Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 21, Volumen XXVI, 1989


C. H. Simmonds y los comienzos de la navegación 
a vapor en el alto Cauca  (segunda parte)

Transportar el Cauca requirió un pequeño ejército de hombres y animales. Sabiendo que una muy buena mula no puede hacer un viaje largo en montaña con una carga superior a las ocho arrobas, imaginémonos por un momento el transporte, en los desfiladeros de Dagua, de una pieza con un peso de 38 arrobas. Siete hombres fornidos y resistentes se necesitarían para movilizarla en parihuela en los tramos más llanos, y luego a hombros en los trechos inclinados, con infinito cuidado y paciencia, de tal forma que alguno no resbalara en un paso peligroso, pues ello implicaría la pérdida de una parte vital del vapor y presumiblemente la muerte de varios de los sacrificados cargueros.

Barcas, vapores y pequeñas embarcaciones viajaban por el río Cauca. El vapor Girardot era uno de los más pequeños que lo surcaban, 1914; pequeño vapor bajo el puente de Mediacanoa.
El vapor Sucre frente al Paso de la Torre, cerca de Yumbo; en primer plano una barcaza para el servicio de los hacendados y peones.

No menos de un año debió de durar la aventurada empresa del traslado de las piezas del Cauca desde Buenaventura hasta el Paso del Comercio 36 ,

 Lamentablemente, no fue posible hallar un relato, aunque fuese somero, de esta labor. Infortunadamente, porque ella constituyó la primera gran empresa de transporte hecha para instalar maquinaria pesada en el valle del Cauca. Sin duda, hombres como Santiago Eder tomaron atenta nota de esta experiencia, que le serviría luego para el acarreo de las piezas del ingenio La Manuelita, con lo cual se dio comienzo a la transformación industrial del campo vallecaucano y a la evolución de la hacienda semifeudal en plantación capitalista. 37 .

Vapor Cali pasando bajo el puente Carlos Holguín. Juanchito, 1922 (Fotografía de Jaime Fernández de Soto).

Entre la demora sufrida a causa de la guerra y el dispendioso traslado de la carga se consumen los dos años y pico de espera. Para aumentar la tardanza, Charles Hardy, el ingeniero enviado para armar el vapor, sufrió un accidente que por poco le cuesta la vida 38. Este Hardy (cuya nacionalidad ha quedado confusa, debido a que su nombre, Charles, y su procedencia, Londres, permiten suponer que era inglés 39 ; a que en ocasiones se le menciona como compatriota de Simmonds 40 , y que a veces se le alaba su carácter yanqui 41 , fue propenso a accidentarse, a punto tal, que murió en Cali al caerse de un caballo a principios del presente siglo. 42.

Hardy fue importante para la navegación a vapor, tI armó el buque y dirigió su navegación, trabajando con tenacidad y espíritu de sacrificio. La prensa elogia su empeño en echar el vapor al agua lo más pronto posible. 43.

Pero ni siquiera el "carácter yankee" de Hardy podría superar las contingencias propias del incipiente desarrollo económico. Aún se necesitarían varios meses para que el Cauca pudiera flotar sobre el río. Comenzaría entonces una especie de comedia de los apresuramientos, en la cual la prensa daba por hecho lo que todavía no estaba concluido. 44.

A Simmonds todo esto lo debía de exasperar, pues introducía un factor de impaciencia y de presión, que, combinado con expresiones como la de que "no deja de ser peligroso" embarcarse para el primer viaje, no contribuía al buen suceso de la empresa. Y la demora en el comercio ayudaría a crear un ambiente de exasperación, al clamar la prensa por la tardanza de unos barriles de betún que habían sido pedidos a Europa 45 .

Finalmente llegaron los dichosos barriles, pero faltaba ajustar el armado de la embarcación y realizar la labor de calafateo. Terminaría el año 87 y se iniciaría el 88 sin que fuera posible efectuar el viaje inaugural del Cauca. En esta ocasión, Simmonds, haciéndose el sordo a los afanes de los periodistas, prefirió asegurarse antes de la bendición y primer viaje del buque, llevando a cabo algunas exploraciones previas por el río, hasta quedar convencido de que la nave respondería a las expectativas 46 .

