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Liberalismo económico y artesanado en la Colombia
decimonónica (segunda parte)
CUADRO 2
Objetivo. de algunas
Sociedades Democráticas
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Nombre de la sociedad
sociedad
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Objetivo
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Sociedad Democrática de
Cartagena
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Contribuir a la marcha del
gobierno laboral.
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Sociedad Democrática de
Cartago
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Defender los
principios republicanos del liberalismo.
Instruir a las masas en sus
derechos.
Sostener el gobierno democrático. gobierno democrático. gobierno democrático.
Inculcar al ciudadano el amor al trabajo.
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Sociedad Filantrópica de
Bogotá
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Defender al pueblo contra
los especuladores.
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Sociedad de Instrucción
Popular de Tuna
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Dar instrucción al
pueblo.
Difundir principios liberales y democráticos.
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Sociedad Democrática de San
Juan de Rioseco
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Desarrollar y cultivar las
facultades mentales.
Sostener y defender la administración liberal.
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Nueva Sociedad
Democrática de Pasto
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Inculcar en el pueblo
sanas doctrinas políticas, culturales y religiosas.
Sostener al gobierno liberal.
Proteger a la humanidad y destruir el egoísmo.
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Sociedad Democrática
independiente de Sta. Rosa de Viterbo
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Sostener al gobierno y las
instituciones liberales.
Cooperar en el perfeccionamiento de la nación.
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Sociedad Democrática de
Panamá
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Mantener la unidad nacional,
mediante la permanente unidad del istmo con el gobierno de la Nueva Granada.
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Sociedad Democrática de
Cucutilla
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Sostener y defender al
gobierno.
Ilustrar al pueblo
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Sociedad Democrática de
Artesanos de San Gil
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Progreso moral,
industrial y político de sus miembros.
Aplicación práctica de los principios de igualdad, libertad y
fraternidad. Nota: Se aclara que sólo
se admiten artesanos.
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Sociedad Patriótica de
Salazar
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Fiscalizar la actuación de
todas las corporaciones, empleados y funcionarios públicos.
Fiscalizar a todos los particulares que violen disposiciones legales
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Sociedad Democrática de
Almaguer
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Defender la religión del
Crucificado.
Defender la Constitución y leyes de la república.
Defender al gobierno democrático.
Difundir entre los habitantes de la región conocimientos útiles y necesarios.
Proteger la seguridad industrial y la
propiedad. seguridad industrial y la propiedad.
Hacer triunfar la candidatura de José M. Obando.
Lograr el progreso moral, industrial, civil, político y militar de sus miembros.
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Sociedad Democrática de
Santa Rosa
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Mantener el orden.
Instruir al pueblo para que conozca sus derechos, deberes y obligaciones.
Inculcar una sana moral.
Estimular el patriotismo, el amor al trabajo y la obediencia y sumisión a las leyes y a
la autoridad.
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Fuentes: Gaceta Fuentes: Gaceta Oficial,
Bogotá
Hermes Tovar P., "Problemas de la transición del Estado colonial al Estado
Nacional", en J. P. Deler y Y. Saint-Geours (compiladores), Estados y naciones en los
Andes, T. II, Lima, Instituto de Estudios
Peruanos, 1986, págs. 389-395.
|
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Ferrerta di
Pacho. Provincia di Neiva, de Manuel Paz. 1855 (En: Hojas de Cultura Popular, Bogotá.
1954).
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Todos
estos interrogantes, la mayoría de ellos no considerados hasta ahora, evidencian lo poco
adelantados que estamos en el estudio de los artesanos del siglo XIX. Vacio significativo,
si se recuerda la importancia económico-social, política y cultural de ese sector de la
sociedad neogranadina. Respuestas a tan variada y amplia problemática no se podrán
adelantar en forma satisfactoria si continuamos como parece ser la constante
copiando únicamente a los cronistas del siglo anterior (Cordovez Moure, los Samper,
Camacho Roldán, Galindo, etc.)
29
.
