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Boletín Cultural y
Bibliográfico Número
22, Volumen XXVII, 1990
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T
ejedor
de ruanas en Cali, Provincia
de Buenaventura, de Manuel Paz,
1853 (En hojas de Cultura Popular,
Bogotá 1954) |
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Liberalismo
económico y artesanado en la Colombia decimonónica*
RENAN VEGA CANTOR
Profesor, departamento de ciencias sociales. Universidad Pedagógica Nacional
Ilustraciones: Colección Biblioteca Luis Angel Arango
INTRODUCCION
EN
ESTE ENSAYO SE PLANTEAN algunos elementos relacionados con la evolución del artesanado
colombiano durante la segunda mitad del siglo XIX. Particularmente, se sopesan el efecto
de la llamada "Revolución de medio siglo" y del conjunto de reformas
económicas sobre la clase artesanal. Se presenta una clara diferenciación entre el
efecto real de esas reformas, desde el punto de vista económico, y la función política
de los artesanos, que fue bastante activa a lo largo del siglo pasado y comienzos del
actual. Pese a que se considere reiteradamente que la adopción del modelo librecambista
ocasionó la desaparición de los artesanos como clase y que se suponga, también, que
como sector político activo desaparecieron después de la derrota del general José
María Melo en 1854, en realidad durante el resto del siglo XIX los artesanos nacionales
desempeñan un dinámico papel en los diversos ordenes de la vida colombiana.
Para
investigar este tema hemos recurrido a fuentes primarias, principalmente a la prensa de la
época
1, y a diversos estudios generales
de tipo regional. A partir de las sugerencias de la moderna investigación histórica,
brevemente se indicarán ciertos problemas conceptuales y analíticos que apuntan a
precisar algunos de los vacíos y obstáculos existentes en el estudio de la historia de
los artesanos. Por consiguiente, no se hará un recuento de hechos suficientemente
conocidos; simplemente se explorarán hipótesis que tiendan a clarificar el papel
desempeñado por los artesanos en la estructura socioeconómica del país durante los
últimos decenios del siglo XIX.
Este
ensayo se inscribe en el ámbito de las preocupaciones intelectuales del autor,
relacionadas con el conocimiento de importantes momentos de la historia colombiana de los
siglos XIX y XX, sobre todo en la perspectiva de considerar la función protagónica de
importantes sectores sociales como agentes centrales de la dinámica histórica. En esa
línea se sitúan ensayos como "Hacia la Estrella Polar", "La masacre de
las bananeras" y "La guerra con el Perú", publicados en la colección
Historia de Colombia, de la Editorial Oveja Negra.
EL
MARCO GENERAL: LIBRECAMBIO Y PROTECCIONISMO
Al
abordar el tema de la evolución económica del país, la historiografía colombiana que
estudia el siglo XIX considera casi unánimemente que la adopción del librecambio
implicó la destrucción de los talleres artesanales como unidad
económica y, por consiguiente, de los artesanos como clase social
2
Incluso
el historiador Nieto Arteta, tal vez el primer investigador en esbozar tal tesis, asegura
que los artesanos en la Nueva Granada eran un grupo dinámico que estaba en vísperas de
constituirse en una clase industrial moderna, razón por la cual su interés de clase
estaría encaminado a demoler la estructura colonial que bloqueaba el desarrollo
económico del país
3
,Pero incurriendo en una gran
contradicción analítica, Nieto Arteta consideró que el librecambio destruyó la
economía de los artesanos e impidió que éstos se convirtieran en protagonistas del
cambio histórico progresista (rumbo al capitalismo industrial) que supuestamente estaban llamados a cumplir
4
La
contradicción del análisis de Nieto Arteta es evidente: silos artesanos eran un agente
histórico en posibilidad de adaptarse al capitalismo, ¿por qué iban a ser afectados por
el librecambio, que, justamente, era la política económica predilecta del pujante
capitalismo inglés? En rigor, si el análisis hubiera sido un poco más coherente, Nieto
Arteta debería haber demostrado que la capacidad productiva y técnica de los artesanos
criollos era tan cualificada que les permitía competir de tú a tú con los productos
extranjeros. Hoy sabemos, sin embargo, que esta tesis es insostenible.