Sólo cuando todo estuvo listo, y el buque demostró que navegaba y lo hacía bien, el 29 de febrero de 1888, permitió Simmonds que el vapor Cauca comenzara a prestar sus servicios al público. Veamos parte del reportaje sobre el primer viaje exitoso de un vapor por el segundo río del país:

 El 29 de febrero salió de Tiacuante a las 11....... En Buga recibió el  
vapor mil tablas de madera, que hacen cien cargas, para trasladarlas
a esta ciudad.

En todo el tránsito recibió el vapor el entusiasta y patriótico saludo de los habitantes de los pueblos y caseríos inmediatos... Qué grata sorpresa para los viajeros del vapor Cauca [...] oír salir de en medio de la espesa selva secular los ¡hurras! de una multitud entusiasta [...] [...] oír salir de en medio de la espesa selva secular los ¡hurras! de una multitud entusiasta [...]

 Al llegar a Buga casi todos sus habitantes se trasladaron al puerto donde hicieron el recibimiento más cordial y más entusiasta al vapor y a los pasajeros: ¡Con cuánta razón!, pues Buga y Cali quedarán en adelante unidas por esa nueva calle movible, llamada el Cauca, perfumada con la vainilla de los bosques y adornada con los pisamos y los cachimbos 47

Fue todo un acontecimiento y una verdadera fiesta. Pero es extraño notar que el nombre de C.H. Simmonds falta entre los pasajeros del primer viaje del vapor. Otro pequeño misterio: Herr Simmonds no se embarcó en el tránsito inaugural del Cauca y, que se sepa, nunca figuró ni en la listas de pasajeros ni en la de tripulantes de la embarcación. Mientras el Cauca estuvo en servicio, desde el 29 de febrero de 1888 hasta el 23 de julio de 1896, era común que la prensa diera una relación de los pasajeros importantes que viajaban en el vapor, así como de sus principales tripulantes. En ninguna ocasión aparece entre ellos C.H. Simmonds.

Tal vez el viejo alemán, una vez coronada la empresa, tras la superación de tantas contingencias adversas, prefirió contemplar desde el embarcadero del Paso del Comercio, al que la gente ya llamaba Puerto Simmonds, las idas y venidas de los habitantes, carga y tripulación al vapor, sin curiosidad alguna por un tipo de viaje que él conocía hasta la saturación.

VI

El comienzo de la navegación a vapor en el río Cauca trajo consecuencias de importancia para el desarrollo económico y la vida comercial. Al multiplicarse la capacidad de movilización de carga de un municipio a otro y de todos hacia Cali, no era posible continuar acarreando la mercancía a lomo de bestia o a espaldas de peón. Se requerían carros: en esto Simmonds también tomó la iniciativa y dio ejemplo 48 .

Complemento inseparable de la utilización de carruajes para la construcción de caminos de las ciudades del valle a cada uno de sus puertos. Con ello se abrían dos grandes frentes de actividad: empresas de carruajes y compañías constructoras. Y no sólo en Cali, sino a todo lo largo del valle.

 Además de los caminos, era indispensable construir bodegas a orillas del río. Los diferentes cabildos municipales tuvieron que enfrentar estas necesidades apenas se puso en marcha el vapor Cauca 49.

El buque sobre el río fue para los pobladores de entonces una especie de premonición de que el progreso y la modernidad se les venían encima y los conectaba con sociedades más disciplinadas en su vida comercial: "los caucanos, que en lo general gastamos tan poca formalidad cuando se trata de concurrir a una cita, comenzaremos a ser exactos; nada contribuye tanto a corregir ese defecto como un ferrocarril o un vapor" 50 .

El éxito de la Compañía de Navegación a Vapor alentó las iniciativas empresariales y ya desde entonces comenzó a pensarse en la necesidad de construir un tranvía que conectara a Cali con el río Cauca 51 . La ciudad se contagié de un optimismo saludable al influjo del vaporcito que surcaba el Cauca y se decía que "la civilización se nos entra a pasos acelerados [...] Al paso que vamos, no tardaremos en ver la ciudad alumbrada de noche por medio del gas, ya que no con luz eléctrica" 52 .

Faltaría, lo sabemos hoy, algún tiempo para que esto se hiciera realidad. Habría que pasar, aún, por la más larga de las guerras civiles. De hecho, la luz eléctrica y el tranvía de Cali a Juanchito no comenzarían a hacerse realidad hasta 1910, más de veinte años después de los alegres vaticinios aludidos 53.

