Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 24-25, Volumen XXVII, 1990

Fernando Charry Lara o el temperamento poético
(continuación)

Con Luis Cardoza y Aragón, 1949.  

Fernando Charry Lara, 1948.

- ¿ Y la no ruptura con lo español...?

- Bueno, a mí se me hace que el "típico clasicismo colombiano"(como decía Federico de Onís) tiene que ver con la lejanía geográfica e histórica de Bogotá y con el apego al modernismo, a la forma... Las vanguardias no tuvieron repercusión en Colombia. El vanguardista más importante fue León de Greiff, que era al mismo tiempo un poeta simbolista por el aprovechamiento de recursos musicales de la lengua y por sus alusiones al mundo de la cultura...

¿ Y Vidales, entonces?

Es un discípulo de Ramón Gómez de la Serna... Es decir, toma de la greguería no el aspecto poético que pudiera haber en ella, sino el aspecto humorístico... Y ha habido una fatalidad en Colombia, y es que toda esta poesía nuestra hasta la llegada de Piedra y Cielo (con todas las discrepancias que yo pueda tener al respecto) adolecía de esa carga conceptual, de las ideas y enseñanzas que todo poema supuestamente debía contener... Piedra y Cielo aligeró, pues, la poesía colombiana, desplazando las ideas morales y la racionalidad. La crítica que se les hacía era que sus poemas no eran ni racionales ni verosímiles...

Fernando Charrv Lara con Juan Sánchez Peláez. 1955.

— ... y los piedracielistas estaban en un "pan con pescado" ¿no?, porque si bien aligeraron la palabra poética, por otro lado no tiraron todo el lastre que debían...

— ... y en cierta forma se continuaba el modernismo. Recuerde que poetas como García Lorca y Alberti, como Salinas y Guillén, deben mucho al modernismo, con toda su gran esbeltez y decoro formal. Ahora yo vería que la lección del modernismo se está perdiendo, desdichadamente. Ese rigor verbal, ese conocimiento del idioma que tuvieron los maestros del modernismo, se ha perdido en medio de la jerga contemporánea, ¿no? Ahora creo que se necesitan diccionarios de anglicismos y galicismos para leer a cierta gente... Esto me parece grave, porque si los poetas no se preocupan por el lenguaje...

Entremos un momento en los piedracielistas. ¿ Cree que ellos leyeron atentamente el poema Espacio de Juan Ramón, considerado por Octavio Paz como uno de los grandes poemas en lengua española de este siglo?

— No, no. No lo conocieron siquiera... Bueno, le puedo decir con toda confianza que ninguno de ellos lo ha leído... Tal vez Carlos Martín, aunque no se... Ellos en verdad tomaron de Juan Ramón la que se considera su segunda época, es decir, esa poesía muy depurada aunque bastante sentimental. Esa fue la línea que tuvo gran proyección no sólo en Colombia sino en Hispanoamérica. La tercera línea, la de Espacio (que me parece un bello poema), tuvo menos repercusión que la de, digamos, Segunda antología poética... 

Con Jorge Guillén en los años sesenta.

Sigamos con el dedo en la llaga. Usted tiene un libro sobre poetas colombianos, con lo cual quiero decir que, además de su propia labor poética, tiene la autoridad crítica para juzgar si la falta de una vanguardia afectó o no la tradición colombiana...

— ... sí, sí, yo sí creo que es sumamente grave que, por ejemplo, solamente hacia la década de 1940 se haya hablado con seriedad del surrealismo... Ese fervor de teoría poética que ha sido en gran parte el fervor de la poesía del siglo XX no tuvo la menor influencia en Colombia sino hasta esos años cuarenta... Es grave, pues, que no haya habido una ruptura como la que ofrece, por ejemplo, la poesía argentina, que es la más característica al respeto; o la poesía chilena, que tuvo una gran vanguardia. Los libros colombianos son bastante tímidos, y ya habían sido escritos libros como Trilce, de 1922, o Fervor de Buenos Aires, de 1923...; Acá seguíamos haciendo poesía decadente o parnasiana. Sólo después de los años cuarenta, con la influencia que alcanzó a tener la revista Mito en la juventud, se rompe con la herencia prolongada de la poesía conceptual y modernista. Yo hablaría más de esa poesía que de la española porque aquí no hubo, por ejemplo, un discípulo de don Antonio Machado...

Ramón de Zubiría, Andrés Holguín, Fernando Charry Lara, Abelardo Forero Benavides, Danilo Cruz Vélez, Jorge Luis Borges y Fernando Arbeláez, en 1965.

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