Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 22. Volumen XVIII, 1990 


Liberalismo económico y artesanado en la Colombia 
decimonónica  (segunda parte)

CUADRO 2

Objetivo. de algunas Sociedades Democráticas

Nombre de la sociedad sociedad

Objetivo

Sociedad Democrática de Cartagena Contribuir a la marcha del gobierno laboral.
Sociedad Democrática de Cartago Defender los principios republicanos del liberalismo.  
Instruir a las masas en sus derechos.
Sostener el gobierno democrático. gobierno democrático. gobierno democrático.
Inculcar al ciudadano el amor al trabajo.
Sociedad Filantrópica de Bogotá Defender al pueblo contra los especuladores.
Sociedad de Instrucción Popular de Tuna Dar instrucción al pueblo. 
Difundir principios liberales y democráticos.
Sociedad Democrática de San Juan de Rioseco Desarrollar y cultivar las facultades mentales.
Sostener y defender la administración liberal.
Nueva Sociedad Democrática de Pasto    Inculcar en el pueblo sanas doctrinas políticas, culturales y religiosas.
Sostener al gobierno liberal.
Proteger a la humanidad y destruir el egoísmo. 
Sociedad Democrática independiente de Sta. Rosa de Viterbo Sostener al gobierno y las instituciones liberales. 
Cooperar en el perfeccionamiento de la nación.
Sociedad Democrática de Panamá Mantener la unidad nacional, mediante la permanente unidad del istmo con el gobierno de la Nueva Granada.
Sociedad Democrática de Cucutilla Sostener y defender al gobierno. 
Ilustrar al pueblo
Sociedad Democrática de Artesanos de San Gil Progreso moral, industrial y político de sus miembros.
Aplicación práctica de los principios de igualdad, libertad y
fraternidad.  Nota: Se aclara que sólo se admiten artesanos. 
Sociedad Patriótica de Salazar Fiscalizar la actuación de todas las corporaciones, empleados y funcionarios públicos.
Fiscalizar a todos los particulares que violen disposiciones legales
Sociedad Democrática de Almaguer Defender la religión del Crucificado.
Defender la Constitución y leyes de la república. 
Defender al gobierno democrático.
Difundir entre los habitantes de la región conocimientos útiles y necesarios.
Proteger la seguridad industrial y la propiedad. seguridad industrial y la propiedad.
Hacer triunfar la candidatura de José M. Obando.
Lograr el progreso moral, industrial, civil, político y militar de sus miembros.
Sociedad Democrática de Santa Rosa Mantener el orden.
Instruir al pueblo para que conozca sus derechos, deberes y obligaciones.
Inculcar una sana moral.
Estimular el patriotismo, el amor al trabajo y la obediencia y sumisión a las leyes y a la autoridad.

Fuentes: Gaceta Fuentes: Gaceta Oficial, Bogotá
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Todos estos interrogantes, la mayoría de ellos no considerados hasta ahora, evidencian lo poco adelantados que estamos en el estudio de los artesanos del siglo XIX. Vacio significativo, si se recuerda la importancia económico-social, política y cultural de ese sector de la sociedad neogranadina. Respuestas a tan variada y amplia problemática no se podrán adelantar en forma satisfactoria si continuamos —como parece ser la constante— copiando únicamente a los cronistas del siglo anterior (Cordovez Moure, los Samper, Camacho Roldán, Galindo, etc.) 29 .

Si bien es cierto que los testimonios han sido valiosas fuentes para la realización de las primeras investigaciones sobre el tema de los artesanos, hoy en día, en el esfuerzo de construcción de una historia moderna, son poco convincentes e insuficientes. Es necesario retomar los problemas indicados y profundizar en el estudio de fuentes primarias (que sobre el tema hay en abundancia) y analizar procesos regionales, que ayuden a considerar la interrelación existente entre la calidad, región y nación. A estas alturas no es apropiado seguir hablando sólo de las Sociedades Democráticas de Bogotá, pues, sabiendo de su existencia en otras regiones, es pertinente profundizar en su estudio, si se pretende encontrar una explicación global y coherente sobre el papel desempeñado por los artesanos y otros sectores populares durante el siglo XIX.

