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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
Suecos en el Pacífico
Árstryck 1989/1990.
Göteborgs Etnografiska Museum, Göteborg, Sweden
Una publicación anual del Museo Etnográfico de Gotemburgo (Suecia)
Gotemburgo, 1992, 68 págs., ils.
El profesor S. Henry Wassén es un antropólogo
eminente. Pertenece a la estirpe de investigadores suecos que han trabajado en el
Pacífico desde comienzos del siglo: Erland Nordenskióld, S. Henry Wassén y, en la
actualidad, Sven-Erik Isacsson, del Museo Etnográfico de Gotemburgo. Su obra suscita
nuestra admiración y estudio por lo que significa para el conocimiento del Pacifico en
general y en particular para las comunidades del Pacífico colombiano.
Desde 1933 en adelante, el profesor Wassén no
ha dejado de sorprender a los científicos sociales con sus publicaciones sobre los
indígenas chocos del Pacífico colombiano y panameño. En el Journal de la Société des
Améncanistes, escribió en 1933 que "las serpientes pueden transformarse en hombres
porque son animdra. Selimo [un informante] no maté una serpiente venenosa que él
y Nordenskióld encontraron. El la levantó, le habló amablemente y la dejó desaparecer.
Si hubiese matado la serpiente habría perdido
su fuerza como Medeciman [jaibaná]" (pág. 135). Al referirse a la religión
y la magia, el profesor Wassén demuestra que "un número de elementos culturales
entre estos indios, algunos de aquellos incluidos en el equipo del curandero entre los
Chocó y Cuna, deriva directamente de influencia negra. El bastón mágico del curandero
puede ser un ejemplo" (1940, pág. 76). Influencias culturales de las relaciones
negro-indígenas que en el Pacífico colombiano no han tenido antecedentes ni continuidad
en las investigaciones antropológicas sobre la región.
En el artículo de la publicación Árstryck
"Cambios en algunos conceptos religiosos de los indios Cuna después de la
conquista", el profesor Wassén se propone señalar que los "textos Mu-Igala,
una canción sobre el nacimiento, y Nie-Ikala, canción para curar disturbios
mentales", son canciones medicinales de los indios cunas de Panamá y Colombia que
contienen ideas y elementos de gran interés comparativos para llevar a cabo estudios
etnológicos sobre los cambios de ciertos conceptos religiosos ocurridos después de la
conquista.
Argumenta el profesor Wassén que la canción Nie-Ikala
(lingüísticamente, Nie es el nombre de un espíritu que suscita disturbios
mentales) es el origen de tres clases de medicina, todas de diferentes clases de árboles
llamados ukkurwala, surupwala y katepwala; la mujer es la madre de las tres
clases de árboles medicinales, es decir: símbolo de fertilidad y crecimiento; los
árboles son las medicinas primordiales, que ayudan y dan resistencia contra los
espíritus que traen las enfermedades. Las tres clases de árboles medicinales reciben su
fuerza de Ipelele, que puede identificarse como el Sol.
El Sol, según la cosmogonía cuna, creó los
animales, los pájaros, los árboles y las plantas. Creó también un río, en cuya orilla
creció el gran árbol de la vida, cuyo enorme crecimiento llegó a hacer sombra al Sol, y
por esto fue roído por dos ardillas.
Varios autores han señalado que los sistemas
religiosos de América del Sur se basan en infinidad de espíritus esparcidos en la
naturaleza, de los cuales se sirven los indígenas para explicar los fenómenos hostiles o
favorables al hombre. Este procedimiento también ha servido como centro de ciclos
míticos, de historias naturales y de anales tribales de varios grupos americanos. Pero,
además, ha permitido elaborar cómodas hipótesis para explicar los numerosos paralelos
que se pueden encontrar entre las creencias indígenas y las del catolicismo.