Pero Herr Simmonds y el barquito que tanto trabajo había costado poner a navegar habían tocado a fondo el alma colectiva de los pobladores del valle. En los orígenes del departamento del Valle del Cauca está el hecho que las gentes que navegaban el no ya no eran caucanos sino habitantes del valle que forma el río Cauca. Y el vapor que lo surcaba era el único vehículo de comunicación que poseían.

La Barca transportando ganado en el Paso del Comercio. Cali.

En cierta forma, tenían razón los articulistas de entonces que consideraban como un principio de la era moderna el tiempo que se cuenta a partir de 29 de febrero de 1888: el ensanchamiento de la actividad comercial, la transformación de las costumbres que implicaba la navegación a vapor, el espíritu de empresa del que se contagié parte importante de la población y la presencia en la región de gran número de personas, muchas de ellas extranjeras, que Herr Simmonds había puesto en movimiento, creaban la esperanza del pronto advenimiento de una época de prosperidad.

Carl Hauer Simmonds fue asesinado de tres tiros de revólver, el 4 de septiembre de 1895, por un estadounidense trastornado, de nombre Charles Radford.

Dedicó los últimos siete años de su vida principalmente a dirigir las operaciones fluviales del vapor Cauca 54 .

El vapor Cauca naufragó el 23 de julio de 1896, después de ocho años continuos de servicio, "en un punto llamado Bumbún, abajo del paso de Buga ..." 55

Uno y otro, el hombre y la máquina, contribuyeron a la configuración de la semblanza moderna de la región vallecaucana. Simmonds dejó su descendencia en la región y su nombre ha sido perpetuado, a pesar de la decisión absurda de quien cambió la denominación de Puerto Simmonds por la de Puente del Comercio.

El vapor Cauca se hundió lentamente en el río y nunca pudo ser recuperado 56 , Allí debe permanecer, en algún punto del lecho entre Buga y Tuluá, como testigo remoto de una época en que el Cauca estuvo lleno de vida.

Al fondo el tranvía de Cali con destino a Juanchito, en zona anegada por la lluvia.
Locomotora estándar colombiana: con el número 70 de la División Centrales, vemos aquí una de las cuatro que adquirió en 1928 el ferrocarril de La Dorada. La máquina subsiste en Flandes, y es una de las dos, de fabricación inglesa, que aún no han desaparecido. Fue construida por Hawthorn & Leslie, de Newcastle on Tyne. Inglaterra.
PRIMERA PARTE

36 Phanor Eder. Op. ci:. Un muy buen relato del transporte de la maquinaria del ingenio La Manuelita, en esta obra que debiera ser reeditada, por la misma ruta del Cauca. (regresar36)

37 José María Rojas G. Empresarios y Tecnología en la formación del sector azucarero en Colombia. 1860-1980. Sociedad y economía en el valle del Cauca, t. y., Bogotá, Banco Popular, 1983,
págs. 19-20.  (regresar37)

38 El Ferrocarril, 16 de diciembre de 1887. (regresar38)

39 Ibíd., 9 de enero de 1885. (regresar39)

40 Ibíd., 16 de diciembre de 1887. (regresar40) 

41 Ibíd., 2 de septiembre de 1887. (regresar41)

42 Correo del Cauca, 19 de abril de 1905. (regresar42)

43 El Ferrocarril, 2 de septiembre de 1887. (regresar43) 

44 Ibíd., 28 de octubre de 1887. (regresar44) 

45 Ibíd.,  11 de noviembre de 1887. (regresar45)

46 Ibíd., 20 de enero de 1888 y 2 de marzo de 1888. (regresar46)

47 Ibíd., 9 de marzo de 1888. 9 de marzo de 1888. (regresar47)

48 Ibíd.,1° de noviembre de 1889. (regresar48)

49 Ibíd., 23 de diciembre de 1887. (regresar49) 

50 Ibíd. (regresar50)

51 Ibíd., 20 de abril de 1888. (regresar51)

52 Ibíd., 27 de enero de 1888. (regresar52) 

53 Correo del Cauca, 4, 18 y 30 de marzo y 22 de julio de 1909. (regresar53)

54 El Ferrocarril, 13 de septiembre de 1895. (regresar54)

55 Ibíd. 31 de julio de 1896, (regresar55) 

56 Ibíd. (regresar56)