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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Su viaje a un nuevo continente posee imágenes brillantes:
|Al occidente van encaminadas
las naves inventoras de naciones;
[...]
|Otras estrellas ve nuestro estandarte,
y nuevo cielo ve nuestra bandera.
Llamó Castellanos a las abejas "volátile ganado"
y pintó con gracia frutos jamás vistos. Las piñas son:
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Altar menor y nave de la Iglesia de
Santa Clara-Tunja, después de la restauración. 1984. Archivo:
Fundación para la Restauración.
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Santa Clara la Real, tomada en 1940
aproximadamente. Archivo: Fundación para la Restauración.
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|con olor más suave que de nardos,
y el nacimiento dellas es en cardos.
Y el sorprendente aguacate:
|Es a similitud de pera verde,
aunque mayor y de más largo cuello,
de gusto simple, cuasi de manteca.
Resalta la habilidad para la comparación en esos versos
encomiables.
Habrá de llegar el conquistador al altiplano. Su dicha no tiene
paralelo; son versos que se citan en
|Los pecados de Inés de
Hinojosa
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(pág. 483);
¡
|Tierra buena, tierra buena!
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Tierra que pone fin a nuestra pena.
Tierra de oro, tierra bastecida,
tierra para hacer perpetua casa,
[...]
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tierra de bendición, clara y serena,
tierra que pone fin a nuestra pena!
No faltan descripciones picantes. La de las Maniriguas, valientes
guerreras semejantes a las amazonas, es un ejemplo notable del
lenguaje que corriera en tiempos de doña Inés de Hinojosa:
|Que son mujeres sueltas y flecheras,
con fama de grandísimas guerreras. . .
Lindos ojos y cejas, lisas frentes,
gentil disposición, belleza rara,
los miembros todos claros y patentes,
y tienen pelos en las partes impudentes
más pelos que vosotros en la cara:
aquellos solos sirven de cubierta
|para no ver los quicios de la puerta. . .
No quieren compañía de varones,
ni jamás los consienten en su tierra,
más gozan a sus tiempos y sazones
de aquellos con quienes ellas tienen guerra,
y entre tanto que dura la lujuria,
con ellos cesa la guerrera furia.
Don Juan de Castellanos ha sido la presencia viva de aquel siglo
heroico que vio la conquista de nuestro suelo. Su ciudad es hoy muy
otra que la que sus pasos recorrieron. Poco resta, en verdad, de la
villa de Santiago de Tunja, que no tuviera parangón en el Nuevo
Reino de Granada. La habilidad de un novelista y el recuerdo de una
mujer de vida poco santa han revivido en nuestros días, a poco de
celebrar los cuatrocientos cincuenta años de su fundación, la
memoria casi perdida de un lugar al que nuestra historia debe tanto
y tan poco le ha pagado.
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