás sea dable concluir que esas inmigrantes viven las mismas condiciones de
desigualdad que en nuestro país, con la gran diferencia de que su categoría de
indocumentadas, de extranjeras, de separadas de la familia y de aisladas ungüísticamente
las convierte más fácilmente en víctimas de la opresión.
Dada toda esta situación de desigualdad, marginamiento y restringida participación
social y política, se han creado en Colombia asociaciones femeninas, que desde principios
de siglo y de acuerdo con concepciones y enfoques diversos, han buscado y buscan ampliar
los derechos y las oportunidades de la mujer, con miras a una sociedad donde ni el sexo ni
la raza ni la riqueza den motivo a la opresión. La historia de estas asociaciones, sus
fines, objetivos y campos de trabajo son ampliamente explicados por Diana Medrano y
Cristina Escobar en "Pasado y presente de las organizaciones femeninas en
Colombia".
MARIA CECILIA VÉLEZ S.
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