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Boletín
Cultural y Bibliográfico, Número 21, Volumen
XXVI, 1989
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Locomotora estándar colombiana: con el
númer 70 de la División Centrales, vemos aquí una de las cuatro que adquirió en 1928
en ferrocarril de la Dorada. La maquina subsiste en Flandes, y es una de las dos de
fabricación inglesa, que aún no han desaparecido. Fue construida por Hawthorn
& Leslie, de Newcastle on Tyne, Inglaterra
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Un momento estelar de la
ingeniería mecánica en Colombia: los diseños de locomotoras de
P.C. Dewhurst * (primera parte)
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JORGE ARIAS DE GREIFF**
Universidad Nacional de Colombia
Academia Colombiana de Historia
Fotografías: Jorge Arias de Greiff
REMIRANDO
HACE ALGUNAS DECADAS los inventarios de las locomotoras de vapor de los Ferrocarriles
Nacionales, me llamó la atención el que gran número de locomotoras, que coincidían en
sus especificaciones y medidas, hubieran sido suministradas por siete fabricantes de cinco
naciones de dos continentes y que ellas fueran de un tipo raramente empleado en Europa o
en los Estados Unidos: el llamado "Docerruedas". Algo tenía que haber detrás
de todo ello. No quedaba duda de que en los días en que se ordenaron tales compras había
una dirección fuerte en los ferrocarriles: el ingeniero Darío Botero Isaza en la
dirección, Jorge Alvarez Lleras en la Oficina Comercial, Alfredo Vázquez Cobo en la
gerencia de Pacífico, sin olvidar a los ingenieros Gómez Castro y Ospina Vásquez en el
ministerio de Obras Públicas y la presidencia de la república. Luego, al ojear planos en
los talleres, fueron apareciendo numerosos diseños de estandarización: los hogares para
las máquinas de tal tipo, los alimentadores de las calderas, la modificación de las
cabinas de las Kitson, los truques de los vagones de carga, todos ellos con la firma de
P.C. Dewhurst, lo que indicaba que éste era el personaje clave. Algo reveló la consulta
a la literatura: Ortega
1
menciona, si mucho,
una vez la locomotora Baldwin-Dewhurst, y lo cita en referencia a los planos iniciales del
taller Chipichape y a los dc la estación de Chiquinquirá. En "Anales de
Ingeniería", sólo un informe del jefe de la Oficina Comercial es algo explícito:
menciona el Dr. Alvarez Lleras "la importancia de fijar tipos y normas para el
material rodante, motivo por el cual el Ingeniero Mecánico del
Ministerio, Mr. Dewhurst ha
venido diseñando tipos especiales de coches de carga y pasajeros y locomotoras, los más
apropiados a nuestras circunstancias actuales de pendiente, curvaturas, tráfico, clima,
combustible, etc., etc.
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a los que deberán
ajustarse los suministros de material. En otro lugar de la memoria menciona que se
requieren 100 locomotoras del tipo medio, 1.000 carros de carga y 500 de pasajeros, todo
ello standard colombiano, y que ya se han comprado dos locomotoras de 52
toneladas, con ténder, para Pacífico
3
, las primeras del
tipo dibujado por Dewhurst" e informa que, al solicitar por la vía de los
consulados de Colombia cotizaciones de un mismo diseño, se ha reducido de 25 a 30% el
costo de los coches y hasta en 10% el de las locomotoras. El asunto se aclaró
completamente al tener acceso ajos artículos en los quelas revistas especializadas
europeas reseñaban las locomotoras para Colombia a medida que iban saliendo de las
fábricas, en los que se daba detallada cuenta de sus características y se exponían los
criterios de diseño
4.
Agreguemos que habiendo aparecido ya una enciclopedia de las locomotoras de vapor en
Colombia, en la obra La mula de hierro de Gustavo Arias de
Greiff, es entonces posible
estudiar el asunto frente al registro y especificaciones de la totalidad de las
locomotoras diseñadas por nuestro héroe. Las referencias específicas se hallan de
acuerdo con el catálogo que allí aparece
5
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El Gerente
del Banco de la República en comida de Ingenieros: sentados, de izquierda a derecha, en
el segundo puesto. don Félix Salazar, Gerente del Banco, le siguen los ingenieros Pedro
Nel Ospina Vásquez; Laureano Gómez Castro; y Darío Botero Isaza. De pie, en el extremo
izquierdo Paul C. Desehurts, en tercer lugar Jorge Triana.
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Siendo el propósito
del gobierno reunir en lo posible las varias líneas ferroviarias, hasta ese momento
estatales unas, inglesas otras, departamentales las más, bajo una dirección única como
ferrocarriles del Estado, nacionales, y expandir la red ferroviaria utilizando en la mejor
forma posible los dineros de la indemnización por la pérdida de Panamá que alcanzaron
también para fundar el Banco de la República, era lógico que surgiera la idea de un
equipamiento estandarizado y que este material rodante resultase de diseños adecuados a
las necesidades y características de lo existente y no a los intereses de negociantes o
prestamistas del sector privado, y fue una suerte para la patria dar con la persona que
respondiese por esos diseños. Antes de entrar en detalle en el tema de la locomotora
"estándar colombiana", porque la hubo, veamos cuáles premisas guiaron a P.C.
Dewhurst en el diseño, tomándolas del trabajo que, a su regreso a Inglaterra, leyó ante
los atentos colegas del Instituto de Ingenieros de Locomotoras, el 19 de febrero de 1930
en Birmingham
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y en que hizo
referencia a su ya larga práctica en las difíciles líneas de los Andes, con fuertes
pendientes y curvas cerradas, y en especial aquellas de trocha de metro y yarda. Para
Dewhurst la locomotora económica desde el punto de vista de un ferrocarril como un todo
no meramente desde el punto de vista de la economía de combustible ni aun de la
máquina misma, debe, sin sobrepasar el peso axial máximo permitido por la vía,
arrastrar la mayor carga posible en las pendientes máximas a un costo razonable de
operación y mantenimiento; es la que produce la tonelada-kilómetro a mínimo costo para
la empresa en su conjunto, a la vez que hace rendir al máximo las posibilidades de la
vía existente, con las especificaciones que ella tuviere. Es decir, que la locomotora
debe diseñarse y construirse para la vía, y no limitarse a adquirir por catálogo un
tipo más o menos corriente y luego disculparse con que es la vía lo anormal y
deficiente.
