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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
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| Joven árabe, a principios
de siglo, en la costa Atlántica (Fotografí a
de F. Vega D., colección privada). |
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En la tierra de las oportunidades:
los
sirio-libaneses en Colombia
L0UI5E FAWCETT DE POSADA Y EDUARDO POSADA CARBÓ
CUANDO ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO le preguntó a Alejandro Galvis por
qué se empeñaba tanto en la candidatura
de Gabriel Turbay, en la década
de 1940, Galvis respondió: porque él
es santandereano como yo, y desde los tiempos
de Aquileo Parra no tenemos un presidente en
nuestra región
1 .
Nacido en 1901, de padres libaneses, Gabriel Turbay ascendió en las filas
del partido liberal colombiano, tras haberse destacado
entre los grupos de izquierda que atrajeron la atención
de la juventud de su época. Su grado de medicina
fue pronto reemplazado por la pasión política
en una carrera de buenos éxitos apenas truncada
por su muerte prematura: congresista, ministro de varias
carteras en distintos gobiernos, embajador de Colombia
en diversas misiones diplomáticas y, finalmente,
candidato a la presidencia de la república. En
las reuniones del gabinete, López Pumarejo llamaba
a Turbay el turco, apodo que con frecuencia
sus opositores conservadores intentaban explotar para
crearle animadversión en el electorado. Ni el
apodo, ni las caricaturas que a veces lo representaban
con una prolongada nariz parecen haber tenido mucho
éxito 2 . El turco siguió
conquistando el liderazgo del partido liberal, inclusive
en oposición a Jorge Eliécer Gaitán,
y para muchos, como lo demuestra la respuesta de Galvis
Galvis a López Pumarejo, Gabriel Turbay era un
santandereano más que merecía heredar
los triunfos de Aquileo Parra.
Gabriel Turbay fue apenas el primer ejemplo destacado de las sucesivas conquistas
políticas logradas por individuos de origen sirio-libanés en Colombia 3 . Las conquistas políticas tuvieron un temprano paralelo en las conquistas
económicas en el mundo de los negocios. Aunque
la imagen del buhonero sobrevive todavía cuando
se analizan las primeras actividades de los árabes
en tierra americana una fiel imagen en muchos
aspectos los inmigrantes sirio-libaneses se ocuparon
en los más diversos campos de la economía
nacional desde su llegada a Colombia. Como en la política,
sus empeños coronaron prontos triunfos. Como
en la política, también en el comercio,
en la industria, en la agricultura y en los servicios
los sirio-libaneses encontraron en Colombia el sueño
de todo inmigrante: oportunidades.
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Pareja de drabes a principios de siglo (Colección privada).
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Salomón Esper Busaid, nació en Siria y llegó a Ocaña
en 1908. Comerciante, exportador e importador.
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El comportamiento, y sobre todo las conquistas,
de la inmigración árabe en Colombia como
las de otras inmigraciones no europeas: la judía
del Levante y la china, por ejemplo-
4 plantean interrogantes de interés respecto
de la misma sociedad colombiana. ¿Hasta qué punto,
por ejemplo, puede caracterizarse a la sociedad colombiana
como cerrada bajo rígidas estructuras sociales,
tal como parece ser la interpretación ya tradicional
entre los investigadores del acontecer nacional? ¿Ha
sido la política un medio de ascenso social en
Colombia o, por el contrario, el reducto exclusivo de
una oligarquía? 5 . Es muy sabido
que, dadas sus circunstancias adversas, los inmigrantes
tienden a realizar extraordinarios esfuerzos para consolidarse
en sus nuevas realidades. Sin embargo, ¿cuáles
fueron las condiciones internas que permitieron a los
sirio-libaneses sobresalir económica, política
y socialmente en Colombia? Estas inquietudes son particularmente
relevantes cuando se tiene en cuenta que la legislación
colombiana no estimuló de manera efectiva una
política de inmigración similar a la que
se ha impulsado en países como Estados Unidos,
Argentina o Venezuela.
Este breve ensayo quiere servir de introducción al tema de la inmigración
sirio-libanesa en Colombia, a sus orígenes y
a su desenvolvimiento durante el siglo xx 6
. Al destacar sus triunfos y conquistas, sin embargo, surgen también inevitablemente
algunas apreciaciones sobre la naturaleza de la sociedad
que les ha servido de escenario. Antes de seguir adelante,
es necesario analizar, aunque someramente, el sentido
de la política colombiana relacionada con la
inmigración extranjera, con el fin de identificar
lo que en principio parece una paradoja: el comportamiento
exitoso de un grupo de inmigrantes frente a una legislación
adversa y a ratos hostil.
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Y su almacén Salomón Esper (Tomado
de: El libro azul de Colombia, Nueva
York, The J.J. Little & ¡ves Company, 1918).
