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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
"Siempre existe la posibilidad de gozar
El reino que estaba para mi.
Conversaciones con Álvaro Mutis
Fernando Quiroz
Editorial Norma, Santafé dc Bogotá, 1993
Si Gabriel García Márquez tuvo L generosidad
de platicar largamente con Plinio Apuleyo Mendoza para logra El olor de la guayaba (1982),
hoy tenemos El reino que estaba para mi producto de la edición que Fenando Quiroz
(Bogotá, 1964) hizo de muchas horas de conversación con Álvaro Mutis. Aquí Fernando
Quiroz suprime las preguntas y deja que la voz d Mutis hable de sus vivencias funda
mentales, recuerde su infancia, exprese el amor por su patria y comparta sus pasiones
literarias.
Sin seguir un orden cronológico Mutis habla de
su vida en Europa donde permaneció de los dos a los siete años. En este lapso realizó
varios viajes de vacaciones a su tierra natal. y de sus vivencias en los barcos surgió la
obsesión del gaviero, que es quien sube a las partes más altas de las embarcaciones para
ir interrogando a la distancia. El sino viajero de Mutis parece dado genéticamente, pues
sus antepasados fueron aventureros, fundadores de haciendas y sembradores de café.
Su amor por Colombia en general, por la zona de
Coello (que fue invadida por los guerrilleros) y por la finca de Tolima determinaron los
escenarios de sus libros: "Hablando con poca modestia diría que de ahí, de Coello,
de sus alrededores, sale mi pequeño universo. Esa tierra es la fuente de todo cuanto he
escrito [...J Cuando digo que ya conocí el paraíso estoy diciendo la verdad. A mí no me
lo tienen que contar. Se llama Coello. Ese paraíso donde terminan los llanos de Tolima y
comienza la cordillera, hacia La Línea. Esa finca donde pasé todas las vacaciones
durante mi fracasada época de estudiante".
Parte fundamental de este libro luminoso tiene
que ver con sus preferencias Stevenson con La isla de tesoro y Kipling con Kim
pero ante todo con los misterios de la escritura que Mutis resuelve de un modo en
poesía y de otro en la prosa. Dice sobre la segunda: "La creación literaria tiene
caminos secretos para traer se del pasado, y de la realidad lo que necesita para sus
asuntos. Pero lo que resulta verdaderamente curios es que escribir, para mí, siempre ha
sido como tender esa línea. Jamás escribo con un plan previo. Siempre estoy abriéndome
paso en el papel como entonces me abría paso entre los matorrales. Sé que lo que
emprendo debo llevarlo hasta las últimas consecuencias. Y que al final, ese teléfono
tiene que timbrar de nuevo". Los poemas, en cambio, surgen de uní manera distinta:
"Yo los pienso mucho. Primero llegan imágenes que se van volviendo recurrentes, pero
jamás las traduzco en frases de prueba. Cuando tomo el lápiz, o me siento frente a la
máquina, es ya para escribir un esquema del poema completo. Escribo, por lo tanto, cuando
puedo decir: es por aquí. Lo que viene después es una batalla con las
palabras".
Huyendo de una demanda por gastos que no tuvo
manera de comprobar en una compañía donde tenía un puesto ejecutivo, Álvaro Mutis
llegó a nuestro país México el 24 de octubre de 1956. Aquí ha desarrollado
la parte fundamental de su obra, ha conseguido muchas de sus amistades perdurables, pero
sufrió también momentos de angustia cuando fue perseguido por los agentes de migración,
que finalmente lo llevaron a la cárcel de donde saldría el Diario de
Lecumberri. Estos hechos le dieron dolor y alegrías, pero también fueron
fértiles para su creación literaria, como vemos en el caso del agente A.G., quien
primero lo persiguió, después lo ayudó y finalmente aporté rasgos para la
construcción de su personaje Abdul Bashur.
Sin proponérselo, este libro se convierte en un
tomo de memorias que, aunque fragmentarias, no por ello dejan de ser menos vitales y
útiles para los estudiosos de la obra de Mutis. Sobre todos los aspectos anecdóticos
empleos, formación autodidáctica, viajes, recuerdos familiares, lecturas, trato
con artistas destaca la amenidad narrativa y una serenidad ante la vida que está
marcada por la comprensión y la generosidad: "De Lecumberri salí convencido, para
siempre, de que ningún hombre tiene derecho a juzgar a otro hombre por cuenta de esa
mentira que son las leyes, y los códigos, y en definitiva una justicia que debió
inventar gente que había perdido la noción de lo que es el ser humano, de cómo se
comporta y de cuáles son los sentimientos que lo mueven. Y aprendí a aceptar las cosas
como las va presentando la vida, a saber que nada finalmente es grave, y que aún en medio
de las peores condiciones siempre existe la posibilidad de gozar".
El reino que estaba para mí forma parte
de un ambicioso paquete que la editorial colombiana Norma ha lanzado en México. Entre los
que llegaron hay títulos de Me mpo Giardinelli, Arturo Uslar Pietri, Osvaldo Soriano,
Nadine Gordimer, Nélida Piñón y cuatro más de Mutis: Tríptico de mar y tierra,
Armibarar, Abdul Bashur, soñador de navíos y La última escala del Tramp Steamer.
VICENTE FRANCISCO TORRES
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