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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
20, Volumen XXVI, 1989
Humberto Gómez, rubio, ojiazul, intensamente
bronceado, tenía 29 años de edad en 1916. Nacido en Santander, había vivido su infancia
en Sogamoso y en Cúcuta, donde su padre adoptivo le enseñó rudimentos de farmacia y
carpintería. Joven e inteligente y audaz, se trasladó a Guárico (Venezuela), donde
pronto se granjeó la protección de los caudillos del lugar, los hermanos Gabaldón.
Después de 1911 se estableció en Arauca, se casó y trabajó
como mayordomo en el hato Las Delicias
(53)
. Algunos de sus vecinos consideraban que Gómez
era tan sólo un honrado ganadero. Otros, en cambio, aseveraban que él y los hermanos
Gabaldón traficaban con plumas de garza. En opinión de un antiguo comisario, Eduardo
Carvajal, que conoció a Gómez personal mente, éste era uno de tantos productos
viciosos del interior de Colombia y de Venezuela, que huyen a la frontera para esquivar la
acción de la vindicta pública, al amparo de una efectiva
impunidad que aprovechan para nuevos delitos
(54)
. Naturalmente, el comisario Escallón
compartía este punto de vista, pues todos los relatos coincidían en que su tenaz
persecución a Gómez lo había forzado a refugiarse en Venezuela, en septiembre de
1916.
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Prisioneros en Santa Rosa de Viterbo. Sentados
están Saturnino Baena. Atilio dAnello, dos corresponsales de nrensa, Pancho Villa y
Luis V. Romero (El Gráfico. Bogotá, vol. 7, núm. 350.
lun. 2, 1917).
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Durante su
exilio, Humberto fraguó el movimiento contra Escallón. Su plan de tomarse a Arauca y
saquear el erario le granjeó la adhesión de aquellos antiguos secuaces de Pérez Delgado
que habían permanecido en libertad. Posteriormente, en Arauca, otros descontentos, entre
los cuales algunos soldados que el capitán Santos había licenciado por insubordinarse,
se unieron a la conspiración. Al recuperar un depósito de máuseres y wínchesteres que
había ocultado Pérez Delgado, Humberto armó a sus hombres. A mediados de diciembre se
encontraba listo.
El general Escallón se negó a tomar en serio
los avisos de un inminente ataque de Humberto, y su terquedad proporcionó a éste la
ocasión. El 29 de diciembre, al enviar a los llanos un escuadrón de policía a buscar un
despacho de correo atrasado, y otro, comandado por el capitán Santos, a Cravo
Norte, estúpidamente dejó la guarnición defendida tal sólo por veinte hombres
(55)
. El 30 de diciembre, antes del alba, Humberto y
37 compañeros cruzaron el río Arauca, donde se reunieron con Eloy Sánchez y otros doce.
Avanzaron sigilosamente hacia la plaza y mataron al centinela. Entonces, gritando a voz en
cuello Viva la república de Arauca, asaltaron el cuartel. Los disparos
despertaron al general Escallón, quien salió precipitadamente de las oficinas de la
comisaría, armado con una carabina. Cuando avanzaba valerosamente, recibió una herida
mortal en el estómago por el disparo de un hombre a quien más tarde se identificó como
Pedro Antonio Álvarez. En medio del combate, Gómez ordenó que se condujera a Escallón
a casa de Atilio dAnello, cuñado del jefe rebelde, donde el
comisario murió, a la una de la tarde
(56)
.
A mediodía, ya Humberto controlaba la ciudad.
Trece policías habían muerto. Tras apoderarse del arsenal de la población, confiscó
5.000 pesos de la secretaría de Hacienda y 150 de la aduana. Gómez quemó los archivos
de la comisaría y del tribunal de circuito. Encarceló a todas las personas hostiles a su
causa y exigió rescate por Marco Torres Elicechea, el general Luis Nieto, los coroneles
Alejandro Díaz y Molano Briceño, así como por Alfonso y Zoilo
Escallón, hijos del comisario asesinado
(57)
. Mandó un pelotón a capturar al capitán Santos, quien, al ser sorprendido el
lo. de enero en los llanos del sur de Arauca, se vio obligado a retirarse con sus hombres
a Pore. Sin otra fuerza colombiana que lo desafiara, el antiguo contrabandista se
convirtió en el Amo de Arauca.
