BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
|No importa
en qué punto de la tierra vivo
ni el idioma en el cual escribo
ni la religión que invade mis costumbres
-todos estamos bajo el mismo cielo-
Algún día
Mi mano no ondeará
La bandera genuina de la tierra
Ni mi espalda irá forzada por el suelo...
[De
|Un espacio perfecto, pág. 63]
Con respecto a esto último, vale decir que no hay uno solo de sus
textos en el que Olga Malaver se entregue a un dios, ni tampoco
alguno en el que lo descarte. Así, su irreverencia no proviene de
las posturas que históricamente han sido descritas como doctrinas
ateas porque niegan un dios personal, sino más bien de su actitud
displicente con las acartonadas valoraciones cognitivas. Esto
explica que las preguntas expuestas en
|Esa sustancia tenue
estén formuladas desde un desenfado más inocente que reflexivo, y
con la sencillez propia de quien descree de la tradición poética
florida. Quizá por ello, por la inocencia y la sencillez, y en
función de sus creencias personales, Olga Malaver enfrente la
realidad como lo hacen los escritores de espíritu joven, con
arresto bien dispuesto. Y de ahí tal vez parta su raro manejo del
humor que siendo fiel a su intención lírica se expresa de modo
campante como festivo:
[...]
|Delante de los ciegos
va el bastón inseguro
que baila de lado a lado
buscando donde dar
el paso futuro
Orgullosos deben estar
Los árboles
Que terminan en bastones
Y todavía más los perros
Que van siendo lazarillos.
[De
|Los que no quieren ver, Pág. 62]
Todo ello sin perder el impulso poético que atrae la atención, que
atrae al tema del razonamiento, y que se apodera de sus potencias
mentales, impulsándolas hacia una misma corriente de pensamiento y
de emoción. Todo ello como resultado de una singular capacidad de
observación, donde el punto de vista está determinado por los
propios hallazgos expresivos del poeta (los asombros de Olga
Malaver) y por los argumentos que los circunscriben (sus
turbaciones e inmunidades).
GUILLERMO LINERO MONTES
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