Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 26, Volumen XXVII, 1990

Banano explosivo


Urabá. Colonización, violencia y crisis del Estado
Fernando Botero Herrera
Universidad de Antioquia, Medellin, 1990,
198 págs.

En 1964, cuando el geógrafo norteamericano James Parsons realizó su conocida investigación sobre Urabá (Urabá, salida de Antioquia al mar), la cual fue publicada posteriormente por Corpourabá, se refería a la excepcionalmente rápida inmigración de colonos atraídos a la región por las nuevas posibilidades de remuneración económica que acompañaban a la iniciación del cultivo del banano. Esta situación, según él, estaba creando "...un cúmulo patético de problemas sociales, para los cuales las soluciones son tan costosas y complejas que están fuera del alcance de los empobrecidos gobiernos departamentales y nacional" (pág. 138). Esto, sin embargo, no disminuía en absoluto la entrada de nuevos migrantes a la promesa que representaba Urabá.

Más adelante, el geógrafo llamaba la atención sobre el hecho de que las llanuras de Urabá estaban en manos de más de 200 compañías pequeñas o de individuos que "...no sienten una obligación definida hacia los problemas sociales colectivos de esta región de crecimiento traumático. Su inmensa población transitoria, recién llegada y sin raíces en la tierra, se deja casi totalmente abandonada. Ninguna autoridad existente ha dado alguna indicación de que sea capaz de empezar a enfrentarse con los problemas enormes que han resultado de la abertura de la selva" (pág. 140). En el mismo sentido se refería Eugenio Sanín Echeverri en un artículo publicado en la Revista iaveriana en 1965, en el cual llamaba la atención sobre las características especiales de la colonización en Urabá y sobre los peligros implícitos en el acelerado desarrollo de la región. Entre estos, la principal limitación para el progreso de Urabá a su juicio, era la ausencia de acción oficial seguida de la falta de organización de una clase dirigente y de una clase media radicadas en la región.

Casi treinta años después, Fernando Botero Herrera constata en la falta de una presencia efectiva del Estado en Urabá, una de las más importantes explicaciones a la persistencia de la violencia en esta región.

Parece sorprendente entonces que los análisis casi proféticos realizados en los años sesenta, no hubieran tenido ninguna repercusión (o al menos no hubieran generado algún tipo de preocupación) en el diseño de programas tendientes a aminorar los impactos negativos que a nivel social traía el rápido crecimiento económico generado por la introducción de un cultivo de exportación de alta rentabilidad en una región de frontera débilmente articulada al resto del país. ¿Qué ha sucedido entonces? Esta pregunta se la hace Botero en la introducción de su libro para iniciar el análisis a través del cual tratará de explicar por qué en una de las regiones más dinámicas del país y a pesar del éxito obtenido por la economía exportadora del banano se ha producido el caos social y político que ha caracterizado a Urabá en su historia reciente. Para tal efecto, considera necesario revisar el papel qué ha desempeñado el Estado en el proceso de desarrollo y deterioro de la región, asumiendo desde el inicio del libro la debilidad de su presencia y el incumplimiento de sus funciones básicas.

El trabajo presenta además, como objetivo, la reconstrucción de la historia del Urabá antioqueño en sus últimos treinta años, o sea, desde el inicio de la exportación bananera.

El primer capítulo se refiere al proceso de colonización del Urabá antioqueño acerca del cual el autor hace algunos planteamientos interesantes al intentar describir las condiciones objetivas del aislamiento de Urabá y los factores subjetivos (representados por la "mentalidad cordillerana" antioqueña), que hicieron de la región una zona de colonización tardía. Es de destacar la utilización que el autor hace de las "Historias de mi Vereda" realizadas para el concurso historia de mi comunidad (Fundación Futuro para la Niñez, 1988), las cuales se convierten en la mejor base para la historia de los pueblos que menciona el libro. Es importante en esta parte del trabajo el análisis del autor sobre la legalización de los títulos de tierras y su relación con prácticas clientelistas, lo cual desembocaría a la larga en conflictos entre los colonos ya establecidos y los nuevos compradores interesados en sembrar banano. El paso de la colonización espontánea o "dispersa" a la colonización "comercial", trajo como consecuencia el desalojo de los colonos del área central para abrirle el camino a la concentración de los cultivos comerciales. Esta concentración, y las migraciones masivas de campesinos y trabajadores de regiones vecinas a la zona bananera, vendría acompañada de una serie de problemas, que son planteados en el segundo capítulo del libro.

