Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

La documentación utilizada por el profesor Vela Orbegozo, a pesar de lo exhaustivo de su búsqueda, se muestra sesgada en tres planos: disciplinariamente, hacia los tratadistas, economistas, politólogos y filósofos que han alimentado la construcción del campo; geográficamente, hacia los autores más conocidos en el mundo académico español | 1 y comparativamente con la contenida en la inagotable colección de Naciones Unidas.

Ésta es una limitación objetiva del alcance de este y de cualquier otro intento teórico de avanzar en uno de los macrotemas de la ciencia contemporánea. A las pretensiones holísticas de los grandes centros de producción de pensamiento y de políticas, sólo es posible contraargumentarles desde un realismo político de la razón. En otras palabras, la caracterización del modelo de desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas como un proyecto insostenible, dado el carácter |unidimensional de la cultura occidental que lo informa (pág. 21), encubre en esta abstracción las formas de dominación social que dieron origen al mito globalizador y neoliberal. Se trata, entonces, por el contrario, de discernir cómo un discurso poderoso, una "idea fuerza", se convierte en el arma principal de la revolución conservadora que busca arrasar todas las adquisiciones del Estado de bienestar, y que exige dejar de esperar que los modelos acordados por los organismos internacionales y administrados por los Estados nacionales, que son -por supuesto- instituciones sometidas a ejercicios de poder y legitimación de formas de dominación, se reestructuren en virtud de un autorreconocimiento ético orientándose hacia un nuevo consenso internacional que fortalezca el multilateralismo (pág. 141).

Al suavizar la crítica al movimiento ideológico dominante, en las conclusiones del libro se hacen concesiones de carácter neopositivista y neokeynesianas. Veamos:

Se aceptan premisas de que:
1. Hay un declive del sistema económico multilateral que esta propiciando un impacto heterogéneo, diferenciado y asimétrico de la apertura y la liberalización, y, en consecuencia, persiste una inicua distribución de los costos y beneficios derivados del proceso de internacionalización de la economía de mercado.


2. Pese a que la Onu ha constituido el principal foro internacional de debate y de decisión sobre la cooperación para la solución de problemas económicos y sociales de carácter internacional, los Estados no le han transferido las competencias necesarias para que puedan estructurar un sistema jurídico que concilie los valores económicos del capitalismo vigente con los principios sobre la humanización del desarrollo.
3. La nueva estructura de las relaciones internacionales, que se caracteriza por el proceso de universalización de los derechos humanos y de los principios democráticos, por el avance científico y tecnológico, por una noción más amplia de desarrollo, por la interdependencia y el fortalecimiento de los procesos de integración regional, también ha propiciado la consolidación de un modelo de desarrollo en el que conviven la opulencia y el bienestar de la minoría con las privaciones de la mayoría.

Entonces se concluye que:
1. El problema de la economía de mercado libre no es sólo su incapacidad para producir algunos bienes sociales sino, en términos generales, su tendencia a establecer un modelo social no deseable (pág. 131)... Indeseable por cuanto, a pesar de propiciar un consenso sobre los fines -como la eliminación de la pobreza, la construcción de un mundo pacífico-, no ha establecido un consenso efectivo sobre los medios...
El autor acepta, al menos, que es poco probable constituir un nuevo consenso internacional que sirva de fundamento a una estrategia de desarrollo coherente y suficiente de la Onu. Para lo cual se apoya en seis razones expuestas (págs. 133-138).
2. La comunidad internacional no ha transferido las facultades ni los recursos adecuados para que la Onu pueda liderar el sistema económico multilateral con independencia, con autonomía y de acuerdo con criterios de equidad. En este apartado el autor acepta que las relaciones entre el derecho internacional contemporáneo y los países del tercer mundo (¿?) y del primer mundo (¿?) no son simétricas ni equitativas.
3. Se puede esperar que, como utópicamente sugiere Bertrand Russell, surja una voluntad de "cordura humana", expresada en el fortalecimiento del Estado social de derecho, de la solidaridad internacional y el multilateralismo, que darían bases menos insostenibles a un consenso internacional.