Si bien es cierto que los
testimonios han sido valiosas fuentes para la realización de las primeras investigaciones
sobre el tema de los artesanos, hoy en día, en el esfuerzo de construcción de una
historia moderna, son poco convincentes e insuficientes. Es necesario retomar los
problemas indicados y profundizar en el estudio de fuentes primarias (que sobre el tema
hay en abundancia) y analizar procesos regionales, que ayuden a considerar la
interrelación existente entre la calidad, región y nación. A estas alturas no es
apropiado seguir hablando sólo de las Sociedades Democráticas de Bogotá, pues, sabiendo
de su existencia en otras regiones, es pertinente profundizar en su estudio, si se
pretende encontrar una explicación global y coherente sobre el papel desempeñado por los
artesanos y otros sectores populares durante el siglo XIX.
LAS SOCIEDADES
DEMOCRATICAS A ESCALA REGIONAL: UN INTENTO DE ANÁLISIS COMPARATIVO
Acudiendo a la poca
información secundaria existente sobre las Sociedades Democráticas a escala regional, se
plantearán algunos elementos de tipo comparativo. Sucintamente consideraremos los casos
de Bogotá, Santander, el valle del Cauca y Cartagena
30
.
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Muchachos
vendiendo efectos de talabartería, en Bogotá. Litografía coloreada de Ramón Torres
Méndez. Ed. Víctor Sperling. Leipzig. 1910.
|
Un
primer elemento, relacionado con la importancia de los artesanos dentro de la estructura
económica y social de cada región, indica que la presencia artesanal era significativa
en Bogotá y Santander y menor en Cartagena y el valle del Cauca. Desde luego, esas
diferencias se relacionan con el peso de la artesanía desde la época colonial, que ya es
marcada en Bogotá y Santander. Según diversos testimonios, se calcula que a mediados del
siglo pasado existían en Bogotá unos cuatro mil artesanos
31
, y en Santander su
peso específico dentro de la población económicamente activa (para emplear un concepto
moderno) no disminuyó sensiblemente entre 1843 y 1870, como ya se indicó antes. En el
%.Valle del Cauca la situación era diferente, puesto que allí el sector artesanal
no cumplió en los tiempos de la colonia una función económica sobresaliente. Los
artesanos de mediados del siglo XIX eran en gran medida libertos o descendientes de
esclavos, característica que va a pesar en las luchas de las Sociedades Democráticas de
la región, puesto que allá los problemas fundamentales estaban asociados a la esclavitud
y a la disputa en torno a los ejidos
32
.
De Cartagena no tenemos datos
ni siquiera aproximados.
Ahora bien: si
enmarcamos estos datos dentro del total nacional, podemos observar que, en el caso de
Santander y Bogotá, existe correspondencia con la significación global de la artesanía
dentro de la estructura económica de la desarticulada Colombia de aquel entonces. En
efecto, en la artesanía se encontraba el 23% del total de la población ocupada, y junto
con la agricultura constituían las dos actividades principales
33
.
Sin embargo, la
fuerza económica del artesanado en las regiones no parece estar relacionada directamente
con el protagonismo político de las Sociedades Democráticas y de los artesanos. Bogotá
sí es un caso representativo en donde la importancia económica y social de los artesanos
se expresó en una gran acción política, cuya máxima manifestación fue el respaldo al
golpe de Melo. En el valle del Cauca, pese a que el artesanado no tenía un vital papel
económico, las Sociedades Democráticas adquirieron protagonismo político, incluso,
mirado en detalle, más radical que en Bogotá, y con la diferencia de que aglutinaron a
amplios sectores de la población (esclavos, libertos) que no eran necesariamente
artesanos. Según Escorcia, las Sociedades Democráticas del valle del Cauca
"tuvieron más el carácter de fuerzas de
aglutinamiento populista en defensa del gobierno liberal que [ser] un vocero
exclusivo de los intereses artesanales"
34
.
Hasta tal punto cobraron importancia las Sociedades Democráticas en el valle del Cauca,
que su movilización en defensa del régimen liberal, y en el enfrentamiento con los
conservadores, tomó visos de guerra civil, llegando a constituirse cuerpos armados
populares (la llamada Guardia Nacional) compuestos por miembros de las Democráticas. Esto
explica por qué los conservadores fueron fácilmente derrotados en la guerra civil de
1851.
