Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 28, Volumen XXVIII, 1991
 

Una historia de reyes, batallas, ministerios, tratados, etcétera ya no satisfacen en la actualidad


Santander. Escritos y ensayos
José María de Mier
Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 1990, 238 págs.

Toda ciencia evoluciona, y la historia, como tal, debe ser así trabajada. Por tanto, no pueden ser tomados los hechos y documentos como dogmas para hacer del estudio de ella “un aprendizaje memorístico y pasivo, porque esto no favorece una capacidad de reflexión ni sobre el devenir histórico ni sobre la construcción de los hechos históricos, que presentan como datos concretos con significación propia, que hablan por si solos’ que son así y no pueden ser de otra manera y que, por lo tanto, no necesitan ser explicados sino recitados (1) .

El planteamiento anterior es muy claro, porque la práctica contraria a esto delimita el pensamiento y emascula la posibilidad de extensión en el estudio de todos los fenómenos sociales que forman parte integral de los procesos históricos.

Abordado el estudio de la historia en una forma mucho más profunda —y no como pasatiempo, o como “actividad” posjubilatoria—, no puede confundirse “con la apologética aunque ambas tengan, sin duda, su razón de ser (2)

La historiografía tradicional oculta o pasa por alto aspectos que a través de la denominada “nueva historia” se han señalado y analizado.
La historiografía tradicional es lineal y ello solamente permite “narrar hechos pasados”, cuando “el concepto de historia puede ser tomado en dos sentidos igualmente válidos: como fenómeno y como disciplina científica: a) Como fenómeno, historia es todo el proceso constitutivo de una sociedad determinada. b) Como disciplina científica, historia es el estudio sistemático de todos los aspectos (económico, político, social, cultural, etc.) y de sus interrelaciones, integrantes de ese proceso evolutivo
(3) .

Todo lo planteado hasta ahora es con el fin de ubicar el libro Santander. Escritos y ensayos de José María de Mier, integrado por dos extensos capítulos: “Escritos y ensayos” y “El presidente y su pastor”, divididos el primero en ocho subtítulos y el segundo en dieciocho, que se presentan en forma de transcripción de cartas y comunicaciones, conectadas entre sí mediante párrafos cortos por el compilador.

En la presentación, a cargo de Carlos Restrepo Piedrahita, se realiza un esbozo del contenido y al final de ella elogia a De Mier por el «acervo documental”.

En el capítulo que se titula “Escritos y ensayos de Francisco de Paula Santander”, se plantea esencialmente el acopio de fuentes para los escritos históricos por parte de José Manuel Restrepo, quien contó para tal labor, con el apoyo de Santander. Se destaca el intento del “hombre de las leyes” para que el Libertador escribiera sus experiencias y estas, por consiguiente le sirvieran a Restrepo en la construcción de su obra historiográfica.

A lo largo de la lectura de los breves subtítulos encontramos el resaltamiento de la vida militar de Santander durante las batallas independentistas y, dentro de este tratamiento histórico-militar de De Mier, las avaricias de algunos militares y la pugna por los mejores puestos en la institución castrense. Como en el capítulo se habla en especial del trabajo de Restrepo, al “escribir la historia de Venezuela y la Nueva Granada”, y prevaleciendo en esa historia las acciones militares, es preciso para Restrepo referirse a la ocupación de “la capital de la Nueva Granada por el ejército de Morillo”, así como a la contraofensiva de Páez, que también permitió sobrevivir el espíritu independentista.

Hay referencia a “comentarios al manuscrito de la historia de Colombia de José Manuel Restrepo, correspondiente a los años 1816 a 1818”, lo cual se hace con base en los pliegos y en cuyo contenido se destaca la referencia a batallones, movimientos de tropas, envío de fusiles y municiones; es decir, el punto en común sigue siendo lo bélico pre-independentista. Destaca De Mier, en el último subtítulo de este capitulo, la traducción hecha por Santander de la obra sobre la Revolución en América Meridional y Septentrional, publicada en Londres en 1817, en la cual se subrayan las “ventajas que resultarían a la Nueva Granada, de la unión de sus provincias en un gobierno federal”. Hay reseña del sitio de Cartagena por Morillo y su posterior llegada a Santafé.

