Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

EPILOGO: "LE ROI EST MORT!  VIVE LE ROI!"
 

El 5 de marzo de 1872, El Mosaico anunciaba, para beneplácito de la "modestia republicana", que ya habían llegado a Honda los anhelados espejos de cuerpo entero que iban a adornar los salones y habitaciones del Capitolio. Cinco días después moriría José María Vergara y Vergara dejando a sus hijos en la completa pobreza. La vida de los huérfanos quedaba expuesta a los gestos de bondad de los amigos de Vergara. José Joaquín Borda se dio a la tarea de publicar sus escritos no solamente con el fin de tributarle un homenaje al extinto escritor, sino también porque parecía apremiante ayudar a los hijos del fundador de El Mosaico: "...hemos hecho esfuerzos incesantes, pero también inútiles, a fin de que se publiquen algunas obras. Con esto se obtendrían tres resultados: 1.° Se podría dar algún auxilio a los huérfanos de Vergara; 2.° Se podría obtener alguna utilidad pecuniaria; 3.° Se haría un servicio, y muy grande, a la literatura colombiana" | 27 . El año 1872 fue un año de muertos solemnes; a la lista mortuoria a que pertenece el autor de las |Tres tazas es necesario agregar los nombres del general Pedro Alcántara Herrán, del ex presidente Manuel María Mallarino, del escritor antioqueño Gregorio Gutiérrez González y de alguien muy cercano a la vida de El Mosaico y a la historia del periodismo colombiano, José Antonio Cualla, "uno de nuestros patriarcas en el arte tipográfico", según la necrología publicada en el periódico.

Seis meses después de la muerte de Vergara, José Joaquín Borda anunciaba otra defunción: la del mismo periódico que había fundado su amigo. Moría El Mosaico dejando sucesor, señalando continuidad mediante una sociedad literaria que adoptaba como su nuevo órgano de difusión a El Eco Literario: "Ahora, |vive le Roi! Sí, amigos míos, sobre la tumba del |Mosaico se alza, rico en vida y juventud, El eco literario". La muerte de El Mosaico no aparecía, pues, como simple consecuencia de la muerte de su más notorio redactor; también podría comprenderse como un homenaje a quien le debió su existencia. Con la desaparición de Vergara se consideraba cerrado un ciclo, y era el momento de iniciar otro. Por lo pronto bastaba, según la sugerencia, casi súplica, de Borda, de que el extinto periódico literario "viva en vuestros estantes, bien empastado, bien cuidado, bien leído y releído".

 

27
 "Variedades", en El Mosaico, núm. 36, 24 de septiembre de 1872, pág. 281