Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 9,  Volumen XXIII , 1986

 

REYES GONZALEZ HERMANOS:  LA FORMACIÓN DEL CAPITAL 
DURANTE LA REGENERACION EN COLOMBIA  (segunda parte)

De gran importancia fue la concesión de todos los derechos y participaciones en las tierras del valle del río Pescado, de cordillera a cordillera, al norte del río Cáchira del Espíritu Santo. Tal como lo indica el informe de los ingenieros en 1943, la zona estaba llena de "monte ricó" y de gran diversidad de árboles, entre los cuales sobresalía la quina rosada, en toda la zona, entre los 800 y los 1.700 metros de altura. Se calculó una densidad de mil árboles por hectárea, siendo ésta mayor cerca de la cordillera La Lora, a lo largo del río Cáchira del Espíritu Santo. En total, había más de un millón de árboles de quina 52 .

El momento de la adquisición resultó afortunado por azar; los precios de la quina aumentaron durante la década de 1870, pero experimentaron un incremento espectacular en 1877-1878 y 1878-1879, cuando se exportó quina por un valor aproximado de 2,5 millones de pesos; esta cifra aumentó hasta 3,3 millones en 1879-1880 y fue superior a los cinco millones de pesos en 1880-1881 53

Reyes y su socio tenían quina, la ventaja geográfica que suponía la proximidad del río Magdalena y la provisión de mulas para el transporte. Mientras otros luchaban, literalmente, por la quina en las tierras baldías, Reyes contaba con títulos de propiedad claros y derechos para la explotación de los bosques.

La venta de trescientas cargas de quina de La Luisiana en 1881, por valor de 24.000 pesos —el 75 por ciento del valor invertido en la compra de la hacienda— nos da idea de la fortuna acumulada durante el auge de este producto 54 .

No hay forma de saber cuántas cargas se produjeron entre 1877, cuando se compró la hacienda, y 1881-1882, fecha en la cual el mercado se vino abajo y las exportaciones del país cayeron a 140.000 pesos. Sin embargo, una de las ventajas evidentes de este tipo de comercio era que la tala de los árboles de quina no exigía una inversión de capital mayor que el destinado a la compra de machetes y mulas, así como a los salarios.

Todo parece indicar que Reyes y Florentino, junto con José María Valenzuela, se movían activamente en otras regiones productoras de quina, pues en 1882 hicieron un arreglo "amigable" con los representantes de la Compañía Industrial de Ocaña en relación con una disputa sobre el contrato de venta de mil cargas de quina de La Luisiana 55.

Después de enero de 1880 las ganancias producidas por la propiedad comenzaron a pasar exclusivamente a manos de Reyes, pues éste compró a Manuel Blanco su participación, por 16.000 pesos 56. Si bien no es posible medirla con exactitud, la tremenda riqueza producida por la quina se refleja en el aumento del valor de las transacciones de Reyes, a 28.500 y 46.875 pesos en 1881 y 1882, respectivamente. En julio de 1881 compró otra hacienda en la rica región cafetera de Rionegro; en esta ocasión fue La Fe o Los Cocos, de propiedad de Alejandro Koppel, que incluía tres casas, plantaciones de café, mulas y caballos por valor de 12.000 pesos 57 . La Fe permanecería en la familia hasta la muerte de Eleuterio, en 1922 58.

Las dos ventas mayores en 1881 representan la transferencia de La Luisiana a Florentino 59 , y de Los Cocos a Gregorio 60 . En julio de ese mismo año adquirió sus primeras propiedades importantes en la calle del Comercio, de Bucaramanga: un almacén y dos tiendas situadas a tres cuadras de la plaza, de propiedad del comerciante alemán Guillermo Schrader.

