Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Explica el antólogo en la introducción que Ciénaga es "el pedazo de tierra con el más alto índice de poetas por hectárea". Por eso deslinda competencias y advierte oportunamente que los escritores seleccionados están "libres de cualquier sospecha como poetas o historiadores". Para confirmar su convicción de manera explícita y tajante, del capítulo titulado |Ciénaga en nueve miradas y un poema, eliminó el poema. Pero los historiadores se le colaron con nueve páginas que resultan imprescindibles. Porque ése es el resultado de la intransigencia de los narradores al apartar a los demás con el codo. En vez de reconocer que toda la literatura es el mismo arte. Y que ellos también cometen sus poemitas.

El libro se presta para muchas glosas, pero no es ésa la intención de la reseña, sino más bien encomiar que sean los propios habitantes de cada lugar quienes se ocupen de su cultura, en vez de esperar que sigan viniendo los europeos a estudiarnos con lupa y ver de qué nos pueden despojar. Si de pronto hay alguna minita de diamantes que antiguamente explotaron los jesuitas, o cómo se puede civilizar la zona esmeraldífera, o si todavía queda algún orito en un lugar del Chocó o de Medellín, donde caen muchos rayos, porque los rayos -ellos saben- confluyen siempre en los depósitos de oro. Por eso tienen que poner tantos pararrayos en los edificios del Banco de la República.

Libros como éste, hechos para llenar hojas de vida y conseguir méritos lugareños, desacreditan la literatura de provincia. Por eso es necesaria la crítica. Una forma de aprender. Con las mejores intenciones la edición se ordenó en Barranquilla, donde no existe tradición editorial. Carente de diseño, en futura negra sin partir palabras al margen, lo que ocasiona líneas calaverudas, encuadernado con tres ganchos para que no se desencuaderne ni se pueda abrir, con un índice que escamotea los nombres de los autores, si esto fuera la literatura no habría cosa peor.

En la indolente Ciénaga, autocalificada como "la tierra del olvido, la indiferencia y la ingratitud", abundan poetas, historiadores y cuentistas, tienen revistas literarias, reuniones públicas de escritores, y una iglesia de san Juan Bautista, que presidió los asentamientos indígenas en la Colonia. Pero no pescan, porque siempre han estado en huelga de hambre. Escribe Álvaro Cepeda Samudio (página 27): "Está tan arraigado en la mente del cienaguero el total desconocimiento del mar, que hoy, que se halla en ruina por el desastre de la Zona, se ve al hombre que fue trabajador de las fincas deambular por las calles, hambriento y haraposo, morirse de hambre antes que ocurrírsele arrojar al mar una atarraya o un anzuelo. Y es más: la totalidad de pescado que se consume en la población es traído de un pueblecito cercano, Pueblo Viejo; casi nunca pescado en la bahía. Este hombre arruinado que va a la playa a soñar con el fin de la guerra y la vuelta a la holgura con el regreso de la Compañía Frutera, ve surgir del seno de su mar, en vez de la redada rica en peces que brillan al sol, el espejismo ilusorio de la mata de guineo".



No les enseñaron a pescar. Ni a ellos ni al resto del país. Queremos que todo nos sea dado. Porque son los maestros los que durante varios decenios han venido dirigiendo realmente al país, orientándolo hacia la izquierda. Si es necesario hacer reformas, no se olviden de la educación. Por ahí comienza el problema. Es un problema filosófico. Pero no con la censura y el genocidio, sino con la verdad. Verdad que no se puede decir oculta una mentira.

JAIME JARAMILLO ESCOBAR