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Escudriñando
el pasado y el presente páez
Territorio, economía y sociedad páez
Maria Teresa Findji y José María Rojas
Universidad del Valle, Cali, 1985, 309 págs.
mapas y
anexos
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En los últimos
años, el Cauca ha vivido en estado de guerra, lo cual ha afectado profundamente a la
población páez, que habita la cordillera Central, cerca de Popayán. La obra de Findji y
Rojas sale a la luz en medio de este martirio de los paeces, dándonos un marco conceptual
que sitúa tanto las instituciones internas que históricamente han permitido la
supervivencia de esta comunidad indígena, como las estructuras económicas y
demográficas que en este momento la debilitan. Fruto tanto de una investigación
cuidadosa de la realidad histórica y sociológica de los paeces, como de un decenio de
colaboración con ellos, esta obra nos facilita una base de modelos analíticos y de datos
empíricos, lo cual representa la contribución más significativa, hasta este momento, al
conocimiento sobre los paeces de las vertientes occidentales de la cordillera.
El libro, dividido en dos partes, presenta una reconstrucción de la historia de los
paeces del resguardo de Jambaló y una minuciosa encuesta económica y demográfica
llevada a cabo en 1982 entre paeces, guambianos y mestizos que habitan el resguardo.
Lo que más me atraía, al comenzar a leer el libro, era su análisis histórico. Tres
conceptos rigen este modelo del pasado de los paeces: frontera, territorio y cacicazgo.
Según los autores, la historia de Jambaló es la de múltiples definiciones del
territorio de acuerdo con la naturaleza cambiante de la frontera entre paeces y europeos.
Para entender esa historia es también necesario tener claridad sobre la naturaleza de la
territorialidad de los españoles y colombianos que han peleado la frontera con los
indígenas. Esta frontera cambia de bélica y expansionista, tanto por parte de los paeces
como de los europeos, a frontera de integración que intenta hacer del territorio páez un
territorio primero colonial y luego nacional. Findji y Rojas entretejen esta calidad
cambiante del territorio páez con un amplio conocimiento de la conformación del
territorio nacional, poniendo de relieve la formación de los resguardos indígenas, la
expansión en busca de la quina y el nacimiento de la hacienda de terraje.
Los autores describen un modelo de la transformación de los cacicazgos de los siglos
XVIII y XIX. Partiendo de un tratamiento de los grandes cacicazgos de Pitayó, Tacueyó,
Togoima y Vitoncó, establecidos a principios del siglo XVIII, muestran cómo sus
fundadores llegaron a definir un territorio propio, utilizando la ley colonial y las
aperturas coyunturales para sentar su propia autoridad. Aunque otros estudiosos también
han captado esta parte de la trayectoria política de los paeces, Findji y Rojas la llevan
más adelante, haciendo una minuciosa comparación entre las tácticas de los varios
caciques. Demuestran que las diferencias entre las definiciones de autoridad que regían
las fundaciones de varios resguardos representan una evolución en la definición de la
autonomía política de los indígenas.
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Aunque existan varios
intentos de estudiar la historia colonial de los paeces, ningún historiador ha ofrecido
un modelo de la transformación republicana desde adentro, es decir, teniendo en
cuenta la dinámica propia de los paeces. Lo que tenemos son modelos nacionales, y hemos
pasado por alto la necesidad de crear modelos históricos que tengan en cuenta las
estructuras de la comunidad misma. Tal es la contribución más importante de esta obra.
Los autores analizan la transformación de los caciques coloniales en caudillos
republicanos. Caudillos que dirigen ejércitos indígenas en las guerras civiles,
utilizando un territorio que se asemeja estrechamente al de los cacicazgos coloniales que
las autoridades republicanas liquidaron. Aquellos caciques/caudillos son "caciques
sin cacicazgos" que establecen una autoridad netamente páez a través de una visión
histórica propia, pero dentro del nuevo contexto del siglo XIX.
Generalmente los escritos sobre Manuel Quintín Lame son o biografías o evaluaciones del
contexto histórico de la sociedad mayor de su época. Las reivindicaciones de este
dirigente indígena se entienden como cualquier reivindicación de un movimiento popular
dentro del marco de la sociedad mayor. Findji y Rojas sientan las bases para un nuevo
entendimiento de la Quintinada, dentro del marco de los caudillos republicanos de los
paeces. La diferencia entre Lame y los otros "caciques sin cacicazgos" es que el
primero articula una nueva memoria histórica que se encamina hacia una reivindicación
del ser indígena, en vez de dirigir su caudillismo al poder personal. Esta obra nos
facilita un nuevo marco que subraya las raíces históricas del comportamiento de Lame, un
análisis que nos permite captar la esencia de lo páez de sus acciones.
