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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
MONOPOLIO DE LICORES, AUTORITARISMO POLÍTICO Y
GUERRA CIVÍL DE 1886-1899
El primer fracaso del gobierno de la Regeneración
en el Tolima
Recién
concluida la guerra de 1885, el empresario de origen caucano, Aparicio Rebolledo, quien
poco antes había comprado la importante hacienda de La Unión a la firma Koppel and
Schlojs, se propuso rematar la renta en el departamento del norte,
en caso de que se decretase el monopolio
(33)
. En noviembre de ese año le propuso al gobernador Casabianca decretar el monopolio en el Tolima antes que el presidente Núñez lo hiciera en
favor del gobierno nacional
(34)
.
El 1° de marzo
de 1886 escribió sobre la inminencia del decreto
presidencial que establecía el monopolio de licores
en toda la república, y en prueba de los intereses
económicos que existían en sus relaciones
de poder con la elite regeneradora, decía: "En
este negocio podemos ganar mucho con toda limpieza, sin ningún
fraude ni nada indigno" (35) .
Antes que se decretara la ley de monopolio,
Casabianca intercambió opiniones sobre las ventajas
de este ramo. El gobernador de Cundinamarca, Jaime Córdoba,
le expresaba sus dudas de que pudiera implantarse el
monopolio del aguardiente, "porque el pueblo se
queja mucho de las contribuciones que paga y me han
dirigido representaciones pidiendo que se reduzcan los
impuestos actuales y temo, a
lo menos ahora que hay tanta pobreza, aumentar el descontento"
(36) .
De todos
modos, Casabianca decretó en el mes de abril de ese año el monopolio, y en mayo,
"previa licitación pública", le fue rematado por dos años a Rebolledo,
apadrinado por su socio, el general Rafael Reyes, por la suma de 130.000 p. anuales, los
cuales aseguró con fianza hipotecaria del general Cosme Marulanda,
del empresario Pantaleón González y del hacendado Benito Navarro
(37)
.
Las
reacciones que produjeron el decreto y el remate del monopolio fueron variadas. Por una
parte, uno de los rematadores, jefe conservador de la provincia del sur, escribió:
"El remate del impuesto de licores ha sido muy mal recibido por la masa del pueblo,
sobre todo en las poblaciones conservadoras, en donde se creía que el
nuevo gobierno dejaría libre la producción y venta de licores...
(38)
.
La
mentalidad campesina que acompañaba a tan popular industria es advertida con elocuencia
por dicho jefe, cuando agrega:
He llegado a convencerme que la industria
de la producción de aguardiente entre la gente
del pueblo, es más una manía inspirada
por los hábitos del vicio que el resultado de
un cálculo económico [...]. El sólo ve los dos pesos que le dan por la damajuana de aguardiente,
cuyo costo, en realidad es mucho mayor, sin contar con
la pérdida del que el mismo productor ha consumido
en compañía de su mujer y de sus hijos
y del que ha propinado, en calidad de obsequio
obligado a cuantos amigos han llegado a la puerta de
la choza (39) .
El contratista minero
conservador Jesús Cuervo, vecino de Ibagué,
lo criticó lúcidamente, porque, según
él, ocasionaría "en época
más o menos remota la derrota del partido, si
no en la guerra sí en las urnas
(40) .
Sectores
populistas de la elite de Ibagué, ciudad afamada por sus mistelas, calificaban de
escandaloso el decreto sobre monopolio de aguardiente. En efecto, en una hoja impresa
afirmaban, entre otras cosas:
Hoy se confisca, se veja al ciudadano, se
arrebata bárbara y violentamente el fruto del trabajo honrado de muchos años, todo se
arrebata en nombre del gobierno del Tolima, armados con el decreto
Nro. 329 sobre monopolio de aguardiente y ron
(41)
.
A pesar de
que Casabianca aconsejó mucho tacto en la implantación del monopolio, la protesta del
campesinado y de hacendados productores fue generalizada, pues a finales de ese año
Rebolledo, airado por las resistencias al monopolio, reveló sus desdeñosas actitudes
aristocráticas, al pedir al gobernador no dejarse inquietar por "el clamor de la canalla que se ha encarado con el gobierno y conmigo por la actual
forma del impuesto de licores"
(42)
.
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Estampilla con el escudo de Ibagué (Fotografía de Roberto Marín).
