Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 23, Volumen XXVII, 1990
 Argumentos: educación para la mayoría 
de edad (continuación)

 

En homenaje al centenario del Zaratustra. Argumentos publicó un número dedicado a Federico Nietzsche. Núm . 6-7 de diciembre de 1983. Con este número se quiso "contribuir a la reflexión sobre los orígenes y el destino de nuestra propia cultura contemporánea . Núm . 8-9 de agosto de 1984.



"QUERIDO PADRE: NO HA CE MUCHO TIEMPO ME PREGUNTASTE POR QUE TE TENGO MIEDO"

Nadie mejor que Franz Kafka, en su Carta al padre(1915), y que Robert Musil, en Las turbaciones del joven Tórless (1906), describieron esencialmente el "malestar de la cultura" que acompañó al conflicto histórico y generacional que en el curso del decenio siguiente iría a tomar el nombre de "expresionismo". En su novela, Musil describió así la ruptura: "Entonces también sería posible que el claro mundo a la luz del día, que era el único que hasta entonces había conocido, tuviese una puerta conducente a otro más sordo, más ardiente, más apasionado, desnudo y aniquilador [...] Se sintió en cierto modo escindido entre dos mundos: uno sólido, burgués, en el que todo, en definitiva, se producía regulada y razonablemente, según estaba acostumbrado en su casa a que sucediese, y otro aventurero, lleno de oscuridad, secreto, sangre y sorpresas imprevistas". Este mundo "oscuro, secreto y sangriento" sería abordado en la literatura y las artes plásticas por la ambiguamente llamada "generación expresionista". Argumentos 8-9 se ocupa en hacer una presentación histórica-literaria del movimiento que parcial o abiertamente incluyó a novelistas como Kafka, Musil, Heinrich Mann; a poetas como Benn y los prematuramente muertos Trakl y Heym; a dramaturgos como Hasenclever y el joven Brecht; a arquitectos y artistas plásticos como Kirchner, Heckel, Klee, Kokoschka, Grosz.

El expresionismo en sus matices revolucionarios o conservadores; el vigoroso rechazo a la felicidad burguesa guillermínica anterior a la primera guerra mundial; su viva manifestación representada en un Edipo frustrado (el odio al mundo económico tradicional del padre, a su hipocresía y arrogancia); la sospecha de que ellos eran —como diría el filósofo Ernst Bloch— "la conciencia anticipativa" del conflicto europeo que advenía, la aterradora claridad de Georg Trakl, el poeta que se suicidaría, impotente ante el horror de la guerra ("la noche abraza guerreros moribundos, / la queja salvaje de sus bocas deshechas")... He ahí la importancia de este oportuno número de Argumentos.

 SOCIOLOGIA DE LA LITERATURA

Bajo este título, se hallan reunidos trece ensayos y más de quince reseñas de libros relacionados con el tema que constituirán el número cuádruple de Argumentos 10-13 (el más importante de la colección junto con el siguiente, dedicado a Universidad y sociedad), codirigido en esta ocasión por el editor y la profesora Helene Pouliquen, actual directora del departamento de literatura de la Universidad Nacional. A cargo de ella corren la presentación, Argumentos para la historia de la sociología de la novela, la traducción de un ensayo sobre Pierre Zima, el joven sociólogo (checo) de la literatura (al que había presentado biobibliográficamente en el número anterior, sobre el Expresionismo), otro corto trabajo suyo en que se evaluaba el "estructuralismo genético goldanniano" como método de crítica literaria, y su presentación y versión del francés de un ensayo del prácticamente inédito en Colombia Mijaíl Bajtin, considerado en Europa oriental como el más importante historiador moderno de la novela. El meritorio trabajo de la profesora Pouliquen —aun con las reservas que pueda suscitar todo análisis literario proveniente del lukácsionismo (baste citar la lamentable aplicación de las hipótesis de uno de sus discípulos estructuralistas, Lucien Goldmann, a la novelística colombiana contemporánea, realizada por C. Valencia Solanilla en su ensayo incluido en el Manual de literatura colombiana, t. II, Bogotá, 1988)—, lo importante de su compilación es, pues, que ahora sí se puede constituir una polémica mucho más fundamentada sobre las relaciones entre literatura y sociedad, desbordando así los estrechos límites de la crítica literaria formalista, llámese asta estilística, semiótica, psicocrítica, formalismo ruso, etc.

