Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Es muy complicado hacer un haiku, decir el todo con lo nimio. Pero más complicado resulta hacer un cuento con la "técnica" del haiku. En este sentido, los textos de Arciniegas suelen caer en lo ingenioso. Tal vez él mismo parece reconocerlo en la metamorfosis circular con la que declara su visión de la literatura (pág. 80):

|Poética
|Los hombres, en cuatro patas, ladraban a la luna mientras los perros le escribían poemas. Sobra agregar que ni los perros entendían los ladridos ni los hombres los poemas. Batían la cola entre el papel que el amo les sacudía como un trozo de carne, corrían alrededor y acezaban, ladraban. Amarrados a un árbol, veían en la ventana el perfil del perro que escribía.

En las dos primeras frases los hombres son perros y viceversa. En las dos últimas, sólo hay un ser: el hombre-perro o, lo que es lo mismo, el perro-hombre. Bien. Interesante. Pero, ¿qué? ¿Significa esto, por ejemplo, que los poetas son tratados como perros por los demás hombres que se han animalizado? y, también, ¿que éstos últimos son los verdaderos perros? Una explicación como ésta justificaría la invención, pero la verdad es que cuesta trabajo llegar a conclusión tan profunda. Además, si de esto se tratara, los otros textos del libro debieran insistir en el reiterado pero aún vigente tema del poeta incomprendido por la sociedad. Pero no. No hay otros textos del libro que se refieran a este problema para destacarlo como asunto.

No digo que no haya de todos modos aciertos con esa estética riesgosa. Para muestra, los textos |Mientras mamá lava su cuerpo, Sísifo, Actos de fe y Pequeños cuerpos. Éste último (pág. 43) condensa en tres frases una precisa y sugestiva tragedia en la que las víctimas resultan siendo quienes cometen la agresión:

|Los niños entraron a la casa y destrozaron las jaulas. La mujer encontró los cuerpos muertos y enloqueció. Los pájaros no regresaron.

Pero, por fortuna, el libro de Arciniegas es más que esta poética, pues, si bien la metamorfosis, la brevedad y lo circular son elementos de toda la obra, éstos trascienden lo meramente ingenioso en no pocas ocasiones. El título y los subtítulos del libro son indicios de esa trascendencia, porque estas |Noticias de la niebla vienen relacionadas en cinco secciones significativamente bien delimitadas y dispuestas: "Los hombres solos", "Las mujeres perdidas", "Zona de candela", "De otras orillas" y "Últimas páginas del alba".

Así, la relación entre las tres primeras secciones se evidencia en sus sendos rótulos: el hombre, la mujer y el encuentro inevitable entre los dos; mientras que las dos últimas se abren a otras esferas: por un lado, a la niebla, a la oscuridad del violento país en que vivimos y, por otro, a la insistencia en la remota, pero indiscutible luz del amanecer, de los orígenes vitales, autobiográficos, en este caso, de Arciniegas.

La última sección es la más extensa del libro, conformando la tercera parte del mismo. Al mismo tiempo me parece la más original y poética, a pesar de que en esta parte del libro los textos resultan verbal y vitalmente más prolongados. Creo que cuando Arciniegas deja de buscar efectos predeterminados es cuando mejores efectos logra. Quién sabe si la única forma de salir del hastío narrativo al que me referí al comienzo consista más en convertir su propia vida en objeto literario que en los lacónicos y circulares efectos paradójicos del ingenio en que tanto se emplea el autor a lo largo del volumen.

Tal vez por ello los textos más logrados de las otras secciones no son aquellos en que la paradoja desempeña un rol central como los ya referenciados, ni esos otros en que, valiéndose de la siempre malicia erótica del lector, son personificados esos objetos triviales del consumismo que son el cigarrillo (pág. 55) y el dulce de menta (pág. 32). No. Es cuando narra la vida cotidiana del hombre solo, que niega toda su esencia a cambio de sobrevivir (No, págs. 28-29) Y de la mujer perdida en las tristes rutinas del matrimonio ( |Ceremoniales, pág. 45). Texto que finalmente transcribo para invitar al lector a que lea, con segura garantía, el último trabajo literario de Arciniegas:

|Las esposas reciben en la noche el tibio esperma de los maridos borrachos, luego ronquidos hasta la herida del alba. Se lavan con sueño el sudor de los senos fatigados, se hurgan con asco, con descuido. Les duele la oscura matriz mientras limpian el piso arrodilladas, mientras recogen la porcelana rota, las camisas sucias, el polvo, y el insecto de la desdicha las carcome sin ruido. En el tedio o la siesta se consumen, las revistas monótonas, la radio en el buzón sentimental, el noticiero de las siete, el hueco que dejan los años. A las once piensan en los cuchillos. En la puerta alguien con torpeza golpea.

ANTONIO SILVERA ARENAS