Con
variantes, la tesis de Nieto Arteta ha sido matizada después, ligando principalmente el
estudio del librecambio con el período radical y asociando el proteccionismo, en forma
por demás mecánica, con la política de la Regeneración. En esa perspectiva, se
considera al librecambio como totalmente negativo, y se concibe a la Regeneración como un
intento serio y profundo de corregir los graves problemas que el modelo
librecambista-radical generó
5
Estudios
posteriores, empero, han puesto en tela de juicio el análisis elaborado por Nieto Arteta,
y también otros han cuestionado el dualismo propuesto para examinar el tema de
librecambio y proteccionismo
6
.
En el
caso de los artesanos, se ha avanzado un gran trecho en demostrar la imposibilidad
histórica de su conversión en una clase empresarial moderna, debido al escaso desarrollo
técnico de las factorías artesanales; al carácter estrictamente local o, cuando mucho,
regional de los mercados; al atraso en la división social del trabajo imperante en los
talleres de artesanos; además, las zonas artesanales estaban localizadas en el campo o
permanecían vinculadas a actividades domésticas
7
. Si todo esto
es cierto, cabe averiguar, entonces, cuál fue la magnitud del
impacto del librecambio sobre la población artesanal y qué características adoptó la
resistencia de este sector social.
Teniendo
en cuenta las limitaciones técnicas y productivas de la artesanía, es posible concluir
que el librecambio no afectó de igual manera a las diversas regiones, porque en cada una
de ellas existían circunstancias particulares que, de algún modo, influyeron en la
puesta en práctica del librecambismo (aislamiento geográfico, inexistencia de vías de
comunicación, tamaño de los mercados, posibilidad o no de generar productos de
exportación, etc...).
Adicionalmente,
se debe tener en cuenta que la implementación del librecambio se basaba en la concepción
ricardiana de la ventaja comparativa, la cual considera que una adecuada
asignación de recursos productivos posibilitaría, en las diferentes regiones, la
generación de productos competitivos en escala mundial. A su vez, tal presupuesto
suponía la existencia de grandes inversiones de capital en cada región. Esto era
impensable en la Colombia patriarcal y pastoril del siglo XIX. En realidad, el país
siguió siendo predominantemente agrario, y la producción pese a los ciclos
exportadores se destinaba primordialmente al autoconsumo en los estrechos mercados
locales.
Teniendo
en cuenta el débil efecto de la ventaja comparativa en el desarrollo de las regiones, es
viable suponer que existió un proteccionismo "natural" de tipo geográfico,
puesto que no se logró romper el aislamiento regional ni desarrollar tampoco un moderno
sistema de transportes que interconectara a las regiones entre sí
8
partiendo de estas consideraciones, Marco Palacios observa que no
parece bien sustentada la tesis sobre la eventual destrucción de los centros artesanales
de Boyacá y Santander por la invasión de los textiles procedentes de Manchester. Por
ejemplo, treinta años después de consolidado el librecambio, todavía el distrito de
Bucaramanga-Girón continuaba siendo un exportador neto de textiles de algodón y, según
los censos de población, la participación de los artesanos en la ocupación económica
no disminuyó sensiblemente entre 1843 y 1870. En conclusión, "no se produjo una
contracción de los centros urbanos artesanales, contrariamente a la conclusión deductiva
de algunos historiadores económicos, quienes aseguran que las importaciones de textiles
británicos destruyeron la base artesanal del oriente manufacturero"
9.
Por
tanto, la imposición del librecambio no significó, en forma lineal e inmediata, la
destrucción del artesanado. Desde luego, hizo que se resistiera fuertemente esta
actividad, en unas zonas más que en otras, no obstante que la consolidación de la
política librecambista dependió en gran medida del aislamiento de cada región y de la
resistencia artesanal a una política económica que ponía en cuestión su existencia
como clase. Esto último condujo a los artesanos a organizarse políticamente en un
comienzo, dentro del partido liberal y a combatir, incluso en el plano militar, la
imposición del librecambio, sobre todo en aquellas regiones, como Bogotá y Cartagena,
donde su efecto fue más notorio.