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II
En el papel, las leyes de inmigración
en Colombia pueden sorprender por lo abundantes, pero
históricamente sobresalen más aún
por su ineficiencia 7 . Iniciativas
individuales apoyadas por las legislaturas locales,
como la Compañía Anónima de Inmigración
i Fomento, establecida en Santa Marta en 1871, no faltaron.
Tampoco faltaron proyectos de leyes, como el presentado
ante el Senado en 1917, cuando se sugería establecer
agencias especiales de inmigración en Canarias,
las islas Baleares, Siria, Japón y China
8. A
pesar de las numerosas leyes y de los significativos esfuerzos, las cifras de inmigrantes
que finalmente decidieron establecerse en el país
durante ese período de masiva emigración
mundial, 1850-1930, son realmente mínimas en
comparación con las de Canadá o Australia
y, por supuesto, con las de Argentina o los Estados
Unidos 9 . J. Albarracín, quien en 1929 se encontraba al frente
de la Oficina de Inmigración y Colonización
en Colombia, entendía muy bien que para ser efectiva
la legislación hacía falta dinero, para
alojar [...] al inmigrante pobre, en los puertos de
su entrada, y así poder dirigirlo a colonias
o sitios adecuados
10
La pobreza generalizada del país durante dicho período explica,
en buena parte, la falta de atractivos que el país
presentaba para los inmigrantes frente a otros posibles
destinos. Además del estudio de unas condiciones
económicas poco favorables, existe también
la necesidad de explorar más sistemáticamente
la actitud nacional frente a la presencia de los extranjeros,
con el fin de entender a cabalidad el comportamiento
de la inmigración en Colombia.
CONTINUAR
1 Alejandro Galvis Galvis. memorias d e
un
político, Bucaramanga, 1975,
pág. 518. (regresar1)
2 Véase A. Rodríguez Garavito, Gabriel Turbay, Bogotá, 1965.
Un breve perfil de Turbay escnto por un observador extranjero
se encuentra en Leading personalities e n
Colombia
Bogotá,
2 de febrero de 1937, Public Records Office, Londres,
PO37 11206241A3286. Véase
también el informe de la Misión Británica
al Foreign Office, Bogotá, 1 de noviembre
de 1943, F0371/33796. (regresar2)
3 El apelativo sirio-libanes
está usado para denominar tanto los
inmigrantes de Siria y el Libano como a los palestinos.
En Colombia, el gentilicio árabe ha reemplazado ahora al de sirio. Acerca de la impropiedad del
uso de la designación turcos, véase
nota 15. (regresar3)
4 Existen algunos ensayos introductorios al estudio de la inmigración
judía en Colombia. Véase, por ejemplo,
Celia S. Rosenthal, Tite jews of Barranquilla. The studies
of a Jewish conimunity in South America, en Jewish Social
Studies, octubre de 1965, y el trabajo de ltic Croitoru
lotbaum, De Safarad al neosefardismo, Bogotá, 1976. La inmigración
china ha recibido muy poca atención. Los Apuntes
de la colonia china en Barranquilla, escritos por
Eduardo Carbonell en 1979 destacan el significado de
este gnipo de inmigrantes. (regresar4)
5 Para una reciente y breve descripción del sistema político
colombiano como oligárquico, véase
Francisco Leal Buitrago, El largo brazo de la
oligarquia, en El Espectador, Bogotá, 6
de septiembre de 1992, pág. 3F. (regresar5)
6 Véase Louise Fawcett de Posada, Libaneses, palestinos y sirios en Colombia,
Barranquilla, Universidad del Norte, serie Documentos,
9, Barranquilla, 1991; J. García Usta, La
inmigración árabe, en El Universal,
Casiagena, 20-27 de mayo de 1984; L.G. Behaine, Un
siglo de inmigracián libanesa, en Caribe,
vol. 1, núm. 2, 1988, págs. 15-17.
(regresar6)
7 F.Bastos de Avila, ¡nmigration
i n
Latí n
Ame ri
ca, Washington, 1964, pág. 5. (regresar7)
8 Gaceta de Bolívar, Cartagena, 4 de junio de 1871, pág.
88; y Anales del Senado, 4 de octubre de 1917, pág.
203. El Congreso aprobó leyes para fomentar la
inmigración, por lo menos, en 1884,
1894, 1920, 1926 y 1928. Véase
Policía Nacional, Codificación
de leyes y decretos ejecutivos sobre extranjeros, Bogotá,
1928. (regresar8)
9 Argentina y Brasil, y Uruguay en menor grado, atrajeron el
mayor número de inmigrantes a Latinoamérica:
cerca de 91 por ciento de los 11 millones de personas
que se establecieron en esta región. Véase
Magnus Mórner, Adventurers
antl proletarians. The story of migrants la Latin Amenca,
Paris, 1875, pág. 47. (regresar9)
10 J. Albarracín a José A. Montalvo, Bogotá,
21 de julio de 1929, Archivo Nacional de Colombia, Sección
República (en adelante, citado como A.N.C.),
Ministerio de Industrias, Baldíos, vol. 2, folios
62 y 63. (regresar10)
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