Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 9,  Volumen XXIII , 1986
 

Sólo para lingüistas


El palanquero, un lenguaje
post-criollo de Colombia

William W. Megenney
Instituto Caro y Cuervo, Bogotá. 1986.
277 págs.

Este trabajo se basa en la hipótesis de la supervivencia de rasgos culturales africanos transmitidos a partir de los esclavos traídos a América durante los siglos de la trata, hasta sus descendientes actuales, o sea las comunidades negras que viven en nuestro continente. A fin de demostrar esta hipótesis, el autor determina cuáles son los rasgos lingüísticos concretos de génesis negroafricana que aún subsisten en las zonas geográficas iberoamericanas. De acuerdo con esto, Megenney basa su análisis en hechos lingüísticos e históricos.
Los procedimientos metodológicos que sigue en el análisis lingüístico del palenquero son de tipo comparativo. Este es un método acertado, ya que, como verán quienes lean el libro, el criollo de Palenque, en su estado actual, tiene una gramática semejante a las de las lenguas romances, sobre todo a las del español y el portugués. Por lo tanto, resúlta mucho más fácil describir la fonología y la gramática del palenquero mediante una serie de cuadros que presenten las peculiaridades de esta lengua, a la vez que se van comparando los resultados con las características fonológicas y gramaticales del español. A pesar de este uso del método comparativo, no llega a plantear que el palenquero sea una simple variedad del español hablado en la costa caribe colombiana; tampoco se dice que haya tenido origen en el español. En cambio, se establece la posibilidad de que el palenquero sea una lengua criolla de base portuguesa, que en los últimos tiempos ha sufrido un proceso de incremento de léxico y adaptación a la estructura del español.

