Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

IV
Tal y como ocurre a muchos poetas de su generación, también a Juan Felipe Robledo le ocupan las obsesiones existenciales registradas dentro de unas específicas características que les son comunes: el individualismo (yo soy, existo), el relato autobiográfico (puedo hablar de mí al espejo y a los otros), el costumbrismo (habito un lugar elemental, cotidiano), la narración (puedo contar ese lugar, describirlo) y las referencias de personajes y/o sucesos de la historia (no estoy solo, hay quienes me antecedieron). Si bien podríamos relacionar algunas de estas particularidades con manifiestas influencias modernistas, vale registrar que en |La música de las horas es notable el paso de un posmodernismo a un vanguardismo más natural y menos retórico. La mayoría de sus textos están acompañados a la vez de un carácter reflexivo y de un austero camino de sencillez, guardando correspondencia con las tendencias de la primera mitad del siglo XX que triunfaron precisamente por tomar distancia de la retórica modernista. Dentro de tal esquema consigue expresar en sus versos su propio sentido de la vida y acaso su propio retrato en el conjunto de estos textos de |La música de las horas que meditan sobre los valores del individualismo estoico, y en la medida en que se propone reflejar la falta de enfrentamiento del hombre con la naturaleza y consigo mismo:

|Por la imagen que para ti no tuve,
por esa manía vieja de querer un tiempo sin olvido,
me siento en esta mesa
e invento atardeceres de violencia
y rumores lejanos de otro día
(mi mamá llamándome a almorzar
cuando Matías Sandorf dejaba el puerto).
Salgo a dar una vuelta de amigos por el parque
y estoy tranquilo con el destino que me ha sido dado.
Miro más allá de la ventana y soy alegre y digno
y estoy pleno de mí mismo
al recordar a Leonardo
pintando cabritos cerca del Arno
.
[De |Luz en la tarde, pág. 73]

V
Por otra parte, en sus escritos llama la atención el trastocamiento de la sintaxis en pro de un pretendido lenguaje literario, abundante por demás en el libro, y producto quizá de un rezago tardío por las formas del clasicismo español apenas practicadas hoy por quienes creen que escribir poéticamente es escribir con obediencia a una desusada gramática a la que siguen ciegamente, incluso contradiciendo el sentido común:

|No temor guíe tus pasos, amigo de tardes, no ansia de voces
a lo lejos ni ese habitar el espacio que nos deja tan vacíos y
llenos de espanto, no un vuelo de hojas en otoño ni el brillo
del sol en un espejo..
.
[De |Consejos para los amigos, pág. 40]

Estos giros de sintaxis (sin duda elaborados de manera consciente), aunque en el pasado tenían una estricta
función musical, hoy, al igual que las piezas de música |reencauchadas, delatan pereza creativa, pues no nos cabe la menor duda de que tras sus temas se ocultan estructuras verdaderas y no moldes sobreusados:

[...]
|No llorando en el templo,
olvidando la gramática,
anhelando la violencia,
llenándonos de alto hastío,
construimos una fortaleza
y somos fuertes
.
[...]
[De |Esperando el reino, pág. 49]

VI
En la misma medida abundan cabriolas que existen no por la fuerza de la necesidad, sino por la fuerza de la oportunidad y del recurso gratuito. Mecanismos azarosos a los que se debe la creación de imaginaciones más obtusas que abstractas, resultantes del temor a caer en sencillismos, en lo real inmediato, y que le ocasionan imprecisiones en sus versos:

|...también pueden dejarte en un
campo de concentración y a nadie
le gusta que le arranquen los dientes
para venderlos como sortijas
[De |Es el silencio, pág. 35]

(Pregunto: ¿Qué dedo humano podría atravesar un diente perforado, aunque fuera meñique?).


VII
Suma de tendencias estilísticas de la tradición de la literatura española, el poemario |La música de las horas privilegia como elemento importante la palabra, y con ella el lenguaje y el oficio de escribir. La palabra, que en su caso le impide estancarse en una u otra de estas tendencias ya citadas y quizá también le impida adherirse -lo que es más consecuente que singular- a ninguna moda literaria. Y no podría ser de otro modo, pues esta obra de Juan Felipe Robledo lleva tácita la reflexión, la poesía que se piensa y explica a sí misma. Una postura cognitiva que afianza el ritmo interno surgido de la necesaria unión entre la idea poética, la visión del mundo del autor y su expresión que, en |La música de las horas, le permiten incorporar lo cotidiano a su poesía, sin evitar la simple referencia o anécdota sino transformándola en imagen, en metáfora totalizadora.

VIII
Luego de leer |La música de las horas, podemos decir sin vacilaciones -pues sus poemas trasmiten tal impresión- que Juan Felipe Robledo, aparte de sus ricas composiciones y lustre intelectual, es un hombre de corazón y un ser humano de una alta calidad moral, una asociación que entre tantos poetas la ejercen raramente algunos contados.

GUILLERMO LINERO MONTES