LAS SOCIEDADES DEMOCRATICAS A ESCALA REGIONAL: UN INTENTO DE ANÁLISIS COMPARATIVO

Acudiendo a la poca información secundaria existente sobre las Sociedades Democráticas a escala regional, se plantearán algunos elementos de tipo comparativo. Sucintamente consideraremos los casos de Bogotá, Santander, el valle del Cauca y Cartagena 30 .

Muchachos vendiendo efectos de talabartería, en Bogotá. Litografía coloreada de Ramón Torres Méndez. Ed. Víctor Sperling. Leipzig. 1910.

Un primer elemento, relacionado con la importancia de los artesanos dentro de la estructura económica y social de cada región, indica que la presencia artesanal era significativa en Bogotá y Santander y menor en Cartagena y el valle del Cauca. Desde luego, esas diferencias se relacionan con el peso de la artesanía desde la época colonial, que ya es marcada en Bogotá y Santander. Según diversos testimonios, se calcula que a mediados del siglo pasado existían en Bogotá unos cuatro mil artesanos 31 , y en Santander su peso específico dentro de la población económicamente activa (para emplear un concepto moderno) no disminuyó sensiblemente entre 1843 y 1870, como ya se indicó antes. En el %.‘Valle del Cauca la situación era diferente, puesto que allí el sector artesanal no cumplió en los tiempos de la colonia una función económica sobresaliente. Los artesanos de mediados del siglo XIX eran en gran medida libertos o descendientes de esclavos, característica que va a pesar en las luchas de las Sociedades Democráticas de la región, puesto que allá los problemas fundamentales estaban asociados a la esclavitud y a la disputa en torno a los ejidos 32 . De Cartagena no tenemos datos ni siquiera aproximados.

Ahora bien: si enmarcamos estos datos dentro del total nacional, podemos observar que, en el caso de Santander y Bogotá, existe correspondencia con la significación global de la artesanía dentro de la estructura económica de la desarticulada Colombia de aquel entonces. En efecto, en la artesanía se encontraba el 23% del total de la población ocupada, y junto con la agricultura constituían las dos actividades principales 33 .

Sin embargo, la fuerza económica del artesanado en las regiones no parece estar relacionada directamente con el protagonismo político de las Sociedades Democráticas y de los artesanos. Bogotá sí es un caso representativo en donde la importancia económica y social de los artesanos se expresó en una gran acción política, cuya máxima manifestación fue el respaldo al golpe de Melo. En el valle del Cauca, pese a que el artesanado no tenía un vital papel económico, las Sociedades Democráticas adquirieron protagonismo político, incluso, mirado en detalle, más radical que en Bogotá, y con la diferencia de que aglutinaron a amplios sectores de la población (esclavos, libertos) que no eran necesariamente artesanos. Según Escorcia, las Sociedades Democráticas del valle del Cauca "tuvieron más el carácter de fuerzas de
aglutinamiento populista en defensa del gobierno liberal que [ser] un vocero exclusivo de los intereses artesanales"
34 .
Hasta tal punto cobraron importancia las Sociedades Democráticas en el valle del Cauca, que su movilización en defensa del régimen liberal, y en el enfrentamiento con los conservadores, tomó visos de guerra civil, llegando a constituirse cuerpos armados populares (la llamada Guardia Nacional) compuestos por miembros de las Democráticas. Esto explica por qué los conservadores fueron fácilmente derrotados en la guerra civil de 1851.