En él, Botero desarrolla lo que han sido las fases de colonización en el presente siglo, entre las cuales la última se inicia con la institucionalización de los títulos de propiedad en la región. "... La frontera poco a poco se irá cerrando para la colonización espontánea, en las áreas centrales y en las tierras mejor situadas al norte de Urabá. A partir de esta situación, se puede hablar, sin lugar a dudas, de invasiones propiamente dichas que son por lo regular colectivas, en terrenos o tierras urbanas o en cercanías de éstas y con el propósito primordial de construir vivienda" (pág. 43). Estas invasiones, según el análisis del autor, obedecen tanto a los altos costos de las tierras urbanizabies para aquellos que tratan de mstalarse en la zona, como a la imprevisión del Estado al no contemplar un problema obvio en una región de alta migración.

Con una muy buena documentación y con la presentación de cuadros explicativos (los cuales se constituyen en uno de los aportes más importantes del libro), Botero analiza las respuestas del Estado al problema de la vivienda, y su participación en otros servicios como acueducto, alcantarillado y electrificación. En cuanto a las invasiones de tierras, para el Estado, "... En vez de reforzar o enviar a los organismos del Gobiernó especializados y creados para resolver este tipo de problemas o estudiar mecanismos de solución, se trataba este asunto como un problema de policía..." (pág. 48). Esta solución estatal va a generar en últimas mayores problemas, en forma de círculo vicioso, de manera que cuando se plantean nuevas alternativas, la magnitud del problema hace prácticamente imposible su solución. Esto además en una zona en donde la presencia estatal ha sido marcadamente débil y en donde al responder a través de sus organismos especializados, "...la descoordinación de dichas instituciones y la falta de claridad en la división de funciones, hacen completamente ineficaz dicha acción" (pág. 48). Este papel del Estado será retomado de nuevo en el capítulo cuarto, que habla específicamente de la inversión pública en Urabá, la cual, "...hasta el comienzo de la década de los ochenta fue baja. De otra parte, las fuentes de financiación de los fiscos municipales no han guardado correspondencia con la actividad económica de la zona y han sido débiles desde el punto de vista administrativo y operativo. En consecuencia resultaron insuficientes para abordar las necesidades que deberían haber atendido. De otra parte, la principal actividad económica de la región goza de exenciones fiscales importantes en razón de que se trata de una actividad de exportación" (pág. 116). Sin embargo, sostiene el autor, la inversión pública en Urabá se incrementó notablemente en la década del ochenta debido a factores como el deterioro del orden público y las políticas de descentralización del gobierno, entre otros. Respecto a la industria bananera, Botero le dedica un capítulo a la historia del cultivo, a sus aspectos tecnológicos, a la organización de los productores y de las compañías comerciaiizadoras. Hace igualmente un interesante análisis de las perspectivas futuras de la industria a nivel mundial. Infortunadamente, es muy poca la información que ofrece sobre los empresarios y sobre la organización interna de las plantaciones, aspecto este último que él ya había trabajado en un libro anterior escrito con Diego Sierra sobre la fuerza de trabajo en las bananeras. El quinto y último capítulo trata sobre el papel del Estado en el deterioro de la situación social y política en la región, en donde afirma que "...Nuestra tesis principal sostiene que la débil presencia por parte del Estado y la ineficacia de sus acciones, así como la incapacidad para resolver los problemas en un contexto de crecimiento económico acelerado, en donde la región de Urabá se especializó en un breve lapso en la producción para la exportación de un producto tropical —el banano— ha generado un caos social y una violencia multiforme que ha llevado a la región a una crisis política que amenaza el futuro de las exportaciones de este producto" (pág. 136). Partiendo de esta tesis el autor analiza el papel del Estado en relación a los problemas de orden público en las diferentes décadas, al tiempo que relaciona estos problemas con los diferentes procesos sociales y políticos que se han vivido en la región. En este contexto se refiere a la actividad sindical, al surgimiento de los diferentes grupos guerrilleros y a la militarización de la zona como respuesta estatal. El libro concluye planteando cómo en Urabáel Estado al no cumplir con sus funciones básicas dejó una serie de vacíos que fueron paulatinamente ocupados por "grupos de protección" al margen de la ley. En este punto, valdría la pena anotar que el autor no es lo suficientemente claro en sus diversos conceptos sobre el Estado, ya que si bien la sustentación que hace respecto a su escasa presencia (a través de los servicios públicos, como mediador de los conflictos, etc.), es indiscutiblemente buena, al tratar de contextualizar en términos teóricos estos conceptos tiende a complicar lo que hasta el momento había demostrado. Es así como en un solo capítulo sostiene que en Urabá se asiste no a la formación sino a la crisis del Estado. Más adelante afirma que "...la crisis de legitimidad del Estado es sui generis y es relativa o parcial, porque el Estado goza a pesar de todo, de un reconocimiento político como principal interlocutor..." (pág. 190). Posteriormente, sin embargo, reafirma su tesis de la "débil presencia del Estado", y sintetiza enumerando una serie de "fallas del Estado". Habría entonces que precisar el real papel del Estado en la región, ya que es de suponer que para que un Estado sea un interlocutor político legítimo, necesariamente tiene que estar presente. Igualmente cabría la posibilidad de pensar, a nuestro juicio, si realmente se puede aseverar de manera contundente el "vacío" del Estado o si por el contrario éste delega en ciertos poderes locales, por ejemplo, militares, partidos políticos, gremios de producción, etc. En este sentido, concordamos con la hipótesis inicial de la presencia débil o parcial del Estado en Urabá, sin que esto implique un "vacío" ni menos aún su crisis. De otra parte, y en esto habría que lamentar la demora en la publicación del libro, su análisis de los grupos guerrilleros que operaban en la región, dada la actual coyuntura política y con la desaparición del EPL como grupo armado, es pobre en la utilización de fuentes y escasamente documentado. La nueva información que ha sido posible obtener con el proceso de desmovilización de algunos grupos guerrilleros así como el nuevo ambiente político de la región permiten la incorporación de nuevos elementos para el análisis.