Se hace un seguimiento a la vez sincrónico y diacrónico de los fenómenos estudiados. Además de describir las principales diferencias fonéticas, morfológicas y sintácticas entre el palenquero y el español, se proponen las raíces históricas de los fenómenos lingüísticos que identifican la lengua de Palenque como un criollo. Es imprescindible el enfoque histórico, ya que en algunos capítulos se intenta localizar el origen de algunas palabras. El análisis se divide en seis partes según los niveles lingüísticos que pueden aplicarse en esta lengua:  fonética, morfología, sintaxis, vocablos de origen romance que difieren semánticamente de los patrones generales del español contemporáneo, léxico de supuesto origen subsahárico y entonación. Es necesario aclarar que en el análisis de estos niveles, el autor se remite únicamente a los rasgos que no aparecen en el español vernáculo del pueblo costeño.
En el análisis de los hechos históricos que enmarcan el origen de la lengua de Palenque, se establece el lugar de procedencia de los esclavos transportados del Africa a los territorios que siglos después constituirían la Gran Colombia y a las islas del Caribe. En el primer capítulo se dice que los negros capturados eran originarios de muchísimas regiones situadas a lo largo de la costa occidental de Africa y de zonas del centro y del sureste de ese continente. Para lograr estos datos se realizaron investigaciones en los archivos de aquellos países que transportaban esclavos a la América española, como eran Portugal, Inglaterra, Holanda y Francia. Después de presentar una visión muy amplia del tráfico de esclavos en toda Hispanoamérica, se hace un estudio detallado de los datos históricos disponibles para el norte de Suramérica y las islas del Caribe.
En cuanto a las relaciones lingüísticas, se concluye que para este tipo de trabajo es indispensable tener a la mano información sobre numerosas lenguas bantúes y sudánicas (del Africa Occidental) para poder así reconocer todas las influencias que hayan quedado en el Palenquero cuando existía como lengua pidgin a lo largo de la costa occidental de Africa y en algunas islas cercanas a las mismas.
En la parte lingüístico-histórica, Megenney presenta las diferentes teorías existentes acerca del origen de las lenguas criollas, que lo señalan como el resultado de la evolución lingüística delpidgin portugués que se empleó originalmente como lingua franca en el Africa Occidental durante la época de la trata. Se dice que, por necesidades prácticas relacionadas con la compra y venta de esclavos, los portugueses difundieron en varias localidades del mundo una lingua franca compuesta, principalmente, de palabras portuguesas y que se originó a lo largo de la costa occidental africana. Otros europeos (franceses, holandeses, ingleses) también usaron este pidgin en sus empresas colonizadoras, pero cambiándole algunos elementos, sobre todo en el sistema léxico.
Prosiguiendo en su análisis, plantea que para el estudio del palenquero es importante reconocer que el pidgin del periodo de la trata esclavista tenía como base lingüística el portugués y no las lenguas subsaháricas, aun cuando también contaba con gran número de vocablos y modalidades gramaticales (morfológicas y sintácticas) de origen africano. Parece natural que los esclavos capturados por los portugueses aprendieran algo de la lengua de sus opresores y que simplificaran la gramática. También era natural que los esclavos continuaran usando ciertas modalidades fonéticas y gramaticales de sus lenguas nativas y que mantuvieran vivos vocablos de estas lenguas. Este proceso de pidginización surgía por "el empleo de un código lingüístico común de estructura muy simple" que los negros y los portugueses formularon como resultado del contacto mantenido durante años.
Según las pruebas históricas y lingüísticas aportadas, la lengua de Palenque era originalmente un pidgin de base portuguesa, que se usaba a lo largo de la costa occidental africana y en Mozambique durante los siglos XV y XVI. El autor describe el palenquero actual como una lengua poscriolla reducida a un microcosmo social que rápidamente va cambiando a causa de las influencias lingüísticas y culturales del resto del país. Presenta dos argumentos para sustentar su clasificación: a) La base actual del vocabulario es el español, la lengua dominante en la región; b) en el actual sistema social se da la movilidad necesaria para que los palenqueros salgan de su comunidad y se hagan aceptar fuera de ella. Este último hecho condujo a presiones, al parecer correctivas, desde la lengua oficial (el español), que influyen poderosamente en el palenquero. También dice que el palenquero puede ser el resultado de un desarrollo independiente del mismo lenguaje criollo del cual procede el papiamento de las islas de Curazao, Aruba y Bonaire.
Esta lengua, a su vez, probablemente tiene origen en un pidgin de base portuguesa que se usó en el oeste del Africa y en las islas de Santo Tomé, Annobón, Príncipe y las de Barlovento y Sotavento en Cabo Verde. Los portugueses usaban este territorio africano para sus establecimientos esclavistas desde los últimos años del siglo XV.
En el análisis de los fenómenos lingüísticos, en cuanto al nivel fonético se nos descubren en el palenquero múltiples ejemplos de sustitución de sonidos, síncopa, apócope, aféresis; fenómenos de aspiración, velarización, nasalización. Estos hechos demuestran la tendencia hacia el clásico engranaje lingüístico de las lenguas pidgin.
Además de las influencias africanas presentes en el palenquero, se advirtieron también indicios de la lengua portuguesa en los niveles sintácticos y léxico-semánticos. Como los palenqueros han estado lingüísticamente aislados del resto de la población costeña, su lengua retiene elementos arcaicos o medievales del español y del portugués.
Con respecto a las características que el palenquero tiene en común con la mayor parte de las lenguas criollas, se mencionan entre otras:
  sustantivos y adjetivos invariables; pronombres con función de sujeto que siempre preceden al verbo; pronombres con función de objeto que siempre siguen al verbo; omisión de la partícula indicadora de posesión; empleo de partícula doble de negación; carencia de construcción pasiva; formas verbales que no flexionan; uso de partículas funcionales para indicar tiempo y aspecto; mucho más énfasis en el aspecto que en el tiempo como categorías verbales.
Con la dificultad lógica para el análisis de raíces de vocablos no pertenecientes ni al español ni al portugués, Megenney presenta un léxico de posible origen subsahárico. De los 43 vocablos que cita, sólo cuatro, según el propio autor, ofrecen un noventa por ciento de seguridad, en cuanto a su origen subsahárico; tres, menos de un noventa por Ciento. En los otros 36, el supuesto origen subsahárico permanece dudoso, puesto
  que los étimos sugeridos en el estudio no apuntan con la precisión deseada a morfemas africanos que encajen fonética y semánticamente en forma conveniente como para establecer un vínculo etimológico entre las palabras palenqueras y las africanas.

MARIA TRILLOS