Paradójicamente,
esta misma participación político-militar de los artesanos ahondó el abismo entre las
dos alas del liberalismo, ya que su radicalidad asustó a los gólgotas, y mucho más
después de los gobiernos de Obando y Melo. A la larga terminaron unidos los conservadores
y los gólgotas radicales, atemorizados, como estaban, por el control político que los
obandistas ejercían sobre la "plebe". Yeso era más preocupante para gólgotas
y conservadores, "cuando esa plebe, a pesar de no representar un proyecto alternativo
de poder, revelaba en algunos momentos conocer qué medidas afectaban o no los intereses económicos del común"
35
En Santander, por
su parte, pese a la importancia del artesanado, las Sociedades Democráticas no tuvieron
mucha difusión, siendo su participación en el golpe de Melo más bien
marginal
36,
Además, si miramos la lista presentada anteriormente, encontramos que el
número de Sociedades Democráticas fundadas en Santander entre 1849 y 1852 es
relativamente exiguo. Según D. Johnson, esa escasa importancia de las Sociedades
Democráticas tuvo que ver con valores culturales, ya que el artesano de la zona era
tremendamente individualista, y la mujer cumplía un papel productivo clave es
posible, que los hombres, machistas en extremo, impidieran que sus mujeres participaran en
actividades distintas de las labores. En un nivel más politico, según el
mencionado historiador, también era probable que "los grupos dirigentes de la
región no quisieran una rebelión de artesanos"
37
.
Explicación poco plausible y
no desarrollada en ninguna forma. Porque, según las pruebas empíricas, en ningún lugar
del país los grupos dirigentes querían una rebelión artesanal; otra cosa es que los
artesanos pudieran ser utilizados como grupo de presión o de apoyo.
En Cartagena, los
artesanos y las Sociedades Democráticas van a cumplir un papel de primer orden,
relacionado directamente con la actuación política del líder regional Juan José Nieto.
Los artesanos y Nieto cumplen una destacada actuación durante los sucesos del golpe y del
gobierno de Melo.
En Cartagena
la elite intelectual liberal buscó apoyo entre los artesanos, que desde tiempo atrás
constituían un bastión electoral de Nieto. Para organizarse se crearon clubes, similares
a los parisinos, y se empezaron a difundir periódicos de tinte romántico-socialista
38
.
Fals Borda
considera que la acción política de los artesanos en Cartagena se inscribió dentro de
un cambio superestructural necesario, pues en la región, desde hacía algún tiempo, los
avances económicos se expresaban en la expansión del modo de producción campesino y en
el reforzamiento del sector exportador, mediante la salida de oro, tabaco y otros
productos; exportaciones que reforzaron el proceso de acumulación originaria de capital
en al plano local. A raíz de todas estas actividades
los señores
comerciantes prosperaban y se aseguraban su dominio en la sociedad;
y otras clases sociales, como la de los [...] latifundistas y ganaderos,
manufactureros,
burócratas, artesanos, libertos y campesinos libres buscaban acomodarse y
progresar
en el contexto de la nueva formación social
39.
Durante el golpe
de Melo, en Cartagena los artesanos se constituyeron en el sector de vanguardia, tratando
de encaminar la Revolución de Medio Siglo en su propio beneficio, aunque al final
prácticamente quedaron solos, puesto que en la costa la "guerra fue de los artesanos
y los militares contra todos los demás"
40
Explicando las
razones de esa derrota, Fals Borda concluye que
el papel de
vanguardia que tomaron los artesanos [...] puede verse
como un acto estructural espurio. La formación social nacional se
estaba dirigiendo hacia un sistema capitalista dependiente en el que
la artesanía ocupaba un lugar secundario. Teóricamente solo un
proletariado (industrial) debía haber ocupado aquella posición de
vanguardia. No existiendo en la Nueva Granada, la revolución
socialista propuesta quedaba sin su autor histórico principal y éste
no podía suplirse por aquellos cuyas formas de producción se
justificaban sólo en una formación social distinta
41
,
Explicación
válida en el plano global, pero discutible en el detalle, porque habría que establecer
si es cierto que los artesanos planteaban una transformación socialista (así estuvieran
amparados en el socialismo utópico), cuando en el fondo sus reivindicaciones principales
giraban en torno a la defensa de su pequeña propiedad; era el temor ante esa
expropiación (el miedo en el siglo XIX era el de convertirse en vagos, pordioseros o
ladrones) el móvil que los condujo a asumir posiciones radicales.