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No se trataba sólo de "la
canalla" sino también
de las autoridades locales (alcaldes y policías)
quienes, según Rebolledo "
(43) , con su indiferencia hacia el contrabando,
hostilizaban el funcionamiento del monopolio, hecho
que lo había obligado a pagar "vigilantes"
para controlarlo, sobre todo en los pueblos ribereños
del Magdalena, que poseían una ancestral e intensa
resistencia a cualquier forma de opresión legal
o ilegal. Ciertamente, el gran río contenía
aún un potencial libertario y mítico,
sobre todo para el campesinado ribereño.
Al fin, los
altos precios que fijó Rebolledo al producto para compensar los gastos de instauración
de la renta, el contrabando y la disminución del consumo produjeron, si no pérdidas, al
parecer sí exiguas ganancias que forzaron a Rebolledo a proponer la rescisión amigable
del contrato, como en efecto se hizo el lo. de abril de 1887, antes de entrar en vigencia
la ley 48, que suprimía el monopolio, y de trasladarse de Neiva a Ibagué la capital del
estado. A partir de entonces se estableció el sistema de administración directa.
La calda del monopolio hizo renacer el
apoyo popular al gobierno regenerador del Tolima, sobre
todo en las provincias de Neiva y del sur, el cual se
expresó en la prontitud con que se organizó
en esta última una división del ejército
conservador ante los rumores
de agitación revolucionaria de los radicales
caucanos (44) .
Tras el
nuevo fracaso del monopolio del aguardiente, comenzaría un nuevo ciclo de exportación
agrícola, gracias a la espectacular alza en los precios
internacionales del café, la cual se prolongó hasta 1896
(45)
. En este periodo ocurre también un notorio
incremento de las obras públicas, especialmente de ferrocarriles y caminos, de la
minería y de la agricultura. La expansión cafetera, demográfica y comercial de este
periodo favorecerla, entre otras actividades económicas, a la industria del aguardiente.
A partir de entonces,
la renta fue rematada a diferentes compañías
por empresarios tolimenses, antioqueños y bogotanos.
Entre los primeros figuraban destacados jefes radicales,
como Guillermo Vila y Fabio Lozano
Torrijos, este último amigo y socio comercial
del general Casabianca (46) . Una vez aprestigiada la renta, los remates, cuando los hubo, estuvieron acompañados
de fuertes pugnas especulativas que llegaron a comprometer
al gobierno departamental en
costosas indemnizaciones y en intrigas para elegir diputados
acomodaticios (47) .
Lozano
Torrijos advertía en 1892:
Se cree que hemos ganado más de $ 300.000,00 en dos años [...]
se ha despertado, por esa creencia errónea, un
apetito desbordado de renta y, no contando con la fuerza
suficiente para triunfar en una licitación correcta,
se ha echado desde ahora por el atajo de la chicanas,
y de los memoriales calumniosos. Nuestro pecado es horrible:
haberle creado al Tolima una cuantiosa
renta y habérsela pagado con la más escrupulosa
exactitud (48) .
Uno de los más enconados remates ocurrió en el marco del debate
electoral de 1892. En la Asamblea departamental de este
año se discutió la opción de remate
o contrato directo de la renta de licores, en el trasfondo
de la división del partido nacional. Dicha división,
según el general Casabianca, amenazaba con "volver
a traer sobre el Tolima los aciagos
y escandalosos días de la administración
de Córdoba en 1875" (49) .
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La situación política en el Tolima (El Espectador, Guanta, 1872).
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Al asumir el
liderazgo político-militar en el Tolima con motivo de la guerra de 1895, el general
Casabianca advirtió una estrecha relación de causalidad entre la corrupción y el
descontento ocasionado por el régimen de patentes y la guerra en esta región. Al
respecto afirmaría años después:
Abusos y violencias en la administración
que provocaron justamente el clamor del gremio numeroso y respetable de plantadores de
caña y exitaron [sic] el sentimiento público a tal punto que, en 1895, entre las causas
de perturbación política no tuvo escasa parte en el Tolima el
descontento que tan injusto régimen había producido aún en los partidos del
gobierno
(50)
.
Sobre este
asunto, Casabianca había escrito: "La renta estaba en manos de entusiastas
radicales, que fueron los primeros en irse al campamento enemigo con
los fondos que manejaban"
(51)
.
Continuar
(33) A.G.M.C., Carta de A. Rebolledo, 1°. de marzo de 1886.
