Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 33, Volumen XXX, 1993

Continuación

Elmo Valencia.

No digo que ahora se vea la "impureza" ideológica de Arango como un elemento de juicio para restar méritos a sus textos. De hecho, la bendita pureza de la praxis debía pesar para quien hacía profesión de fe vitalista y yerbera de la literatura contra toda coacción del Estado. Ahora, en el triste presente del Sacro Imperio del Libre Mercado y de las malditas fuerzas del fascismo de toda calaña, se dejan extrañar hasta las prosas más combativas y demagógicas del Mario Benedetti pos-Bordaberry. En ese extremo había, por lo menos, una convicción generosa. Pero en este contexto, en esta actualidad, Obra negra implica un reencuentro con un sentimiento de la historia que todavía no extraviaba su esperanza; sólo que hoy la relectura se ajusta como lo haría una semilla al pedregal. Imaginemos, entonces, que el mundo no ha cambiado para peor y que nuestro libro sigue resistiendo los embates de la realidad y la literatura. Y que el ojo del crítico ya no se sorprende tan fácilmente.

Jotamario

Evtuschenko y Gonzalo Arango.

Resalta, primero, la elevación de Arango a icono majestuoso y su labor visionaria con el lenguaje. Al menos tal sería la conclusión que Esdras intenta erigir en el proemio de la nueva edición, haciendo abuso de aquella máxima elemental que dice: el papel aguanta todo. Esdras no para mientes en derroche. Si se trata de comparar a Obra negra, tendrá que ser con Cien años de soledad; si conviene justificar la comparación, pues justifíquese y archívese 3 . Ahí va:

Nunca antes dos escritores habían manipulado tanta negación semiótica. Cien años de soledad contiene 1.850 oraciones con negaciones de tipo doble  o más complejas, y 4.600 frases negativas  simples, para un promedio de 18,3 negaciones por página. El   promedio de Obra negra por página es de 120,5 negaciones! Luego, es un deber vincular a estos dos "manipunegadores" al proceso dela NEGACION CREADORA, responsable de fomentar cierto campo de adiestramiento literario —y otros efectos— teniendo en cuenta que confesaron el primer delito titulado LA NEGACION NADAISTA Y MACONDIANA. En donde se traduce  del sánscrito que: Tanto para el escritor es un reto insertar la negación consciente como para el lector identificarla plenamente. Y, que ante el Negacionismo Literario Puro, soledad y olvido son prácticamente la misma NADA. Cada escritor posee un grado de Negacionismo Literario, susceptible de ser cuantificado, ordenado y comparado mediante cibernética. Las pesquisas van en camino. Porque con duda alguna habrá que dirigir todo este Negacionismo Literario SUBLIMINAL LATINO-Americano en una forma sustancialmente evolucionista, como ratas que asimilan y transmutan el veneno en cuerpos genéticos —iUn reto psíquico-nuclear!—. Es eso, o el peligro de caer generando turbinadas de aspavientos. [pág. 11].                       

A falta de otros delirios contemporáneos, será útil comparar esta pantomima verbal con un texto que se le parece por otras razones, más literarias: la escritura como juego inteligente, docto, culto, de ingenio, erudición y sutileza. Me refiero al Apologético en favor de D. Luis de Góngora (1662), compuesto en la ciudad del Cuzco por el canónigo y predicador Juan de Espinosa Medrano, hijo de indios y apodado El Lunarejo por una marca en la cara. Su defensa del poeta cordobés, a 35 años de la muerte del autor de Soledades, escrita contra Manuel de Faria y Sousa, "caballero portugués", es una de las joyas del barroco en Hispanoamérica, precisamente por la forma en que el texto se sostiene en el exacto aire de la sintaxis y la preceptiva implícitas del culteranismo gongorino. Leer el Apologético equivale a participar —imaginémonos nada más el ejemplo— en un congreso sobre el existencialismo del pirata Barba Azul. Sin embargo, en el alegato verbal de El Lunarejo podemos "re-aprender" una de las bondades carnales de toda literatura: afán de creación de un mundo que ha de sostenerse a sí mismo, sin el bastón de otra realidad que no sea la lengua 4 . (Lenguaje provocador versus lenguaje de la irrelevancia, allí donde la realidad de los hechos alza la voz).

Eduardo Escobar, Jotamario, Darío Lemus, Juan Manuel Roca y Eduardo Zalamea frente al Planetario en Bogotá, 1972 (Fotografía de Rogelio Daraviña).

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3 La "negación creadora" y la "doble negación" autorizan a Esdras, desde su gramática, a varias transgresiones espectaculares, como puede comprobar el lector: "con embargo" (pág. 8) en vez de "sin embargo; "lo olvidaran de una vez por nada" (pág. 9) en vez de "una vez por todas"; "si obstante" (pág. 12) en vez de "no obstante". Esto al margen de las citas de los libros de García Márquez en las que el prologuista verifica, textualmente, como no podía ser de otra manera, la empatía nadaísta del narrador colombiano que, torre de las paradojas, fuera maltratado por el Profeta en "Boom contra pum pum" (págs. 208-214). (regresar3)

4  Para los lectores que puedan sentirte atraídos por este curioso personaje y estilista supremo, pueden consultar varias fuentes, empezando por el propio Apologético, Ed. de Augusto Tamayo Vargas, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1982. Luis Jaime Cisneros le ha dedicado estudios penetrantes: "Espinosa Medrano, lector del Polifemo", Hueso húmero [Lima], núm. 7,1980, págs. 78-82; "Huellas de Góngora en los sermones del Lunarejo", Lexis [Universidad Católica del Perú, Lima], vol. VI, 1982, págs. 141-159; "Sobre Espinosa Medrano: predicador, músico y poeta", Cielo Abierto [Lima], vol. X, núm. 28, 1984, págs. 3-8. Y Luis Loayza, en su El sol de Lima. Lima, Mosca azul, 1974, págs. 55-65, tiene una semblanza del escritor desde el punto de vista cultural (Metrópoli/Colonia; Virreynato, Lima/ Periferia, Cuzco). (regresar4)