A estas
premisas se agregan otras, como que la locomotora para estas tierras debe permanecer lejos
del taller el mayor tiempo posible y no porque no sea construida inmejorablemente, sino
porque por el diseño, el desgaste y deterioro normales sean mínimos y porque, durante su
misma operación en paradas y espera de tráfico, se le puedan hacer tareas de limpieza y
mantenimiento sin necesidad de llevarla a cárcamos, que no los hay en la vía y menos a
talleres, que si mucho, el que existe, suele estar lejos de la zona de trabajo de la
máquina. El diseño debe darle ala máquina máxima facilidad para inscribirse en las
curvas, eliminando de las ruedas motrices las pestañas que no contribuyan ni a mantenerla
en la vía ni a inscribirse en las curvas, y que sólo aumentan la resistencia al avance
de la máquina al sortearlas; sobra decir que el desgaste de pestañas es uno de los
factores que primero obligan a sacarla del servicio y llevarla al taller.
En las
vías de yarda y metro para las que Dewhurst debía elaborar diseños, el aprovechamiento
al máximo del peso de la locomotora era decisivo para contrarrestar las limitaciones que
la topografía había impuesto a la capacidad transportadora de la vía. La relación de
adherencia (relación entre la capacidad de tracción y el peso de la máquina) se forzó
a 375 libras por tonelada de peso total en máquinas de tanque, y a 450 por tonelada de
peso de la sola locomotora en aquellas de ténder. La relación entre el peso adherente y
la tracción ejercida es crucial para locomotoras que deben arrastrar el mayor tonelaje
posible en las fuertes pendientes; este factor se estableció en 3,85
para las
locomotoras de dos cilindros y en 3,40 para la de tres (sobre este punto se hablará más
adelante). Como para cumplir con el primer axioma, arrastrar la máxima carga en la
pendiente máxima, la máquina debe operar con el regulador de vapor abierto al máximo y
la palanca del distribuidor una marca antes de la posición extrema, con lo que el máximo
poder de arrastre se logra con la máquina operando casi en el limite, antes de comenzar a
patinar, resulta que la relación de esfuerzo de tracción con respecto al peso adherente
está cerca del máximo permisible. En estas condiciones el máximo esfuerzo no
corresponde al máximo rendimiento térmico, que era lo usual, lo que fue discutido por
sus colegas británicos, pero Dewhurst estaba interesado en el rendimiento global de la
empresa. Para manejar la máquina en el límite de su capacidad tractiva, el maquinista
debía controlar finamente el regulador de vapor, para así sortear cada cambio de
pendiente, la entrada a cada curva; para ello, la manija del regulador debía tener buena
relación de palanca y el maquinista conocer en forma óptima tanto la vía como la
máquina. Agréguese aquí que en tales momentos el inyector debía ser capaz de mantener
el nivel de agua en la caldera mientras ésta suministraba todo el vapor requerido para la
exigencia máxima, a tiempo que el hogar quemaba el carbón que hubiera, todo lo cual
dictaba la necesidad de una generosa caldera, una buena área de parrilla para quemar ese
carbón, no de la más excelente calidad. Dewhurst diseñó las locomotoras para que en
los días secos arrastraran la máxima carga nominalmente posible, así fuese necesario
reducirla en un 10 a 12% en los días de lluvia, con la vía en mal estado, los que
suponía en uno de cada tres.
Otra
particularidad de nuestras vías de montaña es la clase de aguas, no duras, pero si
sucias, en especial después de los torrenciales aguaceros en las vertientes de clima
medio lo que hacía necesario dotar el fondo de las calderas con amplias aberturas para
sacar con facilidad el limo acumulado e indispensable no colocar los tubos de fuego
demasiado cerca del fondo de la caldera, desoyendo la tendencia a maximizar el número de
tubos para aumentar "en el
papel" el área de calefacción. Dewhurst encontró que en Colombia
las calderas de acero básico sufrían bastante menos corrosión que aquellas construidas
con acero ácido; su mayor duración compensaba otros aspectos en que este último acero
es superior.
En lo
que respecta al volumen de la caja de fuego, resulta para Dewhurst que aunque si bien un
mayor volumen es cosa buena, si la parrilla es de generosas proporciones el combustible se
quema adecuadamente aun en una caja de fuego no muy grande, la que por otro lado es más
fácil acomodar en una locomotora de trocha angosta. No olvidó Dewhurst prestar atención
a que, en algunas vías, la máquina ha de trabajar a gran altura sobre el nivel del mar y
tenerlo bien presente en el diseño.
No se
le escaparon, otros detalles que, como la conveniencia de dar forma cilíndrica, curvada
hacia los lados, a la tapa superior de la caja de fuego, para evitar que la inclinación
de la máquina en las curvas peraltadas achicharrase el acero. Aspecto significativo fue
la manera de asegurar los tubos de las calderas en forma tal que resistiera los sacudones
y esfuerzos resultantes de arrastrar pesados trenes en fuertes pendientes con profusión
de curvas cerradas, lo que lo llevó a prescribir la soldadura de los tubos a las placas
extremas que los soportan. Sobra decir que el acero y no el cobre fue el material
preferido para las cajas de fuego.
