Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

 


Y así continúa, en idéntico tono, esta exasperante revista. Tenemos un artículo (callo por piedad el nombre de la autora), deplorable a fuerza de manejo de la jerga constructivista, estructuralista o no sé qué cosa. Son los términos consabidos para enredar a los incautos: mimesis, concretidad (sic), marginalidad, el rizoma (hasta hoy yo creía que se trataba de un término exclusivo de la botánica), las figuras tópicas del extrañamiento, la fetichización, equiparando desde lo Igual, desconstryendo (sic) la mirada del Otro (ese Otro con mayúscula con el cual los profesores de literatura intentan intimidar a cualquiera con la fuerza del tamaño de su Autoridad); allí nos cuenta que la estrategia política (??) de García Márquez consiste en mostrar los mecanismos de la exclusión (?). Pero no es mejor otro artículo, al que el anónimo presentador califica de "importantísimo ensayo", acerca del erotismo femenino como centro de referencia y la desautorización del padre: |Gabriel García Márquez: desautorizando al padre y centrando el erotismo femenino, cuyo sólo título ya anuncia que va a hablar de la psiquis de la autora mucho más que de la de Gabo. Baste un pequeño trozo como muestra: "Su obra ya es posmodernista al poner hincapié en la heterogeneidad, en la discontinuidad y en la interrupción del mundo ontológico que implica que Colombia o América Latina conllevan un tipo de heterotopía en que muchos órdenes diferentes se combinan en una relación no necesariamente simbólica...". Etcétera. ¡Pobres estudiantes de literatura! ¡Pobre literatura! Pero le pueden echar la culpa a Derrida, supongo, pues por ahí en alguna parte sale a relucir la |différence derridiana. Sospecho que dentro de cincuenta años nadie sabrá qué era -ni a nadie se le dará un ardite saberlo- la |différence derridiana. En suma, un horror.

|El tema del incesto en Faulkner y García Márquez de Donald L. Shaw señala similitudes entre los dos autores (un tópico del que están llenas las universidades norteamericanas) para terminar diciendo que el tono es muy distinto. Eso ya lo sabíamos. Pero nos ilustra con pedante sabiduría: "Se pudiera argüir que los Buendía representan una estirpe o un clan oligárquico decadente, amenazado al final por un proletariado que se va formando...".

Luego de estos espantos, afortunadamente, viene un ensayo de José Miguel Oviedo. Es curioso pensar cómo a los que arman una revista les da lo mismo mezclar en un salpicón a Oviedo con cualquier cosa. Juicioso, su análisis del laberinto de la soledad no solamente es comprensible sino serio e imaginativo. Propone una hipótesis sugestiva: que el Bolívar de |El general en su laberinto quizá esté parcialmente inspirado o modelado sobre la imagen que suele proyectar Fidel Castro: un líder de alcance continental, obsesivo en su prédica antiimperialista, en su antieuropeísmo y en su retórica caribeña. No obstante, me pregunto si no será al revés, y si acaso haya sido Fidel el amoldado...

|Erotismo y poder en El otoño del patriarca, de Carlos Sánchez Lozano, habla de sexualidad fascista y cosas del mismo calibre. |Miles de páginas a modo de prólogo, de Pedro Sorela, es toda una lección de "realismo mágico" que nos cuenta que Jorge Eliécer Gaitán era "un indio milagrosamente llegado a una plausible línea de salida para la presidencia de Colombia" o que la de Rojas Pinilla fue "una dictadura de tipo bananero, sin duda, pero blanda si se la compara con las dictaduras continentales que vendrían después". Habla de Antioquía, no la de Asia Menor sino la de Colombia, y no deja de traernos a la memoria los juicios de Unamuno sobre Silva, que, aunque despistados, por lo menos eran inteligentes... ese tipo de colonialismo retrasado por el que creen los europeos tener licencia para publicar en letras de molde su ignorancia sobre las cosas de América.

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Pero lo valioso, quizás, en esta recopilación, es la coordinación de Conrado Zuluaga, que a veces parece una intervención quirúrgica de última hora destinada a intentar salvar in extremis al enfermo desahuciado. Me atrevo a afirmar que a Zuluaga no podemos imputarle la selección de los textos a pesar de que él casi que toma a su cargo la culpa por la ausencia de una participación activa e inédita de Gabo en este número, como es de rigor en este tipo de homenaje monográfico. Se publica apenas algún breve trozo de García Márquez como |La soledad de América Latina, aunque no nos advierten aquí que no es otra cosa que el discurso de recepción del premio Nobel, aparentemente escrito por Álvaro Mutis (por no decir que con absoluta certeza, pues existe la confesión de ambos involucrados en el asunto), pero esto tampoco se le cuenta al lector. Casi todo lo bueno en este número proviene del esfuerzo y del libro de Conrado Zuluaga, |Puerta abierta a García Márquez y otras puertas (1982). Lo demás, lo que el mismo Zuluaga aporta, una |Biografía intelectual de Gabriel García Márquez, a la que subtitula |Ideario poético, es también de calidad. Las mejores citas también son de Zuluaga. "Les tengo una mala noticia -dice García Márquez en frase que bien podría aplicarse a casi todos los colaboradores de este número-, el talento se tiene o no se tiene. Se puede educar, cultivar, pero no adquirir".


|En La violencia en la obra de Gabriel García Márquez de Carmenza Kline, citado a menudo a lo largo de toda la revista, se nos recuerda una declaración de Gabo a Semana en 1985: "El problema de la paz en Colombia no es el de la guerrilla. Es el de la violencia política que viene desde los comuneros. En Colombia no ha habido prácticamente un día sin guerra civil". Constato que una por una las tres frases son falsas y que no le faltaba razón a Octavio Paz cuando decía que en materia política Gabo sólo repite eslóganes para un mundo que cree que el que sabe hacer las mejores empanadas también debe ser el mejor jugando damas chinas.

Pero también, en el pajar de esta revista, y acaso gracias al coordinador, hay agujas, y el que se duerma corre el riesgo de picarse cada diez páginas.

El de Esperanza López Parada, por ejemplo, es un artículo inteligente acerca de ese señor muy viejo con unas alas enormes, "a medio camino entre serafín y gallinazo", como bien dice la autora.

En |Cien años... veinticinco después, Eduardo Camacho examina, con su habitual agudeza, el origen del término |realismo mágico, inventado probablemente en los Estados Unidos, a partir quizá de una expresión tomada de la crítica pictórica... Él preferiría, sin embargo, hablar de "costumbrismo mitológico". En cualquier caso, Camacho dice más en una página que el presentador en cuarenta.