Compras y ventas de Reyes González Hermanos entre 1866 y 1904. Notaría Primera de Bucaramanga. (Fuente: D. Johnson)

La venta, en 1886, de sus acciones en la compañía de comercio González y Forero suministra otra clara indicación de la riqueza reunida por Reyes a partir de la quina. La compañía había sido formada el 24 de junio de 1881 para "especular en toda clase de negocios relacionados con la introducción y comercialización de drogas al mayor y detal". En un período de seis años Forero Barreto habría de pagar a Reyes 24.642 pesos por el valor de los medicamentos 61 .

Además del aumento de tierras, la más clara muestra de la magnitud de la fortuna de González es la formación, el 21 de noviembre de 1882, de la compañía Reyes González Hermanos, en la cual participaron Reyes, Florentino y Eleuterio. La compañía contó con un capital de 254.000 pesos, cantidad extraordinariamente elevada para la época, en especial si se tiene en cuenta que sólo un decenio antes el total de las compras de Reyes había sumado apenas 710 pesos. Aún más sorprendente es el hecho de que la participación de Reyes consistía en 115.000 pesos en efectivo, y una casa y un almacén en la calle del Comercio, a cuatro cuadras de la plaza, cuyo valor ascendía a diez mil pesos 62 .

Florentino y Eleuterio participaron con once mil pesos en efectivo, doce mil pesos en acciones de la compañía Forero y González, y las haciendas La Luisiana, Los Cocos (o La Fe), en Rionegro, y Río de Oro y Vega de Suratá, en Bucaramanga, además de una casa en la tercera cuadra de la calle del Comercio, cuyo valor total ascendía a 106.000 pesos.

La sociedad se disolvió y se reformó en diversas ocasiones; una de las más importantes fue cuando Florentino se separó con el propósito de atender sus propios negocios en Cúcuta en 1894. Florentino retiró 294.850 pesos para pagar las cantidades adeudadas en las sucursales de Cúcuta y Pamplona. Esta cantidad se cubrió con el valor de las propiedades en estos lugares, que ascendía a 444.850 pesos. Florentino recibiría todas las deudas y la mercancía de la compañía en el norte de Santander, así como una serie de propiedades urbanas y rurales 63.

A pesar de esta separación, en 1899, cuando se liquidó la compañía a la muerte de Zoila, sus activos ascendieron a 2'118.630 pesos 64. El capital fue de 8'210.313 pesos en papel moneda cuando la compañía se disolvió nuevamente, en 1903 65, y se constituyó una vez más con un capital de cinco millones de pesos en papel moneda ó 50.000 pesos oro 66 .

A causa de la inflación antes y durante la guerra de los Mil Días, es difícil comparar valores entre 1882 y 1903. Sin embargo, los activos en bienes inmuebles experimentaron incremento considerable. La compañía poseía seis haciendas en Rionegro, Bucaramanga y Girón: La Fe o Los Cocos y La Loma  o El Vijagual estaban en el mismo nivel de La Luisiana 67.

Por otra parte, era propietaria de nueve almacenes, cinco de los cuales estaban situados en las primeras cuatro cuadras de la calle del Comercio, de Bucaramanga; tres se encontraban cerca del mercado en el barrio San Mateo y uno en Rionegro; así mismo, a su nombre había diecisiete casas en Bucaramanga y varios pastizales y solares 68. Esta lista no incluye la propiedad personal de Reyes, Eleuterio, Juan Crisóstomo o Gregorio. Si bien las haciendas estaban dedicadas principalmente al cultivo del café, también había cacao, caña de azúcar, árboles frutales, pastos y ganado. En La Loma o El Vijagual los cultivos de plátano y yuca ocupaban extensas superficies 69.

