Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 27, Volumen XXVIII, 1991

¿Todo aquello fue real?


La Isla de la pasión
Laura Restrepo
Editorial Planeta, Bogotá, 1989, 321 págs.

La isla de la pasión es una novela. Está basada en hechos históricos, donde éstos y "lugares, nombres, fechas, documentos, testimonios, personajes, personas vivas y muertas que aparecen en este relato son reales. Los detalles menores también lo son, a veces". Escribe la autora al comienzo, para que no quede duda alguna. Pero la duda nunca llega porque, una vez comenzada la lectura, sólo queda continuar. La historia atrapa porque tiene anzuelo. Es Laura Restrepo la encargada de hacerla así, con misterio; de otro modo sería una historia más, sin aventura, sin magia, sin romance y sin tragedia.

El testigo muerto es la muñeca lamida por el agua en la playa de la isla de Clipperton, territorio mexicano donde hoy los marinos franceses izan su bandera. Y la historia es la de Alicia y su esposo Ramón, un oficial del ejército mexicano. Uegan allí, a habitarla, recién casados, llenos de ilusiones, de fantasías y de amor. El, como gobernador, en misión encomendada por el propio Porfirio Díaz. Van a defender el territorio de alguna invasión. Se embarcan acompañados por once soldados, hijos, hijas y soldaderas.

"Barrida por huracanes, erosionada por las mareas, borrada de los mapas, olvidada por los hombres, extraviada en el mar, antes mexicana y ahora expropiada y ajena, trastocado su nombre, muertos hace tiempo los protagonistas de su drama. Quiere decir que no existe. Que no hay tal lugar. ilusión a veces y otras veces pesadilla, la isla no es más que eso sueño. Utopía. ¿O hay acaso quién pueda asegurar por experiencia lo contrario? ¿Sobrevivió al holocausto alguien que recuerde, que pueda dar testimonio de que todo aquello fue real?" (pág. 18).

Silo ocurrido fue real o no fue real, no importa. Alicia, tras ocho años en la isla de Clipperton y cuando es rescatada por intervención del destino, pide "just one hour, please". "Alicia se tomó todo el tiempo del mundo para bañarme. Cubrió cada centímetro de su cuerpo con la espuma blanca del jabón Yvory y luego se enjuagó a jarradas" (pág. 306). En la novela todo es real, al igual que la manera como está escrita: presente y pasado en un tejido donde el drama se anuncia en medio del amor. La tragedia es una presencia; aún no se sabe qué será, pero la autora con fineza lo anuncia. Se abre la curiosidad por conocer esta aventura que se presiente violenta e injusta, dura y descarnada, así como es narrada: con pasión.

Laura Restrepo, a pesar de las amenazas, del peligro que corre por intentar acercarme a la isla de la pasión, no ceja en su empeño de ir hasta el fondo. Realiza viajes a las ciudades a buscar algo, una imagen o un personaje vivo o muerto que le cuente el secreto, a rebujar archivos donde esté guardada la historia de este abandono, a leer papeles o documentos que le hablen de movimientos políticos o de los ejércitos o de los navíos, a ver fotografías que quizá le permitan reconocer en un gesto la dulzura o la dureza, a meterme hasta en lo que no le importa., Y así lo nana.

El humor está presente para recrear lo cotidiano, la mojigatería de aquel tiempo —eran comienzos de siglo—, el mundo femenino, esa fuerza que casi siempre está ausente en la historia, porque se olvidan, quienes la escriben, que las mujeres han estado en las guerras, amando, dando coraje, lavando la ropa, preparando alimentos, limpiando las escopetas. Escribe sin pudor cómo se dan los sentires, los pensamientos más secretos de sus personajes: héroes y heroínas, y describe los honores y desdichas que viven los habitantes de la isla, producidos por las fuerzas de la naturaleza, y por sus propias esperanzas, sueños e ilusiones.

Laura Restrepo teje la trama hoy y ayer. "Toma la hebra cuatro veces y la clava en el arco", con magia, porque sabe muy bien qué detalles escoge de entre todos, cuáles añade de su cosecha, con cuáles contradice las múltiples contradicciones que encuentra en una historia que se ha convertido en leyenda. Va uniendo las puntadas como en el bordado del traje de novia de Alicia, para crear el suspenso y el horror, "cerrar tres bucles y hacer tres puntos al aire". Para hacemos sentir que es nuestra historia también, porque esa fábula podría haber sucedido en la isla de cualquier mar o en la mente de cualquier persona de nuestra América. Y el ritmo: los hechos ayer, los hechos hoy, en los dos tiempos, se sostiene con la misma intensidad y pasión, a lo largo de las 313 páginas, por eso el lector—lectora terminará creyéndolo todo, hasta que Clipperton existe y el drama narrado no fue fantasía ni en la mente de Alicia y Ramón Arnaud, ni en la de la misma Laura Restrepo.

 

DORA CECILIA RAMTREZ