Boletín Cultural y Bibliográfico, Número 26, Volumen XXVII, 1990

Rafáel Núñez (Colección de miniaturas de la Biblioteca luis-Angel Arango).

 

La política monetaria de la Regeneracíón*

JUAN CAMIILO RESTREPO S

Trabajo fotográfico: Ernesto Mortsalve Pino y Colección Biblioteca Luis-Angel Arango

 

UNA DE LAS LEYENDAS NEGRAS sobre la Regeneración que se ha propagado es la de su supuesta irresponsabilidad monetaria. Con ligereza se habla a veces de la Regeneración como sinónimo de desgreño fiscal, de exageradas emisiones, de devaluación descontrolada, de altas tasas de interés y de ruina de la moneda. Nada más equivocado.

Les correspondió a los gobiernos de la Regeneración orientar una etapa de inmensos avances conceptuales en el proceso de modernización de nuestras instituciones monetarias. Quizá ningún otro período de nuestra historia económica registre un despliegue tan opulento de inteligencia como el que exhibieron los hombres de la Regeneración presididos por Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro para explicar a sus contemporáneos y para aclimatar en el país conceptos que, aunque hoy nos parecen elementales y obvios, en su momento representaron una verdadera revolución en la teoría monetaria.

Billete del Banco Nacional de marzo de 1881.

Cuando la Regeneración postula la tesis de que el crédito bancario y la política de tasas de interés tiene que asociarse al desarrollo económico, y que el Estado no puede ser indiferente ante estos fenómenos, estaba anticipándose a lo que medio siglo más adelante serían las tesis keynesianas de la "moneda dirigida".

"La Cocobola" moneda de corta circulación.

Cuando el constituyente de 1886 redacta lo que hoy es el numeral 15 del artículo 76 de la Carta, según el cual, corresponde al Congreso "fijar la ley, peso, tipo y denominación de la moneda", estaba reivindicando definitivamente para el Estado la soberanía monetaria y, con ella, la capacidad indiscutida de éste para dirigir el crédito y la moneda en nuestro país. Cuando la Corte Suprema de Justicia declara en 1969 ajustado a la Constitución el decreto orgánico de la Junta Monetaria —que había sido demandado por la Asociación Bancaria como excesivamente intervencionista , lo hace basándose en los principios que los constituyentes de la Regeneración plasmaron en la Carta.

Cuando la Regeneración defiende la idea del monopolio de emisión, estaba adelantándose también cuarenta años a la aguda polémica que sólo tendría punto final con la creación del Banco de la República en 1923.

Cuando Miguel Antonio Caro, en su célebre controversia con Miguel Samper, sostiene que "el país necesita y seguirá necesitando la moneda fiduciaria, forma moderna y fecunda del crédito. La moneda de papel, como la imprenta, como el vapor, como el teléfono, forma parte de la civilización moderna" 1 , estaba anticipándose con clarividencia a su tiempo y a sus contemporáneos.

Estos son algunos ejemplos que ilustran cómo en el campo de las instituciones monetarias la Regeneración actuó con inmensa visión. Pero su política monetaria no solamente debemos juzgarla por las ideas monetarias que agitó, sino también por los resultados que obtuvo en la práctica.

¿Cuál fue el contexto dentro del cual se fraguó la gestión monetaria de la Regeneración? Mirada ahora, con la perspectiva que otorgan cien años de distancia, ¿qué tan eficaz resultó su política monetaria para promover el crecimiento económico?

Para comprender a cabalidad la política monetaria de la Regeneración es necesario enmarcar su gestión dentro del contexto histórico de las circunstancias nacionales e internacionales que rodearon su acción. Tales circunstancias podemos clasificarlas de la siguiente manera:

La crísis del comercio exterior colombiano y la escasez de numerario

Los últimos años del siglo XIX fueron una época de severo deterioro para el comercio exterior colombiano. Las guerras civiles y el decaimiento de las exportaciones agrícolas colocaron en déficit permanente nuestra balanza comercial. En el cuadro 1 puede verse cómo entre 1875 y 1898 hubo sólo un año en que se registró saldo positivo de la balanza comercial. Esta situación repercutió en forma decisiva sobre la política monetaria que tuvo necesidad de diseñar la Regeneración. La más grave consecuencia fue la aguda escasez de medio circulante que caracterizó el período. La escasez de medio circulante fue compensada parcialmente, en un comienzo, por las emisiones de billetes convertibles que realizaron los bancos privados, y posteriormente con las de papel moneda de curso forzoso.