Si bien propiedades tales como La Luisiana, La Loma, Los Cocos y Santa Lucía, y las casas y los almacenes en la calle del Comercio permanecieron en la familia hasta la partición de bienes con Eleuterio en 1923, la mayor parte de las transacciones de la compañía eran de corta duración y su propósito se orientaba a la especulación o la venta cuando se requería dinero en efectivo. De hecho, las propiedades permanecían cerca de 2,6 años en posesión de la familia, en comparación con un período promedio de 3,9 años durante el cual se conservaba una propiedad en Bucaramanga, de acuerdo con un año de muestra analizado (1894). En esta época Bucaramanga era un centro comercial dinámico y en proceso de crecimiento y el número de sus habitantes aumentaba constantemente por causa de la inmigración (entre 1870 y 1912 la población de la ciudad se duplicó, y en las décadas de 1880 y 1890 experimentó su crecimiento más veloz 70 ). Las cifras anteriores sobre promedio de años en posesión de tierras no son exactas, porque sólo el 63 por ciento de las ventas registradas incluye la fecha de venta. Pero aun si se presume que las transacciones que no aparecen listadas corresponden a propiedades que se conservaron durante más tiempo es posible imaginar un activo comercio en finca raíz.

Entre 1886 y 1905 aparecen registradas en la notaría primera 171 adquisiciones a cargo de la compañía y de los hermanos González, las cuales sumaron un total de 780.804 pesos; y 152 ventas por un total de 650.713 pesos. Cuando se añaden las transacciones registradas en la notaría segunda (31 adquisiciones por valor de 107.814 pesos y 25 ventas por valor de 51.383 pesos) se llega a un total de 888.618 pesos por concepto de compras y 702.096 por concepto de ventas, lo cual resulta en un promedio de un poco más de cuatro mil pesos por transacción.

Con el fin de dar una noción exacta de la participación de los hermanos González en el mercado de finca raíz, cabría añadir que se totalizaron todas las ventas durante los años 1885, 1886, 1887, 1890, 1894, 1895, 1899 y 1900. El porcentaje del valor total que corresponde a las compras y ventas de los González aparece en el cuadro siguiente:

AÑO COMPRAS VENTAS VALOR TOTAL (pesos)

1885     21,7%    21,2%   124.341
1886     7,7%     0,6%      386.105
1887     5,0%     4,0%      240.757
1890     0,6%     4,8%      621.044
1894     7,7%     0,9%      866.132
1895     3,9%     9,7%      579.020
1899     8,0%     5,5%      620.766
1900     0,0%     5,6%      213.106

Durante estos años el total de las compras ascendió a 195.328 pesos y el total de las ventas sumó 193.020 pesos, lo cual resulta en 5,3 por ciento del valor de todas las transacciones de tierras.

Durante esos mismos años las transacciones individuales fueron cuantiosas pero, aparte de Reyes González Hermanos, en la lista de los compradores principales de finca raíz con transacciones múltiples sólo aparece la firma extranjera de Minlos Breuer. Esta fue la única que se aproximó al valor de las de Reyes González Hermanos, en tanto que ninguno se acercó a sus 154 transacciones.

PRINCIPALES ADQUISICIONES INDIVIDUALES 
NOTARlA PRIMERA, BUCARAMANGA

En 1885, 1886, 1887, 1890,
1894, 1895, 1899, 1900

1. Mecke y Cia, Nueva York, y Minios Breuer y Cía.
1894: hacienda La Argentina en Arboledas, Cúcuta                      92.306,55

2. Minlos Breuer y Cía
1886: dos haciendas, El Tablazo y La Fe, en Betulia
y Girón                                                                                72.000,00

3. Cayetano García F.
1899: unas tierras en Piedecuesta                                            60.000,00

4. Jorge Jesús Prada y Manuel Cortissoz
1890: hacienda La Paz en Betulia y Girón.                                  60.000,00

5. Bernabé Rey
1894: haciendas Agua Blanca y Lisboa en Lebrija                         50.000,00

6. Minlos Breuer y Cía.
1886: dos casas en Bucaramanga; terreno San Joa quín en Lebrija 49.695,00

7. Lorent Keller y Cía.
1887: hacienda Monte Bello en Betulia                                       40.000,00

8. Reyes y Juan C. González
1894: media hacienda La Fe o Los Cocos                                    40.000,00

9. Juan de la Cruz Pinilla
1895: terreno Palonegro en Lebrija                                            40.000,00

10. Joaquín Montilla
1899: dos lotes en Matanza; terreno en Rionegro;
tres casas en Bucaramanga                                                      33.100,00

Plaza de mercado
(construida hacia 1890 por la Sociedad Anónima).
Archivo Corp. Luis Peru de la Croix.

