Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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Su viaje a un nuevo continente posee imágenes brillantes:

|Al occidente van encaminadas
las naves inventoras de naciones;
[...]
|Otras estrellas ve nuestro estandarte,
y nuevo cielo ve nuestra bandera.

Llamó Castellanos a las abejas "volátile ganado" y pintó con gracia frutos jamás vistos. Las piñas son:

 Altar menor y nave de la Iglesia de Santa Clara-Tunja, después de la restauración. 1984. Archivo: Fundación para la Restauración.

 

 Santa Clara la Real, tomada en 1940 aproximadamente. Archivo: Fundación para la Restauración.

|con olor más suave que de nardos,
y el nacimiento dellas es en cardos.

Y el sorprendente aguacate:

|Es a similitud de pera verde,
 aunque mayor y de más largo cuello,
de gusto simple, cuasi de manteca.

Resalta la habilidad para la comparación en esos versos encomiables.

Habrá de llegar el conquistador al altiplano. Su dicha no tiene paralelo; son versos que se citan en |Los pecados de Inés de Hinojosa | (pág. 483);

¡ |Tierra buena, tierra buena! |
Tierra que pone fin a nuestra pena.
Tierra de oro, tierra bastecida,
tierra para hacer perpetua casa,
[...] |
tierra de bendición, clara y serena,
tierra que pone fin a nuestra pena!

No faltan descripciones picantes. La de las Maniriguas, valientes guerreras semejantes a las amazonas, es un ejemplo notable del lenguaje que corriera en tiempos de doña Inés de Hinojosa:

|Que son mujeres sueltas y flecheras,
con fama de grandísimas guerreras. . .
Lindos ojos y cejas, lisas frentes,
gentil disposición, belleza rara,
los miembros todos claros y patentes,
y tienen pelos en las partes impudentes
más pelos que vosotros en la cara:
aquellos solos sirven de cubierta

|para no ver los quicios de la puerta. . .
No quieren compañía de varones,
ni jamás los consienten en su tierra,
más gozan a sus tiempos y sazones
de aquellos con quienes ellas tienen guerra,
y entre tanto que dura la lujuria,
con ellos cesa la guerrera furia.

Don Juan de Castellanos ha sido la presencia viva de aquel siglo heroico que vio la conquista de nuestro suelo. Su ciudad es hoy muy otra que la que sus pasos recorrieron. Poco resta, en verdad, de la villa de Santiago de Tunja, que no tuviera parangón en el Nuevo Reino de Granada. La habilidad de un novelista y el recuerdo de una mujer de vida poco santa han revivido en nuestros días, a poco de celebrar los cuatrocientos cincuenta años de su fundación, la memoria casi perdida de un lugar al que nuestra historia debe tanto y tan poco le ha pagado.