Territorio, economía y sociedad páez es un modelo dirigido a aquellos que
investigarán la historia republicana de los paeces. En el futuro se tendrá que
recolectar más información para dar cuerpo al modelo. Servirá además de patrón para
los historiadores de otras comunidades minoritarias, porque nos muestra cómo usar las
fuentes republicanas dentro de las cuales no sobresalen las voces indígenas
para darle voz a una historia propia y coherente.
La segunda parte de la obra, a diferencia de la primera, presenta un cuerpo enorme de
datos empíricos tocantes a la demografía del Jambaló contemporáneo. Esta información
fue recogida con la colaboración de la comunidad de Jambaló en un censo de 848 familias
durante seis meses de 1982. Es un censo único porque, en contraste con el censo indígena
de 1972 (editado por Findji), trata de organizar el conocimiento en torno a la noción
páez del territorio, en vez de enfocarse exclusivamente en las variables que son
importantes para nosotros como euroamericanos. El censo abarca toda una gama de variables,
desde la utilización de la tierra, los diferentes conjuntos de cultivos, el uso de las
herramientas, la vinculación al mercado, hasta el arraigo al territorio, la composición
de las unidades domésticas, la composición de la fuerza de trabajo, la
autoidentificación como paeces y el grado de conservación del idioma indígena entre las
familias de la zona.
Sería enorme la tarea de resumir la gran cantidad de datos empíricos contenidos en esta
encuesta. Basta señalar aquí algunas pocas conclusiones que sobresalen. Primero, la
encuesta económica demuestra que el uso del suelo entre los paeces es muy diferente de la
utilización que le dan los campesinos. En Jambaló la práctica de la rocería implica la
utilización de rastrojos para la siembra de un conjunto de cultivos siempre idénticos.
En este caso, se necesita terreno mucho más extenso que permita el enrastrojamiento por
cinco años o más. Es decir, hay que pensar en términos de un territorio y no
simplemente de un conjunto de parcelas.
A pesar de que las recuperaciones territoriales logradas durante la década del setenta
permitieron alguna ampliación en el cultivo de rastrojo, ciertos factores impiden la
utilización eficaz del territorio. Según los autores, una abrumadora mayoría opta por
palos y machetes en vez de los más eficientes azadones y picas. Además, la mano de obra
tan necesaria en este sistema, que requiere una fuerza humana intensiva es
escasa. El conjunto de datos demográficos nos conduce a concluir que el estrangulamiento
de la población indígena impide el uso del territorio y, además, la reproducción del
grupo. A raíz de la migración laboral y las pérdidas de vida en las luchas del decenio
pasado, el porcentaje de personas de edades entre 20 y 29 años es especialmente bajo,
principalmente entre los hombres. Nivel que va bajando día tras día con la nueva ola de
violencia en el Cauca. Además, la diferencia entre la tasa de mortalidad y la tasa de
natalidad es muy insignificante: no está creciendo la población. Casi el 65% de las
unidades domésticas son núcleos de familia, producto de la época del terraje, con
escasa contribución de mano de obra. En casi el 45% de las unidades domésticas no hay
sino un hombre. El enorme trabajo que recae en la mujer bloquea la reproducción del
grupo. Según Findji y Rojas, estamos frente a una crisis demográfica con notables
implicaciones, situación que requiere una reconstrucción económica profunda.
Para los que estudiamos las comunidades indígenas de Colombia, esta investigación nos
presenta un marco empírico que subraya la estrecha relación entre las duras realidades
de los años ochenta y nuestras interpretaciones culturales. Nos muestra una forma de
recoger estadísticas, siempre teniendo en cuenta las diferencias culturales. En cuanto a
los paeces mismos, nos lleva a considerar la importancia de llevar a cabo investigaciones
semejantes entre las comunidades de Tierradentro. Para los especialistas en el desarrollo,
la obra señala la importancia de las categorías indígenas en las transformaciones
económicas que se podrían efectuar: pone en tela de juicio los patrones tradicionales de
desarrollo de la comunidad minoritaria.
El análisis demográfico de Findji y Rojas presenta ciertos vacíos, entre los cuales no
es el menos importante la ausencia de resúmenes sintéticos que organicen más claramente
los datos estadísticos. Además, los autores dejan mucho por analizar. Sin embargo, estas
deficiencias no oscurecen el gran valor de esta obra como proveedora de nuevos modelos y
nuevas pistas para el conocimiento de las actuales comunidades indígenas de Colombia.
JOANNE RAPPAPORT
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