Dicha hacienda había tenido extensos cultivos
de tabaco, caña de azúcar, trapiche y
máquinas para la destilación de aguardiente,
además de potreros para la cría y ceba
de ganado. (Regresar a 33)
(34) Ibíd. Por entonces, Rebolledo
era, además de empresario agrícola y minero,
un especie de agente fiscal del Tolima en Bogotá
y miembro suplente de los delegatarios de este estado
a la Asamblea Constituyente de 1886. (Regresar a 34)
(35) Ibíd
(Regresar a 35)
(36) A.G.C., Carta
de Jaime Córdoba, 21 de marzo de 1886. (Regresar
a 36)
(37) A.N.H., Escritura núm.
170 de 1886. En Antioquía se había rematado
por siete años a razón de medio millón
por año (A.G.M.C., Carta de Aparicio Rebolledo
al general Casabianca, Bogotá, 12 de enero de
1886). (Regresar a 37)
(38) A.G.C., Carta de Pedro
Pizarro, 12 de marzo de 1886. (Regresar
a 38)
(39) Ibíd. Pizarro advertía
en el monopolio una fuente de ingresos fiscales suficientes
para suprimir o disminuir los impuestos que gravaban
al comercio del cacao y al degüello de ganado.
Además, restringiría la degradación
y la corrupción, la miseria moral que resultaban
de la libre producción de aguardiente, a la cual
creía preferible la miseria material. El secretario
de hacienda advirtió en diciembre de 1886 una
disminución del 50% en los delitos de maltratos,
heridas y homicidios
(informe ..., doc. cit, pág. 20). (Regresar
a 39)
(40) A.G.C., Carta de Jesús
Cuervo, 5 de julio de 1886. (Regresar
a 40)
(41) A.G.C., "Escándalos en el Tolima", copia de hoja impresa, Ibagué,
17 de julio de 1886. Algunos dirigentes enviaron memoriales
al gobierno nacional en los que pedían la abrogación
del monopolio por ser inconstitucional, por no indemnizar
previamente a quienes eran notoriamente perjudicados.
(Regresar a 41)
(42) A.G.C., Carla de A. Rebolledo, 18 de noviembre
de 1886. (Regresar a 42)
(43) Ibíd.
(Regresar a 43)
(44) A.G.C., Carta de Joaquín Cabrera Cajiao al general Casablanca, Garzón,
1°. de mayo de 1887.(Regresar a 44)
(45) Véase Charles Bergquizt,
op. cit., págs. 23-28. (Regresar a 45)
(46) En 1890 Casabianca
constituyó una sociedad con José Maria
Carrera y Fabio Lozano Torrijos para explotar toda clase
de industrias agrícolas durante diez años
y un capital inicial de 15.000 pesos ley. (ANIa. 1,
Escritura núm. 569 de 1890). Este dato seria
la base de las sospechas de sus más enconados
opositores, particularmente del doctor Enrique Ramirez,
magistrado del Tribunal Superior. (Regresar
a 46)
(47) Carta de Olegario Rivera,
Neiva, 10 de mayo de 1893. (Regresar
a 47)
(48) Ibíd., Carta de Fabio Lozano
Torrijos al general Casablanca, Bogotá, 13 de
septiembre de 1892. (Regresar a
48)
(49) A.G.C., Borrador de carta
a Miguel A. Caro, lo. de marzo de 1893. Se refería
al periodo del gobierno del general Joaquín María
Córdoba, presidente conservador del Estado Soberano
del Tolima entre 1874 y 1876, quien en el debate electoral
de 1891 había apoyado la candidatura del general
antioqueño Marcelino Vélez, por considerar
la de Caro como una dictadura oligárquica"
(ibíd.).
Vélez era visto por Casabianca como el responsable
de la derrota militar del partido conservador en la
guerra de 1876. (Regresar a 49)
(50) A.G.M.C., Mensaje del gobernador
a la Asamblea departamental, Ibagué, Tipografía
del Departamento, 1898, pág. VII. (Regresar
a 50)
(51) A.G.C., Borrador de carta
a Miguel A. Caro, 17 de abril de 1895. En buena parte,
a pesar de la coyuntura de auge económico que
se vivía, la revolución de ese año
fue una reacción contra la política fiscal
centralizadora y rnonopólica del presidente Caro,
iniciada en mayo de 1894 (Regresar
a 51) |