Un tercer elemento
digno de considerar está relacionado con la evolución del artesanado con posterioridad
al golpe de 1854. Tradicionalmente se ha considerado que, como clase social y como sector
político activo, el artesanado desapareció con el frustrado gobierno de Melo. Sin
embargo, las últimas investigaciones realizadas sobre el tema han demostrado que durante
la segunda mitad del siglo XIX los artesanos desempeñaron un papel activo y dinámico.
Estudios sobre
protestas artesanales en Bogotá, como el Motín del Pan, en 1875, o la insurrección
artesanal de 1895, evidencian que los artesanos siguieron actuando a nivel político,
incluso a veces en forma independiente e intentando distanciarse del bipartidismo
42
,
En este sentido es
interesante considerar algunos elementos de los sucesos de 1893, cuando se suponía que el
artesanado había desaparecido del escenario político y económico, y por consiguiente
resultaría inexplicable ubicarlo como un agente social dinámico. Estos hechos, por el
contrario, indican que esa visión tradicional de mirar al artesanado como un ente pasivo,
totalmente liquidado por el librecambismo, merece ser reconsiderada, o por lo menos
matizada. En realidad, si partimos de los presupuestos tradicionales, ¿cómo entender que
un movimiento artesanal se convierta en un motín (en el que participaron entre tres mil y
cinco mil personas, en una ciudad de 80.000 habitantes) que luego deviene en
conspiración? ¿Así podemos seguir suponiendo que los artesanos han desaparecido? El
motín no fue un hecho aislado, puesto que en dicho movimiento se atacaron los puestos de
policía existentes por aquel entonces en Bogotá, y como resultado final del
enfrentamiento quedaron más de cincuenta muertos (hecho éste que, por su magnitud, ha
llevado a historiadores como D. Bushnell a considerarlo como un
pequeño 9 de abril)
43
.
|
|
Primera
parte del catecismo político de los artesanos y campesinos, publicado en el periódico El
Artesano, núm. 1. octubre 22, 1854.
|
Como lo
han mostrado estos estudios, en la segunda mitad del siglo XIX no sólo se presentaron
motines aislados sino que existe una verdadera continuidad en la protesta artesanal y
urbana, por lo menos para el caso de Bogotá. Así tenemos que entre 1858 y 1875,
Gutiérrez Cely registra doce mítines, protestas y tumultos, que desembocan en el Motín
del Pan de 1875
44
.
Después de 1893 sucede otro tanto,
pues se siguen presentando protestas, desórdenes y tumultos. De diez hechos de
movilización urbana que ocurren en la capital entre 1894 y 1899, cinco son protagonizados
por artesanos
45
. Y qué decir de la
conspiración de 1894, en cuya dirección y organización se encontraban ocho
artesanos
46
.
|
|
Matrimonio
de artesanos, dibujo a lápiz sobre papel de Ramón Torres Méndez.
|
Así
mismo, la protesta violenta de 1879 en Santander contra la colonia alemana, organizada por
la Culebra Pico de Oro -especie de sociedad secreta, continuación de una Sociedad
Democrática fundada en 1858 indica que en esa región también existió una
resistencia activa, mucho después de iniciadas las reformas liberales y de impulsado el librecambio
47
.
Para los casos del
valle del Cauca y la costa del Caribe, no poseemos información sobre el comportamiento
político de los artesanos después de 1854.
NOTA FINAL
La anterior
información nos conduce a señalar como indispensable que en los estudios históricos
sobre artesanos se introduzca el análisis de las condiciones de dominación y
resistencia, considerándolos como procesos interdependientes que se generan entre las
diversas clases que coexisten en determinada formación social. En ese proceso existen
clases o fracciones de clase que se niegan a desaparecer históricamente o que no se
subordinan pasivamente ante el avance de las nuevas formas de organización social; tal
fue el caso histórico de los artesanos.
