Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 23, Volumen XVIII, 1990
 

Desafinando


Música, región y pedagogía: el caso de la
mágica popular en Boyacá
Pablo Mora Calderón y Amado Guerrero
Rincón (comps.)
Instituto de Cultura y Bellas Artes de Boyacá,
Tunja, 1989, 106 págs.

Esta publicación agrupa varios artículos que fueron presentados en el I Foro-Taller Nacional de Música y Danzas de Boyacá y zonas de influencia, celebrado en Tunja en jumo de 1985, al igual que otros que han sido resultado de la actividad del Centro de Investigación de Cultura Popular adscrito al mencionado instituto. La parte musical es abordada por Carlos Rojas en sus contribuciones sobre metodología y el merengue; al igual que por Jorge Sossa en "El torbellino, la guabina y el joropo" 1 .Lo que podría considerarse la base teórica está expuesta por Samuel Bedoya y Luis Horacio López, y la sección de música y pedagogía por Carlos Rojas 2 .

Desde la perspectiva teórica, se hace evidente la dificultad de situar dichos artículos dentro de una disciplina específica; en consecuencia, me limitaré a observaciones de índole general. En primer lugar, no pueden considerarse estudios musicológicos, pues ponen de manifiesto un total desconocimiento de la bibliografía musicológica, confusión en el uso de la terminología, y no presentan parámetros claros de análisis del material musical y de sus contextos. Por otra parte, también están lejos de ser trabajos de geografía humana o de sociología regional e infortunadamente ninguno de ellos contiene suficiente información y elementos de análisis de carácter histórico, ingredientes esenciales en los métodos de trabajo de las disciplinas citadas.

En el plano de lo regional, López (pág. 19) retorna información de Otros autores para plantear la existencia de una continua comunicación entre la región llanera y el altiplano cundiboyacense, hipótesis que parece ser, a su vez, la espina dorsal de los artículos de Bedoya y Sossa. Sin embargo, esta no es una propuesta nueva y toda la problemática de nuestra conocida regionalización había sido abordada ya por los estudios de Pablo Vila y Ernesto Guhl en los años cuarenta y cincuenta y hoy es replanteada y discutida por investigadores corno Jaramillo Uribe y Fals Borda. Ahora bien: si las discusiones regionales en el aspecto cultural no han sido todavía desarrolladas, tampoco resulta convincente la forma mecánica como Bedoya pretende confirmar algunas hipótesis en el plano musical partiendo de presupuestos geográficos y sociales (págs. 28-29). Además, resulta inquietante que después de haber planteado la inoperancia de fronteras artificiales y de las delimitaciones regionales demarcadas externamente, el único parámetro espacial de análisis concreto presente en la obra es el "departamento de Boyacá", que obviamente no constituye una entidad cultural homogénea.

En el plano de lo musical el trabajo más convincente por sus resultados es el de Rojas sobre el merengue en Boyacá, en el que describe aspectos relativos a su estructura y armonía y transcribe interesantes ejemplos musicales de las melodías utilizadas. Sossa intenta explicar con la teoría de la intercomunicación la presencia de similitudes armónicas entre músicas como la llanera y la de la región de Vélez; sin embargo, es necesario anotar que similitudes en elementos culturales que provienen dedos fuentes diferentes no siempre se explican por el contacto, ya que también son explicables por desarrollos separados con base en una matriz común y, en casos extremos, por desarrollos independientes que llegan a un mismo resultado. Tanto Sossa como Bedoya (pág. 21) hablan de los problemas de la incipiente musicología en nuestro país, pero infortunadamente no precisan a cuáles trabajos se refieren. La única referencia bibliográfica de Sossa es el Manual de folklore de Guillermo Abadía (pág. 53), y las obras consultadas por Bedoya pertenecen al ámbito de la geografía humana y de la historia; en esas condiciones, nos parece irresponsable que dichos autores hablen de "problemas" inherentes a una disciplina sin haber consultado sus textos y, además, sin disponer de ninguna base teórica (en lo que a la musicología se refiere) para sustentar sus objeciones.

En todos los artículos es común la falta de rigor terminológico. Es difícil entender a qué se refiere Bedoya cuando utiliza la palabra koiné para definir los ‘lenguajes musicales regionales’ (pág. 42) o cuando Sossa opone lo ‘autóctono’ a lo ‘estructurado’ (pág. 51). Sin embargo, la mencionada dificultad llega a su extremo al intentar descifrar el significado del siguiente pasaje de Bedoya (pág. 37):  

se escucha en este corredor cultural, la grabación entre el discurso 
íntimo-cómplice, al oído, del torbellino bailado, casi inmaterial, y la 
plastificación del espacio en la pareja joropera, nueva apología del 
aislamiento...

La compilación que tratamos está relacionada con otra, aparecida este mismo año bajo el título de Historia y culturas populares: los estudios regionales en Boyacá, que agrupa las ponencias presentadas en la I Jornada de la Investigación y la Cultura en Boyacá (Tunja, 1984) y el Seminario de Historia Regional y Culturas Populares en Boyacá (Tunja, 1988). Esta última se concentra en los aspectos históricos, sociológicos y antropológicos, aunque incluye colaboraciones acerca de la investigación sobre cultura popular, música, dialectología y arquitectura. En una de las mesas redondas registradas en dicha publicación, Jorge Orlando Melo anota lo siguiente 3 :

Pienso que nuestro poder como analistas de incidir en las 
dinámicas de las culturas populares no es tan grande; 
es decir, que independientemente de lo que hagamos 
algunas culturas se revitalizan y otras se ven arrasadas 
y quedan en posiciones muy débiles. De todas maneras 
hay algún poder de la comprensión, el poder del conocimiento. 
Los análisis que se han hecho sobre la música pueden 
probablemente revertirse a los grupos para que los tomen o 
los dejen, pero esto no significa que uno deba convertirse en 
guía espiritual de la gente que está haciendo esta música.

Y en efecto, la observación de Melo toca el elemento central de la argumentación de algunos artículos orientados hacia el aspecto teórico e incluidos en la primera publicación. López (pág. 19) propone "consolidar la vía hacia una auténtica integración sociocultural, hacia una identidad cultural sólida...". Rojas, por su parte, en su artículo sobre músicas populares y pedagogía (pág. 80), plantea el "desarrollo de una pedagogía ligada a la continuidad de nuestra música en términos de reactivación y desarrollo". Compartiendo la posición de Melo, no vemos cómo, con la base teórica y los resultados ya expuestos, se puedan cumplir tan altos objetivos.

EGBERTO BERMUDEZ


1 Carlos Rojas, "Propuesta metodológica para el estudio de las formas populares", op. cit.. págs. 55-60, y "El merengue en la práctica musical boyacense: descripción de aspectos morfológico-estructurales", op. cit., págs. 61-76, y Jorge Sossa, art. cit., op. cit.. págs. 48-55. (regresar1)

2 Luis H. López, "Región andina llanera: la diversidad regional y sus dimensiones culturales", op. cit., págs. 13-19; Samuel Bedoya, "Regiones, músicas y danzas campesinas", op. cit.. págs. 21-24, y Carlos Rojas, "Músicas populares y pedagogía", op. cit., págs. 77-106.  (regresar2)

Mesa redonda II, en Historia y culturas populares: los estudios regionales en Boyacá. Tunja, ICBA, 1989, pág. 198. (regresar3)