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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
26, Volumen XXVII, 1990
Continuación
- Seguimos saiendo subdesarrollados: conviene no olvidarlo
Como telón
de fondo del proceso de formación del capitalismo en Colombia, el
autor hace resaltar el papel cumplido a fines del siglo XIX por
Estados Unidos, que supondrá la inserción del país en la órbita
norteamericana. Esa tesis que en sí misma no es novedosa cobra
importancia al ser planteada en los actuales momentos, cuando muy
pocos autores la defienden, y más si se tiene en cuenta que el
autor la matiza con el estudio de las condiciones internas de
formación del capitalismo.
Méndez
Quintero resume su visión así: Hacia comienzos del siglo
convergieron
dos grandes flujos históricos: por un lado la incipiente formación
de un mercado interior, y por el otro la irrupción poderosa del
nuevo poder imperial, los Estados Unidos. La interinfluencia de uno
y otro, pero por supuesto no en términos de igualdad, definiría
la suerte posterior del país (pág. 134).
Del capítulo
V en adelante hasta el VIII se analiza el proceso de evolución
histórica del país en los primeros sesenta años del siglo XX.
hasta comienzos del Frente Nacional. En esta parte del texto el
autor efectúa una permanente vinculación entre los aspectos políticos,
económicos y sociales que generan un enfoque muy
coherente.
En concreto, el autor parte de esta tesis: La tendencia dominante
en el desarrollo nacional es la de una evolución contradictoria en
condiciones de atraso y dependencia en lo económico y de equilibrio
inestable en lo político, que, aunque creciente de cierta
manera, garantiza condiciones mínimas para la reproducción del
sistema en su conjunto
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(pág. 140). Basándose en
Antonio García, el autor subraya la vinculación entre democracia
y desarrollo, sin que sea lícito suponer que una pueda existir sin
la otra, como se pone de presente al examinar la contradictoria
historia nacional. En esta parte del texto estudia el proceso de
industrialización, el desarrollo agrícola y algunos elementos de
política económica. Destaca, en esta parte del análisis, el papel
fundamental que Méndez Quintero le atribuye al Estado como factor
de desarrollo, cuestionando, implícitamente, al neoliberalismo
actual que pretende gibanzar como dicen en Chile al
ente estatal hasta hacerlo casi desaparecer de las actividades económicas.
Méndez Quintero demuestra cómo sin la intervención del Estado
es difícil concebir el desarrollo económico y social, e incluso
subraya, en contra de ese pensamiento neoliberal, el hecho de que la
conformación de ese Estado sea tan contradictoria que se haya
convertido en un mecanismo exclusivo de los partidos y de las
clientelas políticas, cosa que ha contribuido a reducir su esfera
de influencias.
Los últimos
tres capítulos rastrean ya más en detalle los problemas del
subdesarrollo actual del país, desde el surgimiento del Frente
Nacional. En esta parte se hace un mayor acopio cuantitativo para
demostrar la evolución contradictoria de las variables macroeconómicas
y ante todo cómo el crecimiento capitalista, profundamente
desigual, es relativo y afecta en forma diferente a los diversos
sectores sociales. En contra nuevamente de las visiones más
optimistas, como la del pensamiento económico neoclásico o
keynesiano, el autor señala en qué medida la visión sobre el
desarrollo relativo de Colombia es bastante discutible, si se
tiene en cuenta que el ciclo económico mues
tra
un decaimiento cuasipermanente de la actividad industrial, del
sector real de la economía y del poder adquisitivo de las
exportaciones (véanse gráficos del capítulo X). Así mismo, las
tendencias de la monopolización creciente desde la década de 1950,
el peso que adquieren los sectores especulativos del gran capital,
la tercianzación de la economía, el desempleo estructural, la
inequitativa distribución del ingreso indican a las claras las
características asumidas por lo que el autor denomina economía
del subdesarrollo acelerado. En esta parte final del estudio se
hace hincapié en el papel negativo que ha desempeñado la
contradictoria evolución de la estructura agraria, donde en verdad
estarían las reales posibilidades de avance de una sociedad
subdesarrollada.
Lamentablemente,
el autor no introdujo un análisis más amplio del efecto negativo
para la sociedad colombiana de procesos tan recientes como la
economía subterránea (el narcotráfico), el creciente
endeudamiento
externo y la política neoliberal de reducción del aparato
estatal.
En
conclusión, el libro que comentamos, pese a que no trae aportes
en cuanto al tratamiento de nuevas fuentes, sí es una rica
interpretación de la bibliografía más reciente sobre economía
e historia colombianas. De la misma forma el autor, con una visión
comparativa de la historia latinoamericana, con un gran
conocimiento de la teoría económica y, ante todo, con una rigurosa
visión crítica enmarcada en la concepción de Antonio García,
a quien de paso le dedica el libro, nos vuelve a demostrar lo
que,
aunque evidente, hoy en día es soslayado por la mayoría de
investigadores
sociales contemporáneos: por desgracia seguimos siendo
subdesarrollados;
¡qué le vamos a hacer!
RENAN
VEGA
CANTOR
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