Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

|Después el jorobado avanzó un alfil y se comió un caballo; se lo comió entero, de la cola hasta la crin, crudo, sin necesidad de cuchillo y tenedor; lo espatarró, lo quebró, lo desmembró y se lo tragó. En seguida acabó con un peón, y otro más, y otro, y al fin la despojó de su último caballo, lo enlazó en su campo, le hizo una abertura de vampiro en el cuello y succionó su sangre y lo desinfló... [pág. 38].

Otro es el tono, el lenguaje y el ritmo utilizado cuando la reina ya no está frente a un jorobado repugnante, sino frente a ese joven diminuto que le ha robado el corazón: "La reina se debatía. El joven se debatía. Ambos cantaban victoria y, de súbito, ambos hacían equilibrio en el filo de la derrota", [pág. 52].

Los personajes se van sucediendo uno tras otro frente al tablero, pero cada uno diferente, caracterizado con un epíteto que lo identifica y lo diferencia al mejor estilo de Hornero, lo que nos vuelve a recodar que estamos frente a un relato que viaja en la oralidad, hecho para ser recordado. El sabio, a quien sólo afanaba el éxito, no la belleza ni la riqueza; la mujer, altiva, de luto íntegro, velo oscuro que cubría su rostro; Saulo del Monte, recordado por su hermosura de niño; Ariosto, violinista afeminado, "cuya angelical manera de caminar fue muy aplaudida al acercarse a recibir la muerte"; Femio, escultor de aves, "que sobresalió por sus imprecaciones obscenas cada vez que perdía una pieza"; Aldo Eckerman, que murió de rabia al descubrirse perdido, y así, unos con más protagonismo que otros, van ocupando la silla en la que se decidirá si viven o mueren frente al tablero del ajedrez.

Es una historia bien contada pero pésimamente editada. Las ilustraciones de Javier Fernando Porras, dibujos estereotipados hechos con lápices de colores, están "regados" en las páginas con un diseño desigual que le hace perder muchísimo a este libro. Para el lector hubiera sido mejor poder imaginar libremente la belleza de la reina, la evocación remota de su reino, lo grotesco del jorobado o la sencillez aparente del joven vestido de blanco, el último de los pretendientes.




Aunque éste es un relato que podría inscribirse en la tradición de los cuentos inspirados en la oralidad, tanto por sus motivos, su estructura y la tipología de sus personajes, no es lo mejor de Rosero. Estamos frente a un cuento que más parece un divertimento que una pieza de mayor envergadura. Rosero Diago tiene suficiente oficio y calidad en su trayectoria de escritor, como para considerar esta historia como una de sus mejores obras. Y aunque está bien escrita y maneja sobre todo un muy atinado ritmo en la narración, no deja de ser una buena idea convertida en un buen relato: una reina que decide jugar su amor y sus bienes a quien le gane una partida de ajedrez. Alrededor de esa idea, Rosero comienza a contar y le va agregando un personaje tras otro, como si de los cuentos de |Las mil y una noches se tratara.

La trayectoria literaria de Rosero Diago es amplia: ganador del premio Nacional de Cuento en 1979. En 1992 recibe el premio Nacional de Literatura, y en el 2001 el premio Enka de Literatura Infantil Internacionalmente, ha sido reconocido con el premio de Novela Breve en Valencia, España. La novela |Juliana los mira (Anagrama, España, 1986) ha sido traducida al sueco, al danés, al noruego, al alemán y al finlandés. Ha escrito, además, |El incendiado, El señor que no conoce la luna, El aprendiz de mago y otros cuentos de miedo, Ahí están pintados, Las esquinas más largas, La pulga fiel y La duenda, con la que obtiene el premio Enka de Literatura Infantil 2001.

BEATRIZ HELENA ROBLEDO