PRINCIPALES COMPRADORES DE FINCA RAIZ NOTARlA PRIMERA, BUCARAMANGA

En 1885, 1886, 1887, 1890,
1894, 1895, 1899, 1900


                                                                          Transacciones                    Cantidad

1. Reyes González Hermanos                                        54                               195.238
2. Minlos Breuer y Cía
(nota: seis ventas por un total de 84.095 pesos)             10                               176.635
3. Bernabé Rey 6 66.600
4. Francisco Ordóñez Rodríguez                                      18                                64.500
(nota: 21 ventas por un total de 62.500 pesos)
5. Simón Reyes                                                            8                                49.400
6. Trino Mantilla                                                           8                                39.050
7. José Norwood                                                            3                                38.500
8. Julio Cadena                                                             6                                34.500
9. Julio Ogliastri Hermanos                                               6                                29.600
10. Pedro David Mantilla                                                 8                                28.857
11. Laureano Cadena                                                     3                                28.000
12. Braulio A. Mantilla                                                      6                               26.700
13. Jorge Mutis                                                             5                               26.280
14. Cayetano González Malo                                             5                               23.640
15. Tiberio González Mantilla                                             2                               22.000
16. Dr. Cayetano S. Pradilla                                              4                               17.900
17. Sinforoso García Hermanos                                          5                               17.380
18. Pablo García Flórez                                                    6                               17.000
19. Silva Otero Hermanos                                                 5                               16.500
20. Reinaldo A. Goelkel                                                     3                               16.000

Calle del Comercio - Edificio Clausen - 1893 aprox. Archivo Corp. Luis Peru de la Croix.

Dicho en forma sencilla, los hermanos González fueron los comerciantes en finca raíz por excelencia durante los años analizados en Bucaramanga. Es posible que otras compañías conocidas —que aparecen en una lista de miembros de la Junta del Comercio hayan tenido una participación significativa en los negocios, pero el papel que desempeñaban en el sector de la finca raíz era mínimo 71. De los diecinueve comerciantes y compañías registrados —entre las cuales se encuentran nombres como Lorent Keller, Christian P. Clausen, David Puyana e Hijo, Trinidad Parra de Orozco y Compañía, Ogliastri Hermanos, Koppel y Schloss, y Sinforoso García Hermanos— ninguno, salvo Minlos Breuer, aparece en la lista de compradores múltiples con adquisiciones superiores a los 18.OOO pesos. Es posible que las transacciones más importantes se hayan llevado a cabo durante los años que no fueron sometidos al análisis por computador, pero aun así sería difícil imaginar que alguien haya acumulado el valor total que alcanzó Reyes González Hermanos durante el período en cuestión.

En los negocios urbanos se puede observar con mayor claridad la visión hacia el futuro y la perspicacia de Reyes. Con su recién adquirida riqueza, acumulada gracias a la quina y al café, procedió inmediatamente a adquirir casas y almacenes en el corazón del distrito comercial de Bucaramanga. De hecho, entre 1881 y 1883 sus adquisiciones —que sumaron un total de 43.700 pesos— se limitaron exclusivamente a propiedades en las primeras tres cuadras de la calle del Comercio, al oriente de la plaza principal. Entre 1884 y 1886 se expandió hacia el oriente, y se dedicó a comprar propiedades entre la cuarta y la octava cuadra. Si bien obtuvo algunas ganancias, el valor de sus compras al oriente de la plaza —por un total de 98.888 pesos— excedió el valor de sus ventas (72.500 pesos), que en su mayoría se llevaron a cabo después de 1889. Pero las propiedades en la calle del Comercio, especialmente los numerosos almacenes, eran esenciales para el interés de la compañía.

