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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
14, Volumen XXV, 1988
Ensayos filosóficos
Apreciación de la filosofía analítica
Rubén Sierra Mejía.
Universidad Nacional de Colombia,
Bogotá, 1987, 134 págs.
Esta obra de Rubén Sierra constituye un acontecimiento editorial, ya que
es la primera consagrada a la filosofía analítica
en Colombia. El libro consta de ocho ensayos
ya publicados en revistas filosóficas o en la
prensa, como es el caso del último. Los ensayos
que para Rubén Sierra son la forma característica
de exposición del pensamiento latinoamericano
y una manera de pensamiento ajena a todas las pretensiones
de logro de un sistema son los siguientes: Apreciación
de la filosofía analítica (que da
el título a la colección); Lógica
y filosofía del lenguaje en Russell; La epistemología
de Karl R. Popper: racionalismo y empirismo; Lenguaje
y teoría en la epistemología de Karl R.
Popper; Apriorismo: ¿subjetividad o formalismo?; Esbozo
de una semántica borgiana; Lo propio y lo extraño
acerca de la fllosofla latinoamericana.
El segundo, consagrado a Russell, es el más extenso y el más denso.
En él Sierra reconstruye sintéticamente
la lógica de Russell, mostrando en parte sus
orígenes polémicos sobre todo con Aristóteles
y Bradley; presenta la metafísica del atomismo
lógico, muestra sus debilidades y hasta su escolasticismo,
y cómo el aporte que hace Russell desde la lógica
para resolver problemas de semántica filosófica,
como es la teoría de las descripciones definidas,
es una forma de polemizar con Meinong y Frege. Por último,
Sierra introduce el debate RussellStrawson, para concluir
que la crítica de Strawson a Russell busca eliminar
la identificación russelliana entre significado
y denotación e introducir consideraciones pragmáticas
en el acto designificar.
Los dos capítulos siguientes están consagrados a la filosofia
de Popper; el primero es una presentación general
de las tesis centrales del racionalismo crítico
popperiano, mientras que el segundo es un intento por
mostrar que al lado de las cuatro funciones del lenguaje
que reconoce Popperexpresiva, sefialítica,
descriptiva y argumentativa, existe además una función que Sierra llama
la función estructurante, caracterizada por la
presencia, en el lenguaje de las ciencias, de términos
universales, disposicionales e intensionales; este hecho
es el que hace inútil la construcción
de lenguajes extensionales nominalistas, como lo pretendió
Carnap, y hace también imposible e inútil
y hasta nociva la concepción aristotélica
de la definición.
En Apriorismo: ¿subjetividad o formalismo?, Sierra distingue la concepción
de a priori kantiana que forma parte de la estructura
de la subjetividad trascendental, del a priori formal
de los filósofos contemporáneos formados
en la lógica matemática y en el formalismo.
El ensayo más original de esta recopilación es el Esbozo de
una semántica borgiana, donde Sierra se deleita
en la lectura de Borges y nos deleita mostrándonos,
con las reducciones al absurdo de Borges, lo que puede
ser un lenguaje monista Tlon, Uqbar, Orbis Tertius,
un lenguaje puramente extensionalista Funes
el memorioso y la cara opuesta del lenguaje
de Funes, como es el de los Yahoos en el Informe
de Brodie, que es un lenguaje eminentemente intensional.
El trabajo continúa con un análisis de
la concepción del lenguaje de Borges, para culminar
en las reflexiones pragmáticas de Strawson al
que ya mencionamos, a partir de la absurda empresa
del hispanista francés, Pierre Menard. autor
de El Quijote.
La compilación termina con un ensayo polémico relativo a nuestro
presente filosófico, Lo propio y lo extraño
acerca de la filosofla latinoamericana. Sierra se
enfrenta aquí a los propugnadores de una filosofía
auténticamente latinoamericana. Para comenzar,
nos dice, no podemos buscar lo propio en lo que territorialmente
nos pertenece; nuestra cultura filosófica querámoslo
o no es la cultura occidental, y la demanda latinoamericanista
no es más que la expresión de una
inseguridad en nuestro destino histórico, de
una desorientación espiritual de nuestros pueblos,
el no querer reconocernos como ciudadanos de la cultura
occidental. Sierra nos sugiere que, así
como en América Latina se comenzó a hacer
literatura cuando se dejó de pensar en hacer
literatura latinoamericana, quizás podría
pensarse en hacer filosofía cuando hagamos filosofía
sin más.
Recomiendo esta obra a los filósofos y a los hombres cultos que quieran
informarse sobre la filosofía analítica.
