Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 28, Volumen XXVIII, 1991
 

 

Acerca del oficio


Alquimia de escritor. Citas de grandes autores sobre el taller literario
Prólogo, selección y notasde Roberto Rubiano Vargas
Intermedio Editores, Bogotá, 1991, 150 págs.

Este es un libro de provocativa lectura para lectores, aprendices de escritor, curiosos, profesores, estudiantes, para todo el mundo y también para escritores que no se consideren muy iluminados como para no leer algo acerca del oficio. Es un texto muy bello porque habla de literatura. En él, distintos escritores —hombres y mujeres— opinan sobre diversos temas. El material ha sido seleccionado por Roberto Rubiano, escritor también, con intenciones concretas trazadas a su antojo.

Estas páginas no enseñan a escribir, pero tal vez sí enseñen a leer de otra manera. En esta hora en que la bas queda del lector se hace tan difícil para el escritor, en que la oferta editorial es tan confusa, acercarse a las razones de la literatura quizá permitan al lector llano acceder a herramientas que afinen su criterio [pág. 14].

Bajo los diversos temas escogidos, unos más interesantes, otros menos, unos mejor logrados en el resultado final, se agrupan la citas de los famosos, organizados bajo títulos y con una breve introducción. Este texto es también una manera de acercarse a cada escritor y a su pensamiento. De leer o releer a los amados, a los no tan queridos, a quienes no son indiferentes, a los pedantes, o a los antipáticos para de repente sentir que no lo son tanto, y a los desconocidos para conocerlos. Leer estas citas es una manera de desmitificar a los escritores, o la literatura, o el oficio, o, por el contrario, de subirlos a sus pedestales. Es también conocer sus intimidades, reencontramos con el fino humor de Chandler, la sabiduría de Cortázar, la claridad de Yourcenar, la inteligencia de Borges, la sinceridad de Nin, etc. Ellos y ellas, aunque ellas estén presentes en reducidísimo porcentaje, por razones obvias, son los espejos, en los que nos miramos para reconocernos.

Comenzamos con “La lectura: principio y fin de la escritura”, tema fundamental cuando se piensa en el oficio, aunqúe el mismo autor del libro diga que “el lector es una especie envía de extinción”. Pensamiento quemo comparto; mientras haya seres humanos que sepan leer habrá lectores. El goce de leer es como una enfermedad congénita que se alivia con lecturas. ¿Cómo podría quien nace con esa enfermedad sobrevivir sin leer? Y por otro lado, sin lectura no hay realidad para el escrito, porque, ‘como señala Maurice Blanchot, un texto no leído es un texto que no existe”. Así que sobre el acto de leer, los gustos, la importancia de las leturas de infancia, las relecturas, las influencias, las búsquedas, el sentimiento del lector, encontramos las opiniones. Infortunadamente no se hace alusión directa a ninguna obra; es una de las condiciones que el autor se impuso, no sabemos por qué, y es una carencia, porque leer una y otra vez lo bueno o lo malo acerca de una obra es una manera de acercarse a ella. Ya después yo, como lectora, decido. Este capítulo no es el más afortunado.

“El sencillo arte de escribir”, “La nostalgia como materia narrativa”, “El escritor y la técnica”, “Computadores, teclas, plumas”, “El estilo es el hombre”, “La literatura como arte”, “Consejos para sobrevivir” y cuento, novela, poesía, publicaciones, publicidad, cine, periodismo, narrar para los niños, éxitos y fracasos, crítica, vicios y manías son los temas sobre los que expresan opiniones los escritores y escritoras que ha citado Roberto Rubiano. A veces el texto se pone pesado, por más que el autor intentara no hacerlo así. Sin embargo, la manera como está ordenado, frases sobre el mismo tema y como uno contradice al otro o a la otra, o lo apoya para probar que no hay verdad, que todo es ilusión, obligan al lector, o lectora, a detenerse para una reflexión. También el autor de la selección se encarga de introducir algunas citas escogidas con humor, ese humor que ya conocemos, y que es también su aporte, y que refresca cuando se pone pesado, de manera más acertada que cuando se entromete con pequeños párrafos de comentarios.

En resumen, el resultado es un texto bien logrado, porque de estos mismos ensayos ya conocemos fracasos que más que contribuciones son aburriciones. Quizá lo más interesante sean los aportes sobre el cuento y la novela que hacen los maestros, sobre la necesidad de escribir, escribir o morir, y sobre la crítica, ya que la mayoría coinciden —no el autor— en que de nada sirve y que los críticos son unos resentidos. Aquí inevita­blemente pensé en este Boletín.

Y bueno... al fin y al cabo se trata de palabras y de cómo cada cual las usa, y de cómo el autor las escoge, y del cómo yo las leo y el como tú las sientes. Y de un oficio que, como dice García Márquez, “no sirve para nada”.

D ORA CECILIA RAMIREZ