A partir de 1884 comenzó a adquirir propiedades en otros barrios, tales como La Filadelfia, Charco Largo, El Volante, Payacuá y Cabecera del Llano (véase  plano). Es posible discernir un patrón específico en sus compras en la zona nororiental, en el barrio Quebrada Seca, que se convirtió en los conocidos como Laguna de San Mateo y Santa Rosa.

El barrio de San Mateo estaba situado en la entrada de la ciudad por el camino que venía de Rionegro, y Reyes consideraba, con razón, que ésta sería una zona de crecimiento. Dos cuadras al noreste se encontraba la plazuela de Santa Rosa, y ninguna de las zonas había sido urbanizada, a excepción de algunos solares y unas cuantas chozas de paja. En 1885 Reyes González Hermanos compró al doctor Ruperto Arenas, por 1.230 pesos, una cuadra en el lugar conocido como la Laguna de San Mateo 72, la cual había pertenecido a Trinidad Parra de Orozco 73. Después compró gran parte de los terrenos circundantes.

En 1889 el concejo le otorgó a Nepomuceno Serrano el privilegio de construir una casa de mercado en la ciudad. Los pequeños comerciantes y tenderos instalados en la plaza principal, donde se llevaba a cabo el mercado semanal, se opusieron tenazmente a esta decisión y, en vista de tal acogida, Serrano cedió su privilegio a una compañía anónima 74 . Los representantes de tal compañía eran Reyes González, Eleuterio González, Juan Manuel Dávila, Nepomuceno Serrano, Roso Gala y Carlos I. Delgado 75.

El propósito de la Compañía de la Casa de Mercado de Bucaramanga era la construcción y administración de un edificio que se utilizaría como mercado público. Su capital llegaba a los veinte mil pesos y estaba dividido en doscientas acciones de cien pesos cada una. El artículo 5 estipulaba que Reyes y Eleuterio tenían 55 acciones cada uno. Reyes sería el gerente. El lugar seleccionado para la construcción fue la Laguna de San Mateo, de propiedad de Reyes González Hermanos 76 . García asegura que este lugar ofrecía la venta a de que nada había sido construido allí 77. El mercado se abrió en 1895, y Reyes González Hermanos efectuó ventas por un valor de 22.000 pesos, más del doble del valor de compra de ciertas propiedades específicas. La compañía también se encargó de hacer construir varias casas.

Sin embargo, García destaca el hecho de que muchos estaban acostumbrados al mercado de carne que se encontraba tres cuadras al occidente de la plaza, y consideraban que la nueva localización ofrecía inconvenientes 78 . Pero la compañía tenía una solución para este problema. En 1886 había comprado, por cuarenta pesos, una cuadra con una choza de paja en la plazuela de Santa Rosa y después había adquirido varias propiedades circundantes  79 . Al convertir esta cuadra en un atractivo parque, Reyes sabía que crearía un nuevo centro de actividad al oriente del mercado de San Mateo; así, el mercado sobre la calle principal pasaría a ser el núcleo de Bucaramanga y se aseguraría su éxito al tiempo que se valorizaba la propiedad circundante. En 1886 se habían vendido cuadras enteras en esa zona por cuarenta pesos, y en 1895 la compañía vendió mediaguas por un valor que oscilaba entre los mil y los tres mil pesos.

Entre 1884 y 1904 la compañía adquirió propiedades por valor de 60.587 pesos en el barrio Quebrada Seca, que incluía las zonas de Santa Rosa y San Mateo. Sus ventas durante el mismo período sumaron un total de 146.863 pesos, de forma que el sector se convirtió en la más exitosa aventura especulativa de la compañía desde la compra y la venta de la hacienda Báchiga. En sus negocios hacia el sureste, en los barrios El Volante, Filadelfia y Charco Largo, se puede observar un patrón similar, si bien no tan impactante. No sería exagerado indicar que el desarrollo del centro de Bucaramanga, hasta llegar a ser lo que es hoy, fue el resultado de las actividades de Reyes González Hermanos.

