|
Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
Continuaciòn
|
|
|
|
Primer
número del periódico EL Pestalozziano, órgano inforniativo de la Sociedad Didáctica de
Santander. (colección de la Biblioteca Luis-Angel Arango).
|
|
Aviso de
prensa de la casa de Alberto Blume miembro de la Sociedad Didáctica de Santander,
publicado en El Pestalozziano, núm. 14 de diciembre de 1875.
|
Estos
negocios de importación no hubieran sido posibles si, durante el primer gobierno del
general Tomás Cipriano de Mosquera, su ministro de Hacienda, Florentino González,
santandereano nacido en Cincelada, cerca de Charalá, no hubiera promovido la ley de libre
cambio, por medio de la cual los productos extranjeros podían ingresar al país con
aranceles muy bajos. González, quien había sido conspirador contra Bolívar en la Noche
Septembrina y fundador con Santander del partido liberal, había estudiado en Francia e
Inglaterra, y de esta última había tomado su teoría económica. El sostenía que
nuestro pueblo nunca podría llegar a ser una nación industrial, sino tan sólo un
productor de materias primas, por falta de vías, ausencia de capitales y desconocimiento
de la tecnología, y por lo tanto se debían importar productos elaborados y exportar
materias primas. Eso fue lo que hicieron los alemanes, eso fue lo que hicieron en asocio
con ellos los santandereanos de la clase alta llamados por el pueblo "los del
comercio". Aunque inicialmente los productos se vendían en las salas de las casas,
los negocios fueron creciendo tanto, que ya "en el año de 1858 Geo van Lengerke
construye el primer edificio comercial con vitrinas y rejas de hierro, destinado a
almacén. Fue estrenado con abundante surtido de mercancías extranjeras introducidas
directamente de Europa y los Estados Unidos"
1
. En esta época se establecen
relaciones comerciales con casas de Nueva York, Londres, Brema, Hamburgo y Francfort.
Tan buena acogida tienen
los negocios de Lengerke, que éste invita a otros jóvenes, algunos de los cuales son
parientes suyos, a venir a tierras de Santander. Coincidencialmente, en el año 1871, se
contrata una misión alemana para ayudar en la orientación de nuestra formación
normalista, y más de cien hombres, todos solteros tal vez teniendo en cuenta el
fallido experimento de la Colonia Tovar en Venezuela, comerciantes, cultos y de
buenas familias, entraron por Maracaibo para establecerse en Cúcuta, Ocaña, Bucaramanga
y Socorro. "Es curioso observar cómo tres siglos más tarde se repite en estos
inmigrantes alemanes la misma ruta del tudesco Ambrosio Alfinger y de sus compañeros,
primeros conquistadores de las regiones que hoy comprenden el Norte de Santander, el valle
del Río de Oro y la meseta de Bucaramanga. No fue, pues, meramente coincidencial el que
hubieran escogido ahora el mismo territorio recorrido por antepasados suyos para el nuevo ensayo de penetración"
2
. Ellos se fueron casando con damas de la sociedad
santandereana y estableciendo relaciones comerciales con los padres y hermanos de éstas.
Aunque eran protestantes, renunciaban a su fe y se hacían católicos para contraer
matrimonio. Estos nuevos hogares fueron el escenario por excelencia del proceso de
integración cultural entre alemanes y santandereanos. Los padres hablaban a sus hijos en
alemán, las madres lo hacían en español. Las costumbres alimentarias se modificaron, la
moda cambió en las clases alta y media. Los alemanes acostumbraban a tener reuniones
de sólo hombres en las cuales interpretaban canciones de su patria y tomaban
coñac o una mezcla de guarapo, champaña y vino blanco atribuida a Lengerke,
introduciendo un tipo de reuniones al que no estaban acostumbrados los santandereanos.
Para decorar sus casas, además del papel de colgadura, trajeron reproducciones de obras
famosas: pinturas de Rubens, Rembrandt, incluso de Botticelli, empezaron a verse en las
salas de las casas, causando escándalo entre las clases populares y las familias más
conservadoras, que no estaban acostumbradas a los desnudos, así se tratara del Rapto
de las hijas de Leucipo. Hay que pensar en lo que significó para una ciudad pequeña
como Bucaramanga la llegada de más de cincuenta hay quienes dicen que no fueron
tantos alemanes jóvenes de costumbres bien diferentes de las ancestrales
santandereanas.
|
|
Hermann
Hederich, amigo de Lengerke, fue presidente del Banco Santander.
|
Y EL MAGDALENA YA NO ES
TAN LEJANO
Ellos exportaron
tabaco en rama, cigarros, sombreros de jipa, café, cacao, quina, zarzaparrilla, tagua,
plumas de pavo real, oro y plata; e importaron telas, vestidos para hombre y mujer,
pianos, muebles de mimbre, sillas inglesas de montar, cristales, porcelanas, licores,
armas, pólvora, jabones, artículos de tocador, galletas inglesas, almendras, nueces,
varias clases de salmón, paté, quesos, mantequilla danesa, jamones, especias y toda
clase de productos enlatados. El rápido crecimiento de las casas comerciales en Santander
trajo como resultado el enriquecimiento de la clase alta y el empobrecimiento de la clase
artesanal. El historiador Fernán González sostiene que el auge de las importaciones fue
tan sólo el golpe de gracia a una manufactura que tarde o temprano quebraría, dado su
bajo nivel de calidad. La gente pobre, que era la que consumía los productos nacionales,
compraba poco, y la clase alta, de mayor poder adquisitivo, se vestía, comía y adornaba
sus residencias con productos extranjeros. De Bucaramanga salían recuas hasta de
doscientas mulas siguiendo la ruta Cúcuta-Maracaibo, para enviar de allí los productos a
Europa o los Estados Unidos. Las haciendas de cacao y tabaco alcanzaron gran auge, y el
café empezó a sembrarse en gran escala, en contra del campesinado tradicional, que
desconfiaba de las innovaciones de la clase dirigente y del clero. Los negocios crecieron
de tal manera, que en el año 1857 Bucaramanga fue eregida en capital del Estado Soberano
de Santander. En el territorio se adopta una política liberal no intervencionista que
apoya la iniciativa privada y concibe el Estado como orientador y veedor de las empresas
de los particulares.
|
|
Plaza
principal del Socorro Al fondo la Cervecería Koop y Cia. Fundada por Loe S. Koop,
industria que allí no progresó
|
CONTINUAR
1
Edmundo Gavassa V. Reminiscencias del comercio bumangués, Bucaramanga, Talleres de
la Sociedad Papelería America Editorial, 1983. (regresar1)
2 Horario
Rodríguez Plata, La inmigración alemana en el Estado Soberano de Santander en el
siglo XIX: repercusiones socioeconomtcas de un proceso de transculturación, Bogotá,
Editorial Kelly, 1968. (regresar2)
|