Aunque la venganza y el botín eran los móviles
fundamentales, Humberto se esforzó por dar a la insurrección un tinte ideológico. Tras
asumir el mando, dijo a los aterrados araucanos que sus acciones formaban parte de una
rebelión liberal generalizada en toda Colombia, y que el presidente Concha, el ministro
Suárez y otros altos funcionarios estaban ya en prisión. En la proclamación, fechada el
4 de enero, supuestamente redactada por su secretario, Gómez declaró: ¡El
gobierno de Concha ha terminado en Arauca, compatriotas! ¡La tiranía oficial implantada
por los fracasados del gobierno de Bogotá acaba de recibir una
gran lección: la derrota, el desastre!
(58)
. Y proseguía, diciendo que Concha había
enviado a todos los lugares gobernantes excesivamente incompetentes, débiles y corruptos.
Que bajo Torres Elicechea y Escallón se había practicado una persecución ilegal. Que el
presidente Concha se había negado a escuchar los clamores de justicia de los araucanos.
Ahora la justicia triunfaría, puesto que la bandera del liberalismo renacía, cual ave
fénix, de las cenizas de la derrota, al suprimir el abuso oficial. Llamando a las armas a
todos los liberales, republicanos y araucanos, Humberto terminaba
con un vibrante Viva la Libertad, viva el Republicanismo
(59)
.
Gómez formó un gobierno provisional para la
República de Arauca, con él mismo como jefe civil y militar. Atraídos tanto por la
abundancia de caballos, aguardiente y armas como por las invocaciones al liberalismo, nuevos hombres se le sumaron, con lo cual su ejércitoaumentó a
trescientos efectivos
(60).
A lo
largo del mes de enero, bandas de estos forajidos vagaron por los llanos asaltando los
hatos y robando vacunos y caballos. Pacíficos colonos abandonaron en masa sus hogares,
buscando ponerse a salvo en la selva o en El Amparo. El asesinato, el pillaje y el robo
imperaron. De boca en boca corrieron relatos de la comisión de atrocidades sin que mediara motivo alguno: la mutilación de las víctimas y la violación
de mujeres
(61)
. Particularmente famosa fue la crueldad de uno
de los lugartenientes de Humberto, Monte de Oca, que decapitaba niños con su machete. Se
decía que el propio Humberto se hallaba espantado del sanguinario venezolano, y que esa
había sido la razón para que cierta tarde ordenara a sus hombres amarrarlo. Al día siguiente se lo entregó al ejército venezolano, que con
complacencia lo ejecutó
(62)
.
Gómez proyectaba mantenerse en Arauca hasta
acumular suficiente botín que hiciera beneficioso su retiro a Venezuela o Brasil antes de
la llegada del ejército colombiano. A pesar de persistentes rumores de que con mil
hombres marchaba sobre Tame, Orocué e inclusive Tunja, la única población que ocupo,
además de Arauca, fue Cravo. A fines de enero, su ejército se hallaba menguado, y por
mediación del presidente de Apure, el doctor Pérez Hoyos,
Gómez puso en libertad a sus prisioneros
(63)
. El último ataque lo lanzó contra El Viento, donde incendió y saqueó el
sector comercial. Después, el 3 de febrero, junto con la mayoría de sus oficiales y una apreciable cantidad de cueros, mercancías y caballos, cruzó la
frontera hacia Periquera
(64)
. La
República de Arauca feneció cinco días antes que el primer soldado colombiano
apareciera en escena.
Tomando en cuenta el aislamiento de Arauca, no
es sorprendente que Humberto permaneciera en el poder cuatro días antes que el presidente
Concha se enterara de la insurrección. Un telegrama enviado el 30 de diciembre por el
cónsul colombiano de El Amparo y transmitido por conducto de San Cristóbal y Cúcuta
llegó al palacio de San Carlos el 3 de enero. Le siguieron otros telegramas de Nunchía,
Cúcuta y Orocué, que hablaban del asesinato de Escallón y de la alarma general en los
llanos. Desde Pore telegrafió el capitán Santos comunicando que disponía de ochenta
hombres para resistir a Humberto, pero sólo de dieciocho caballos, y en Nunchía el
general Ignacio Suárez informó que estaba reuniendo voluntarios y
pertrechos para defender a lame
(65)
.
