Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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 Calle del Comercio (Palacé). En primer plano, el Palacio Amador. Obra del arquitecto italiano Felipe Crosti. Tomado de: Jalhay, Par Henry. La Republique de Colombie. Bruxelles, 1909. p. 120.

 

 Aviso aparecido en El Espectador No. 71, Medellín, 4 de julio de 1888.

 

La plaza se inauguró en 1894 y su construcción tardó cerca de dos años. Se dio al servicio en virtud del contrato celebrado con el concejo de Medellín, cuyas principales condiciones fueron:
 

|privilegio por veinticinco años en un radio de diez cuadras, con derecho a cobrar por los puestos que se ocupen con tendidos o con mesas, a razón de $ 0,05 diarios por metro cuadrado o fracción, y de $0,10 si se ocupan con cómodas o tiendas. Por su parte los empresarios se comprometieron a dar al Municipio el veinte por ciento del producto bruto y a entregarle la plaza, sin que tuviera que pagarle un centavo, al vencimiento de los veinticinco años | 85 .

El plazo no se vencía hasta el 22 de junio de 1919, pero el concejo de la ciudad, veintiséis meses antes de esta fecha, pagó a Coriolano Amador y su familia una indemnización de $ 29.120 por los meses en que dejaban de beneficiarse del negocio, así como por las pajas de aguas y las instalaciones eléctricas y telefónicas con que habían mejorado la plaza | 86 .

Después de 1913, una vez realizados los dos últimos y más importantes negocios de Amador, la constitución de la Compañía Unida de El Zancudo y la plaza de mercado de Guayaquil, éste se retiró de toda actividad empresarial. En el segundo decenio del siglo ya se le notaba viejo y cansado. La muerte de su hijo y posteriormente la locura de su esposa debieron de afectarlo bastante. A pesar de innegables épocas de prosperidad y bienestar, la tragedia marcó su vida.

El palacio Amador de la carrera Palacé con Ayacucho, después de haber sido el bello hotel Bristol fue demolido por el progreso, y en su lugar se levantó un desabrido edificio. El otro palacio, situado en la calle de la Playa, pasó por venta a poder de la curia de Medellín, a pesar de que Amador fue siempre muy anticlerical. Después de palacio arzobispal, pasó a ser sede del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), y finalmente desapareció para dar paso a la controvertida avenida Oriental de Medellín. En cuanto a la plaza de mercado, el gran regalo arquitectónico que hizo la familia Amador a Medellín, corazón y vida de la histórica plaza de Cisneros y del actualmente moribundo sector de Guayaquil, se incendió en 1937, tras lo cual fue reconstruido y ampliado. Sin embargo, otro incendio, en el decenio de 1950, y el traslado de este mercado a otro lugar mataron la hermosa edificación de la cual la ciudad solo conserva hoy las ruinas.
 

 Plaza de Mercado de Guayaquil vista desde el sur. Tomada de: Medellín, 20 de julio de 1910. S.M.P. 1910.

 

85
Rufino Gutiérrez. Monografías, Bogotá, Imprenta Nacional, 1920, pág. 272. Como se ve, esta obra no fue regalada a la ciudad, como asevera Payne en su obra.
86
Después del incendio de 1937, fue reconstruido, habilitándose cuatro nuevas galerías y techándolo de nuevo en su totalidad.