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Una
recopilación de relatos
Karanau: relatos breves y
crónicas
Raúl Loyo Rojas
Colcultura, Colección Autores
Nacionales, tercera serie, núm. 1,
Bogotá, 1985, 152 págs.
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Karanau es el nombre
de un ser mitico entre los indígenas guahíbos en los llanos colombianos y venezolanos.
Su característica es producir las tolvaneras, o sea el viento rasante que sopla
imprevistamente las sabanas levantando polvaredas. Los relatos que comprende la obra de
Raúl Loyo Rojas (1904-1965) son iguales: superficiales, desligados entre sí, bastante
heterogéneos. Sin embargo, de vez en cuando muestran algo de esa tierra llanera en
aspectos nuevos e interesantes.
El autor da en la obra una explicación del origen de esta recopilación de relatos
deshilados: se trataría de una recuperación de la tradición oral. Generalmente son
relatos que Loyo clasifica como folclóricos recordándonos esa visión de Robert Redfield
con los abandonados planteamientos antropológicos de la folk culture de los años
cuarenta. El autor en ningún momento habla de una tradición llanera; simplemente se
limita, como ya lo indica un subtítulo, a "El llano: su gente [...] su folclor"
observados desde fuera, pese a su pretendida actitud participativa.
La obra está dividida en dos partes: Páginas de historia y relatos, crónicas
y folclor, entre las cuales no existe, empero, una división real. Así, por ejemplo,
en la segunda parte se encuentran varias crónicas históricas que debían estar
integradas a la primera parte; es el caso de Recado sobre alma llanera (págs. 141-145).
Los relatos o crónicas que componen Karanau podrían haber sido ordenados
temáticamente sin afectar para nada el conjunto de la obra. Por el contrario, ello
facilitaría en mucho la comprensión del lector, haciendo más ágil y agradable la
lectura.
Las crónicas históricas de Raúl Loyo Rojas se caracterizan por ser muy elementales, y
aun diría que irrelevantes. Que si tal o cual hacienda quedaba en este u otro sitio, que
si fué fundada en ese o en aquel año, etc. A tales preguntas busca responder el
autor recurriendo siempre a largas citas textuales de algunos libros de historia. Las
crónicas de Loyo se caracterizan, más aún, por lo repetitivo y monótono de sus
comienzos y desarrollo, al utilizar siempre una misma estructura narrativa. De los nueve
textos aglutinados arbitrariamente en la primera parte solo resultan interesantes los dos
últimos relatos: Barroso, el profanador y Los indios desollados de Fundador. El
primero, por las características de cuento basado en hechos históricos; el último, por
ser un cruel relato de las relaciones interétnicas de los chiricoas y el llanero, que
revelan sucesos trágicos como los de La Rubiera en 1966, al mostrarse la deplorable
práctica del genocidio. En un relato posterior, intitulado La matanza de Camoruco, se
retoma otro suceso de análogas cáracterísticas.
De la segunda parte, los cuatro primeros relatos tienen como común denominador personajes
ajenos a la organización social y política indígena que llegan a integrarse a ésta
(págs. 49-57) y que hacen recordar el caso, descrito por fray Pedro Simón, de un soldado
llamado Francisco Martín, quien tras formar parte de la expedición de Ambrosio Alfinger
(¿1530-1533?) se integró a la vida de los aborígenes.
En otro grupo de relatos, centrados en la celebración de las festividades religiosas en
los llanos, se mantiene siempre un tono bastante superficial. En ellos se alúde a la
semana santa, a la nochebuena, a algunos bailes y, por supuesto, al coleo en Aráuca, en
forma de remenbranzas.
El siguiente grupo consiste en una trilogía de mitos indígenas, a la manera de simples
cuentos, el primero de los cuales da título a la obra. El segundo, El salvaje de
Cutufi, es una versión llanera del difundido mito de un ser similar al hombre y al
simio, es llamado Boráro entre los tucanos del Vaupés. El último mito que, aunque
el autor no lo dice, es de procedencia netamente indígena trata sobre el origen de
la garza morena.
La serie final refleja apreciaciones del autor sobre Arauca y algunos aspectos propios del
llano, a los cuales califica de exóticos.
En El llano exótico y exuberante expone el tema de un movimiento mesiánico que
prosperó en la década de 1920 (págs. 109-110), y que reaparece posteriormente en otro
relato (págs. 134-135).
Algunas de las últimas narraciones se disipan en vacuas sugerencias acerca de la gente
del llano o en comentarios "señoreros" en tomo a si los personajes de Doña
Bárbara, novela de Rómulo Gallegos, son reales o producto de la imaginación del
escritor. En medio de esa mezcla de anécdotas y sucesos históricos, uno de los textos
más interesantes y que escapan a una ligera descripción se llama El ocaso de una
tribu. En él Raúl Loyo Rojas se plantea el proceso de aculturación de un grupo
indígena, cuya trayectoria histórica relata de manera más concienzuda. Quizá uno de
los trabajos más bellos sea María Laya. Su estilo, bastante elaborado, difiere
del de todos los demás relatos.
Se podría decir, considerando la obra en conjunto, que Karanau son páginas al
viento en un mundo de lectores muy selectivos.
AUGUSTO OYUELA CAYCEDO
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