Por la
evidente divergencia de intereses entre los artesanos y la fracción gólgota del
liberalismo, que predicaba el más acendrado librecambismo, la pugna salió a florecer con
más ímpetu en Bogotá, en donde finalmente se produce el enfrentamiento clasista que
tiene su máxima expresión en el golpe de Melo
10.
Pese a
lo que se ha dicho tradicionalmente, después del efímero gobierno de Melo los artesanos
no desaparecen súbitamente de la escena económica, política y social, sino que
sencillamente los partidos políticos empezando por el liberalismo dejan de
apoyarse en ese sector, considerando que la experiencia del gobierno de José María Melo
había sido suficiente. Como bien lo dice Gerardo Molina, «la reacción juró que no se
repetiría la experiencia de un gobierno popular"
11.
¿QUE
ES UN ARTESANO?
ALGUNOS PROBLEMAS METODOLOGICOS PARA EL ESTUDIO DEL ARTESANADO
El
problema para analizar la historia de los artesanos está relacionado con la misma
conceptualización empleada para su estudio, lo que, desde luego, no implica concebir la
existencia de un "tipo ideal" de artesano que pudiera proporcionar una
definición universalmente aceptada y aplicable a cualquier proceso histórico. Por lo
demás, las categorías analíticas son históricas y concretas, lo que implica, para el
caso que nos ocupa, que no se puede pensar en la utilización mecánica y deductiva de la
noción de artesano empleada para el estudio de la sociedad precapitalista de Europa
occidental. Desde luego que entre el artesano europeo y el neogranadino existían algunos
elementos comunes, tales como la posesión de medios de producción, su unidad orgánica
como ser productivo en el taller ola factoría, sus formas organizativas gremiales, etc.
Pero esas semejanzas son tan generales que no contribuyen a aclarar lo específico del
artesanado que se formó y consolidó desde la época colonial en toda Hispanoamérica.
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Arriero y tejedora de Vélez, de Carmelo Fernández, 1850. (En: Hojas de Cultura
Popular, fotografía. 1954)
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Tejedoras de sombreros de jipijapa. Provincia de Neiva, de ManuelPaz. 1857. (En:
Hojas de Cultura Popular, 1954).
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A
mediados del siglo XIX, técnica, productiva, social y culturalmente el artesano
neogranadino estaba muy distante de su congénere europeo, que siglos atrás se
constituyó en vehículo de transición del feudalismo al capitalismo, bien porque muchos
artesanos europeos se convirtieron en burgueses que controlaban directamente el proceso
productivo y explotaban a sus antiguos camaradas de trabajo (lo que Marx denominó la
"vía revolucionaria" de surgimiento de la burguesía industrial); o bien porque
otro sector de artesanos, la mayoría, merced a su experiencia productiva y laboral,
conformaron el naciente proletariado. Además, desde la perspectiva técnica, el paso de
artesanía a manufactura transformación organizativa y social Imprescindible para
el surgimiento de la gran industria fue posible, justamente, porque en la artesanía
se habían logrado importantes avances que fueron la premisa para la aparición de la
manufactura.
La
manufactura centralizada (es decir, artesanos reunidos bajo un mismo techo y que
realizaban en forma independiente una actividad específica) o la manufactura
descentralizada (trabajadores dispersos por el campo pero que producían para concentrar
el resultado del trabajo en un solo lugar, bajo el mando de un contratista único) sólo
pudieron consolidarse debido a los avances previos y desiguales de un sector
del artesanado europeo. No importa, para este análisis, que al final el
capitalismo disociara al productor directo de sus medios de producción y terminara con el
artesanado
12.
No era
precisamente ese el caso neógranadino de mediados del siglo XIX, cuando la consolidación
de un artesanado con un importante desarrollo técnico y con una amplia cobertura de
mercado estaba muy lejos de ser posible. En esa medida, el artesanado colombiano estaba
tan distante del capitalismo industrial como los peones y agregados de las haciendas
existentes a lo largo y ancho de la Colombia decimonónica.