Vistos en ese plano, el conjunto de interrogantes, deducciones y soluciones a los que el prólogo de Luís Villar Borda considera "un esfuerzo por esclarecer uno de los mayores problemas de nuestro tiempo: el de la paz con justicia y equidad" (pág. 14), un lector bien informado seguramente asumirá una "distancia escéptica", respecto a las posibilidades de una voluntad de consenso en la actual relación de dominación establecida internacionalmente. La perspectiva juridicista debe reconocer que existe un monopolio de poder en la definición de la noción de justicia, y que todas las instituciones económicas de la cooperación internacional están afectadas por intereses hegemónicos. La perspectiva de las instituciones supranacionales debe igualmente partir de la comprobación de que no ha habido ni hay -y seguramente tampoco habrá- un único modelo de desarrollo del sistema de Naciones Unidas, y que son muy notorias las fracturas de estrategia y visión entre sus componentes -por ejemplo, PNUD-BM (págs. 106-107)-. La perspectiva de la ciencia política debe aceptar que los Estados se han convertido en juguetes al servicio de los intereses económicos dominantes, y que la OMC y el FMI son los centros de control para dictar las políticas económicas favorables a los mejor situados en el mercado mundial. Finalmente, en la perspectiva filosófica que fundamente el análisis del profesor Vela Orbegozo, tal vez quepa desbordar la lógica neopositivista y buscar en las teorías de la filosofía política y la sociología de la globalización algunas alternativas menos utópicas. Una de ellas, quizá la más prometedora, está en la ya cada vez más visible categoría de "sociedad civil global" como respuesta desde fuera de los Estados, los organismos supraestatales y los hegemones.... Que, como sugiere Zygmunt Bauman, en |Modernidad líquida:

|No es concebible un avance decisivo hacia una sociedad civil global, a menos que la desigualdad y la injusticia planetarias, que subyacen en el fondo de nuestras desconfianzas, prejuicios y enemistades mutuas, se afronten sin rodeos y se hagan serios y concertados esfuerzos por mitigarlas y recomponerlas a largo plazo.

Post scríptum formal:
La editorial responsable de la edición debería mejorar el proceso de encuadernación y la diagramación de las notas de pie de página. En este caso se incurrió en la rotura de pies de página (págs. 82, 87, 93), de renglones (pág. 172) e incluso en su ausencia (nota 8, pág. 107).

JOSÉ ERNESTO RAMÍREZ

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Aun así no son tenidos en cuenta los de otras disciplinas: por ejemplo, Alberto Hidalgo Tuñon, |Teorías, historias y modelos de la idea de desarrollo: una interpretación, Universidad de Oviedo, 2000, que recoge y analiza una hipótesis de Ignacio Ramonet acerca de la "discreta puesta en marcha de una especie de e |jecutivo planetario, de un gobierno real del mundo cuyos cuatro actores principales son el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y la OMC" (op. cit, pág. 28). Ernest García, |El concepto de desarrollo sustentable: luces y sombras entre Rio y Rio+IO, Universitat de Valencia, 2000, que alude desde una perspectiva ambientalista a la metáfora de la esfinge, para mostrar, a partir de un autor citado por Bernardo Vela -Nicholas Georgescu-Roegen-, como es insolucionable bajo los enfoques convencionales la salvación ecológica de la especie humana (pág. 10). Tampoco se tienen en cuenta el análisis de Arturo Escobar, |La invención del tercer mundo: construcción y reconstrucción del desarrollo, Bogotá, Norma, 1998, y toda la línea de pensamiento alternativo del desarrollo, entre la cual se pueden citar gran parte de los trabajos de Manfred Max-Neef y otros pensadores tercermundistas, como Chris van der Borgh, quien contrasta, respecto a la participación del Estado, los organismos internacionales y las ONG, los enfoques neoliberal, neoestructural, de desarrollo humano y alternativo, en |Una comparación de cuatro modelos contemporáneos de desarrollo en América Latina, Orlando Fals, quien aboga igualmente por una superación no sólo teórica sino fáctica del eurocentrismo, en |La superación del eurocentrismo: enriquecimiento del saber sistémico yendógeno sobre nuestro contexto tropical, Bogotá, 2002, y James O'Connor, quien hace un aporte en el sentido de las reflexiones finales del libro, a propósito de si ¿ |Es posible el capitalismo sostenible"?, para llegar a conclusiones muy semejantes a las de Georgescu, sobre que "no tiene sentido intentar refundar una nueva sociedad, desde la perspectiva de la ética de la sustentabilidad, sobre la base de un movimiento de expansión de los mercados impulsado por el desarrollo tecnológico", ...planteamiento contenido en Héctor Alimonda. |Ecología política: naturaleza, sociedad y utopía, Buenos Aires, Clacso, 2002.