Era
imperativo para Dewhurst que los bastidores fueran exteriores para los diseños de vía
angosta, y del tipo norteamericano de "barras", con lo que se logra una buena
facilidad de atención desde fuera a resortes y balancines, sin necesidad de llevar la
máquina a cárcamos, además de conseguirse mayor estabilidad de la suspensión de la
locomotora. Los areneros, accionados por aire comprimido, debían quedar no muy altos,
accesibles, para facilitar el llenarlos de arena por un solo operario.
1. LA LOCOMOTORA
ESTANDAR 4-8-O
Decisión fundamental y
definitiva fue la escogencia del tipo de locomotora. Para nuestras débiles carrileras era
necesario no sobrepasar la carga axial y conseguir por la multiplicidad de ejes motores un
adecuado paso adherente;
pero como las fuertes curvaturas no permiten una máquina muy larga, se
llegó al limite de cuatro ejes motores y un peso adherente de 48 toneladas.
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Una típica "Docerruedas" estándar colombiana, de tipo medio, la
locomotora No. 3 de la línea de Ambalema a Ibagué, fabricada por Baldwin de Filadelfia,
paradigma de la clase "Tolima pone de manifiesto su apuesta estampa.
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Dewhurst
adoptó el tipo 4-8-0 (Docerruedas), ya que en él se concentra en el carretillo delantero
todo el peso no adherente y se destina a la adhesión todo el peso no dispuesto para meter
la máquina en las curvas, logrando un óptimo aprovechamiento del peso de la máquina
para ambas funciones. Una comparación del diseño "Docerruedas" de Dewhurst, en
lo referente a porcentajes de distribución de pesos, con las "Mikado" (2-8-2)
que se recibieron en 1936-1937, es iluminante; Dewhurst destinó el 18% del peso de la
máquina al carretillo delantero y el 82% restante como peso adherente en las motrices.
Los dos diseños competidores presentan dos soluciones opuestas: el diseño de las
"Mikado" belgas fabricadas por Tubize que llegaron al Ferrocarril de
Cundinamarca en 1936, destina 12% al carretillo delantero y 76% al peso adherente; el
diseño Baldwin de las "Mikado" del Ferrocarril de Antioquia optó por un mayor
peso en el carretillo, 16%, sacrificando el peso adherente que baja a un 67%. La
comparación pone de manifiesto las ventajas para las circunstancias colombianas del tipo
adoptado como estándar colombiano: como ya se dijo, un tipo no corriente a los usados en
los países industrializados, de topografía diferente.
El
carretillo delantero de dos ejes, con buena distancia entre ellos (1,87 m), suficiente
peso, suspensión pendular de tipo "corazón" de tres apoyos, en la que la
fuerza que tiende a meter la máquina en la curva aparece desde el primer momento de
entrada en ésta, permite prescindir de las pestañas en las ruedas del primer eje motor
y, al diseñar para el cuarto eje cajas del tipo Dewhurst Cartazzi, que le permiten un
desplazamiento lateral de poco menos de un centímetro, se logra una máquina
extraordinariamente adaptada para inscribirse en curvas estrechas y para sortear
irregularidades locales del alineamiento de las carrileras, pues resulta con una base
rígida real extremadamente corta. Este diseño de caja es autocentrante, de modo que en
trayectos rectos la máquina se comporta con mayor base rígida y se facilita la entrada a
las curvas en reverso. No es raro entonces, que los maquinistas del Ferrocarril del
Pacífico llamaran a estas máquinas "las culebras", no es de extrañar que sin
pestañas superfluas y con tan corta base rígida, la resistencia presentada a la
locomotora en las curvas resultase especialmente baja, lo que hacía que estas
máquinas aceleraran en las
curvas de los trazados compensados la ingeniería mecánica tomándole ventaja al trazado
"por coeficiente" de la civil.
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Encopetada comitiva. encabezada por el general Alfredo Vázquez Cobo, asiste al
nacimiento de Pacifico 44, una "Docerruedas" de la clase "Tolima " en
las usinas de Hume Saint Pierre, Bélgica. Colección P. K. Dewhurst
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Un ángulo
apropiado para fotografiar la locomotora estándar colombiana. Aqui, en la fábrica Skoda,
en Checoslovaquia. vemos la número 55 del ferrocarril del Pacifico. Colección P. K.
Dewhurst. 55 del ferrocarril del Pacifico. Colección P. K.
Dewhurst.
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El
diseño de esta locomotora, adoptado como estándar para los ferrocarriles colombianos,
fue sin embargo objeto de dos ajustes finos para tener en cuenta particularidades de las
vías. Como por esos tiempos (1924) la vía del Pacífico tenía las más pobres
especificaciones, menor peso de rieles, limitación de carga en puentes y curvaturas mas
cerradas, produjo Dewhurst para ella un diseño ligeramente más liviano y corto y con
cilindros de menor diámetro; estas máquinas, de las que se ordenaron
seis
7
para dicho ferrocarril y cuatro
8
para el de Caldas, fueron conocidas como
"Clase Pacífico" Dorada encargó independientemente otras cuatro
9
. En el otro extremo estaba la vía del Ferrocarril del Norte: trocha de metro,
curvas más suaves y puentes de mejor especificación, para la cual hizo un diseño algo
más pesado, con la caldera más alta y algo más potente; éstas se conocieron como
"Clase Norte"; llegaron dos
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Se aprecia
aquí una "Docerruedas"de la clase Pacifico más corta y de caldera
más baja. Esta,fabricadaporKitsonde Leeds, Inglaterra, lleva el nombre "Pedro Nel
Ospina" Colección P. K. Dewhurst.
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Con el
número 93 de la División Centrales, y ya algo maltrecha, esta "Docerruedas "es
una de las cuatro de la clase "Norte" que BM,4 C Schwartzkoptt,fabricóen 1928,
ciñéndose en un todo a lo mandado por P.C. Dewhurst
.