La obra de Rubén Sierra no sólo nos introduce
en una técnica filosófica, sino que nos
sabe introducir con un lenguaje claro, conciso y elegante.
Su prosa es la que más se parece a las buenas
páginas de los buenos filósofos analíticos.
Reservo los últimos párrafos para introducir unas notas criticas.
En primer lugar, Sierra sugiere, en su primer ensayo
sobre Popper, que este filósofo no resuelve el
problema de la inducción sino que más
bien lo abandona; pero de todo lo que Popper escribe
en la Lógica, en Conjeturas y refutaciones
y en El conocimiento objetivo se colige que
no sólo lo abandona, sino que también
lo resuelve disolviéndolo y mostrando que es
una ilusión óptica. Personalmente no soy
tan optimista como Rubén Sierra sobre las bondades
de la inducción estadística.
En su segundo ensayo sobre Popper, Sierra pretende haber descubierto una nueva
función del lenguaje, cual es la función
estructurante a partir de la presencia en el lenguaje
de los términos universales. A mi manera de ver,
lo que hace Sierra es analizar en detalle que
no habíamos practicado con tal celo los popperianos,
por lo cual le quedamos muy agradecidos algunos
aspectos de la función descriptiva. Creo que
Sierra me da razón en esto cuando afirma que
ese carácter disposicional de los universales
es el que garantiza el carácter descriptivo
de los enunciados en que se presentan los universales
y también el que esos enunciados anticipen
el hecho que describen. Sé que la relación
entre describir y predecir es difícil de explicar,
pero para Popper describir y predecir son indisociables.
Para terminar, creo que el ensayo menos logrado es el primero, Apreciación
de la filosofía analítica. En este
ensayo, tomando el principio de pertinencia de Martinet,
que es un principio metodológico de selección,
pretende determinar un corpus de problema(?)
que ocupan a los filósofos analíticos.
Sierra insiste en que los rasgos comunes de las filosofías
analíticas (pues en algún momento dice
que es preferible recurrir al plural) no son rasgos
clasificatorios sino semejanzas de familia.
Algunos de ellos son:
1. Su interés por el lenguaje en tanto que todos logicistas o filósofos
del lenguaje ordinario reconocen que el lenguaje
es fuente de muchos errores filosóficos, lo que
los induce a hacer una profilaxis lingüística
y un análisis del lenguaje.
2. La ausencia de interés histórico, pues el corpus de sus
teorías no pertenecen al campo de lo histórico,
ya que sus problemas son todos de naturaleza sincrónica.
3. Como consecuencia de lo anterior, la filosofía analítica tiene
una actitud negativa frente al sujeto como condición
de sentido de los principios de la ciencia.
Con respecto a 1 quisiera preguntar, por ejemplo: ¿en qué sentido Popper
y Austin pueden entenderse como terapistas del lenguaje,
ya que siempre pregonaron que lo que les interesa es
la verdad? Con respecto a 2 quiero preguntar: ¿cómo
entender el subtítulo de una conocida obra de
Popper, El desarrollo del conocimiento científico,
si no es por su interés en la historia de
la ciencia ilustrado por el conocido esquema tetrádico
ensayo 1, error, eliminación, ensayo 2...? Creo
que éste es uno de los puntos en que Popper quiere
separarse de las reconstrucciones sincrónicas
de los neoposítivistas.
Con respecto a 3 quiero acotar que el objetivismo popperiano con el que ilustra
Sierra esta actitud negativa frente al sujeto, es una
reacción radical contra el subjetivismo latente
o presente en la filosofía neopositivista y,
por supuesto, en otras anteriores.
Creo que Sierra emprendió una tarea muy difícil, cual era la de
determinar las características de una familia
de tres o cuatro generaciones como ésta de Russell,
Wittgenstein, Carnap, Ayer, Quine, Austin, Ryle y Strawson.
A mi manera de ver, la única forma de caracterizar
esta sucesión generacional es diacrónica,
es decir: histórica. Pero le reconozco a Sierra
este esfuerzo y reconozco, como él lo dice al
final de su ensayo, refiriéndose a los filósofos
analíticos que hago extensivo a Rubén
Sierra:
Su proceder, en cambio, nos deja la enseñanza del cuidado en el caso de
los conceptos y de la desconfianza por todo resultado
definitivo. Por eso, con frecuencia, al terminar la
investigación, nos hallamos frente a la demanda
de empezar de nuevo, pero ya con la claridad conceptual
que nos proporcionó el proceso de la primera
aproximación al problema.
ADOLFO LEON GOMEZ G. |