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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
27, Volumen XXVIII, 1991
Continuación
Al mismo tiempo que ocurría este debate
sobre el papel moneda y el comercio exterior, había otro que marcó la mayor diferencia
ideológica entre los partidos políticos tradicionales existentes en la época.
Básicamente, los políticos pertenecían a una de dos escuelas: la que creía firmemente
en el laissezfaire económico y el federalismo político, liderada por los llamados
radicales y cuyo mejor exponente era Miguel Samper, y la correspondiente a los partidarios
de la Regeneración, del centralismo y de la intervención gubernamental en cuestiones
económicas, cuyo líder fue Rafael Núñez, apoyado por Miguel Antonio Caro. Tanto los
unos como los otros dejaron numerosos escritos donde fijan claramente su posición de
cómo se debe manejar la economía, y en todos ellos hay un denominador común: la
polémica sobre la emisión de papel moneda de curso forzoso. ¿Por qué? Porque había
grandes intereses económicos de por medio. Miguel Samper fue uno de los fundadores de la
banca comercial en la década de 1870, y Rafael Núñez dio el primer paso de su
Regeneración con la fundación del Banco Nacional en 1880. La creación de este banco, la
emisión de moneda de curso forzoso para financiar la guerra civil de 1885 y la
constitución de 1886, y las leyes que se dictaron respaldadas en ésta, fueron las
destructoras de la banca libre en Colombia. Los bancos no se acabaron por ineficiencia, ni
por falta de solvencia o liquidez, ni por no estar regulados y cometer abusos con el
dinero del público, como sostienen algunos críticos
12
. Al contrario, de todos los
períodos de nuestra historia financiera, los veinte años en los cuales los bancos
estuvieron regidos únicamente por el código de comercio fueron los más eficientes, los
de más alto crecimiento y fortalecimiento de la banca, los de mayor confianza en este
tipo de instituciones y cuando se presentaron el menor número de fraudes y especulaciones
y los mayores beneficios para el país. Cuando Colombia apenas estaba comenzando su
proceso de industrialización, que posiblemente se retrasó por la inexistencia de un
mercado de capitales, los bancos, con sus operaciones novedosas y sus nexos con la banca
en Nueva York y Londres, fueron capaces de conseguir los recursos para iniciarlo y darle
al público un alivio ante la "sensación de permanente escasez de efectivo".
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El capítulo V, "Los bancos
comerciales en la era de la banca libre, 1871 1923", es un recuento de esta
experiencia en Colombia. La mayoría de los países tuvieron banca libre (freebansking,
como se la conoce en la literatura económica), pero la evolución del Banco de Inglaterra
de banco privado a banco central en los siglos XVIII y XIX impuso la "moda" de
los bancos centrales en el mundo. Inglaterra era la primera potencia mundial y había
creado un sistema bancario que todos los países del mundo trataban de imitar. Bagehot,
por ejemplo, sostenía que el sistema ideal no era tener un banco central sino un modelo
de banca libre similar al existente en Escocia por cerca de doscientos años, pero que
desmontar los privilegios y poderes adquiridos por el Banco de Inglaterra no era práctico
y, de acuerdo con "la teoría del segundo mejor", este banco debería cumplir
una serie de condiciones y seguir ciertos principios, que él enumera, para funcionar
verdaderamente como prestamista de última instancia, la principal función de un banco central
13
.
Meisel utiliza el término banca libre
para describir todo el período entre 1871 y 1923. Esta definición es válida únicamente
hasta 1880, cuando Núñez funda el Banco Nacional, y se puede extender hasta 1886, cuando
Rafael Núñez ordenó la suspensión de la convertibilidad del peso en oro y prohibió la
libertad de estipular en monedas diferentes a los billetes del Banco Nacional. A partir de
1887 la banca comercial funcioné según la ley 57 de ese año y sólo en 1918 se expidió
una ley más detallada sobre establecimientos de crédito
14
la cual rigió hasta las reformas que hizo el
profesor Kemmerer en 1923.
Meisel argumenta que la legislación
posteror a 1886 "seguía siendo suficientemente general, los controles bastante laxos
y pocas barreras a la entrada".
15
; por lo tanto, era "banca libre". En
este punto el autor confunde la definición de banca libre con libre competencia. No puede
haber banca libre cuando no se permite a los bancos emitir sus propios billetes
16
, cuando los agentes no
tienen libertad para estipular sus contratos en cualquier moneda, cuando se restringen las
operaciones de los bancos y se usa la ley para conceder privilegios a un banco oficial,
como fue el caso del Banco Nacional hasta la guerra de los Mil Días, y del Banco Central
de Colombia durante el gobierno del general Rafael Reyes. Después de 1910, fue el Tesoro
el que tuvo el privilegio de manipular la oferta monetaria. Tal vez los bancos sí
tuvieron más libertad de actuar antes de la fundación del Banco de la República, pero
esta característica no los eleva a la categoría de "banca libre".
Timberlake, entre otros, describe con
mucha profundidad cómo funciona la "banca libre", y el período a partir de
1886 no se ajusta a ninguna de estas descripciones.
Estos años son una muestra muy clara del
poder destructor que tiene un gobierno que abusa de la discrecionalidad inherente a su
puesto. Era tanta la desconfianza del sector privado ce el Banco Nacional, que el gobierno
debió quedarse con todas las acciones, ya que no pudo colocar ninguna entre los
particulares. La mayoría del tiempo de existencia del banco, sus billetes circularon bajo
descuento, mientras los de los bancos privados circulaban a la par con las monedas de oro
y plata. Los primeros bancos adquirieron gran prestigio, y en 1882 había 42 bancos en
todo el país. Con la misma rapidez con que se fundaron entidades de crédito en Colombia,
las reformas de Rafael Núñez hicieron que desapareciera la mayoría de ellas. De
aquéllos, en 1892 sólo quedaban doce y hoy sólo sobreviven dos: el Banco de Colombia y
el Banco de Bogotá.