Paradójicamente, esta misma participación político-militar de los artesanos ahondó el abismo entre las dos alas del liberalismo, ya que su radicalidad asustó a los gólgotas, y mucho más después de los gobiernos de Obando y Melo. A la larga terminaron unidos los conservadores y los gólgotas radicales, atemorizados, como estaban, por el control político que los obandistas ejercían sobre la "plebe". Yeso era más preocupante para gólgotas y conservadores, "cuando esa plebe, a pesar de no representar un proyecto alternativo de poder, revelaba en algunos momentos conocer qué medidas afectaban o no los intereses económicos del común" 35

En Santander, por su parte, pese a la importancia del artesanado, las Sociedades Democráticas no tuvieron mucha difusión, siendo su participación en el golpe de Melo más bien marginal 36, Además, si miramos la lista presentada anteriormente, encontramos que el número de Sociedades Democráticas fundadas en Santander entre 1849 y 1852 es relativamente exiguo. Según D. Johnson, esa escasa importancia de las Sociedades Democráticas tuvo que ver con valores culturales, ya que el artesano de la zona era tremendamente individualista, y la mujer cumplía un papel productivo clave —es posible, que los hombres, machistas en extremo, impidieran que sus mujeres participaran en actividades distintas de las labores—. En un nivel más politico, según el mencionado historiador, también era probable que "los grupos dirigentes de la región no quisieran una rebelión de artesanos" 37 . Explicación poco plausible y no desarrollada en ninguna forma. Porque, según las pruebas empíricas, en ningún lugar del país los grupos dirigentes querían una rebelión artesanal; otra cosa es que los artesanos pudieran ser utilizados como grupo de presión o de apoyo.

En Cartagena, los artesanos y las Sociedades Democráticas van a cumplir un papel de primer orden, relacionado directamente con la actuación política del líder regional Juan José Nieto. Los artesanos y Nieto cumplen una destacada actuación durante los sucesos del golpe y del gobierno de Melo.

 En Cartagena la elite intelectual liberal buscó apoyo entre los artesanos, que desde tiempo atrás constituían un bastión electoral de Nieto. Para organizarse se crearon clubes, similares a los parisinos, y se empezaron a difundir periódicos de tinte romántico-socialista 38 .

Fals Borda considera que la acción política de los artesanos en Cartagena se inscribió dentro de un cambio superestructural necesario, pues en la región, desde hacía algún tiempo, los avances económicos se expresaban en la expansión del modo de producción campesino y en el reforzamiento del sector exportador, mediante la salida de oro, tabaco y otros productos; exportaciones que reforzaron el proceso de acumulación originaria de capital en al plano local. A raíz de todas estas actividades

los señores comerciantes prosperaban y se aseguraban su dominio en la  sociedad; 
y otras clases sociales, como la de los [...] latifundistas y  ganaderos, manufactureros, 
burócratas, artesanos, libertos y campesinos  libres buscaban acomodarse y progresar 
en el contexto de la nueva formación social
39.  

Durante el golpe de Melo, en Cartagena los artesanos se constituyeron en el sector de vanguardia, tratando de encaminar la Revolución de Medio Siglo en su propio beneficio, aunque al final prácticamente quedaron solos, puesto que en la costa la "guerra fue de los artesanos y los militares contra todos los demás" 40

Explicando las razones de esa derrota, Fals Borda concluye que

el papel de vanguardia que tomaron los artesanos [...] puede verse 
como un acto estructural espurio. La formación social nacional se 
estaba dirigiendo hacia un sistema capitalista dependiente en el que 
la artesanía ocupaba un lugar secundario. Teóricamente solo un 
proletariado (industrial) debía haber ocupado aquella posición de 
vanguardia. No existiendo en la Nueva Granada, la revolución 
socialista propuesta quedaba sin su autor histórico principal y éste 
no podía suplirse por aquellos cuyas formas de producción se 
justificaban sólo en una formación social distinta
41 ,  

Explicación válida en el plano global, pero discutible en el detalle, porque habría que establecer si es cierto que los artesanos planteaban una transformación socialista (así estuvieran amparados en el socialismo utópico), cuando en el fondo sus reivindicaciones principales giraban en torno a la defensa de su pequeña propiedad; era el temor ante esa expropiación (el miedo en el siglo XIX era el de convertirse en vagos, pordioseros o ladrones) el móvil que los condujo a asumir posiciones radicales.