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para la sección 1a. y seis para la sección 2a. de este ferrocarril
10
Pasados los
años, en 1951, claro, ya la vía de Pacífico mejorada y renovada se
importaron con este diseño ocho para Pacífico, tres para Norte sección la. y otras tres
para el Ferrocarril del Magdalena
11
, en total catorce máquinas. El cuerpo principal del diseño
estándar lo constituyeron setenta y dos locomotoras, conocidas como "Clase
Tolima". Estas máquinas llegaron para las vías de Tolima, Ambalema, Cundinamarca,
Girardot y, un poco más tarde para Pacífico
12
, Es obvio que de estas denominaciones de clase nunca
se supo nada por estos lados; son nombres de referencia que aparecieron en la literatura
internacional en su momento. En total, más de un centenar de locomotoras de tipo
estándar colombiano llegaron entre 1924 y 1951, 108 para ser exactos.
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En 1951 le
pidieron a Bélgica 14 locomotoras estándar colombianas. Esta llegó para el ferrocarril
del Pacifico; aquí aparece bien provista de carbón Fue construida por Tubize, con
especificaciones de la clase "Notre"
aunque para trocha de yarda.
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¿Cómo
respondieron los fabricantes a estos pedidos de suministro sobre diseños estandarizados y
propios? Desde luego que todos sabían que la competencia estaba también licitando;
había que cuidar los precios sin
rebajar la calidad; para muchos fabricantes fue una oportunidad que no
desperdiciaron y asumieron con responsabilidad: La calidad de todas las máquinas fue
excelente; no importó mayor cosa el que, por ejemplo, Skoda de Checoslovaquia sólo
hubiera construido previamente 450 locomotoras, frente a Baldwjn (Estados Unidos), que por
esos días se acercaba a las 60.000 locomotoras, y no tenía por qué haber sido otra cosa
pues la tecnología era la misma, tecnología básica de la industria metalmecánica, las
especificaciones de diseño y materiales las mismas, y los fabricantes, con una
excepción, se ciñeron a lo solicitado. La excepción vino de los arrogantes prusianos de
BMAG-Schwarzkoptt y la comercializadora Hugo Stinnes y sus agentes en Colombia. Para
competir en la oferta, produjeron básicamente una máquina híbrida entre las clases
"Pacífico" y "Tolima": tomaron para todas las distancias entre ejes
de ruedas de las primeras, con lo cual produjeron una sola maquinaria motriz para ambas
clases, y la longitud del bastidor de las últimas, unificaron la caldera y la colocaron
más alta que lo especificado. No usaron las cajas Dewhurst-Cartazzi para el último eje
motriz; le dejaron al eje simplemente juego lateral, y para compensar le pusieron
pestañas a las ruedas del primer eje, desvirtuando el diseño "estándar
colombiano". A las dos primeras máquinas, y para participar en la prueba que
Dewhurst hubo de llevar a cabo en las pendientes de Dagua y en el Ferrocarril de Caldas
(pues inicialmente en el Occidente colombiano vieron con recelo la intromisión de un
personaje mandado desde la capital, y Dewhurst hubo de comprobar en las pruebas la bondad
del diseño, con el triunfo de Pacífico 31, la primera entregada por Baldwin, sobre las
demás locomotoras, nuevas y viejas), les recortaron el bastidor y la cabina, aligeraron
el espesor de las planchas de las calderas para no sobrepasar el peso sobre motrices y les
colocaron los cilindros de 17 pulgadas especificados. Para acercarse al peso que debían
tener las solicitadas como clase "Tolima", pusieron peso muerto, lastre, en el
extremo trasero de la máquina, agrandaron la cabina y colocaron cilindros de 17/3/4 de
pulgada de diámetro (la caldera adoptada no daba para la especificación de 18 pulgadas).
A las cuatro primeras para Caldas, que debían quemar leña, les pusieron cilindros de 17
pulgadas y listo. ¡ Como para devolverles el pedido! Pero esto no era posible pues los
cambios habían sido acordados con la gente de Pacífico a espaldas de Dewhurst. Los
mañosos agentes hicieron en la prensa el simulacro de que se trataba de un diseño nuevo,
más adecuado, que autodenominaron en forma engañosa como
Dewhurst-Stinnes
13
, así que las máquinas fueron
aceptadas. A la queja del diseñador respondió el alto gobierno respaldándolo
completamente. Los prusianos comenzaron a respetar a Colombia y entendieron que en asuntos
de locomotoras Colombia no podría ser tomada por materia descrestable. En los acertados
consejos de Dewhurst y en la bondad de sus diseños, había el gobierno confiad o el buen
uso para la patria de los millones de Panamá; el inglés sabía cuál era su
responsabilidad, así se molestara la gente. Los berlineses cambiaron de táctica,
reconocieron en Dewhurst a "la" autoridad en la materia y lograron nuevos
pedidos ya que de ese momento en adelante aceptaron totalmente las indicaciones y
directrices del diseñador: en esa forma produjeron, uniendo su excelente nivel de
fabricación a la calidad de los diseños, las magníficas locomotoras que en 1929 y 1930
BMAG Schwarzkopff entregó a Colombia.
La
historia con Baldwin fue diferente: el diseñador y el fabricante se conocían desde los
días de Jamaica, previos al trabajo en Colombia. Baldwin aceptó construir las dos
máquinas de la clase "Pacífico" a sabiendas deque este diseño sólo daría,
si mucho, para una docena de aparatos, pues le tenía el ojo puesto al
centenar de "Tolimas"
de tipo medio que se contemplaba: aunque de ellas fabricaron más que cualquier competidor
veintisiete hasta 1928, no les llamó la atención el que veinte hubieran sido
fabricadas en Checoslovaquia, dieciocho en Alemania y cinco en Bélgica; simplemente no
les interesaba fabricar, con diseños impuestos, unas pocas máquinas de cada uno de los
tipos que seguirían: clase "Norte", máquinas de tres cilindros y locomotoras
auxiliares; prefirieron esperar mejores días, en los que la patria desprotegida estuviese
dispuesta a la dentellada comercial.
