Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 29, Volumen XXIX, 1992

 

Continuación

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Cano Gaviria practica el relato epistolar con un alto grado de virtuosismo. El autor rompe constantemente la monotonía del género (el ir y venir de una carta y su respuesta) con la inclusión de cartas que se escriben antes de recibir respuesta, cartas que llegan tarde o que se cruzan, cartas que nunca sc envían, cartas que quizá se han perdido (en el naufragio del Newhaven), telegramas, cartas de otros corresponsales, de la hija del tío Lucas a la madre de Jasmin, de ésta al tío Lucas, de Pierrette Vatard a Jazmín , años después, de la misma Pierrette ¡ a Robert pidiéndole que le envíe toda esa colección de cartas que podrían ayudarle a comprender mejor la muerte del joven escritor. En su vertiginoso ir y venir, las cartas dibujan de manera incomparable la figura del lector que escribe, de quien lee y se apresura a escribir de inmediato para ser, a su vez, leído, proponiendo una interpretación de los hechos que resulta, igualmente, interpretable, eslabón en una cadena de marcos superpuestos o entrecruzados.

En este orden de ideas, una carta se convierte en algo más que un relato o una interpretación de los hechos; una carta es también una materialidad, una cosa interpretable, un objeto entre los objetos del mundo. Aburrido de los días que pasa en Inglaterra, Robert inventa el jeu du sac, un juego que consiste en tomar el bolso de alguien, vaciarlo a la vista de todos y proponer las más escandalosas interpretaciones acerca de su contenido. Temiendo ser víctima del jeu du sac, Pierrette esconde su diario (y con él, una carta que nunca le envía a Jasmin) y, al mismo tiempo, viola el secreter de Robert para leer la correspondencia que éste ha recibido de su primo. Subyugada por el relato de Jasmin, Pierrette copia algunos fragmentos con rapidez y, cuando propone una interpretación, decide llamarla un "jeu du mc epistolar" (pág. 172). Su fascinación por las palabras de Jasmin es semejante a la fascinación de Jasmin por un poema de Victor Hugo que copia en una de sus cartas, y es también la misma fascinación de que hablaba Marcel Proust a propósito de Flaubert: es la fascinación que la voz de otro inspira en el lector que escribe, es una fascinación en abíme, una fascinación de abismo.

El título de la novela puede ofrecer varios sentidos. En su carta del 15 de julio de 1924, Jasmin afirma que al llegar a los treinta años siente que el tiempo vuela y que antes no le sucedía de ese modo; supone que la vida puede ser comparada a un globo aerostático que va ascendiendo a medida que pasan los años, de tal manera que,

[...] mientras más alto se flote, más pequeño se ve todo, pues la perspectiva es mayor; eso explica que actualmente me sienta más cerca de mi niñez que hace diez años. Pues en el bosque de mi infancia un árbol puede estar más lejos de otro árbol que dicho bosque y el bosque vecino vistos ambos desde la altura de mi edad... [pág. 42].

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A partir de entonces, la curiosidad de Jasmin por lo que pudo haber sucedido a las Lambert va en aumento. Un día tropieza en el jardín con Evelyn; otro día descubre a Thérése en lo alto de una higuera, en una posición que le recuerda un poema de Les contemplations de Hugo; poco después anuncia a Robert su pasión por la muchacha, su felicidad y la torpeza de su felicidad. El 25 de agosto escribe una carta desconcertado por los extravagantes comportamientos de Thérése, y recuerda que Robert le advirtió alguna vez que un día recibiría "una lección de abismo" de una muchacha. "Dime qué opinas de todo esto... —escribe a su primo— ¿en qué diablo de mujer se habrá convertido aquella dulce niña que conocimos en el jardín idílico de nuestra infancia?" (pág. 108).

Más allá de ese misterio (que esta reseña no revelará), el abismo se convierte entonces en un símbolo de atracción o de deseo, el deseo por una muchacha o por un jardín de la infancia, el deseo puro y simple que va y viene en el correo —como advierte Pierrette en una de las últimas cartas que le escribe a Robert, cuando éste a ha decidido olvidar las circunstancias de la muerte de Jasmin y prefiere vigilar la endeble felicidad de su matrimonio con Evelyn Lambert y la vida de Claude Jasmin, su pequeño hijo—. Esta última interpretación de Pierrette, esta última partida de jeu du sac epistolar que juega con la correspondencia de Jasmin, se ajusta de manera lúcida a la imagen de lector que escribe y que domina la obra literaria de Cano Gaviria. Así pues, el abismo no solamente simboliza la distancia de tiempo que separa el momento de lectura del momento en que se escribe, también indica la atracción o la fascinación que lleva del primero al segundo, ese camino que han seguido por igual el joven que dialoga con Mario Vargas Llosa y luego escribe un ensayo sobre su obra; los personajes de Flaubert que una vez quisieron llevar a la práctica las obsesiones del marqués de Sade y ahora copian las páginas que más quieren; el conmovedor Walter Benjamin, pasajero porque va de paso pero también porque evoca pasajes de los libros que ha leído; el solitario Rovira, que se interna en un cuento que le han referido años atrás y, en fin, Jasmin, Robert y Pierrette, lectores que escriben, habitantes de un jardín que les parece inmerecido, atentos a la voz de alguien, de ese otro que persiguen "par de’sir, par ignorance de ce centre"

J EDUARDO JARAMILLO ZULUAGA

PRIMERA PARTE