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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
En la tierra de las
oportunidades: los sirio-libaneses en Colombia
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El
matrimonio Jorge Hakim y Sofia Dow, siriolibaneses que llegaron a Barranquilla en 1921,
posteriormente se radicaron en Girardot y luego en Ibagué
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(Oleos
de Ernesto Hakim Dow).
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En
todas estas actividades, como ha sido común al comportamiento histórico de otros grupos
de inmigrantes, los sirio-libaneses demostraron poseer una extraordinaria devoción al
trabajo, al que acompañaban su reconocida experiencia mercantil y, en no pocos casos, su
mayor conocimiento de la evolución del comercio internacional. En estas circunstancias,
sirios, libaneses y palestinos encontraron abierto en Colombia un amplio horizonte de
negocios que supieron explotar oportunamente.
El buen éxito económico fue, a su turno, una
ruta expedita para el ascenso social. El proceso de integración tal vez varió
significativamente de ciudad a ciudad, de municipio en municipio. En centros urbanos de
formación republicana, como Barranquilla, donde en 1916 los sirio-libaneses ya
participaban activamente en la Cámara de Comercio, los inmigrantes que lograban
destacarse en el mundo de los negocios no tardaban en ser incorporados a las llamadas
elites, por lo demás permeables y de muy escasas tradiciones
40
. El ejemplo de Barranquilla,
aunque en menor escala, se repetía en un altísimo número de poblaciones en un país
cuya sociedad, todavía a comienzos de este siglo, se encontraba débilmente articulada.
Esta aseveración podría quizá confirmarse con mayor énfasis en las diversas
fronteras que se les abrieron a los colombianos entre 1880 y 1930, lejos de
los tradicionales centros de poder, donde la posición social importaba poco frente a las
conquistas económicas.
Es en
la política, sin embargo, donde podría seguirse con mayor claridad e interés el proceso
de la pronta integración de los inmigrantes sirio-libaneses en la sociedad colombiana.
Como otros aspectos de este fenómeno migratorio, los origenes de su participación en la
política nacional están aún por identificarse.
A comienzos de siglo, se argumentaba inclusive que
el secreto portentoso de la fortuna de sirios y otros extranjeros en Colombia
era la seguridad de que podían gozar al estar alejados de los conflictos políticos que,
en cambio, diezmaban la economía de los colombianos
41
. En efecto, la anécdota de
Elías Zureck, quien al parecer logró hacerse rico vendiéndoles mercancías tanto al
gobierno como a los insurgentes durante la guerra de los Mil Días, hizo carrera entre
quienes pretendieron más tarde negarles calidades a los sirio-libaneses para
participar en la política nacional
42
.
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Familia
siria (Fotografìa Valdés, colección particular).
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Estas primeras inhibiciones, propias de quienes
conservaban su naturaleza extranjera, se fueron perdiendo ya en la primera generación de
los hijos de inmigrantes nacidos en suelo colombiano que, por lo menos desde el segundo
decenio de este siglo, comenzaron a aparecer de una u otra manera mezclados en los debates
de la política nacional. En 1916, por ejemplo, circulaba en Bogotá El Día, dirigido por
los hermanos José y Felipe Sader Guerra, hijos de libaneses, periódico que ganó
notoriedad por sus ataques al entonces ministro de Relaciones Exteriores, Marco
Fidel Suárez
43
En sus memorias, Suárez quien en vano
intentó expulsarlos del país se refería a los Guerras como otomanos,
pero también como integrantes del gremio de los políticos y
publicistas conservadores.
Sin lugar a dudas, la primera figura política de
origen sirio-libanés que alcanzó pronta fama nacional fue Gabriel Turbay, cuya carrera
demuestra cómo la política en Colombia, lejos de ser el reducto exclusivo de unos
cuantos, estaba abierta a quienes, como Turbay, manifestaban capacidad y vocación para
entrar en los tejemanejes del poder
44
.
Difícil ver en Turbay a
un oligarca. Como
también sería difícil encontrar en su época a
representantes de los mal llamados jefes naturales, cuando el liderazgo
político de los primeros decenios del siglo era aún el fruto de una mezcla de glorias
guerreras y de arduo y continuo trabajo electorero y parlamentario, además del prestigio
que confería el dominio de las letras.