¿Era
este derroche de responsabilidad y sensatez un lujo para Colombia? Desde luego que era una
necesidad y no un lujo; hoy, como el ideal y lo práctico es que seamos subdesarrollados,
nos quieren hacer creer que los ferrocarriles colombianos fueron lujo, obviamente
exceptuando el de la United Fruit y el de la Tropical Oil Co.
II. EL
PERFECCIONAMIENTO DEL TIPO KITSON-MEYER
El
diseño original del alsaciano Jean-Jacques Meyer consistía en una caldera apoyada sobre
dos carretillos motores articulados, conectados por una barra central a la que se
aseguraba el enganche. Pocas de estas máquinas se construyeron siendo su más notorio uso
el que tuvieron en el ferrocarril alpino de Lemering, construidas según diseño
modificado por Wilhelm Gunther; más tarde algunas otras se fabricaron en Francia y otras
en Sajonia; otra lo fue por Baldwin en Filadelfia en 1892, una máquina con una
modificación importante:
la
caldera ylos tanques estaban sostenidos por un chasís, que también transmitía los
esfuerzos de tracción a los enganches. Pero fue como solución a los problemas
específicos del transporte en las empinadas carrileras de las compañías de nitratos de
Chile, como el género finalmente despegó. Robert Stirling, ingeniero de la línea
Tocopilla al Toco, hizo un nuevo diseño que, construido por Kitson de Leeds, dio origen a las Kitson-Meyer.
14
El
éxito de estas máquinas hizo que se extendiera su uso al Ferrocarril Trasandino, tanto
en la parte chilena como en la argentina. P.C. Dewhurst conoció esta imponente cordillera
de los Andes, y el éxito con que estas máquinas la superaban cuando trabajó para el
Ferrocarril Trasanaino de Chile; las volvió a encontrar en Jamaica, en donde experimentó
en ellas algunas modificaciones de su ingenio, de modo que cuando llegó a Colombia,
contratado por el gobierno de Pedro Nel Ospina en 1923, era ya un conocedor de estas
máquinas y de los problemas de estas cordilleras con interminables pendientes, mareadoras
curvaturas y poco oxígeno para los hogares. En Colombia encontró otra de las
"imposibles" vías andinas: el ferrocarril de Girardot; en él trabajaban
diecinueve máquinas KitsonMeyer, que habían llegado entre 1909 y 1921; ningún otro
ferrocarril del mundo tenía tantas
15
, Habiendo ya Dewhurst resuelto el diseño de la locomotora estándar, y del resto del
material rodante, carros de carga y pasajeros, acometió el perfeccionamiento del género,
incorporando en el diseño muchos de los detalles con los que habla creado la máquina
estándar y también la propia experiencia lograda en ella. El resultado fueron cuatro
máquinas 2-6-0-0-62
16
, destinadas a ampliar la capacidad transportadora del Ferrocarril de Girardot en el
trayecto de San Joaquín a Facatativá, que no sólo permitieron mover trenes más pesados
en esas pendientes, sino que, operando sólo en ese trayecto, acortaron en una hora el
viaje de Girardot a Bogotá. Estas espléndidas máquinas pasan por ser las más perfectas
Kitson-Meyer que se fabricaron: si el género surgió como tal por exigencia de los Andes
australes, fue por necesidad de los Andes
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Alpie de la obra maestra, P.
C. Dewhurst y el coronel Kítson. diseñador y abricante, respectivamente.
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Otra vista de Girardot 24 en
la fábrica; el pináculo del género, la más hermosa Xitson Meyer. De la fábrica
en leed. Inglaterra, salió con el número 24. pero es poco probable que así haya corrido
por la vía de Girardot. Pronto tuvo en eseferrocarrilel número 31. Colección P. K.
Dewhurst.
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colombianos donde tuvo su culminación. El diseño incorporó por primera
vez en las Kitson-Meyer bastidores exteriores de barras, un hogar "Belpaire"
modificado, y para que éste no tuviese restricción hacia los lados, se interrumpieron
los tanque laterales, que entonces se desplazaron hacia adelante, y, para compensar el
desequilibrio en el peso, se adicionó al depósito trasero del carbón otro tanque de
agua, lográndose un diseño de especial elegancia, el pináculo del género; incluía
este diseño también algo tomado de las "Docerruedas", que les dio a las
máquinas el aire de familia de los Ferrocarriles Nacionales: El "Colombian
Smokebox" (así se lee en la literatura internacional). A las cuatro nuevas
locomotoras de Girardot siguió en 1931 una quinta para Cundinamarca "
17,
y en 1935 (ya
Dewhurst había dejado de servir a Colombia desde 1929) dos enormes
280+082,
fabricadas por Kitson pero ensambladas por Stephenson, que fueron las más grandes y
poderosas Kitson-Meyer del mundo y, además, las últimas que se
fabricaron
18
, No sólo Colombia tuvo
más locomotoras de estas que cualquier Otro país (Chile casi la iguala), sino que, con
excepción de dos fabricadas para la India, en 1928 y que muestran la influencia de las de
Girardot del año anterior, todas las que se fabricaron a partir de 1914 lo fueron para
Colombia.
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una KitsonMeyer 2-6-O-r
0-6-2. ya abandonada en el taller de Nordeste, y con el número 152 de Centrales. Esta
fotografía. si se compara con la anterior, muestra la modificación de la cabina y el
cambio de posición de los areneros.