El profesor Wassén, citando a su compatriota
Erland Nordenskióld, señala que la idea de un Dios al cual le podemos pedir ayuda por
medio de oraciones y el cual, de igual modo, castiga al pecador, es "puramente de
carácter cristiano". Más aún: Nordenskióld, en 1930, escribió que "podemos
imaginamos que los cunas desde sus orígenes tenían un relato sobre la creación, sin
Dios, sin Padre. Con otras palabras, ¿que la creencia en un Padre es algo que les llegó
mucho más tarde? Ellos deben de haber oído hablar de la creación a través del
cristianismo, así como lo cuenta la Biblia. Ellos la aceptaron, pero no sin reparos, y en
sus mitos colocaron un Padre, pero sin cambiar el resto de sus creencias".
La documentación histórica aportada por el
profesor Wassén así lo demuestra. Desde el siglo XVI, cuando el papa Adriano VI y el
emperador Carlos V enviaron a la Nueva España la "Doctrina Cristiana" a través
de los llamados "Doze [sic] Frayles de San Francisco", es probable que los cunas
conocieran estos textos en forma muy concreta. El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y
Valdés había afirmado que creían en un dios creador del cielo y que pensaban
"queste Dios es el Sol". Igualmente, don Pascual de Andagoya menciona a un ser
superior "que hacía llover y las otras cosas que del cielo bajaban. Además,
otra fuente de información de los indígenas cunas sobre la doctrina cristiana fue el
misionero Adrián de Santo Tomás, que visitó en 1637 el territorio de influencia cuna.
Así una visión histórica y etnológica puede suministrar razones y argumentos que
permiten construir los procesos que probablemente generaron en la cosmogonía cuna la
fusión entre el concepto de dios (Tiolele) y el de sol (Ipelele).
El otro eje de argumentación del profesor Wassén
se refiere al concepto de la madre como principio femenino generador de vida y símbolo de
fertilidad; de ella nace todo. A partir de las investigaciones de Konrad Th.
Preuss y de Gerardo Reichel-Dolmatoff sobre los coguis, se establecen las funciones de la
Madre: de ella nació el género humano, la buena tierra negra, las plantas
alimenticias, los animales y toda la naturaleza. Todos estos elementos son Hijos de
la Madre, y están sujetos a su Ley (1951, pág. 81). Los mismos
principios se encontrarían en los indígenas yaruros de Venezuela según las
investigaciones de Alfred Métraux y Vicenzo Petrullo, que tendrían una diosa como
principio esencial de vida. Por lo tanto, cuando los cunas, de manera gradual, directa o
indirectamente, aceptaron algunas de las ideas cristianas, el Gran Padre el
Sol (Ipelele), heredó varias de las funciones que antes le pertenecían a la
Madre. Es por ello que se presentan contradicciones en los textos Mu-Igala, Nie-Ikala,
Sia-Igala, Akualel y otros cantos mágicos que los cunas ofrecen para curar algunas
enfermedades, cuando mencionan que algo se mueve en la matriz de Tiolele.
De esta manera, el principio masculino de dios gana dominio, y el principio femenino
de la Madre se reduce al papel de esposa de dios.
Otros temas son tratados también en esta publicación de relevancia para el
lector colombiano. En ella aparece un extenso poema, En búsqueda de mis antepasados, de
Fredy Romeiro Campo Shicankhana, indígena de la comunidad yanacona, del sureste del
departamento del Cauca, y un texto aclaratorio sobre los yanaconas escrito por María
Esperanza Casas Acosta, promotora de las comunidades indígenas de Colombia. Además,
contiene varios artículos notables sobre arqueología y etno-astronomía en el Perú,
escritos por los investigadores Lisbet Bengtsson y Curt Roslund, como también un
artículo del actual director del Museo Etnográfico de Gotemburgo, Kjell Zetterström,
escrito en sueco.
ALEXANDER CIFUENTES
BIBLIOGRAFÍA
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Mu-Igala in Picture Writing.
A
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161-290,
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WASSEN, S. Henry, Cuentos de los Indios Chocó.
Recogidos por Erland Nordenskiold durante su expedición al Istmo de Panamá en 1927 y
publicados con notas y observaciones comparativas de 5. Henry Wassén, en Journal de
la Société des Américanistes, NS., 1 XXV, págs.
103-137, París, 1933.
WASSEN, S. Henry, An Analogy Between a South American and Oceanian Myth
Motif and Negro Influence in Darien, en Etnologiska Studier, vol. 10, págs. 69-79,
Gotemburgo. 1940.
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