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Tejedoras y mercaderes de sombreros y mercaderes de sombreros nacuma, de Carmelo
Fernández, 1850 (En: Hojas de Cultura Popular, Bogotá. Hojas de Cultura Popular,
Bogotá. 1954).
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Las
anteriores diferencias históricas, junto con las distinciones conceptuales que existen
entre nociones tan diversas como artesano, obrero, clase trabajadora o pueblo, no parecen
haber sido observadas por los historiadores que se han ocupado con el tema. Esta
confusión puede haberse originado en la misma terminología que usaban los artesanos para
autodenominarse, o que utilizaban otros sectores de la sociedad para referirse a ellos.
Así encontramos en la documentación referencias permanentes a "artesano",
"obrero" o, en forma más difusa todavía, a "pueblo". Estas nociones
han sido retomadas, en la mayoría de los casos, en forma acrítica por los historiadores
modernos, que no han hecho el esfuerzo que implica una mutua relación de la
búsqueda empírica con la reflexión teórica y el análisis histórico comparativo
de dilucidar lo que era, en la Colombia precapitalista del siglo anterior, un artesano y
los sectores ligados al mismo
13.
Al
respecto, es interesante tener en cuenta las recomendaciones de Malcolm Deas, quien afirma
que hablar de artesano es remitirse a un término de "autoclasificación
política", que podría ser adoptado
por
mucha gente que no fabricaba nada y que no estaba afectada personalmente
por cambios en la tarifa ni por vapores en el río Magdalena: su toma de conciencia no
necesariamente se explica por razones tan materiales; cierta solidaridad nacional
embrionaria se puede deducir de sus declaraciones durante esos años [la segunda
mitad del siglo XIX]. Se comunicaban: tenían su propia prensa, sus clubes
afiliados,
su red de corresponsales
14.
Entre
otras cosas, un tipo de investigación histórica encaminada a precisar las
características de los artesanos como grupo social conduciría a examinar y rastrear
otros elementos, poco estudiados en el caso colombiano, relacionados con la ideología
artesanal, su "interpretación mestiza de la historia"
15
,
sus formas de organización política, la influencia de la religión
y de las doctrinas políticas e ideológicas (entre las cuales, el socialismo utópico es
una corriente más) sobre su práctica social, etc. Emprendiendo estudios de esta índole
es posible salir del análisis exclusivo de los "estallidos" hasta ahora,
momentos privilegiados en la historia de la protesta social para concentrarse en la
consideración de períodos estructurales, que dan cuenta de la forma como el movimiento
social se construye y se desarrolla, de una manera particular, en épocas de tranquilidad
16
.
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Portada del periódico El 17 de abril (1854) que se publicó a raíz de la calda
del gobierno del General Obando.
|
La segunda mitad del siglo XIX colombiano es una verdadera yeta para el
investigador interesado en estudiar al artesanado, de la misma manera que en análisis de
su problemática puede contribuir a ampliar el horizonte de conocimiento sobre los
movimientos sociales precapitalistas
17.
CONTINUAR
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* Para la elaboración de este artículo han sido muy valiosas
las sugerencias y recomendaciones de Marzo Aguilera Peña, investigador que en la
actualidad adelanta un extenso trabajo histórico sobre la vida de los artesanos bogotanos
a finales del siglo XIX. con particular énfasis en el levantamiento artesanal de 1893.
Agradecemos la gentileza de Mario Aguilera al permitirnos conocer avances de su
investigación y facilitarnos la consulta de documentos relacionados con la historia de
los artesanos
(regresar*)
1 A diferencia de lo dicho por Salomón Kalmanovitz, en el sentido de que es
muy difícil escribir la historia del artesanado, "porque no hay memoria para este
aspecto del trabajo" (Economía y nación. Una breve historia de Colombia. Bogotá,
Siglo XXI Editores, 1985, pág. 120), si existen numerosas fuentes sobre artesanos, tanto
de archivo como en la prensa de la época. Para la elaboración de este artículo hemos
consultado, entre otros, estos periódicos: El Alacrán, El 7 de Marzo, El Día, El
Artesano, El 17 de Abril.(regresar1)
2 Entre otros autores, cabe mencionar a: Gustavo Vargas M., Melo, los
artesanos y el socialismo, Bogotá, Ed. Oveja Negra, 1972; Luis Ospina y, Industria
y protección en Colombia, Medellín,
Ed. Oveja Negra, 1974; Jaime Jaramillo Uribe, EI pensamiento colombiano en el siglo XIX,
Bogotá, Ed. Temis, 1964.