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Olvidaba
decir que estas máquinas no sólo debían subir y subir trenes: también debían
descender con igual carga. Para ello estaban dotadas de "freno de represión"
19
, Con el distribuidor colocado en reverso, cerrado el regulador para que no entre vapor a
los cilindros, abierto al aire libre el escape y aislado de la caja de humos, los
cilindros actúan como un compresor de aire; al regular desde la cabina la presión de
este aire en los cilindros, se controlaba la velocidad de descenso del tren. Sólo un
penacho de vapor, resultado de la vaporización de un chorro de agua inyectado a los
cilindros para atenuar la temperatura, y el campaneteo de las ruedas en los rieles,
delataban el seguro descenso
20
de estos trenes
por las frías lomas lecheras de Sebastopol, por entre perfumados naranjales de La Florida
y cafetales de La Esperanza hasta los pastales de San Joaquín con el aroma de la tierra
caliente.
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Una
vista de fábrica de Pacífico 47. una de las "Reinas 4-6-2, de tres
cilindros, del Ferrocarril del Pacífico. Si se mira atentamente el vástago de la
válvula, sobre el cilindro, se ve la articulación del sistema de palancas que genera el
movimiento de la válvula del cilindro central. Fue fabricada por Haine Saint Pierre.
Bélgica.
Colección P. K. Dewhurst.
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III. LAS LOCOMOTORAS
DE TRES CILINDROS
¿Para
qué locomotoras de tres cilindros en un país atrasado? ¿Para qué estos diseños que
fueron los primeros y los únicos del mundo? ¿Era acaso explosión de libre fantasía de
un ingeniero inglés que se aprovechaba de un país de opereta en danza de millones? Nada
de eso, ni más faltaba. Todo lo contrario: Ya hemos dicho que el máximo
problema de nuestros ferrocarriles consiste en las fuertes pendientes y curvaturas que la
orografía andina determina en forma obligante; entonces optimizar la capacidad de
arrastre de las locomotoras, sin exceder el peso por eje ni la longitud de la base
rígida, sin sobrepasar lo que la vía aguanta, resulta decisivo para el éxito económico
de una empresa. Pues bien, estos diseños de tres cilindros representaron la optimización
de lo ya optimizado, que era el diseño estándar colombiano. En una máquina de tres
cilindros se logra repartir la acción de los émbolos en seis puntos en cada revolución
de los ejes motores, no en cuatro, como ocurre en la de dos cilindros; con ello disminuye
la tendencia a patinar pues se reparte mejor y se suavizan los picos de dicha acción;
entonces es posible lograr mayor tracción con igual peso adherente. Fue ésta, una
solución a un problema de los ferrocarriles colombianos, un paso adicional en la
superación de una limitación nacional, lograda con conocimiento del tema y de las
condiciones locales, con experiencia en los resultados de sus diseños previos para esas
condiciones. Por eso, en aquellos días pasó por Colombia la "frontera" del
conocimiento tecnológico ferroviario. Estas innovaciones técnicas, producto de nuestras
necesidades, fueron recibidas con entusiasmo por la comunidad tecnológica internacional
como solución a las limitaciones de la vía angosta; la ingeniería nacional, tan
"nacionalista", desde luego las ignoró.
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¡He aquí
la "Montaña" de tres cilindros, del ferrocarril del Norte! El cilindro
central, y su válvula, son claramente visibles en la parte frontal de la locomotora; asi
mismo
puede verse el sistema que toma el movimiento para la válvula del tercer
cilindro, desde una cornramanivela de la cuarta rueda motriz izquierda. La foto fue tomada
en los palios de la fábrica BMA G-Schwartzkopff en Berlin. Colección P. K. Dewhurst.
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La misma locomotora de la fotografía precedente, ahora con el número de vía 20
(hacia /952) y con el peso sobre motrices indicado en la casilla en forma errónea (45
toneladas en vez de 36). Nótense modificaciones en la casilla y la colocación del tanque
de aire comprimido en el costado izquierdo. La máquina, en Chipichape. tiene por fondo la
"casa redonda" de taller, un elemento típico de un taller ferroviario.
lamentablemente demolida por la cultura depredadora. Colección G. Arias.
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Las "Reinas". El primer diseño de tres cilindros de P.C.
Dewhurst fue el de una locomotora tipo "Pacific", 4-6-2 (2-3-1 en la
nomenclatura europea, que nos recuerda el poema sinfónico de Arthur Honegger). En este
caso se trataba, con respecto a la locomotora estándar, de mantener la capacidad
tractora, sin sobrepasar el peso total ni la carga por eje, reducir a tres el número de
los ejes motores y poder agregar el carretillo trasero para usar la máquina en trenes
rápidos de pasajeros en las líneas del valle del Cauca. De un diseño básico propuesto
se fabricaron dos unidades con algunas diferencias; una de las locomotoras fue fabricada
por Haine St. Pierre (Bélgica) y la otra por BMAG
Schwarzkopff (Alemania). Las
diferencias consistían en el sistema de tomar el movimiento para la válvula del tercer
cilindro; en la máquina belga mediante un sistema de palancas flotantes actuando por los
vástagos de las válvulas, en el interior de la máquina, no por delante de las válvulas
debajo de la caja de humos, mejorando el diseño clásico de sir Nigel Gresley, en el cual
el citado mecanismo se desajustaba con rapidez por las cenizas y escorias que recibía. En
la locomotora alemana el movimiento se tomaba por una contramanivela adicional en la
tercera rueda motriz derecha. Otra diferencia consistía en la suspensión de las
máquinas, suspensión de tres puntos en las alemanas y de cinco puntos en la belga; más
apropiada para altas velocidades pero exigente de una vía en muy buenas condiciones la
última; indispensable para vías no muy perfectas la primera. La tercera diferencia
estaba en el carretillo trasero. Eran indudablemente dos locomotoras experimentales: de
probarlas en el uso saldría el diseño final; nunca se supo cuál fue la reina y cuál la
virreina; ambas se conocieron como las "Reinas" del ferrocarril del Pacífico.