Concha vacilaba. La información disponible lo
convenció de que el movimiento no era político sino obra de bandidos. Sin embargo,
decidió que no se debían romper las relaciones con Venezuela. Tan sólo un mes antes,
los dos países habían suscrito un nuevo tratado de arbitraje, que en ese momento se
hallaba al estudio del Congreso Venezolano, y el 19 de diciembre Colombia había felicitado al general Gómez con ocasión del octavo aniversario de
su toma del poder
(66)
. El 8 de
enero, nuevas noticias de que Humberto marchaba sobre lame y de que la población había
sido tomada terminaron con las vacilaciones de Concha. Al día siguiente decretó el
estado de sitio para la comisaría de Arauca, la prefectura de Nunchía y la región de
Orocué, en el departamento de Boyacá, incluidas las dos secciones de Casanare,
ante la expresa petición del gobernador boyacense, Domingo Combariza
(67)
.
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Una vista panorámica de la ciudad de Arauca
(Cromos, Bogotá, vol. 4, num. 87, oct. 13, 1917).
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Las siguientes medidas de Concha indicaban cuán
profundamente le preocupaba la insurrección. El 9 de enero ordenó al general Correal, de
la policía nacional, dirigirse de Bogotá a Arauca con doscientos hombres, tomando la
ruta Villavicencio-río Meta-Orocué: cuarenta penosos días de viaje, en la mejor de las
circunstancias. Avisó al general Ortiz, en Cúcuta, para que preparara la movilización
de la policía de frontera, solicitando de Venezuela la autorización para utilizar la
vía de San Cristóbal. El 11 de enero designó al general Jesús García R. como jefe
civil y militar de Arauca, confiriéndole autoridad para organizar un ejército de
voluntarios en Boyacá y Casanare, avanzar sobre Arauca, derrotar a
Humberto y restablecer la soberanía colombiana
(68)
. Mientras tanto, el ejército venezolano había
ocupado posiciones en la ribera occidental del río Arauca. Bloqueado su retiro hacia
Venezuela, Humberto tendría que enfrentar desde dos direcciones a las fuerzas
expedicionarias, en tanto el general Ortiz estaba listo a salir hacia allí si se
necesitaban refuerzos.
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La Capilla de la ciudad de Arauca (Cromos,
Bogotá, vol. 3, núm. 50, ene. 20, 1917).
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El 14 de enero el general García salió de
Bogotá hacia el norte de Boyacá, donde organizó dos batallones de infantería: el
Albán y el Chita. Como unidad de reconocimiento, decidió llevar
consigo el batallón Soublette, del ejército regular
(69)
. En Casanare, voluntarios liberales ya habían
organizado unidades de caballería para rechazar en nombre del partido, las acciones de
Humberto. Algunos de estos voluntarios salieron de la localidad de Moreno con el general
liberal Manuel José Nieto y llegaron el 13 de enero a Tame, donde formaron la unidad de
caballería El Libertador. El 21 de enero el general conservador Suárez se les sumó con
setenta jinetes equipados con la ayuda del prefecto de Nunchía,
general Benjamín Perdomo
(70)
. En
Arauca, los mayordomos de los hatos más grandes: Guaratarito, La Pastora y La Bendición, habían armado a sus llaneros para resistir las
incursiones de los forajidos
(71)
. Con los
tres batallones que había alistado en Boyacá, marchó cordillera abajo, hacia los
llanos, por el camino de Chita. Al llegar a lame se enteró de que una escaramuza había ocurrido ya, en La Bendición, entre fuerzas leales y los
seguidores de Humberto
(72)
. Al
parecer, éste había enviado a Andrés Franco y otros diez hombres a que tomaran algunos
caballos de dicho hato. Al llegar los forajidos a La Bendición, se toparon con sesenta
llaneros al mando de Benjamín Ramírez, quienes los repelieron, matando tres. Los
sobrevivientes huyeron a Arauca, en la creencia de que se habían enfrentado con soldados
procedentes de Bogotá. La equivocada apreciación probablemente
apresuró la desintegración del ejército de Humberto
(73)
. García encomió la acción de Ramírez e
incorporó sus llaneros a la desde ahora heterogénea expedición. Inició la marcha de
lame hacia Arauca sin saber que Gómez y su estado mayor habían escapado ya a Guasdalito,
donde fueron hechos prisioneros el 8 de febrero. Cuando el general entró en Arauca, el
día 9, se encontró tan sólo con una aldea desolada, edificaciones en ruinas
y una plaza llena de animales muertos, papeles quemados y ropas ensangrentadas
(74)
.