Desafortunadamente, en este trabajo sólo es posible mencionar muy brevemente el asunto de las hipotecas y de los préstamos, que constituyeron actividades básicas de la compañía. Los préstamos disponibles para aquellos que podian hipotecar finca raíz oscilaban entre los 40 y los 30.000 pesos; las cantidades cedidas en préstamo pasaron de 40 pesos en 1868 a 14.000 en 1883, 62.887 en 1891, y 42.215 en 1895. Las tasas de interés cobradas por Reyes González Hermanos en los años ochenta a sus principales clientes eran del uno por ciento mensual y del ocho por ciento anual, con un recargo por intereses de mora del uno por ciento mensual 80 . Los períodos de la hipoteca iban de seis meses a dos años.

En 1894 las tasas aumentaron al dos por ciento mensual, con un recargo del 2,5 mensual por intereses de mora, lo cual se puede considerar como una cifra razonable a la luz de las tasas de interés que prevalecen en la actualidad 81 . En la década de 1890 se especificaba que los pagos debían hacerse en moneda dura o en café 82.

El caso de Pedro Parra representa un ejemplo típico de una propiedad hipotecada que finalmente pasó a manos de la compañía. Parra pidió un préstamo de 5.147 pesos a dos años, con tasa de interés del ocho por ciento anual y recargo del uno por ciento mensual por intereses de mora; para este efecto hipotecó la hacienda La Loma, situada en Bucaramanga, en la carretera a Rionegro, sobre la cual ya pesaba otra hipoteca 83. En 1889 la compañía compró la mitad de la hacienda por cuatro mil pesos, y en 1890 compró la otra mitad por tres mil pesos 84 . Obviamente fue una ganga, pues La Loma aparece con avalúo mayor que el de La Luisiana en la partición de bienes de Eleuterio, en 1923.

No es posible enumerar aquí las numerosas actividades a las que se dedicaba Reyes González Hermanos, pero cabe dar una idea mediante el examen de un año: 1886. En ese año, tenía contratos para el estanco (monopolio) de aguardiente en Girón, Lebrija, Piedecuesta, Los Santos y Puerto Wilches 85 , lo cual indudablemente constituía una ocupación bastante lucrativa. La compañía estaba ligada al remate de aguardiente, que era la principal fuente de los ingresos departamentales, y además, en 1898 tenía un contrato para recolectar los impuestos sobre la producción e introducción de licores en todo el departamento de Santander 86.

Por otra parte, en 1886 la compañía firmó el contrato para el derecho de degüello en las provincias de García Rovira, Pamplona, Cúcuta y Soto 87 , lo cual explica su interés en el mercado público y en la cría de ganado.

La compañía se comprometió, así mismo, en una nueva empresa para trabajar minas de oro y plata, cuyo capital ascendía a 85.000 pesos 88 . La construcción de carreteras y los peajes eran de especial interés para los hermanos, dadas sus actividades en importación y exportación. Firmaron contratos para construir carreteras desde Bucaramanga hasta Sabana de Torres, Botijas y Colorado, y desde Rionegro hasta Cáchira, las cuales atravesaban sus propiedades 89 . También estaban encargados de la recolección de todos los peajes desde la provincia de Soto hasta el río Magdalena 90 y administraban la recolección de los aranceles sobre la mercancía que llegaba a Cúcuta 91 . Cuando Reyes fue prefecto de Soto, en 1888, su principal preocupación radicaba, según lo expresó en su informe, en la mejora de las carreteras para facilitar el comercio 92.

La compañía pudo realizar todas estas actividades gracias a la riqueza en tierras que había acumulado a través del comercio, pues para obtener estos contratos se exigían hipotecas sustanciales. Así, su capital le ayudaba a crear mayor riqueza.