Las
"Montañas " del ferrocarril del norte. Para las largas líneas de la vía de
Bogotá al mar Caribe, diseñó Dewhurst una máquina del tipo 4-8-2 (Montaña); de ellas
construyó Schwarzkopff tres para la vía de un metro de la sección 2a. de Norte
22
, cuando del largo
recorrido de la Sabana al mar aún faltaba el empalme con el ferrocarril de Bucaramanga a
Puerto Wilches y el de éste con el tramo de Fundación a Santa Marta. La construcción y
la existencia de estas locomotoras demuestra que hacia 1928 se tenía el convencimiento de
que el éxito de los ferrocarriles, que estaba aumentando notoriamente la exportación
cafetera, daría el resultado financiero necesario para la conclusión de la red
ferroviaria por autofinanciación. Se ve ahora que el impulsar simultáneamente en ese
decenio tantos frentes, como se atacaron con los millones de Panamá, salvo por lo que
respecta a los tramos que el Congreso de 1922 agregó, y con su existencia estas
locomotoras también lo demuestran, fue una calculada y audaz estrategia que falló sólo
por la recesión económica mundial de 1929, cuando se redujo drásticamente el precio del
café y la carga movida por los ferrocarriles; por ello, quedó inconclusa la red. El
diseño de estas espléndidas "Montañas" de tres cilindros permitió, sin
sobrepasar la carga sobre ejes motores ni el número de ellos, aumentar en 12% la
capacidad de arrastre con respecto al diseño estándar de dos cilindros. Más sobre estas
máquinas al final. Se quedaron en el papel o en el tintero dos diseños adicionales: una
"Montaña" de tres cilindros para la vía, de yarda, (hay planos) y una
"Docerruedas" de tres cilindros que mejoraría el diseño de la locomotora
estándar colombiana.
-
SEGUNDA PARTE
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* PAUL C. DEWHURST. Nació en Londresen 1883. En 1904 culminó
sus estudios universitarios en el "London Polytechnic & hsgtneering Scholl",
realizó el trabajo de entrenamiento práctico en el Midland Railway llegando a ser
armador "estrella" de locomutoras en los talleres de esa vía.
Trabajó en Chile (1910-19 13> y en jamaíca(19141923). En este último año,
Alejandro López representante del Ferrocarril de Utrardoi en Londres, se dió cuenta de
la Importancia del trabajo que Deishurst podría realizar en Colombia y desde ese año fue
contratado, por el Gobierno.
En 1925 recibió la codiciada "Medalla de Oro" otorgada por el Instituto de
Ingenieros Mecánicos de Inglaterra al mejor trabajo en la Ingeniería Mecánica.
Luego de un trabajo en el sur de Grecia se vinculó,en 1931 al Ferrocarril Central
de Uruguay donde trabajó hasta 1946, año en que se retiró de la actividad profesional.
Consideró su mejor trabajo profesional el diseño de la locomotora estándar colombiana.(regresar*)
** Agradezco
la valiosa colaboración del ingeniero Peter K. Dewhurst cuya infancia transcurrió en
Colombia. (regresar**)
1
Alfredo Ortega, Ferrocarriles colombianos, Bogotá. s. f. (regresar1)
2
Anales de
Ingeniería, núm. Anales de Ingeniería, núm. 375, Bogotá, junio de 1924. (regresar2)
3 Estas
locomotoras llevaron en el Ferrocarril del Pacífico los números de vía 31 y 32. Estas
locomotoras llevaron en el Ferrocarril del Pacífico los números de vía 31 y 32. (regresar3)
4
The
Locomotive: 1926: 15 de febrero, 15 de abril, 15 de julio 1927: febrero; 1930:
15 de enero,
15 de mayo; 1955: 1926: 15 de febrero, 15 de abril, 15 de julio 1927: febrero;
1930: 15 de enero, 15 de mayo; 1955: febrero. The Engineer: 28 de agosto de 1925,
l° de abril de 1927,21 de diciembre de 1928, 4 de enerode 1929 y 3 de enero de 1930. (regresar4)
5 Gustavo Arias de
Greiff, La muja de hierro, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1986. (regresar5)
6 Journal of the
Institute of Locom olive Engineers, núm. 266, 19 de febrero de 1930. Journal of the Institute
of Locom olive Engineers, núm. 266, 19 de febrero de 1930. (regresar6)
7 Estas
fueron las ya citadas en la nota 2, fabricadas por The Baldwin Locomotive Works, de
Filadelfia, en 1924, números 390 y 391 del catálogo de La muja de hierro, más dos
fabricadas por Berliner Maschinenbau AG (Vormals L. Estas fueron las ya citadas en la nota
2, fabricadas por The Baldwin Locomotive Works, de Filadelfia, en 1924, números 390 y 391
del catálogo de La muja de hierro, más dos fabricadas por Berliner Maschinenbau AG
(Vormals L.Schwarzkopff), Alemania, números 421 y 422 del catálogo. y otras dos
por Kitsun & Company Lienited. Leeds. Inglaterra, 462 y 463 del catálogo. (regresar7)
8 Los
números 423, 424, 430 y 431 del catálogo, fabricadas por BMAG-Schwarzkopff. (regresar8)
9 Estas
máquinas fueron adquiridas por el Ferrocarril de La Dorada en 1928. independientemente de
las adquisiciones oficiales antes que pasara de manos inglesas a ser propiedad de la
nación. Fueron fabricadas por Hawthorn Leshe & Co, Newcastle-on-Tyne, Inglaterra, Son
los números 458 a 461 del catálogo. (regresar9)
10 Fabricadas en
1926 por Forges, Usines et Fonderíes de Haine-Saint-Pierre, Bélgica, llegaron dos para
Norte, sección ¡a. (Puerto Wilches a Bucaramanga), y dos para Norte, sección 2a.
