Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 33, Volumen XXX, 1993

Continuación 

La cacería invisible

Sea el Gaviero o cualesquiera prota. gonistas de los poemas, la vida que por ellos transcurra ha de estar rendida a labores que conducen a una infructuosa percepción de la realidad. Son, pues, los famosos asuntos que dichas bocas asumen como queja continua; laconnotación puede ser comercial o filosófica, pero interesa menos que el aviso que se detecta en algún momento de la acción y redundará en nuevas inquietudes. Estos asuntos también poseen un trasfondo judicial en el lenguaje con que se habla del personaje (o habla éste, sea o no el Gaviero) 8 . Incluso el erotismo puede caer en estas garras de indudable correspondencia kafkiana:

A menudo coincidían mis gestiones con el día de permiso para la entrada de las mujeres. Sus repelentes risitas de rata se escuchaban entonces en elfondo de las salas y los enfermos alargaban interminablemente sus asuntos mientras satisfacían su deseo con desesperante lentitud, en presencia de los fatigados solicitantes que debían perman e. cer de pie. [El hospital de los soberbios, pág. 124, subrayados míos]

El trato humano pasa, a su vez, por el concepto de ‘oficio’ y ‘trabajo’ respecto a entidades ingratas: "Porque la noche reserva/ esas sorpresas destinadas a quienes saben negociar! con sus poderes y perderse en sus corredores..." (Siete nocturnos, III, pag. 262). No son exactamente las ocupaciones materiales del hablante: conductor de tren y colector de impuestos (El viaje, págs. 15 y 17), o "celador de trasatlánticos en un escondido y mísero puerto del Caribe" (Hastío de los peces, pág. 29), sino una realidad presentida que actúa sin que podamos anticiparle los pasos, obligándonos a replantear la veracidad de la existencia:

Porque, al fin de cuentas todos estos oficios, encuentros y regiones han dejado de ser la verdadera substancia de mi vida. A tal punto que no sé cuáles nacieron de mi imaginación y cuáles pertenecen a una experiencia verdadera. [La visita del Gaviero, pág. 193, subrayados míos]

Por lo general, son las mujeres quienes estarían entrenadas en las artes de la prevención:

Hay un oficio que debiera prepararnos para las más sordas batallas, para los más sutiles desengaños. Pero es un oficio de mujeres y les será vedado siempre a los hombres. Consiste en lavar las estatuas de quienes amaron sin medida ni remedio y dejar enterrada a sus pies una ofrenda que, con el tiempo, habrá carcomido los mármoles y oxidado los más recios metales. Pero sucede que también este oficio desapareció hace ya tanto tiempo, que nadie sabe a ciencia cierta cuál es el orden que debe seguirse en la ceremonia. [Caravansary, 10, págs. 152-l54,sub-rayados míos]

En cierta forma —y la presente no es más que una lectura parcial y parcializada—, la poética de Alvaro Mutis se especializa en dilucidar este oficio: los poemas configuran testimonios a posteriori de aquellos sucesos que nos involucran, muy a nuestro pesar y gracias a nuestra ignorancia, en el ovillo de la realidad. Su narrativa, por tanto, ha de explayarse mucho más en esta dirección, y es aquí donde tiene que lidiar con la ideología en carne viva, es decir, con la historia como acto y no estrictamente remembranza. La realidad (la vida: caudal de agua) se vuelve un libro cuya lectura se padece "como si se tratara de algo muy serio y de ello dependiera la vida de los hombres y su parco destino ya prescrito" (Siete nocturnos, y, pág. 265). Pero el nacimiento del poema no puede ser análogo al de un relato que se extiende, aunque constituyera su raíz:

En Los emisarios pedí a mis editores que las partes en prosa aparecieran en cursivas, para indicar que es un mundo distinto al de los poemas, si bien están escritas con una intención poética. Pero después me di cuenta que en esas prosas de Los emisarios y de Caravansary, sobre todo en éste, estaba la génesis de las novelas que he escrito. Yo diría que aquéllas son prosas que, a pesar de que fueron escritas con cierta intención poemática y con cierto tono poético, estaban anticipando ya las novelas. [García Aguilar, pág. 1481

A su vez, Mutis es consciente de sus "debilidades y flaquezas como narrador" (García Aguilar, pág. 149) 9 . Lo que significa que debemos insistir en que la creación de un poema difiere de la de una novela, pues en aquél hay "una alquimia interior que puede durar varios años" y que constituye el "trabajo lento de memoria, de elaboración interior que realizo en la soledad de esos cuartos de hotel y esos aeropuertos... " 10 . La supuesta inspiración es canjeada, entonces, por el sedimento de los ritmos sonoros y vitales (modalidad borgesiana); el encuentro con el poema, desvelado ya su rostro, equivale a una comprensión total, aunque tardía, del sentido: "En ese breve instante, antes de que la débil luz se extinguiera para siempre, entendió todo con vertiginosa lucidez, ya por completo inútil" (La muerte de Alexandr Serguéievitch, pág. 162). La constitución de estos escenarios en la página insinúa la previa y perseverante busca de una realidad estable. Así es como poblarán con insistencia esta obra (poética y narrativa) sustantivos como signo, enigma, dádiva, señal, designio, revelación, cifra, clave, destino, y verbos como descifrar, entender, esclarecer 11 . El protagonista vive en pos de "este instante, esta devastadora epifanía" (Una calle de Córdoba, pág. 197).