El libro de Botero a nuestro juicio, cumple con su propósito inicial: demostrar la débil presencia del Estado en Urabá. Aunque quizás debe anotarse que su título crea demasiadas expectativas respecto a un desarrollo más profundo sobre los problemas de la colonización y la violencia en la región. Al respecto, el autor más que indagar en nuevos enfoques, lo que logra es una buena lectura de Parsons al relacionar lo planteado por éste, con los problemas actuales. El trabajo por lo demás, se centra en los problemas del eje bananero (Turbo, Apartadó, Chigorodó), y más que en la colonización, en los problemas de un rápido crecimiento urbano. Ahora bien, es precisamente en el análisis de la problemática urbana donde a nuestro juicio, está lo verdaderamente novedoso del estudio de Fernando Botero. En este sentido, el trabajo de Botero aporta una información útil y un análisis importante. Tanto sus datos como sus propuestas, es de esperarse, deberán necesariamente ser tomados en cuenta en los futuros planes de desarrollo de la región. En estos momentos, cuando se han iniciado diálogos entre los diferentes sectores sociales, gremiales y políticos de Urabá este libro se constituye en uno de los marcos de referencia que permitirán definir el papel del Estado y de dichos sectores en la nueva etapa que, con expectativas, se está iniciando en la región.

CLAUDIA STEINER