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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
19, Volumen XXVI, 1989
Cuentos de niños para adultos
La silla que perdió una pata y otras historias
Triunfo Arciniegas
Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1988,
98 págs.
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Como si se tratara del payaso juguetón y
enamorado de su cuento, Triunfo Arciniegas nos lleva de la mano por una serie de
situaciones en donde momentos de gran poesía e intensidad alternan con otros en que la
narración amenaza perderse en los detalles. Se trata de historias que parecen más el
fruto de noches de amor y de ocio que de días de libros, papeles y borrones; de historias
contadas con placer, como inventadas a medida que se las cuenta; de historias que se
refieren a otras historias lo que resulta tan propio de las narraciones orales
y que habitan este libro como pequeños cuentos de una o dos frases: el de la bicicleta
verde que se creía un árbol lleno de pájaros hasta que una muchacha de mejillas
encendidas le regaló una rosa; el del lápiz de tres centímetros que había acabado con
el borrador porque este se la pasaba contradiciéndolo; el del gallo que no sabía cantar
y temía terminar en la olla del sancocho, y muchos otros más.
No resulta difícil descubrir detrás de estos
cuentos una mente llena de situaciones que se entrelazan y que constituyen un mundo
maravilloso donde los seres humanos, los animales y las cosas participan de las mismas
características y de las mismas contradicciones. No se percibe afán por dar enseñanzas
morales tan propio de las llamad as literaturas infantiles; por el contrario,
entroncado en la gran literatura de nuestro tiempo (Marcel Proust, Lawrence Durrell), el
autor renuncia a crear personajes estereotipados que representen las virtudes y los
vicios, y nos presenta seres vivos ambiguos e inclasificables. Ejémplo de ello son las
sillas del cuento que da nombre a este libro: en un primer momento aparecen como un grupo
de señoras antipáticas y criticonas pero luego, sin perder estas características, van
sufriendo el paso del tiempo y sus estragos de manera tan irremediable, que es imposible
evitar solidarizarnos y sentir ternura por ellas.
Vale la pena hacer resaltar la gran variedad de
historias de amor que encontramos en estos cuentos, desde el beso desprevenido que la
niña, al pasar en su bicicleta, envía al payaso, hasta la cruel historia de la bella
golondrina que desprecia de tal manera al gusano que la ama, que ni siquiera se lo quiere
comer.
Es este un libro en el cual se recogen muchas
experiencias y muchas vidas, la mayoría de ellas relacionadas con el mundo de los
intelectuales y los artistas: el marranito filósofo; el payaso; caperucita verde, que en
un momento de su vida escribe poemas; el profesor que durante un tiempo es dueño de la
más bella taza de té del mundo, y el león que a su manera escribía cartas
de amor al ave del paraíso en la corteza de los árboles o en la piel de sus víctimas,
son algunos de ellos.
Aunque mucho se ha escrito sobre
la validez de nombrar como infantil
cierto tipo de literatura, los criterios para hacerlo
nunca acaban por estar claros. En este libro se trabajan los personajes típicos de los
cuentos infantiles, pero en muchos casos las historias que se cuentan son más propias del
mundo de los adultos que del de la gente menuda. Sin embargo, este libro, por su
narración espontánea, es un llamado que nos concierne a todos, grandes y chicos, para
dejar salir, para dar vida, para contar, nuestras propias historias.
GARNICA MARTINEZ MANUEL
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