Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Colombia, hasta ahora y salvo contados casos, la obra de autor es mucho más rica, en todos los sentidos, que las famosas obras colectivas o producto de los ahora promocionados grupos de investigación, pues las primeras implican mayores esfuerzos en la búsqueda de documentación novedosa, en los análisis e interpretaciones. Es así como las tesis y monografías de maestría y doctorado deben ser publicadas, pues en muchas de ellas se rescata documentación, información y análisis pero, infortunadamente, los centros editoriales universitarios no tienen una política clara al respecto, así como tampoco recursos suficientes para publicar esos logros académicos. De ahí que un autor tenga que resignarse a escribir apretados ensayos, artículos y resúmenes de su gran trabajo, que en buena medida enriquecen las criticadas compilaciones y obras colectivas o, como parece ser el caso de Vega Cantor, esperar a conseguir recursos propios, normalmente adquiridos en diversas labores docentes, investigativas y editoriales, para darse el gusto de publicar, a riesgo de grandes pérdidas, lo que se quiere decir y aportar. Nuestro autor critica, con un alto grado de acidez, a los colegas que han optado por convertirse en altos funcionarios o en consultores internacionales. Si bien tiene razón en sus críticas, porque muchos de ellos prácticamente han dejado la actividad profesional y sus escritos reflejan cierta tendencia a "casarse" con el sistema, también es cierto que, gracias a esas "desviaciones", la historia, en particular, y las ciencias sociales y humanas, en general, han tomado una necesaria importancia nunca antes alcanzada en nuestro medio.

El contexto general de la obra es un cuidadoso examen del surgimiento del capitalismo en Colombia, entre 1909 y 1929. A partir de él, Vega Cantor logró, con lujo de detalles, ubicar, analizar y narrar las protestas cívicas y sociales y las luchas de los (hombres y mujeres) trabajadores, los indígenas, los sectores agrarios. Aunque los escenarios de tan variada gama son distintos, es particularmente importante lo que se refiere a la historia urbana, encarnada, por ejemplo, en la movilización artesanal y popular en Bogotá y las primeras luchas de las mujeres trabajadoras en diversos lugares del país. Esa historia es fundamental para los propósitos de Vega Cantor, pues logra mostrar cómo, de un país que a principios del siglo XX tenía una serie de ciudades que nada tenían que ver con las de la modernidad capitalista, éste se transformó, en aras de la irrupción del capitalismo y la expansión del trabajo asalariado, de ser un país eminente rural en uno urbano, lo que generó indudables traumáticos estremecimientos en la mentalidad e idiosincrasia de la población colombiana que aún, después de ochenta años, no han sido plenamente asimilados.


Fiel a su tradición intelectual, el autor utiliza categorías analíticas marxistas, sin quedarse con el marxismo del siglo XIX, pues lo enriquece con autores modernos como Antonio Gramsci, George Rudé, Raymond Williams, Edward Thompson, Peter Burke, Eric Hobsbawn y Fierre Vilar. Categorías que creemos, al igual que Vega Cantor, siguen siendo válidas, indispensables y saludables para comprender el funcionamiento de la sociedad capitalista y que, sobre todo, contribuyen a clarificar los problemas de la sociedad. Es así como, por ejemplo, es bien sugerente el análisis que hace de la formación de los empresarios capitalistas (capítulo I, del primer tomo), pues se aparta de cierta tendencia apologética, de la historia rosa, y trata de ver el proceso a la luz del marxismo, sin descuidar, factores centrales de nuestra nacionalidad: la hibridez o el mestizaje tan evidente en lo racial, lo cultural y sin lugar a dudas también en lo relativo a la formación de nuestros capitalistas y proletarios; como nuestra evidente característica de ser un país de regiones.


Vega Cantor parte de una hipótesis: los movimientos sociales, rebeldes, de principios del siglo XX fueron los que dieron "al traste con la cincuentenaria hegemonía conservadora, aunque ellas poco se hayan beneficiado de esa transformación política y hubiera sido el partido liberal el que canalizó y se aprovechó de la marea humana que removió el orden clerical y conservador dominante en Colombia" (t. I, pág. 23). Para tal fin, en el primer tomo, como en los restantes que integran la obra, analiza las diversas expresiones de la protesta popular en la sociedad colombiana de principios del siglo XX. De manera acertada muestra cómo, en Colombia, la modernización económica capitalista estuvo por delante de la modernidad cultural, política y social, proceso que evidentemente es problemático para el desarrollo capitalista y es una de las principales causas de la endémica y sistemática violencia que atacó a Colombia durante todo el siglo XX y sigue atacándola en los inicios del presente y tuvo una primera expresión en las primeras tres décadas del siglo XX, especialmente de 1909 en adelante, con diversas modalidades de protesta popular, marcada con una fuerte tonalidad antiestadounidense, como resultado del impacto que tuvo la separación de Panamá en 1903, lo que generó una lucha política, de tipo nacionalista, hoy infortunadamente perdida.

Analiza entonces, en detalle, el funcionamiento de los enclaves bananero, en el departamento del
Magdalena, y petrolero, en Barrancabermeja, para lo que reconstruyó globalmente esos enclaves e interrelacionó los aspectos económicos, sociales, laborales y culturales, teniendo muy en cuenta las influencias socialistas y anarquistas que intervinieron, así como la clara y descarada intervención gringa, como también, después de 1917, el impacto de la Revolución de Octubre en Rusia.

Una de las virtudes de la obra es la forma como el autor adelanta una muy bien sustentada geografía de las protestas populares como de la recepción del socialismo, el cual, como lo señala Vega Cantor, integraba "libremente múltiples tradiciones, socialistas, anarquistas, comunistas y sindicalistas, lo cual era producto, de una parte de la poca comprensión técnica y programática de cada una de esas tendencias, y de otra parte, porque se consideraba que todas ellas eran expresión múltiple del mismo ideal revolucionario de construir una sociedad más justa, humana e igualitaria" (t. I, pág. 27).

De acuerdo con el tema, el autor elaboró una estrategia diferente de presentación, pero en general cada tomo va entre tres o cuatro largos capítulos y una antología documental, aunque a lo largo del texto intercala, con recuadros, una buena dosis de este tipo de material, lo que hace que el conjunto de la obra sea una indispensable fuente de consulta para quienes quieran en un futuro estudiar a la gente muy rebelde de las primeras tres décadas del siglo XX, así como el entorno en que se desenvolvieron.

JOSÉ EDUARDO RUEDA ENCISO
Profesor asistente,
Escuela Superior de Educación Pública
(Esap)