El resto del capítulo lo dedica a
describir cada sección del país donde se fundaron bancos, ya que ninguno alcanzó a
establecer sucursales, y la banca se volvió un fenómeno regional. Lo curioso es que los
bancos tenían acuerdos entre sí para recibir a la par cierta cantidad de billetes de un
banco en otra región y así extendieron su radio de acción. Cuando terminó la guerra de
los Mil Días, el país estaba destrozado, económica y moralmente, y la banca se hallaba
reducida a la mínima expresión.
POLITICA MONETARIA EN LOS ALBORES
DEL SIGLO XX
El capítulo IV fue escrito por Alejandro
López M. y, como su título dice, es un resumen de "la estabilización de la
economía colombiana después de la guerra de los Mil Días y el período de transición
monetaria comprendido entre 1903 y 1923". El problema de la amortización del papel
moneda continuó y se crearon diversas instituciones encargadas de llevar el peso a la par
con el estándar metálico para reiniciar la convertibilidad. Así aparecieron la Junta de
Amortización en el gobierno de Marroquín, el Banco Central de Colombia en el del general
Reyes y la Junta de Conversión en cl de Carlos E. Restrepo.
López hace un seguimiento a la oferta
monetaria en el período y, dada la complejidad de la época, la divide en subperíodos de
acuerdo con la situación de la política internacional, del sector externo y las
condiciones de liquidez internas. Personajes como Esteban Jaramillo desempeñaron un papel
preponderante antes de la fundación del Banco de la República. El realizó las primeras
operaciones de mercado abierto con las cédulas hipotecarias y de tesorería, y con ellas
logró aumentar la oferta monetaria a junio de 1919 en $ 4,2 millones, comparada con junio
de 1918.
LEGISLACION MONETARIA
Los capítulos hasta ahora descritos
sólo analizan los aspectos de historia económica del período anterior a la Misión
Kemmerer. Ellos se complementan con el capítulo II, "La emisión de billetes en el
siglo XIX", escrito por Jorge Enrique Ibáñez Nájar, donde se hace una descripción
muy completa y amena de la legislación relativa a políticas monetarias e instituciones
bancarias hasta 1910. Para los economistas es muy difícil manejar la terminología
jurídica, pero Ibáñez nos facilita ese trabajo y, sin dejar de ser descriptivo, nos
enumera los episodios en los cuales se autorizó la emisión de títulos de tesorería,
libranzas, billetes y monedas de oro y plata. Igualmente describe los diversos intentos
para constituir un banco nacional, como se le conocía en la época.
La legislación es muy rica en este tipo
de episodios, pero el volumen tan pequeño de transacciones, las arbitrariedades de los
distintos gobiernos y las barreras geográficas impidieron que se crearan bancos antes de
1865. El debate que tenía que ver con la constitución de bancos variaba según la
corriente política a la que perteneciera el gobierno. Algunos recomendaban un banco
oficial, mientras otros sostenían que era mejor un banco con participación del sector
privado. Finalmente triunfé la tesis de la pluralidad de bancos de emisión en los
distintos estados de la confederación, y así comenzaron los primeros bancos a funcionar
en el país, mientras en el resto del mundo la banca había alcanzado gran desarrollo.
Luego de la fundación del Banco Nacional
en 1880, la emisión de billetes quedó en manos del Estado y la política monetaria
cambió de rumbo: pasó a ser un recurso fiscal del gobierno. A pesar de que hubo muchos
decretos para limitar las emisiones, éstas continuaron secretamente, lo cual
desprestigié al Banco Nacional y finalmente, mediante el decreto del 30 de abril de 1896,
se reglamenté su liquidación. Durante la guerra de los Mil Días el Tesoro se encargó
de la política monetaria, y pasada esta guerra civil, decidió delegar nuevamente
"el atributo de emisión como función de carácter fiscal" en una entidad
privada: el Banco Central de Colombia, que duró hasta 1909, cuando, mediante la ley 58,
el Estado recuperé para sí la facultad de emisión.
A partir de este momento comenzó
nuevamente el debate entre los partidarios de centralizar la emisión en un banco único,
privado, público o mixto, y los que apoyaban la pluralidad de emisión. Mientras tanto el
país continuaba con una oferta monetaria compuesta por moneda de baja calidad y billetes
de curso forzoso. Cuando el "Dr. Money", el profesor Kemmerer, visitó a
Colombia, rápidamente se dio cuenta de este caos y sugirió la creación del Banco de la
República.
LINA M. ECHEVERRI P.
12 Véase Jorge Child y
Mario Arango, Banca nota y cnrasj 18421985 Bogotá. Editorial Grijalbo. 1988. (regresar12)
13 Walter Bagehot,
Lombard Street Londres, Kegan Paul and Co., 1973. Véanse también Richard H. Timberlake,
Origina of Central Bonking in The United States, Cambridge. Harvard University Picas.
1978; Vera Smith, The Rationale of Central Bwíkisg, Londres, 1938; Lawrence White, op.
dr., Friedman y Schwartz, op. cit. (regresar13)
14 Ley 51 de 1918.
(regresar14)
15 Meisel, pág. 142. (regresar15)
16 A pesar de que la ley
57 dice que se conserva la facultad de los bancos de emitir billetes, pero que ésta no se
puede ejercer mientras existan los billetes del Banco Nacional. (regresar16)
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