Un tercer elemento digno de considerar está relacionado con la evolución del artesanado con posterioridad al golpe de 1854. Tradicionalmente se ha considerado que, como clase social y como sector político activo, el artesanado desapareció con el frustrado gobierno de Melo. Sin embargo, las últimas investigaciones realizadas sobre el tema han demostrado que durante la segunda mitad del siglo XIX los artesanos desempeñaron un papel activo y dinámico.

Estudios sobre protestas artesanales en Bogotá, como el Motín del Pan, en 1875, o la insurrección artesanal de 1895, evidencian que los artesanos siguieron actuando a nivel político, incluso a veces en forma independiente e intentando distanciarse del bipartidismo 42 , En este sentido es interesante considerar algunos elementos de los sucesos de 1893, cuando se suponía que el artesanado había desaparecido del escenario político y económico, y por consiguiente resultaría inexplicable ubicarlo como un agente social dinámico. Estos hechos, por el contrario, indican que esa visión tradicional de mirar al artesanado como un ente pasivo, totalmente liquidado por el librecambismo, merece ser reconsiderada, o por lo menos matizada. En realidad, si partimos de los presupuestos tradicionales, ¿cómo entender que un movimiento artesanal se convierta en un motín (en el que participaron entre tres mil y cinco mil personas, en una ciudad de 80.000 habitantes) que luego deviene en conspiración? ¿Así podemos seguir suponiendo que los artesanos han desaparecido? El motín no fue un hecho aislado, puesto que en dicho movimiento se atacaron los puestos de policía existentes por aquel entonces en Bogotá, y como resultado final del enfrentamiento quedaron más de cincuenta muertos (hecho éste que, por su magnitud, ha llevado a historiadores como D. Bushnell a considerarlo como un pequeño 9 de abril) 43 .

Primera parte del catecismo político de los artesanos y campesinos, publicado en el periódico El Artesano, núm. 1. octubre 22, 1854.

Como lo han mostrado estos estudios, en la segunda mitad del siglo XIX no sólo se presentaron motines aislados sino que existe una verdadera continuidad en la protesta artesanal y urbana, por lo menos para el caso de Bogotá. Así tenemos que entre 1858 y 1875, Gutiérrez Cely registra doce mítines, protestas y tumultos, que desembocan en el Motín del Pan de 1875 44 . Después de 1893 sucede otro tanto, pues se siguen presentando protestas, desórdenes y tumultos. De diez hechos de movilización urbana que ocurren en la capital entre 1894 y 1899, cinco son protagonizados por artesanos 45 . Y qué decir de la conspiración de 1894, en cuya dirección y organización se encontraban ocho artesanos 46 .

Matrimonio de artesanos, dibujo a lápiz sobre papel de Ramón Torres Méndez.

Así mismo, la protesta violenta de 1879 en Santander contra la colonia alemana, organizada por la Culebra Pico de Oro -especie de sociedad secreta, continuación de una Sociedad Democrática fundada en 1858— indica que en esa región también existió una resistencia activa, mucho después de iniciadas las reformas liberales y de impulsado el librecambio 47 .

Para los casos del valle del Cauca y la costa del Caribe, no poseemos información sobre el comportamiento político de los artesanos después de 1854.

NOTA FINAL

La anterior información nos conduce a señalar como indispensable que en los estudios históricos sobre artesanos se introduzca el análisis de las condiciones de dominación y resistencia, considerándolos como procesos interdependientes que se generan entre las diversas clases que coexisten en determinada formación social. En ese proceso existen clases o fracciones de clase que se niegan a desaparecer históricamente o que no se subordinan pasivamente ante el avance de las nuevas formas de organización social; tal fue el caso histórico de los artesanos.