 

CUADRO 1
Balanza comercial
(Dólares)

Año Saldo balanza comercial 
(promedio móvil cinco años)
Año Saldo balanza comercial 
(promedio móvil cinco años)
1875
1876
1877
1878
1879
1880
1881
1882
1883
1884
1885
1886
—5,2
—1,5
—0,4
—3,5
—3,2
—3,3
—4,6
—6,1
—7,1
—8,3
—9,3
—9,9
1887
1888
1889
1890
1891
1892
1893
1894
1895
1896
1897
1898
—8,9
—8,8
—6,5
—5,3
—3,7
—2,5
—2,0
—3,6
—3,5
—2,1
—1,1
   0,1

Fuente: Darío Bustamante, Efectos ecoflomicos del papel moneda durante la Regeneración, Medellín. Editorial Lealon, 1980, pág. 17.

Darío Bustamante ha señalado 2 cómo los ajustes automáticos que en teoría se suponía que operaban dentro del esquema del patrón oro, ante un déficit de la cuenta comercial, no tuvieron aplicación en Colombia al finalizar el siglo XIX. La inestabilidad política no permitió la llegada de capitales extranjeros que buscaran la rentabilidad ofrecida por las altas tasas de interés; ni la caída de los precios internos permitió el repunte de las exportaciones, como lo predicaba también la teoría del patrón oro.

El decaimiento de las exportaciones provenía principalmente de la mayor competitividad de otras regiones del mundo en el comercio de productos agrícolas, en especial del Asia, y por la difusión de la navegación a vapor. Esto condujo a que el déficit de la balanza comercial debió saldarse exportando oro, con lo cual el problema de escasez del numerario se hizo especialmente delicado.

Las importaciones resultaron más inelásticas que las exportaciones para ajustarse a las nuevas circunstancias. Mientras que las segundas descendían, las primeras no lo hacían al mismo ritmo, lo que agravaba aún más el problema del sector externo. Parece que esto se debió en buena parte a la composición de las importaciones, que contenían bastantes artículos suntuarios que la clase adinerada seguía trayendo al país, pese al decaimiento de las exportaciones.

Este fenómeno fue especialmente crítico en los años que precedieron a la implantación del curso forzoso, puesto que la crisis del comercio exterior de la segunda mitad de los años setenta fue la más severa del período. Los estudios disponibles muestran que entre 1867 y 1885 no sólo se exportó todo el numerario acuñado en el país sino sumas adicionales, con lo cual el problema de la liquidez se tomó extremadamente crítico. Una idea de las dimensiones de la contracción en la oferta monetaria causada por el déficit de la balanza comercial la proporcionan las siguientes cifras:

Amonedación de oro
Amonedación de plata
Acuñación total
Exportación de numerario
3.184.738
7.923.848
10.923.848
12.091.528

Lo cual implica que no sólo se había exportado todo el numerario acuñado durante el período (1867-1885) sino una suma adicional de l.167.942 3 .

La escasez de numerario fue, por supuesto, el gran tema de la época. Los comentaristas económicos lo mencionan permanentemente como el problema más delicado de los negocios, junto con el de las altas tasas de interés al que estaba asociado. Por eso hubo conciencia deque debía buscársele una solución pronta. Inicialmente la solución —aunque parcial— vino a través de la emisión de billetes convertibles que realizaban los bancos privados, cuya creación tomó auge precisamente en esa época. En 1875 había dos bancos privados en funcionamiento, al paso que para 1881 ya existían cuarenta y cuatro.

 

Miguel Antonio Caro (Colección de miniaturas 
de la Biblioteca Luis- Angel Arango).

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* Conferencia pronunciada en la casa de don Rafael Núñez, El Cabrero, Cartagena, el 1o. de junio de 1990. (regresar*)

1 Miguel Antonio Caro. Escrilos sobre cuestiones econórnicas, Bogotá. Banco de la República, 1956, pág. 113. (regresar1)

2 Darío Bustamante, Efecto.s economicos del papel moneda durante la Regeneración, Medellín, Editorial Lealon, 1980. (regresar2)

3 Guillermo Torres García, Historia de la moneda en Colombia. Citado por Darío Bustamante, op. cit., pág. 23. En el mismo sentido, Alvaro Holguín y Caro, Carlos Holguín, una vida al servicio de la república, t. II, Bogotá, Editorial Desarrollo. pág. 1013. (regresar3)