Hoy en día los
estudios sobre el campesinado plantean que la transición de campesino a proletario no es
un proceso mecánico sino complejo, e incluso se habla de la resistencia que ejerce el
campesinado a la dominación del capitalismo y se señalan sus posibilidades de
recomposición como clase social (recampenización). Con la experiencia de esos estudios
cabe preguntar si, como lo ha sugerido un investigador
48
,
no
es viable utilizar las categorías de
dominación y resistencia para analizar la
evolución del artesanado durante el siglo XIX.
|
|
|
|
La
calda de Melo, dibujo de José Marlo Espinosa, publicado en el periódico El Zancudo (En:
El Zancudo, caricatura política en Colombia, siglo XIX, Aditorial Arco, Bogotá. l975)
|
|
Tejedora de
sombreros (Sin título. Alberto Urdaneta. lápiz sobre papel. sf.).
|
Creemos
que el análisis a partir de esos presupuestos es pertinente para romper la linealidad,
hasta ahora afirmada reiteradamente en los estudios sobre artesanos, que los concibe como
un grupo social que pasiva y resignadamente se sometió a la transformación a que los
conducía la agroexportación y el librecambio
49
.
Adicionalmente, el
estudio de las formas de resistencia artesanal constituye un elemento metodológico
indispensable para rastrear los orígenes de la clase obrera y del moderno movimiento
sindical, análisis que no puede quedar circunscrito a la década del veinte de este
siglo, cuando ya existía, mal o bien, una clase obrera constituida. Justamente, porque
las investigaciones que se continúan efectuando sobre el nacimiento de la clase obrera en
Colombia no han considerado seriamente las condiciones de la transición de artesano a
obrero con todas las repercusiones ideológicas, morales, culturales y sociales que
esa transición originó es que sus resultados son poco satisfactorios. El estudio
de esa transición es imprescindible hoy en día para superar el análisis de Miguel
Urrutia, que se fue hasta mediados del siglo XIX para ver, en un exceso de anacronismo, a
esas sociedades como los antecedentes directos del moderno sindicalismo, pero sin analizar
las implicaciones reales que se presentan en el proceso histórico del paso de artesano a
obrero y de gremio a sindicato como mecanismo organizativo. Incluso Urrutia ni siquiera se
plantea ese problema
50
.
Y ese estudio
también es necesario para que las nuevas investigaciones sobre el surgimiento de la clase
obrera se remonten a fines del siglo XIX y principios del XX como momentos fundamentales
en la aparición del proletariado. Sin ese estudio no se comprende la ideología, la
mentalidad, las formas de lucha, o, en una palabra, la cultura de la clase obrera,
que hunde sus raíces históricas en la mentalidad artesanal. Por no tener en cuenta las
diferencias y similitudes existentes entre artesanos y obreros, en virtud de su conexión
histórica, es que algunos autores nos hablan de una confusa y etérea
"cultura radical"
51.
BIBLIOGRAFIA
Periódicos
El Alacrán
El Artesano
El Día
El 17 de Abril
El 7 de Marzo
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REGRESAR AL
INICIO
29
Los últimos escritos dedicados a las Sociedades Democráticas que siguen centrados
sobre Bogotá confirman este aserto, pues prácticamente se reducen a repetir a los
cronistas del siglo XIX. Al respecto, c.f. Eugenio Gutiérrez, "Las luchas populares
en Bogotá en el siglo XIX", en Revista de la Universidad Distrital, núms. 3-4,
marzo de 1988, págs. 70- 85, y Enrique Gaviria L., "Las Sociedades Democráticas o
de artesanos en Colombia", en Correo de los Andes, núm. 24, enero de 1984. (regresar29)
30
Este análisis comparativo se apoya en las siguientes obras: para Bogotá, Urrutia, op.
cit.; para el valle del Cauca, José Escorcia, Desarrollo politico, social y económico
entre 1800-1854. t. III de la serie Sociedad y Economía en el valle del Cauca, Bogotá,
Banco Popular, 1983; para Santander, en D. Johnson, Santander siglo XIX. Cambios
socioeconómicos, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1985; para Cartagena, Orlando Fals B.
