Boletín Cultural y Bibliográfico. Número7,  Volumen XXIII , 1986
 

Una recopilación de relatos


Karanau: relatos breves y crónicas
Raúl Loyo Rojas
Colcultura, Colección Autores
Nacionales, tercera serie, núm. 1,
Bogotá, 1985, 152 págs.

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Karanau es el nombre de un ser mitico entre los indígenas guahíbos en los llanos colombianos y venezolanos. Su característica es producir las tolvaneras, o sea el viento rasante que sopla imprevistamente las sabanas levantando polvaredas. Los relatos que comprende la obra de Raúl Loyo Rojas (1904-1965) son iguales: superficiales, desligados entre sí, bastante heterogéneos. Sin embargo, de vez en cuando muestran algo de esa tierra llanera en aspectos nuevos e interesantes.
El autor da en la obra una explicación del origen de esta recopilación de relatos deshilados: se trataría de una recuperación de la tradición oral. Generalmente son relatos que Loyo clasifica como folclóricos recordándonos esa visión de Robert Redfield con los abandonados planteamientos antropológicos de la folk culture de los años cuarenta. El autor en ningún momento habla de una tradición llanera; simplemente se limita, como ya lo indica un subtítulo, a "El llano: su gente [...] su folclor" observados desde fuera, pese a su pretendida actitud participativa.
La obra está dividida en dos partes: Páginas de historia y relatos, crónicas y folclor, entre las cuales no existe, empero, una división real. Así, por ejemplo, en la segunda parte se encuentran varias crónicas históricas que debían estar integradas a la primera parte; es el caso de Recado sobre alma llanera (págs. 141-145). Los relatos o crónicas que componen Karanau podrían haber sido ordenados temáticamente sin afectar para nada el conjunto de la obra. Por el contrario, ello facilitaría en mucho la comprensión del lector, haciendo más ágil y agradable la lectura.
Las crónicas históricas de Raúl Loyo Rojas se caracterizan por ser muy elementales, y aun diría que irrelevantes. Que si tal o cual hacienda quedaba en este u otro sitio, que si fué fundada en ese o en aquel año, etc.  A tales preguntas busca responder el autor recurriendo siempre a largas citas textuales de algunos libros de historia. Las crónicas de Loyo se caracterizan, más aún, por lo repetitivo y monótono de sus comienzos y desarrollo, al utilizar siempre una misma estructura narrativa. De los nueve textos aglutinados arbitrariamente en la primera parte solo resultan interesantes los dos últimos relatos: Barroso, el profanador y Los indios desollados de Fundador. El primero, por las características de cuento basado en hechos históricos; el último, por ser un cruel relato de las relaciones interétnicas de los chiricoas y el llanero, que revelan sucesos trágicos como los de La Rubiera en 1966, al mostrarse la deplorable práctica del genocidio. En un relato posterior, intitulado La matanza de Camoruco, se retoma otro suceso de análogas cáracterísticas.
De la segunda parte, los cuatro primeros relatos tienen como común denominador personajes ajenos a la organización social y política indígena que llegan a integrarse a ésta (págs. 49-57) y que hacen recordar el caso, descrito por fray Pedro Simón, de un soldado llamado Francisco Martín, quien tras formar parte de la expedición de Ambrosio Alfinger (¿1530-1533?) se integró a la vida de los aborígenes.
En otro grupo de relatos, centrados en la celebración de las festividades religiosas en los llanos, se mantiene siempre un tono bastante superficial. En ellos se alúde a la semana santa, a la nochebuena, a algunos bailes y, por supuesto, al coleo en Aráuca, en forma de remenbranzas.
El siguiente grupo consiste en una trilogía de mitos indígenas, a la manera de simples cuentos, el primero de los cuales da título a la obra. El segundo, El salvaje de Cutufi, es una versión llanera del difundido mito de un ser similar al hombre y al simio, es llamado Boráro entre los tucanos del Vaupés. El último mito —que, aunque el autor no lo dice, es de procedencia netamente indígena— trata sobre el origen de la garza morena.
La serie final refleja apreciaciones del autor sobre Arauca y algunos aspectos propios del llano, a los cuales califica de exóticos.
En El llano exótico y exuberante expone el tema de un movimiento mesiánico que prosperó en la década de 1920 (págs. 109-110), y que reaparece posteriormente en otro relato (págs. 134-135).
Algunas de las últimas narraciones se disipan en vacuas sugerencias acerca de la gente del llano o en comentarios "señoreros" en tomo a si los personajes de Doña Bárbara, novela de Rómulo Gallegos, son reales o producto de la imaginación del escritor. En medio de esa mezcla de anécdotas y sucesos históricos, uno de los textos más interesantes y que escapan a una ligera descripción se llama El ocaso de una tribu. En él Raúl Loyo Rojas se plantea el proceso de aculturación de un grupo indígena, cuya trayectoria histórica relata de manera más concienzuda. Quizá uno de los trabajos más bellos sea María Laya. Su estilo, bastante elaborado, difiere del de todos los demás relatos.
Se podría decir, considerando la obra en conjunto, que Karanau son páginas al viento en un mundo de lectores muy selectivos.

AUGUSTO OYUELA CAYCEDO