Durante la espiral inflacionaria de fines del decenio de 1890, Reyes González Hermanos pudo sostener sus actividades en el comercio exterior mediante los negocios con el oro y la plata, los cuales podía llevar a cabo gracias a su riqueza acumulada 93.

El nombramiento de Reyes González como secretario de hacienda de Santander en 1898 94 fue el reconocimiento tanto de su genio financiero como de su lealtad hacia el partido conservador. Su participación en la guerra de los Mil Días se remonta a los comienzos de ésta, en octubre de 1899, aunque él carecía de experiencia militar alguna, o de rango 95 . Aunque no se conoce con exactitud la naturaleza de su participación, cabe suponer que era de tipo organizativo o financiero. En cualquier caso, fue nombrado general y colocado al mando de las operaciones en Rionegro en 1901 96 . En realidad, había muy pocos que conocieran la región mejor que el hombre que era dueño de gran parte de ella.

El hecho de que los hermanos González, con sus modestos antecedentes económicos y su clara afiliación conservadora, hayan creado una de las empresas capitalistas más poderosas de Colombia con base en la quina, el café y la finca raíz no significa que la Regeneración haya estimulado el progreso económico. Pero quizás sí indique que la política económica de Rafael Núñez no fue tan desastrosa para el comercio como lo indica la retórica liberal del siglo XIX. Lo que sin duda cabe afirmar es que la historia de Reyes González Hermanos pone de manifiesto la habilidad, la visión hacia el futuro y la buena fortuna excepcionales de tres hermanos, y su comprensión de la importancia de la diversificación.

NOTA DEL AUTOR
Agradezco a la directora de la Corporación Cultural Luis Perú de la Croix, Sofia Marina de Cala, y al director de su archivo, Emilio Arenas. Creo que su trabajo bien puede servir de modelo a otros archivos regionales, tanto por su organización técnica y científica como por su colaboración con los investigadores.
Varias personas me ayudaron en el proceso de investigación. Especialmente quiero agradecer a mi asistente en Bucaramanga, Marcelo Cote Isaza, por su indispensable labor. Además de su cuidadosa investigación y de su clarísima letra, valoro sus agudas observaciones. Dianna Wiedeman, de la Universidad de Alberta, me ayudó con la computadorización de los datos. Angela Tarazona Figueroa, del archivo de la Corporación Cultural Luis Perú de la Croix, encontró muchas informaciones útiles y aclaró pormenores en las etapas de preparación. Las apreciaciones de Renée Soulodre La France me fueron muy útiles, en nuestras discusiones durante el proceso de redacción.
El Consejo de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades del Canadá hizo posible mi viaje a Colombia y costeó los honorarios de mi asistente.

REGRESAR A LA PRIMERA PARTE
 

52 Ibid. págs. 24-26.  (regresar52)

53 Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia. 1810-1930, Medellín, 1955,
págs. 243-244(regresar53)

54 X-6-1881, t. IV, núm. 640, f. 130-136. (regresar54)

55 XI-6-1882. t. IV. núm. 634, f. 1647-1650. (regresar55)

56 I-28-1880, t. 1, núm. 48, f. 113-116. (regresar56)

57 VII-22-l881. t. III, núm. 424, f. 591-592. (regresar57)

58 Notaría segunda, V-4-1923, t. y, f. 5-66. (regresar58)

59 XII-14-1881, o. IV, núm. 790, f. 1195-1198, (regresar59)

60 VII-30-1881. t. III, núm. 460, f. 644-646. (regresar60)

61 II-7-1886. t. I, núms. 64 y 65, f. 128-130. (regresar61)

62 IX-21-1882, t. IV, núm. 555. f. 1459-1463. (regresar62)

63 VIII-17-I895, t. II, núm. 306, f. 861-869. (regresar63)

64 VII-27-1899, o. III, núm. 685, f. 1856-1869.
Para dar una idea del valor real de esta suma, cabe anotar que el salario anual de un militar con el rango de general era de 4.800 pesos, en tanto que el juez superior de Bucaramanga recibía 3.000 pesos y un sargento 360 pesos. Carlos Martínez Silva, Capítulos de historia política de Colombia, Bogotá, 1973, t. II, págs. 354-358. (regresar64)