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Reunión
de mujeres árabes en 1949. (Fotografía Man gini, archivo personal).
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Tras sus años de universitario, en los que
combinó el trabajo con los estudios, Gabriel Turbay puso en juego sus aspiraciones
políticas en Santander en oposición inicial al líder liberal Alejandro Galvis Galvis
aunque éste, años más tarde, apoyaría a Turbay, como se ha visto, en sus
aspiraciones presidenciales. En 1924, Turbay era elegido diputado. Dos años más
tarde, llegaba a la Cámara de Representantes. En 1933, Olaya Herrera lo nombraba ministro
de Gobierno, y en 1935 formaba ya parte de la dirección liberal nacional
45.
Como presidente del Congreso,
le dio posesión al presidente Eduardo Santos en 38. A comienzos de la década de 1940,
Gabriel Turbay era uno de los jefes indiscutibles del liberalismo colombiano y, como ya se
ha sugerido, sólo una muerte prematura interrumpió su continuo ascenso por
las esferas del poder
46
. Y al analizar
las razones que le permitieron a Turbay cosechar éxitos, habría que señalar aquellas
características que, según uno de sus biógrafos, debería poseer todo político en
Santander: orador y de los buenos, periodista, electorero, y tener un valor a toda
vista. El pueblo es exigente. Al político le exige el equipo
completo
47
.
La carrera de Gabriel Turbay fue repetida más
tarde, y de manera aún más sobresaliente, por Julio César Turbay Ayala, a quien el
país eligió como su máximo gobernante para el período 1978-1982
48
, Gabriel y Julio César
Turbay representan apenas los casos más prominentes de las conquistas políticas
alcanzadas por los descendientes de inmigrantes sirio-libaneses en la vida nacional.
Sus carreras se multiplican, aunque en diferentes grados, en casi todos los rincones
de Colombia. Por lo menos desde 1936, por ejemplo, aparecen nombres sirio-libaneses en el
concejo de Cartagena
49
.
Hoy podemos hablar ya en
términos porcentuales: un rápido examen a la lista de senadores elegidos al frustrado
Congreso de 1990 revela que en un 11% de ellos tienen origen sirio-libanés. Aunque su
participación en la costa atlántica con el 32% de los senadores en 1990
parece más marcada, la presencia política de descendientes de inmigrantes
sirio-libaneses se destaca en casi todos los departamentos y regiones del país
CONTINUAR
40
Revista de la Cámara de Comercio de Barranquilia,
15 de septiembre de 1916, pág. 6.
(regresar40)
41
El
Porvenir, Bogotá, 16 de enero de 1903.
(regresar41)
42
Roca Lemus, El camino de Damasco, pág. 103.
(regresar42)
43
Véase J. J. Ortega
Torres (compilador), Marco Fidel Suárez. Obras, Bogotá,
1966, t. II, págs. 129, 150,
1752-1753.
(regresar43)
44
Para un análisis de interés sobre las complejidades sociales de la política
colombiana, véase Malcolm Deas, Algunas notas sobre la hisÂtoria del caciquismo en
Colombia, en Revista de Occidente, octubre de 1973, págs. 118-140.
(regresar44)
45
El
camino de Damasco, pág. 137; y Eduardo Durán Gómez, Gabriel Turbay. Estadista santandereano, Bucaramanga,
1988, pág. 23.
(regresar45)
46
Véase Carlos Lleras Restrepo,Crónicas de mi
propia vida, Bogotá, t. tI, 1963, págs.
11 y 79.
(regresar46)
47
Gonzalo
Buenahora, Biografía de una voluntad, Bogotá,
1948, pág. 69.
(regresar47)
48 La carrera de Turbay Ayala puede seguirse en Biografía del doctor Julio César Turbay Ayala,
Presidente de Colombia, 1978-1982, Bogotá, Talleres gráficos del Banco de la
República.
(regresar48)
49
J. Montoya Marques, Cartagena,
1936, pág. 193.
(regresar49)
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