Continuar
(53)
Entrevista de Germán Reyes al padre adoptivo de Humberto, en El Nuevo Tiempo, 13
de enero de 1917. (Regresar a 53)
(54)
Entrevista a Eduardo Carvajal, El Nuevo
Tiempo, 10 de enero de 1917. (Regresar a 54)
(55)
Tanto Abadía Méndez en MMG, 1917,
pág. IV como Concha en Exposición del poder ejecutivo al Congreso de 1917
y en Documentos sobre los acontecimientos de Arauca, Bogotá, 1917, pág.
22 culpan a Escallón de imprudencia, al enviar a los llanos la mayor parte de sus
fuerzas. Un corresponsal escribe desde Guasdalito: El general Escallón, no sólo no
continuó la tarea emprendida por el general Ortiz, sino que hizo motivo de ridículo las
advertencias de los que sabían que algo tenebroso se preparaba y lo instaban para que
tomara medidas adecuadas, ofreciéndole además su apoyo personal. (El Trabajo, 10
de febrero de 1917). (Regresar a 55)
(56)
El Diario Nacional, 9 de febrero de 1917. (Regresar a 56)
(57)
Telegrama de Luis Flórez a Concha,
Guasdalito, 9 de enero de 1917, en Exposición..., pág. 25. (Regresar
a 57)
(58)
Gil Blas, 16 de febrero de 1917.
Posteriormente Romero negó su participación, en telegrama fechado el 17 de marzo,
alegando que Marco Torres Elicechea lo había acusado falsamente. (véase Gil Blas, 2 de
abril de 1917). (Regresar a 58)
(59)
Ibíd.
(Regresar a 59)
(60)
El Nuevo Tiempo, 14 de enero de 1917. (Regresar a 60)
(61)
Telegrama de Teodoro J. Amézquita a Abadía Méndez, Orocué, 19 de enero de 1917, en
Exposicion.... pág. 25. (Regresar a 61)
(62)
El diario Nacional, 29 de mayo de 1917.
(Regresar a 62)
(63)
El Espectador, 30 de enero de 1917. Un telegrama
de Alberto Santos, fechado en Pore el 11 de enero, informó de la muerte de Torres
Elicechea. Posteriormente se supo que por el excomisario se habían exigido mil dólares
de rescate, que reunieron sus amigos en Venezuela, y logró ser liberado tras catorce
días de cautiverio. (Véase Exposición..., págs. 23 y 26-27). (Regresar a 63)
(64)
Entrevista a Zoilo Escallón en El Nuevo
Tiempo, 31 de mayo de 1917. (Regresar a 64)
(65)
Telegrama de Santos al director general de la
policía nacional, Pore, 7 de enero de 1917 (Exposición..., pags. 17-18);
telegrama de Suárez a Abadía Méndez, Nunchía, 8 de enero de 1917 (Exposición..., pág.
21). (Regresar a 65)
(66)
El Diario Nacional, 19 de diciembre de 1916. (Regresar a 66)
(67)
Telegrama de Combariza a Abadía Méndez, 8 de
enero de 1917, en Exposición..., pág. 20. (Regresar a 67)
(68)
Exposición...,
pág. 8. (Regresar a 68)
(69)
Jesús García R., Informe a los
ministros de Gobierno y de Guerra, 1o. de junio de 1917
(en adelante citado como IMGG), en Exposición..., pág. 41. (Regresar
a 69)
(70)
Manuel José Nieto al director de El Diario
Nacional, Tame, 20 de mayo de1917, en El Diario Nacional. 2 de agosto de 1917. (Regresar a 70)
(71)
Entrevista a Zoilo Escallón, El Nuevo Tiempo, 31
de mayo de 1917. (Regresar a 71)
(72)
García sitúa el combate en La Pastora, pero
Otros informes señalan que tuvo lugar en La Bendición. Véanse El Diario Nacional, 9 de
febrero de 1917, y El Nuevo Tiempo, 31 de mayo de 1917. (Regresar
a 72)
(73)
Entrevista a Zoilo Escallón, El Nuevo Tiempo, 31
de mayo de 1917. (Regresar a 73)
(74)
Informe del jefe civil y militar, julio de
1917 (en adelante citado como IJCM), en Exposición..., pág. 30. (Regresar a 74)
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