Pero, ciertamente, la "realidad" en los poemas se ofrece, la mayoría de las veces, esquiva; el transcurso es conflictivo porque las epifanías duran lo que un pestañeo y nada se logra cuando la desazón sucede al impulso de la vida, que es en el fondo la única revelación posible. Lo sorprendente es que esta poesía nos ofrezca, a manera de conjuro y protección contra cualquier "aviso aciago" (La visita del Gaviero, pág. 196), evidencias no tan cordiales para nuestro existir. Sean, pues, la substancia —que excede a lo camal y a los "asuntos" ya mencionados— y la materia. Pero también, principalmente, una sensación de perecedera cáscara:

intento llamar y una gasa funeral 
me ahoga todo sonido...
[Señal, pág. 85]

 aceite funeral de doble filo, 
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el
/mundo
el agrio cereal de la agonía.
[Cada poema, pág. 84]

El agua desciende por el delta
en un silencio de aguas
/funerales.
[Siete nocturnos, VI, pág. 269]

Otra vez el tiempo te ha traído 
al cerco de mis sueños funerales. 

[Sonata, pág. 91]

Con la noche que llega
regresan la soledad y su cortejo 
de sueños funerales.

[Lied marino, pág. 233]

 . . abandonado
a tus redes funerales.
[Estela para Arthur Rimbaud,pág. 221]
. . .su obstinado bismuto, destila /sus alcoholes
funerales, extiende su grasiento
/sudario...
[Cuatro nocturnos de El Escorial, pág. 244]

 . .algas ansiosas que nos acogen
/meciendo
pausadamente sus telones
/cambiantes
sus velos funerales.
[Siete nocturnos, III, pág. 263]

La mención de materia y substancia en esta poesía incluye, además, una relación de prioridad: los protagonistas—hombres, exclusivamente— se rebelan contra una falta de permanencia. Esta les llega de pronto, en un lugar de excepción, descifrada y compartida en belleza y dadivosidad. Pero la íntima experiencia de lo permanente es boicoteada una y otra vez por la condición misma de quien informa, sea un ser humano, un suceso "leído" en la realidad o un objeto-talismán (otra vez Borges). La calidad poética de sustancia y materia proviene, es de presumir, del Neruda de Residencia en la tierra, si hacemos eco de las propias declaraciones de Mutis sobre tal ascendencia 12.

Y, como en toda fase original, se confunden el acto y su recuerdo: "una fuente propicia o una materna substancia hecha de nocturnas materias sin memoria’ (Siete nocturnos, V, pág. 266). Lo que sí sería motivo de exploración es la "consistencia" de ambos elementos respecto del ocaso de lo real en los poemas, esto es, la claudicación de una solidez que puede referirsetanto a las cosas como a las anécdotas. Pensemos, nada más, en la muerte de los distintos personajes y tendremos el hilo que nos lleva al carácter elegíaco de esta poesía. (Una exploración, se entenderá, que nos llevaría largo y tendido; así que, mejor, dejémosla en sospecha). En el caso de materia ha de ser lo que se gasta: lo vegetal (Mutis, págs. 219, 225); o aquello que se desea: los sueños (Mutis, pág. 223), los años irrecuperables (Mutis,págs. 114, 169). Sin embargo, de súbito, entramos en un territorio inasible pero no menos veraz:

Toda esa vida a la que le pide ahora, en la sombra lastimada por la que se desliza hacia la muerte, un poco de su no usada materia a la cual cree tener derecho. 
[En los esteros, pág. 176])

invade el presente con sus turbias materias en derrota, su cortejo de pálidas convicciones, de costumbres donde no cabe la esperanza. 
[Visita de la lluvia, pág. 284]

En el caso de substancia distinguimos, así mismo, el consumo natural de la muerte (Mutis, págs. 171, 185, 245) o el rescate que a veces se consigue de "ciertas horas" de una vida (Mutis, pág. 174). Empero, la fuerza y el alcance del símbolo se notan apenas adquiere peso la conciencia de su inanidad. Válvula de ingreso, más bien, a leyes desconocidas:

Aprendió que hay una nostalgia intacta de todo cuerpo gozado, de todas las horas de gran desorden de la carne en donde nace una verdad de substancia especial y sobre la que el tiempo no tiene ascendiente alguno. [En el río, pág. 114]

Se dice que la mujer lo había inipregnado en una substancia nacida de sus vísceras más secretas y cuyo aroma enloqueció a las grandes aves de las tierras altas. [Caravansary, 7, pág. 152]

Era como el aroma de una gelatina hecha con las más secretas substancias destiladas de un metal improbable. [Cocora, pág. 165]

El poema responderá a esta marea alquímica, centro de gravedad de un vacío mayor e implacable. Las palabras, aunque no puedan destilarla, condensan en una imagen el atropello que sufrimos y muestran, con el pudor de toda insuficiencia verbal, nuestro destino.