El segundo capitulo se titula “El presidente y su pastor”. Aquí se relaciona la amistad de Santander con los “cuatro hijos de José María Mosquera y su esposa María Manuela Arboleda y Arrechea” (pág. 127). Ellos fueron: Joaquín, el mayor, Tomás Cipriano, el segundogénito y los dos menores, fueron los gemelos Manuel María y Manuel José. Hay incluido en este segundo capítulo un bosquejo biográfico de Francisco de Paula, que adquiere carácter repetitivo, porque en el primer capítulo ya se había relatado un “apuntamiento autobiográfico 1792-1821”.

Es menester señalar en este capitulo la creación de la Universidad del Cauca cuyo rector fue Manuel José Mosquera, así como la acusación a Santander posterior a la conspiración septembrina, con la cual dice De Mier los “esbirros del dictador vinculan al granadino por excelencia” (pág. 138), pero la “constitución del estado de Nueva Granada, dada por la convención constituyente de 1832” eligió a Santander presidente y a José Ignacio Márquez vicepresidente.

Siguiendo con uno dc los personajes de este capítulo —es decir, Manuel José Mosquera— tenemos que se le nombra arzobispo de Bogotá y se dedica a formar al clero. El autor del libro plantea que “bien se merece que a Santander se le conozca como el apóstol magno de la educación” (pág. 171), es decir, se asoma de nuevo la historia -pologética. Cabe hacer resaltar las desavenencias entre Bolívar y Santander por la enseñanza en la República de la Nueva Granada de las ideas de Bentham y de Destutt de Tracy. El estudio de Bentham se impone por la tenacidad del “hombre de las leyes”. «Me he propuesto —afirma— no dar un paso retrógrado, indigno de mi país, y de mi propio honor y que estoy decidido a morir en la contienda, me he tenido en mis 13 y les he hecho entender que por amenazas y clubes de fanatismo no me hacen suprimir a Bentham” (pág. 178).

Explica De Mier el “gobierno eclesiástico de 1835” de Mosquera. Se refiere, además, al matrimonio de Santander con Sixta Tulia Pontón Piedrahíta y al reconocimiento de la Nueva Granada como estado soberano por el papa Gregorio XVI. Realza también algo de la vida privada de Francisco de Paula y, para el cierre, su enfermedad y muerte, asunto para el cual presenta, como a lo largo de todo el libro, el testimonio del médico José F. Merizalde. Con relación a las fuentes utilizadas por el autor se pueden clasificar así: en el primer capítulo cartas inéditas cruzadas entre J. M. Restrepo, Santander y Bolívar; escritos sobre las acciones militares, otros documentos originales escritos por J. M. Restrepo y firmas de Santander. Se presentan aquí apartes de la traducción del inglés al castellano hecha por Santander de la obra de la “Revolución en América Maridional (sic) y Septentrional”, publicada en Londres en 1817.

En el segundo capítulo, De Mier utiliza especialmente fuentes secundarias. Se cita varias veces él mismo y, entre otras fuentes señala la Historia Extensa de Colombia, también la Historia Eclesiástica Fernándo Caycedo y Flórez y otras fuentes para un total de 130 citas.

Se circunscribe esencialmente, entonces, José M. de Mier, a presentar en el texto, un aspecto de la vida del “Hombre de las leyes”, su relación con José Manuel Restrepo y Manuel José Mosquera. Predominan las cartas y la historia militar, que ya no es preocupación para la ciencia histórica, porque “una historia de reyes, batallas, ministerios, tratados, etcétera, ya no satisfacen en la actualidad. Queremos llegar a conocer, para cada período y cada sociedad, los rasgos técnicos, económicos, sociales e institucionales; la demografía, los movimientos coyunturales de corta y larga duración; las luchas de clases; las mentalidades colectivas: en suma aspiramos a una historia total” (4) .

JAIME PUENTE ALMENTERO

1 Rodolfo Ramón de Roux, “Catecismos patrios”, en Magazin Dominical de El Espectador, Bogotá, núm. 321,4 de junio de 1989, pág. 5. (regresar 1)

2 Ibid., pág. 6 (regresar 2)

3 Hugo Rodriguez Acosta, Elementos críticos para una nueva interpretación de la historia colombiana, Bogotá, Editorial Túpac Amaru, 1979, pág. 9. (regresar 3)

4 Ciro Flamarión Santana Cardoso, La historia como ciencia, Editorial Universitaria Centroamericana, 1975, pág. 17. (regresar 4)