Historia doble de La Costa, t. II; El presidente Nieto, Bogotá, Carlos Valencia Editores,
1982. (regresar30)
31
Jaime Jaramillo U., "Las Sociedades Democráticas de artesanos y la coyuntura
política y social colombiana de 1848", en Anuario Colombiano de Historia Social y de
la Cultura, núm. 8, pág. 9. (regresar31)
32
J. Escorcia, op. cit.. pág. 128. (regresar32)
33
S. Kalmanovitz, op. cit., pág. 121. (regresar33)
34
J.
Escorcia, op. cit., pág. 125.(regresar34)
35
Ibíd.
pág. 141. (regresar35)
36
D.
Johnson, op. cit., pág. 122. (regresar36)
37 Ibíd., pág.
123. pág. 123.(regresar37)
38 O. Fals Borda,
op. cit., pág. 928. (regresar38)
39
Ibíd,
pág. 141. (regresar39)
40
Ibíd,
pág. 134A.(regresar40)
41
Ibíd.,
pág. l27B. (regresar41)
42
Cf. Eugenio Gutiérrez, "Nuevo movimiento popular contra el laissez-faire: Bogotá
1875", en Universitas Humanística, núm. 17, mano de 1982.
(regresar42)
43
M.
Aguilera, op. cit., pág. 30. (regresar43)
44
E. Gutiérrez, El motín del pan de 1875, Conferencia dictada en la Universidad Distrital
el 30 de agosto de 1988. Grabación magnetofónica. (regresar44)
45
M.
Aguilera, op. cit., pág. 32. (regresar45)
46
Ibíd.,
pág. 36. (regresar46)
47
Mario
Acevedo Días, La Culebra Pico de Oro, Historia de un conflicto social, Bogotá,
Colcultura, 1978. (regresar47)
48
Nos
referimos a Germán Mejía, quien ha planteado la necesidad de usar los conceptos de
dominación y resistencia en forma similar a como los emplea la antropología al
efectuar, por ejemplo, estudios sobre la deculturación y la resistencia indígena
para estudiar a los artesanos. Grabación magnetofónica antes mencionada. Véase nota 15.
(regresar48)
49
En el contexto del análisis del campesinado, Fals Borda ha utilizado ampliamente los
mencionados conceptos de dominación y resistencia en su estudio Resistencia en el San
Jorge, t. III de Historia doble de ¡a Costa, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1984. En
el mismo sentido pretendió emplearlos, a nuestro modo de ver con poca fortuna, Mauricio
Archila para la historia del proletariado petrolero en Barranca. Sobre todo porque, si
este es un texto que pretendía utilizar la historia oral como instrumento para la
reconstrucción del proceso, logra unos resultados desalentadores, pues el estudio se
limita a transcribir entrevistas, sin que el autor se preocupe por efectuar una
indagación más profunda sobre el problema considerado. Archila confunde la historia oral
con la entrevista histórica, que son dos cosas diferentes. La entrevista histórica la
puede hacer casi que cualquier persona, mientras que para adelantar la historia oral se
requiere, además de imaginación, un esfuerzo de interrelación entre los testimonios,
otras fuentes, las preguntas dcl historiador y el planteamiento de problemas
interpretativos. Hacer historia oral no sólo es colocar una grabadora y recoger
testimonios. Si fuera así de sencillo, cualquier persona podría escribir historia oral.
La obra mencionada de M. Archila es Aquí nadie es forastero. Testimonios sobre la
formación de una cultura radical: Barrancabermeja 1920-1950, Controversia, núms.
133-134, Bogotá, Cinep, 1987. (regresar49)
50
Es sorprendente que todavía en 1980 Miguel Urrutia, en su contribución al Manual de
historia mantenga su creencia de que las Sociedades Democráticas constituyeron la
"primera organización obrera". Cf. "El desarrollo del movimiento
sindical", en Manual de historia de Colombia, t. III, Bogotá, Colcultura, 1980,
págs. 222 y sigs. (regresar50)
51
Cf.
M. Archila, op. cit. (regresar51)
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