(Bogotá a Barbosa), números del catálogo 451, 452 y 449 y 450. respectivamente. Para
este último ferrocarril llegaron cuatro fabricadas en ¡929 por BMAGSchwarzkopff,
números 445 a 448. Fabricadas en 1926 por Forges, Usines et Fonderíes de
Haine-Saint-Pierre, Bélgica, llegaron dos para Norte, sección 1a. (Puerto Wilches a
Bucaramanga), y dos para Norte, sección 2a. (Bogotá a Barbosa), números del catálogo
451, 452 y 449 y 450, respectivamente, Para este último ferrocarril llegaron cuatro
fabricadas en 1929 por BMAGSchwarzkopff, números 445 a 448. Fabricadas en 1926 por
Forges, Usines et Fonderíes de Haine-Saint-Pierre, Bélgica, llegaron dos para Norte,
sección 1a. (Puerto Wilches a Bucaramanga), y dos para Norte, sección 2a. (Bogotá a
Barbosa), números del catálogo 451, 452 y 449 y 450. respectivamente. Para este último
ferrocarril llegaron cuatro fabricadas en 1929 por BMAGSchwarzkopff, números 445 a 448. (regresar10)
11
Estas catorce máquinas, prácticamente idénticas alas fabricadas en 1926, de la nota
anterior, Uegaron en 1951 provenIentes de Les Ateliers Métallurgiques de Nivelles, U sine
de Tubizc, Bélgica. Números 484 a 49, para Pacífico, 492 a 494 para Magdalena y 495 a
497 para Norte, sección la. Estas catorce máquinas, prácticamente idénticas alas
fabricadas en 1926, de la nota anterior, Uegaron en 1951 provenIentes de Les Ateliers
Métallurgiques de Nivelles, U sine de Tubizc, Bélgica. Números 484 a 491, para
Pacifico, 492 a 494 para Magdalena y 495 a 497 para Norte, sección la. Estas catorce máquinas, prácticamente idénticas alas
fabricadas en 1926, de la nota anterior, llegaron en 1951 provenientes de Les Ateliers
Métallurgiques de Nivelles, U sine de Tubizc, Bélgica. Números 484 a 491, para
Pacifico, 492 a 494 para Magdalena y 495 a 497 para Norte, sección 1a. (regresar11)
12 El
resto de las "Docerruedas" del catálogo corresponde a locomotoras de la clase
"Tolima". Baldwin fabricó en 1926 dos para Cundinamarca, dos para Tolima y dos
para Girardot; en 1928, veinte para Pacífico, y una para Ambalema-Ibagué, y en 1947 dos
para esa misma vta. BMAG-Schwarzkopff entregi entre 1926 y 1928 nueve para Pacífico,
siete para Caldas y dos para Nacederos-Armenia. Y Haine-Saint-Pierre entregó en 1926 tres
para Pacifico y dos para Nacederos-Armenia, y finalmente, los establecimientos de la
Skoda, Praga. Checoslovaquia, suministraron en 1928 trece máquinas para Pacifico, cinco
para Tolima y dos para Girardot. El resto de las "Docerruedas" del catálogo
corresponde a locomotoras de la clase "Tolima". Baldwin fabricó en 1926 dos
para Cundinamarca, dos para Tolima y dos para Girardot; en 1928, veinte para Pacífico, y
una para Ambalema-Ibagué, y en 1947 dos para esa misma vta. BMAG-Schwarzkopff entregó
entre 1926 y 1928 nueve para Pacífico, siete para Caldas y dos para Nacederos-Armenia. Y
Haine-Saint-Pierre entregó en 1926 tres para Pacifico y dos para Nacederos-Armenia, y
finalmente, los establecimientos de la Skoda, Praga. Checoslovaquia, suministraron en 1928
trece máquinas para Pacifico, cinco para Tolima y dos para Girardot. El resto de las
"Docerruedas" del catálogo corresponde a locomotoras de la clase
"Tolima". Baldwin fabricó en 1926 dos para Cundinamarca, dos para Tolima y dos
para Girardot; en 1928, veinte para Pacífico, y una para Ambalema-Ibagué, y en 1947 dos
para esa misma vta. BMAG-Schwarzkopff entregó entre 1926 y 1928 nueve para Pacífico,
siete para Caldas y dos para Nacederos-Armenia. Y Haine-Saint-Pierre entregó en 1926 tres
para Pacifico y dos para Nacederos-Armenia, y finalmente, los establecimientos de la
Skoda, Praga. Checoslovaquia, suministraron en 1928 trece máquinas para Pacifico, cinco
para Tolima y dos para Girardot. (regresar12)
13
Mundo al Día, Bogotá,
1926. Mundo al Día, Bogotá, 1926. Mundo al Día, Bogotá,
1926.(regresar13)
14 Donald Binns,
Kitson Meyer Art wulated Locomotives, Londres, Wyvern Pubhications, 1985. Donald Binns,
Kitson Meyer Art wulated Locomotives, Londres, Wyvern Pubhications, 1985. Donald Binns,
Kitson Meyer Art wulated Locomotives, Londres, Wyvern Pubhications, 1985. (regresar14)
15 Números del
catálogo del 537 al 555. Números del catálogo del 537 al 555. Números del catálogo
del 537 al 555. (regresar15)
16 Los números 561 a
564 del catálogo de La muja de hierro. (regresar16)
17 Los
números 567 del catálogo. (regresar17)
18 Los
números 568 y 569 del catálogo. (regresar18)
19
Paul C. Dewhurst,"The Modern Counter-Pressure Brake as used
insteep-gradient Rys", en The Locomotive, 15 de
marzo de 1926.(regresar19)
20 Jamás
una Kitson-Meyer perdió el control de un tren en un descenso por las lineas de Girardot.
¡Qué contraste con la indisciplina e irresponsabilidad del transporte de pasajeros por
carretera, como lo atestiguan dia a día tantos mortales accidentes! (regresar20)
21
Corresponden a los números Corresponden a los números Corresponden a los números 251 y
250 del catálogo, respectivamente
22 Los
números 533 a 535 del catálogo. Los números 533 a 535 del catálogo. Los
números 533 a 535 del catálogo. (regresar22)
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