BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
El título del libro no corresponde a su contenido, pues casi
todo se refiere a la costa norte, con pocos ejemplos de otras
partes, sea para disimular, o por creer que sólo en la costa la
décima es motivo integrante de su folclor. Buscando en Antioquia, y
principalmente en Bogotá, hubiera encontrado que la décima necesita
arte, gracia, ingenio, creatividad, agudeza, brillo, criterio
formado. No es niñería en boca de adultos. Décimas ejemplares se
encuentran en las compilaciones de don Benigno A. Gutiérrez, en
manuales y libros de historia, en muchos archivos y autores: Salvo
Ruiz, Manuel Uribe Velásquez, Ciro Mendía, tantos otros. Una
antología nacional requiere investigación. Las décimas bien
compuestas son abundantes. Hay que saber hallarlas. En una historia
de Pereira está la siguiente:
|En Pereira, allá en el río,
cerca del puente de Arauca,
con una mano en el Cauca
y la otra en el Quindío,
trabajando sin desvío,
sin perjuicio de terceros,
gastando propios dineros
y herramienta en profusión,
montó su gran fundición
ANTONIO J. QUINTERO
La décima con el honor de la portada contiene estos dos supuestos
versos, de siete y nueve silabas métricas, que como prosa son
desabridos: "y el nombre que recibe / viene de Vicente
Espinel". Como desde el desayuno se sabe lo que va a ser
el almuerzo, imagínese usted.
La inevitable décima (pág. 53) que comienza: "De fácil
composición / una décima parece...", continúa así:
|y por eso me apetece
para cualquier función;
pero la distribución...
La forma correcta es:
|y por eso se apetece
para cualquiera función,
pero en la distribución...
Otra muestra (pág. 137), aunque se considere redundante:
|Diez veces diez un ciento
Diez veces ciento es mil
Y cien veces mil cien mil
Y cien veces cien mil un cuento.
Forma correcta:
|Diez veces diez es un ciento,
diez veces ciento es un mil,
y cien veces mil, cien mil;
cien veces cien mil, un cuento.
No se requieren más ejemplos. Todo el libro está así.
Por la parte editorial las cosas no van mejor: fotografías de
ocasión, mal impresas; fuente tipográfica impropia para libro;
carencia de diseño; falta de corrección de pruebas.Cuando no se
sabe encuadernar se le meten ganchos al libro para asegurar las
hojas.
Algo es mejor que nada, pero la nada es más digna.
JAIME JARAMILLO ESCOBAR
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