El resto del número lo componen un buen ensayo de Rubén Jaramillo sobre Kafka expresionista, continuación de su trabajo en el número anterior, y un dossier conmemorativo in memoriam del gran demócrata y revolucionario de la crítica literaria, el uruguayo Angel Rama, que incluye una documentada introducción de Juan G. Gómez y el primer capítulo —exclusivo— de Las máscaras democráticas del modernismo, libro póstumo de Rama editado en Uruguay en 1985. La parte final de este volumen monográfico la ocupa un extraordinario ensayo sobre Walter Benjamin, de Edgar Muriel Tobón, que junto con los de Rafael Gutiérrez Girardot — Walter Benjamin. Posibilidad y realidad de una filosofía poética; y Walter Benjamin y sus afinidades electivas—, incluidos en el volumen Aproximaciones (Bogotá, Procultura, 1986), se constituyen en la presentación histórico-cultural más seria hecha en Colombia —guiño a la juguetona hecha por Cobo Borda en Eco— del más heterodoxo de los filósofos marxistas-no leninistas del presente siglo.

LA UNIVERSIDAD PUBLICA, ALMA MATER DE NUESTRA HISTORIA

Evidentemente, el número 14-17 de Argumentos, Universidad y sociedad, dentro del panorama cultural colombiano reciente, no es más que una convocatoria al estudiante para urgirlo a que piense ilustradamente, a que haga suya la libertad de pensamiento, que no es otra cosa que la libertad de atacar la mediocridad y el oportunismo intelectuales, la pereza y la ignorancia —"nuestros enemigos" a la hora de pensar a la altura de la verdad, como los llamaba Pedro Henríquez Ureña—. La completitud, el ánimo sistemático, las consecuencias políticas e históricas que parten de él, hacen de este ejemplar el órgano intelectual de consulta ineludible cuando se quieran estudiar los ‘momentos crepusculares’, fundamentales de la universidad pública latinoamericana: Andrés Bello en la Universidad de Chile, Manuel Ancízar y la fundación de los Anales de la Universidad Nacional de Colombia en el siglo pasado, Justo Sierra y la creación de la Universidad Nacional Autónoma de México, la reproducción del esencial Manifiesto de Córdoba de 1918; la versión directa del alemán de un texto cultural y pedagógico trascendental del pensamiento kantiano —Respuesta a la pregunta: ¿ Qué es la Ilustración?—, el discurso de posesión como rector de la universidad argentina del "mero latinoamericano", el gran historiador José Luis Romero; la novedosa introducción a la historiografía del movimiento estudiantil colombiano contemporáneo y, quizá, la publicación del trabajo que da el título al número, Universidad y sociedad, de Rafael Gutiérrez Girardot, unido a la calidad de estos materiales, constituyen sin duda alguna un índice programático previo para una futura revolución científica e intelectual de la universidad, esto es, para decirlo con Gutiérrez Girardot, que "Alma Mater se llama a la Universidad:  ella puede, entonces, ser la madre de la paz, de la democracia, de la justicia" (Argumentos 14-17, pág. 76).

EL TERCER REICH: "LA MUERTE POR VIA ADMINISTRATIVA"

Según lo indica el editor Rubén Jaramillo Vélez al presentar el último número de Argumentos (18-21, con fecha de impresión abril de 1988) que reseñaremos aquí, la intención temática tenía por objeto re-pensar el fascismo alemán a más de cuarenta años de su derrota y cumplir, paralelamente, "con una tarea profiláctica. Prevenir contra el rencor, mantener viva e irrestrictamente vigente la libertad de pensamiento y de la difusión del pensamiento amenazado hoy de un congelamiento y una reducción que tiene que ver mucho con la amnesia: con la pérdida del sentido histórico-universal y la vivencia dinámica de la realidad del hombre" (pág. 10).

Y, en efecto, el principal aporte de este número es documental. Por ejemplo, el favorable y necesario interés —y no solamente para los psicoanalistas— que pueda suscitar la traducción del original inglés del estudio de Theodor Adorno sobre "la teoría freudiana y su vigencia en la personalidad fascista", es básico. De la misma importancia son las dos traducciones de Martín Heidegger: el problemático discurso de posesión como rector de la Universidad de Friburgo en 1933, Autoafirmación de la universidad alemana, y la aclaración —no retractación— del incidente, E/rectorado 1933-1 934. Hechos y pensamientos. Bien anota su hijo Hermann Heidegger que "parece necesario hacer de nuevo accesible a la opinión pública el texto de este discurso sobre el cual muchos hablan e incluso escriben sin haberlo leído", recurso bastante utilizado por almas hispánicas cada vez que se quería descalificar de un manotazo el monumental trabajo del "último gran metafísico". Allí, en medio del caos nazi, en su discurso, Heidegger amplía el horizonte vital de la función de la universidad dentro de la sociedad, siguiendo el presupuesto griego "ciencia es el mantenerse preguntando en medio del ente que continuamente oculta su totalidad", es decir, preguntado los "saberes configuradores del mundo de la existencia humana-histórica a saber: naturaleza, historia, lenguaje; pueblo, costumbre, estado, poesía, pensamiento, fe; enfermedad, locura, muerte; derecho, economía, técnica" (Argumentos 18-21, págs. 160-162).

