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Reflexión sobre la
familia
Antropología y familia
Ligia Ferrufino de Echeverry
Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1985,
289 págs.
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Los problemas de la
familia están de muchas maneras en el centro de la actividad investigativa de las
ciencias sociales en Colombia, y esta obra configura un aporte significativo en este
terreno.
Su principal objetivo es servir de texto introductorio a un curso semestral sobre la
institución familiar y está orientado a referir los principios básicos pertinentes a la
producción académica sobre la materia, exponiendo una visión panorámica de los temas
esenciales para el estudio de dichos problemas.
Como lo indica el título, se recoge fundamentalmente la reflexión antropológica sobre
la familia, pero también se alude a algunos aportes de otras disciplinas, como la
historia, la sociología y la psicología. El análisis se fundamenta en una
investigación cuidadosa de los materiales bibliográficos pertinentes, especialmente de
aquellos que apuntan a estudiar la funcionalidad de la familia en el contexto de la
estructura social, así como la revisión de los principales resultados de algunas
investigaciones realizadas en Colombia, recogiendo de manera prioritaria las
contribuciones de Virginia Gutiérrez de Pineda y, obviamente, las de Ligia Ferrufino.
El libro se divide en cuatro partes que corresponden a los temas principales tratados en
el texto, a saber: en la primera se presenta una discusión en torno a la antropología
como ciencia del hombre; en la segunda se explican las teorías correspondientes al
parentesco y la familia; en la tercera se analiza el matrimonio como institución y finalmente
se incluyen algunas reflexiones sobre la población. Para facilitar el estudio de los
asuntos tratados se adjuntan un glosario de los términos básicos que se usan en el
trabajo, un anexo con un esquema de definiciones y estructuras tipológicas de la familia
y otro con un esquema comparativo entre el tipo de sociedad y el tipo de familia.
Resumir la argumentación central de un libro de texto, que por su propia naturaleza cubre
una amplia diversidad de temas, desborda los límites de esta reseña bibliográfica. Sin
embargo, se referirán de manera sucinta algunos de los ejes en torno a los cuales se
indica que debe plantearse el análisis de la familia. En primer lugar, es necesario
comprender el papel del parentesco, como uno de los principios básicos de asociación
para la formación de los grupos sociales en todas las sociedades. "El estudio
antropológico de los sistemas de parentesco concierne a los sistemas sociales
establecidos atendiendo tanto a los vínculos consanguíneos, como a las relaciones de
afinidad (políticas) resultantes de éstos". Se considera que las relaciones
sociales de parentesco, por su propia naturaleza, cambian en el tiempo y en el espacio y
configuran relaciones sociales elementales que son la base para estructuras más
complejas.
Se incluye una elaboración de las bases fundamentales de lo que es cultura, porque se
plantea que la familia debe ser estudiada como grupo, como institución y como estructura
social. El estudio de la familia, abordado desde esta triple perspectiva, se presenta como
una verdadera herramienta analítica de la realidad social, por cuanto "permite
conocer el uso de los recursos económicos, la reproducción y socialización de los
menores, así como la provisión de una interacción psicosocial regulada".
Con el fin de profundizar en el concepto de familia, concebida como "la
institución social encargada de transformar un organismo
biológico en un ser humano", se aborda la discusión teniendo en cuenta, también,
las funciones generales que ésta cumple para consigo misma, el individuo y la sociedad:
Del análisis de las diferentes funciones se plantea como especialmente importante la
socialización en cuanto constituye un eslabón entre lo biológico y lo cultural, porque
su resultado implica que "el individuo acaba queriendo hacer las tareas que deben
hacerse si la sociedad y sus miembros han de sobrevivir".
En el análisis de la desorganización familiar, que se presenta en la segunda parte de la
sección correspondiente al matrimonio, se aborda el problema con un concepto de William
Goode, quien lo entiende como "el rompimiento de la unidad familiar y la disolución
o fractura de una estructura de funciones sociales cuando uno o más miembros dejan de
desempeñar adecuadamente sus obligaciones funcionales". Con base en esta definición
se presenta una tipología de la desorganización familiar. Sobre este problema se
plantean también algunas reflexiones en torno a la inestabilidad familiar, el divorcio y
los efectos de la disolución familiar sobre los hijos. A pesar de las profundas
transformaciones que ha experimentado la familia desde sus orígenes hasta el presente, la
vigencia de ella en la perpetuación de la sociedad y
por lo tanto su vigencia como
herramienta analítica de las sociedades presentes, parece quedar demostrada cuando se
indica que "el camino más adecuado en la sociedad moderna es el de reconocer que la
función básica de la familia consiste en satisfacer las necesidades psicológicas de los
individuos que contraen la relación biológico-social: afecto, seguridad y
correspondencia emocional y las progénito-filiales con los hijos que en tal relación se
generan".
En la exposición de los diferentes argumentos se realiza un esfuerzo para confrontar la
dimensión conceptual con las condiciones concretas de las familias y de las
mujeres en las sociedades actuales, haciendo referencias frecuentes al caso colombiano.
Esta confrontación deja abiertos implícitamente diversos interrogantes sobre la validez
de ciertas concepciones teóricas que de manera convencional se han utilizado dentro de la
tradición antropológica, para estudiar el problema de la familia. La dinámica familiar,
sobre la cual se habla en diferentes partes de la obra, parece estar desbordando la
capacidad explicativa de algunos conceptos, que si bien pueden ser adecuados para
fundamentar el análisis de la institución familiar en el pasado, no permiten
necesariamente una comprensión adecuada de esta organización que ha experimentado
evidentes cambios tanto de tipo cuantitativo como cualitativo. Hacer explícita esta
confrontación entre algunas teorías de la familia y la realidad actual, podría ser
especialmente conveniente para la formación de unos lectores que se inician en el estudio
del asunto, porque les permitiría poner en perspectiva los fundamentos y los alcances de
las diferentes escuelas del conocimiento.
Una futura edición de este libro, tan necesaria como lo señala la autora en el prólogo,
se vería significativamente enriquecida si se hiciera un esfuerzo sistemático para
captar tanto las conclusiones de algunas de las investigaciones recientes que se han
realizado en el país, como la diversidad de los enfoques teóricos que les han servido de
soporte.
Sería necesario también tener en cuenta ampliaciones futuras del tema, la forma como
debe estudiarse la familia desde la perspectiva analítica que define el hogar como un
espacio fundamental de la reproducción social de la fuerza de trabajo para cl capital.
Los aportes que al respecto se hacen desde disciplinas como la economía y la sociología
pueden ser especialmente significativos, no sólo para entender mejor la naturaleza de la
familia y las responsabilidades de sus miembros, sino para explicar, utilizando criterios
que no sean los de función, el proceso de cambio que experimenta la familia colombiana.
Los análisis demográficos de este proceso de cambio han permitido, así mismo, mostrar
que en un corto período se han dado en Colombia transformaciones sustanciales en la
dinámica poblacional, con las consecuentes repercusiones en la configuración de las
familias.
El libro deja planteados problemas cuya profundización enriquecería sustancialmente la
comprensión de la familia como realidad social y permitiría no sólo un mejor
entendimiento de la sociedad colombiana, sino también posibilidades significativas para
impulsar teórica y
metodológicamente el desenvolvimiento de las ciencias sociales
en el país.
ELSY BONILLA CASTRO
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