Hoy en día los estudios sobre el campesinado plantean que la transición de campesino a proletario no es un proceso mecánico sino complejo, e incluso se habla de la resistencia que ejerce el campesinado a la dominación del capitalismo y se señalan sus posibilidades de recomposición como clase social (recampenización). Con la experiencia de esos estudios cabe preguntar si, como lo ha sugerido un investigador 48 , no es viable utilizar las categorías de dominación y resistencia para analizar la evolución del artesanado durante el siglo XIX.

La calda de Melo, dibujo de José Marlo Espinosa, publicado en el periódico El Zancudo (En: El Zancudo, caricatura política en Colombia, siglo XIX, Aditorial Arco, Bogotá. l975) Tejedora de sombreros (Sin título. Alberto Urdaneta. lápiz sobre papel. sf.).

 

 Creemos que el análisis a partir de esos presupuestos es pertinente para romper la linealidad, hasta ahora afirmada reiteradamente en los estudios sobre artesanos, que los concibe como un grupo social que pasiva y resignadamente se sometió a la transformación a que los conducía la agroexportación y el librecambio 49 .

Adicionalmente, el estudio de las formas de resistencia artesanal constituye un elemento metodológico indispensable para rastrear los orígenes de la clase obrera y del moderno movimiento sindical, análisis que no puede quedar circunscrito a la década del veinte de este siglo, cuando ya existía, mal o bien, una clase obrera constituida. Justamente, porque las investigaciones que se continúan efectuando sobre el nacimiento de la clase obrera en Colombia no han considerado seriamente las condiciones de la transición de artesano a obrero —con todas las repercusiones ideológicas, morales, culturales y sociales que esa transición originó— es que sus resultados son poco satisfactorios. El estudio de esa transición es imprescindible hoy en día para superar el análisis de Miguel Urrutia, que se fue hasta mediados del siglo XIX para ver, en un exceso de anacronismo, a esas sociedades como los antecedentes directos del moderno sindicalismo, pero sin analizar las implicaciones reales que se presentan en el proceso histórico del paso de artesano a obrero y de gremio a sindicato como mecanismo organizativo. Incluso Urrutia ni siquiera se plantea ese problema 50 .

Y ese estudio también es necesario para que las nuevas investigaciones sobre el surgimiento de la clase obrera se remonten a fines del siglo XIX y principios del XX como momentos fundamentales en la aparición del proletariado. Sin ese estudio no se comprende la ideología, la mentalidad, las formas de lucha, o, en una palabra, la cultura de la clase obrera, que hunde sus raíces históricas en la mentalidad artesanal. Por no tener en cuenta las diferencias y similitudes existentes entre artesanos y obreros, en virtud de su conexión histórica, es que algunos autores nos hablan de una confusa y etérea "cultura radical" 51.

BIBLIOGRAFIA

 

Periódicos

     — El Alacrán

       — El Artesano

— El Día

          — El 17 de Abril

          — El 7 de Marzo

          — Gaceta Oficial

          Libros y artículos

 

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29 Los últimos escritos dedicados a las Sociedades Democráticas —que siguen centrados sobre Bogotá— confirman este aserto, pues prácticamente se reducen a repetir a los cronistas del siglo XIX. Al respecto, c.f. Eugenio Gutiérrez, "Las luchas populares en Bogotá en el siglo XIX", en Revista de la Universidad Distrital, núms. 3-4, marzo de 1988, págs. 70- 85, y Enrique Gaviria L., "Las Sociedades Democráticas o de artesanos en Colombia", en Correo de los Andes, núm. 24, enero de 1984. (regresar29)

30 Este análisis comparativo se apoya en las siguientes obras: para Bogotá, Urrutia, op. cit.; para el valle del Cauca, José Escorcia, Desarrollo politico, social y económico entre 1800-1854. t. III de la serie Sociedad y Economía en el valle del Cauca, Bogotá, Banco Popular, 1983; para Santander, en D. Johnson, Santander siglo XIX. Cambios socioeconómicos, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1985; para Cartagena, Orlando Fals B. Historia doble de La Costa, t. II; El presidente Nieto, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1982. (regresar30)

