Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 27, Volumen XXVIII, 1991

Continuación -  Sábado: crónica de un semanario democrático

Abelardo Forero Benavides (publicado en el núm. 48, 10 de junio de 1944).

Las años cuarenta, nacedero de las poetisas hoy más conocidas quienes tuvieron un espacío en este semanario (octubre 16 de 1943).

En esas dieciséis páginas de apretadísimo texto y respiración publicitaria, se dibujará la cara expectante y optimista de esos años de crisis nacional, de irrcconciliación política y de violencia en todos los campos. Sabemos que la época llamada Violencia no fue engendro espontáneo del 9 de abril. La agitación y el inconformismo caracterizaron el segundo gobierno de López Pumarejo, cuya "revolución en marcha" no marchó más ante una economía resquebrajada por los rigores de la guerra mundial y las reivindicaciones de las oligarquías urbanas y rurales. El liberalismo, tras la dimisión de López, la política antisindical de Lleras Camargo y el fortalecimiento del gaitanismo, perdió el poder y, tras el asesinato de Gaitán, la posibilidad de participar normalmente en un proceso de oposición democrática. Sábado se irá resintiendo con esos cambios, y ello se reflejará en su politización, su conversión en noticiero político de partido, cada vez más gobiernista, y con una apreciable disminución de la difusión literaria hasta su casi desaparicion.

Dibujos de Eduardo Caballero Calderón, Juan Lozano y Imano y Hernando Téllez, algunos de los colaboradores de Sábado, realizados por Franklin.

El 25 de febrero de 1950, bajo la dirección de Abelardo Forero Benavides, aparece el primer número públicamente censurado. No se supone que la censura afecte la prensa que colabora con el sistema. Más bien se puede suponer que Sábado venía sufriendo de tiempo atrás una autocensura, en la medida en que su posición como órgano para entonces ya casi oficial dcl partido liberal era angustiosamente ambigua: por un lado restringía sus páginas a la difusión de la actividad del partido y por el otro incitaba al mismo a la "convivencia" con el partido de gobierno. Ante la negativa de los liberales a participar en las elecciones de 1950, el semanario se vio en la inevitable disyuntiva de colaborar o vcrse censurado. Aunque la censura se hizo reglamentaria en época preelectoral bajo el gobierno de Mariano Ospina Pérez, Sábado la recibió sin trauma. No exageramos si decimos que la actitud política del semanario desde entonces hasta su extinción fue más antiliberal que antigobiernista (para el gobierno de Rojas diríamos que fue más gobiernista que liberal). El 6 de agosto de 1955, en nota que arrancaba en la primera página, la redacción escribía: "...aun siendo, como somos, sinceros partidarios de la más completa y generosa libertad de prensa, nos parece que las actuales restricciones, limitadas a los problemas que afectan el orden público interno, pueden ser toleradas si los propios periodistas afectados proceden con altura, con nobleza, con patriotismo". Esa nota sintetiza el espíritu, politizado y negativo, de la segunda época. Su ideal de "convivencia", el de Forero Benavides, se entendió exclusivamente en el campo de la actividad política y convirtió el semanario en algo muy distinto de la publicación cultural y democrática de la primera época. Su carácter cada vez más oficial, noticiario y propagandístico, explica el por qué de su desaparición simultánea a la de la dictadura de Rojas Pinilla.

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