Ilustración de Carlos E. Santa en plumilla, tomado del Magazín Dominical de septiembre de 1984. Cubierta del núm. 14-17 de 1986.

Utilísima la presentación jurídico-constitucional e histórica elaborada por Oscar J. Guerrero sobre Carl Schmitt (detractado habitualmente por los constitucionalistas colombianos, como lo hace uno contemporáneo, de ser "un teórico del Estado antidemócrata y nazi"), autor, entre otras obras, de La dictadura, Concepto de la política y de un libro insustituible para estudiar el caso político colombiano de Laureano Gómez: Teología política. Méritos como recopilador merece el sacerdote jesuita Vicente Durán por su estudio Las Iglesias cristianas y el Tercer Reich, donde aporta el valioso documento del concordato entre el papa Pío XI y Adolf Hitler. Deficiente la traducción de La movilización total de Ernst Jünger, que cuenta además con el defecto de ser traducido no del alemán sino del francés. Bueno es, también, el resumen de libros sobre los procesos de Nuremberg que juzgó a los veintidós dirigentes más importantes del Tercer Reich.

Fotomontaje de John Hearfield tomado de Guerra en la paz, publicado en el número 18-21 de 1987

Baste, por último, recordar las palabras de Herbert Marcuse pronunciadas en 1979: "Toda interiorización, todo recuerdo que se haga público y no se aferre al recuerdo de Auschwitz y sea menospreciado por Auschwitz como insignificante, es fuga y evasiva; y un concepto de progreso que no comprende un mundo en el cual Auschwitz sigue siendo todavía posible es, en sentido peyorativo, abstracto".

A LA HORA DE LOS BALANCES

Hacer resaltar la importancia de Argumentos una vez cumplido este programa editorial, puede resultar un formalismo excesivo o una pertinaz invitación a dejar consignado en adjetivos grandilocuentes el valor final de la publicación. Este cortés epílogo lo dejamos a la libre consideración de sus eventuales —o asiduos o futuros— lectores. Resulta más estimulante pensar que la tarea de Jaramillo Vélez está vigente, no obstante la actitud de recelo y "castigo callado" (Gutiérrez Girardot) que han ostentado privadamente sus colegas. Y si se le sigue pidiendo más, mucho más, a Argumentos, es porque ha resultado innecesario —en el último decenio, cuando menos— pedirle algo a publicaciones que, como Ideas y Valores o la recientemente desaparecida Eco, habían aportado en su momento un espíritu de independencia, rigor y estímulo creativo en medio del sombrío panorama nacional. En otros términos, es pertinente prestar atención al vivo contraste y, consecuentemente, estar obligados a concluir que tanto Ideas y Valores como Eco han sido víctimas de sus propias indiferencias (la primera por su formalismo burocrático y la segunda por sus vacíos entretenimientos mediopoéticos y semiconceptuales), sucumbiendo a la final melancolía estéril de sus postreros directores.

La diferencia es, sin duda alguna, de otro orden. Pues el espíritu democrático-popular y el sentido virtualmente académico del director y editor de Argumentos ha respondido, amplia y polémicamente, a toda esa minúscula moral política, a esa astucia de los intereses burocráticos y a la inédita producción científica y literaria, con nuevos y renovados argumentos. Porque para quienes han interpretado burocráticamente la idea de la "normalización filosófica" (F. Romero) como un aceptable y rutinario pasar profesoral o han expresado una indiferencia locuaz o velada ante los graves conflictos de la época, es conveniente argüirles que el espíritu de emancipación creativa ocupa un lugar muy alto, diferenciado y exigente. Esto es, que la idea de ciencia y la misma construcción artística —para que deje de ser un devaneo estéril entre conceptos o estilos aprendidos— están ligadas a las fructíferas y esclarecedoras discusiones en torno a un mejor mañana nacional. Y en este sentido, es también conveniente reconocer que la fundación histórico-universal de ese mañana puede corresponder a la germinación de ese mañana real, fecundo y libre. Entonces, se puede pensar que para Argumentos las ideas constituyen un apoyo racional para la causa señalada, no por las fuerzas de las circunstancias, sino por la fuerza de un pensamiento dialéctico, que. por sí mismo expresa su profunda inconformidad con la errática, cínica y destructiva conducción del país. Justamente, pues, una contribución necesariamente incómoda, aunque incompleta, que requerirá revalorarse una vez doble esa larga, triste y cruda página de la historia contemporánea colombiana, y poder decir, como Sarmiento ante la caída de Rosas, "mi pluma ayudó a tumbarlo".

 

PRIMERA PARTE