31  Jaime Jaramillo U., "Las Sociedades Democráticas de artesanos y la coyuntura política y social colombiana de 1848", en Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, núm. 8, pág. 9.  (regresar31)

32 J. Escorcia, op. cit.. pág. 128. (regresar32)

33  S. Kalmanovitz, op. cit., pág. 121. (regresar33)

34 J. Escorcia, op. cit., pág. 125.(regresar34)

35 Ibíd. pág. 141. (regresar35)

36 D. Johnson, op. cit., pág. 122. (regresar36)

37 Ibíd., pág. 123. pág. 123.(regresar37)

38 O. Fals Borda, op. cit., pág. 928. (regresar38)

39 Ibíd, pág. 141. (regresar39)

40 Ibíd, pág. 134A.(regresar40)

41 Ibíd., pág. l27B. (regresar41)

42 Cf. Eugenio Gutiérrez, "Nuevo movimiento popular contra el laissez-faire: Bogotá 1875", en Universitas Humanística, núm.  17, mano de 1982. (regresar42)

43 M. Aguilera, op. cit., pág. 30. (regresar43)

44 E. Gutiérrez, El motín del pan de 1875, Conferencia dictada en la Universidad Distrital el 30 de agosto de 1988. Grabación magnetofónica. (regresar44)

45 M. Aguilera, op. cit., pág. 32. (regresar45)

46 Ibíd., pág. 36. (regresar46)

47 Mario Acevedo Días, La Culebra Pico de Oro, Historia de un conflicto social, Bogotá, Colcultura, 1978. (regresar47)

48 Nos referimos a Germán Mejía, quien ha planteado la necesidad de usar los conceptos de dominación y resistencia en forma similar a como los emplea la antropología —al efectuar, por ejemplo, estudios sobre la deculturación y la resistencia indígena— para estudiar a los artesanos. Grabación magnetofónica antes mencionada. Véase nota 15. (regresar48)

49 En el contexto del análisis del campesinado, Fals Borda ha utilizado ampliamente los mencionados conceptos de dominación y resistencia en su estudio Resistencia en el San Jorge, t. III de Historia doble de ¡a Costa, Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1984. En el mismo sentido pretendió emplearlos, a nuestro modo de ver con poca fortuna, Mauricio Archila para la historia del proletariado petrolero en Barranca. Sobre todo porque, si este es un texto que pretendía utilizar la historia oral como instrumento para la reconstrucción del proceso, logra unos resultados desalentadores, pues el estudio se limita a transcribir entrevistas, sin que el autor se preocupe por efectuar una indagación más profunda sobre el problema considerado. Archila confunde la historia oral con la entrevista histórica, que son dos cosas diferentes. La entrevista histórica la puede hacer casi que cualquier persona, mientras que para adelantar la historia oral se requiere, además de imaginación, un esfuerzo de interrelación entre los testimonios, otras fuentes, las preguntas dcl historiador y el planteamiento de problemas interpretativos. Hacer historia oral no sólo es colocar una grabadora y recoger testimonios. Si fuera así de sencillo, cualquier persona podría escribir historia oral. La obra mencionada de M. Archila es Aquí nadie es forastero. Testimonios sobre la formación de una cultura radical: Barrancabermeja 1920-1950, Controversia, núms. 133-134, Bogotá, Cinep, 1987. (regresar49)

50 Es sorprendente que todavía en 1980 Miguel Urrutia, en su contribución al Manual de historia mantenga su creencia de que las Sociedades Democráticas constituyeron la "primera organización obrera". Cf. "El desarrollo del movimiento sindical", en Manual de historia de Colombia, t. III, Bogotá, Colcultura, 1980, págs. 222 y sigs. (regresar50) 

51 Cf. M. Archila, op. cit. (regresar51)