65 VIII-24-I903,t. IV, núm. 1222, f. 2328-2346.  (regresar65)

66 Ibíd. (regresra66)

67 VII-27-1899, t. III, núms. 685 y 686, f. 1856-1880. (regresar67)

68 Ibid. (regresar68)

69 Notaría segunda, V-29-189l, 0.11, núm. 325. f. 1018-1022. (regresar69)

70 Johnson, op. ci,.. pág. 266. (regresar70)

71 VII-lO-1889. t. III. núm. 597. (regresar71)

72 X-15-1885, t. II, núm. 228, f. 485-487. (regresar72)

73 11-27-1872, t. 1, núm. 104. f. 396-402. (regresar73)

74 Arturo (José Joaquín García), Crónicas de Bucaramanga, Bogotá, 1896. pág. 243. (regresar74)

75 XII-4-1889, t V, núm. 927; f. 2l2l-2l33. (regresar75)

76 Ibid. (regresar76)

77 García, op. cit.. pág. 244. (regresar77)

78 Ibid.. pág. 280.  (regresar78) 

79 Notaria segunda, VII-26-1886, o. II, núm. 374, f. 71-72. (regresar79)

80 Vl1-2l-1885, t. II, núm. 277: 111-13-1886. o. 1, núm. 139, f. 301-303; Vl-6-1886, o. 1, núm. 229, f. 240; VII-19-l887,t. III. num. 633, f. 736-738; notaría segunda, lV-I 1-1888 (faltan número de escritura y folio). (regresar80)

81 XI.l6-!894,t. VIII, núm. 935, f. 3472-3475; Xl-23-l894, o. VIII, núm. 957, f. 3560-3562; XI- 17-! 894,0. VIII, núm. 940, f. 3486-3492. (regresar81)

82 XI-l6-1894,t. VIII, núm. 935, f. 3472-3475; V-lO-l887, 0.111, num. 447. f. 486-489.  (regresar82)

83 lIl-13-l886,t. 1, núm. 139. f. 30 1-303. (regresar83)

84 XI-7-1889, o. IV, núm. 874, f. 1984-1988; notaría segunda, Vl-6-l890, o. 1, núm. 374, f. 670-672.  (regresar84)

85 VIII-18-1886, t. II, núm. 874, f. 439-463; XlI-28-1886. o. III, num. 777. f. 925-933; 11-19-1887, o. 1. núm. 145 f. 135-137. (regresar85)

86 111-3-1898. o. 1. núm. 156, f. 333-336.  (regresar86)

87 11-26-1887, o. 1, núm. 171. f.177-181; falta fecha. 1886. o. 1, num. 87, f. 168-170.  (regresar87)

88 Vl-2l-l886, o. II, núm. 277, f. 294-299. (regresar88)

89 l.28-l886,García, op. cit.. pág. 229; Vlll-21-l886, o. II, núm. 421, f. 464—471; lX-6-l886, o. III, núm. 467, f. 512-517.  (regresar89)

90 lI-25-1885,en 1886,t. II, núm. 309, 1. 327-335: VIll-21-1886. o. II. núm. 421. f. 464-471.  (regresar90)

91 lX-6-l886, o. III, núm. 465, f. 508-512. (regresar91)

92 Mensaje del gobernador de Santander. 1888, págs. 37-39.  (regresar92)

93 VIII-28-1903,t. IV, núm. 1232, f. 2365-2369.  (regresar93)

94 Gaceta de Santander. Bucaramanga, 6 de enero de 1898.  (regresar94)

95 La Situación. Bucaramanga, 16 de marzo de 1901. (regresar95)

96 Ibíd., 24 de agosto de 1901. (regresar96)