(regresar2)
3 Luis E. Nieto A., Economía y cultura en la historia de Colombia, Bogotá,
Ed. Tiempo Presente, 1975, pág. 229.(regresar3)
4
Ibíd.
(regresar4)
5 F. Safford proporciona una síntesis apropiada de esta discusión en Acerca
de las interpretaciones socioeconómicas de la política en la Colombia del siglo XIX:
variantes sobre un tema", en Anuario de Historia Social y de la Cultura, núms.
13-14, Bogotá, 1985-1986.(regresar5)
6 Sobre los artesanos, cf.S.Kalmanovitz, op. cit., págs. 120 y sigs., y
Germán Colmenares, Partidos políticos y clases sociales, Bogotá. Ed. Uniandes, 1968,
págs. 175 y siga. Para la discusión sobre librecambio y proteccionismo, cf. Marco
Palacios, El café en Colombia, Bogotá. El Ancora Editores, 1983, págs. 24 y siga. (regresar6)
7 S. Kalmanovitz, op. cit., págs. 121 y sigs.(regresar7)
8 M. Palacio,, "La fragmentación regional de las clases dominantes en
CoIombia una espectativa histórica", en Estado y clases sociales, Colombia, Bogotá.
Procultura, 1906, pág 112. (regresar8)
9 Ibíd
(regresar9)
10
Miguel Urrutia, Historia de Miguel Urrutia, Historia del sindicalismo colombiano, Medellín. Ed.
La Carreta, 1976, págs. 43 y siga igualmente, Robert Gilmore. El espejismo socialista de
la Nueva Granada, Bogotá. Cuaderno, de historia social y económica, U. Nacional, s.f. (regresar10)
11
Gerardo Molina, Las ideas socialistas en Colombia, Bogotá, Bogotá, Tercer Mundo
Editores, 1937, pág. 138.(regresar11)
12
Jurgen Kuezynski, Historia de le clase obrera, s.l.f., pág. 28.
(regresar12)
13 Para hablar de artesanos, los historiadores han empleado diversas
denominaciones. Por ejemplo, Urrutia habla indistintamente de artesano, obrero o
proletario, sin diferenciar claramente un concepto y una realidad de otra. El
estadounidense Grusin habla de "clase trabajadora", aunque diferencia distintos
estratos de artesanos. Cf. J. Grusin, The revolution of 1848 in Colombia. Universidad de
Arizona, 1978. Así mismo, hay que recordar que la noción de pueblo era muy
empleada en la prensa de la época. (regresar13)
14 M. Deis, "La presencia de la política nacional en la vida
provinciana, pueblerina y rural de Colombia en el primer siglo de la república", en
M. Palacios (comp.), La unidad nacional en América Latina. Del regionalismo a la
nacionalidad, México, El Colegio de México, 1982, págs. 172 y siga. (regresar14)
15 Esta denominación es usada por G. Colmenares, op. cit., pág. 182. (regresar15)
16 Algunas recomendaciones metodológicas para el estudio de los artesanos
fueron formuladas por Germán Mejía P. en su conferencia Los artesanos y Las
Sociedades Democráticas (1847-1854). Universidad Distrital, 29 de agosto de 1988,
grabación magnetofónica. (regresar16)
17 El historiador estadounidense David Sowell ha realizado el primer estudio
sistemático y global sobre los artesanos de Bogotá. Cf. D. Sowell, 71 early Latin
American labor movement, artisans and politics in Bogotá, Colombia, 1832-1919, tesis
doctoral, Gainesvilíe, Universidad de la Florida, 1986.(regresar17)
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