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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
TRABAJO DURO,
TRACTORES Y COOPERATIVA
Guillermo Tomeo
Emura se reunió con los miembros de las otras familias de inmigrantes, el 18 de noviembre
de 1929 a las nueve de la mañana, en la estación del ferrocarril. Durante cerca de seis
horas fueron sacudidos por el pequeño tren de carbón hasta que llegaron a Cali. Allí
transbordaron a un bus grande y recorrieron durante cuatro horas varias carreteras
polvorientas hasta llegar a la casa de un señor Toblas, donde se apearon. Estaba
lloviendo. Luego de un breve descanso empezaron a caminar por un sendero lleno de barro,
similar a los pasos que hay en los arrozales japoneses
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Resbalando y cayéndose, demoraron unas dos horas
en cubrir los cerca de seis kilómetros que los separaban de las cercanías del río El
Jagual, situado en el municipio de Corinto, en el actual departamento del
Cauca, donde quedaban las tierras de la colonia
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La
limpieza del campo a cargo de hombres y mujeres japoneses recién llegados a la colonia,
años treinta.
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Era un
campamento humilde: una ramada hecha de guadua y techada con hojas de zinc; constituía el
fin del viaje que el señor Emura habla iniciado el 3 de octubre de 1929. Se sintió
triste e invadido por el pesimismo, al pensar que le tocaría vivir largo tiempo en aquel
campamento. Era, en su concepto, lo que en el Japón llamaban despectivamente "casa
de columna de bambú con techo de carrizo". Las paredes de esterilla de guadua eran
tan ralas, que por entre las rendijas se colaban multitudes de zancudos que
impedían dormir
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.
La
niña Lola Shinobu Kuratomi vio a su padre construir, en veinticinco días, el rancho en
el que vivirían por dos años. Quedaba a kilómetro y medio de la ramada del campamento y
estaba hecho con horcones de guadua, techo de zinc y paredes de tallos de caña brava
clavados verticalmente, de tal forma que unos quedaban torcidos y otros rectos, y, al
igual que en el campamento, los claros permitían el libre paso al terrible zancudo. Para
darle ánimo, cuando estaban acostados, en camas de palo con tendidos de esterilla de
guadua, su padre le decía: "¡Qué ranchito tan romántico! ¡Desde la cama podemos
contemplar la luna!"
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Su padre, Escipión Isoji
Kuratomi; su madre, Irma Hatsuka de Kuratomi, y sus dos tías, Ruth Mumeo Kuratomi y
Margarita Kimie Kuratomi, salían temprano todos los días a derribar selva, arrancar
guadua y quemar caña brava para preparar el terreno de las siembras, y Shinobu quedaba
sola, a cargo de la casa. Debía hacer el aseo, cocinar para la familia y atender dos
cerdos que habían comprado. Tenía seis años de edad
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Paisajes
del Valle del Cauca: el puente de bambú sobre el río La Pallo y el puente de las juntas
sobre el río Dagua (Tomado de: Le Tour du Monde, ParIs, 1877).
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Escuchemos a cualquiera de
las mujeres de los inmigrantes:
Además del trabajo de
campo junto a los hombres, estaba la lavada de La ropa, la preparación de los alimentos y
la crianza de los hijos. Levantándonos a eso de las tres de la madrugada había que ir a
coger el caballo y traerlo cerca de la casa y regresar alrededor de las seis para hacer el
desayuno, luego lavar ropa y preparar el almuerzo temprano para Llevarlo al lugar de
trabajo. A eso de las 2 p.m. regresar a hacer y llevar la entredía para volver nuevamente
a las 8 p.m. a preparar la comida y sacar agua del aljibe para calentar el ofuro [tina
de baño] y terminar la jornada a las 10 de la noche. Además, en
tiempo de cosecha, había que seleccionar frijoles, después de las 10p.m.
28.
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Uno de los
primeros tractores introducidos por los japoneses para las labores agrícolas. Alfondo las
cabañas de techo de paja.
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CONTINUAR
23 Torneo Emura, en Los
pasos... (regresar23)
24 Shinobu Kuratomi, en
ibid (regresar24)
25 Torneo Emma, en ibid (regresar25)
26 Shinobu Kuratomi, en
ibid (regresar26)
27 Ibid (regresar27)
28 Los pasos... (regresar28)
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