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8 Cf. "Entretanto, en la calle de Shidah Kardessi/ tomo posesión de mis asuntos (Cita, pág. 79); "Vagas sombras cruzan por tu rostro/ a medida que ganas a la muerte/ una nueva porción de tus asuntos (Poema de lástimas a la muerte de Marcet Proust, pág. 94); "Pesado cada uno de tus asuntos/ rio perteneces ya a lo que tu interés y vigilia reclamaban" (Moirologhia, pág. 133); "la fiebre invadiéndolocomo un rebaño de bestias impalpables, que empezaban a tomar cuenta de sus asuntos más personales (La muerte de Alexandr Serguéievitch. pág. 161); "El perdón de sus errores y extravíos, no fue asunto/para ocuparni el más efímero instante de sus días" (Funeral en Viana, pág. 189); "La corriente de las aguas al chocar contra las grandes piedras acompañó a lo lejos sus palabras, agregando una opaca alegría al repasar monótonode sus asuntos, siempre los mismos... II..] De pronto comenzó de nuevo a traer asuntos de su pasado y volví a tomar el hilo de su monólogo... [...] También quedancon usted las cuentas y comprobantes, pruebas de mi inocencia en el asunto de la fábrica de explosivos... [...] El asuntoya está prescrito hace muchos años, pero cierto prurito de orden me ha obligado a guardar estos recibos (La visita del Gaviero, págs. 191, l94y 196). (regresar8)

9 Y por eso está al tanto (pues conoce al dedillo sus "limitaciones") de la recepción: "Yo siento que el estilo de mis novelas, la forma en la que narro, puede parecer al lector actual un tanto simple, carente de ciertas malicias o destrezas de las que hablaba Borges. Y siempre tengo la impresión de que ha de quedaruna huella muy grande en mis novelas de mi poesía, lo que es algo que, tal vez, el lector de hoy día no busque" (cf. Rosina Balboa, entrevista citada, págs. 27-28). (regresar9)

10 Cristina Pachecho, "Se escribe para exorcizar a los demonios",entrevista con Alvaro Mutis, en Varios, Tras las rutas de Maqroll El Gaviero, Cali, Proartes, 1988, págs. 242 y 243. (regresar10)

11 La lista sería enorme y sólo citaré algunos: "No tiene signo este don de una eternidad/ que, sin pertenecernos, nos rescata... (Homenaje, pág. 256); ". . .estancias donde acecha la sombra de mi auténtico nombre,/ el signo cierto que me ata a los decretos de una providencia inescrutable" (Siete nocturnos, V, págs. 267-268); "nostalgia lancinante de un enigma/ que hade quedar sin respuesta para siempre" (Siete nocturnos. IV, pág. 265); "otras dádivas que los años/ nos van reservando con terca parsimonia! desfilaron convocadas por la sola maravilla/ del gorrión (TrípticodelaAlhambra, II, pág. 207); ". . .para esperar, en medio de las altas paredes de granito,! la inefable señal, la siempre esperada y siempre postergada! señal de su definitiva disolución en la nada bienhechora" (Noticia del Hades, pág. 213); "Entre los presentes en la iglesia de Santa María,/ persiste aún la extrañeza y el asombro! ante muerte tan ajena a los astutos designios de César" (Funeral en Viana, pág. 188); "...esa fiesta imprevista! que sucede por caprichoso designio! de quienes, en lo alto, lanzan los mudosdados/ cuya cifra jamás conoceremos" (Como espadas en desorden, pág. 282); "Toda la ardua armonía del mundo! es probable que entonces te sea revelada,! pero sólo por esta vez" (Si oyes correr el agua, pág. 281); "en la casa de la calle de Capuchinos! me ha sido revelada de nuevo y para siempre! la oculta cifra de mi nombre,! el secreto de mi sangre, la voz de los míos" (Cádiz, pág. 186); "Y, sin embargo,! allí estaba la clave! de tu breve dicha sobre la tierra" (Canción del Este); " Percibió el llamado de su destino, teñido con el fastidio y la estrechez que pesaban sobre su vida..." (El sueño del Príncipe-Elector, pág. 169); "Me propuse descifrar las voces y, de tanto escucharlasconatenciónfebril,díasy noches, logré, al fin, entender la palabra Viana" (Cocora , pág. 164). (regresar11)

12 Sobre todo respecto al surtidor de la lengua: "Dios me libre de inventar cuando estoy cantando", frase nerudiana que Mutis hace suya, variándola levemente, en varios momentos. Cf. Tras las rutas..., op. cit., págs. 243, 260, 287 y 307. (regresar12)