Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

La televisión no es simplemente un elemento técnico más de nuestra sociedad, ni un medio de comunicación a secas; es también y sobre todo un agente de socialización; es, en este sentido, una institución de nuestra cultura; es decir, es un elemento fundamental de la estructura social con un papel preponderante en la reproducción social, siendo así que como agente de socialización se transforman y adoptan nuevas formas de comportamiento, se aprenden actitudes y comportamientos necesarios para la vida en la sociedad. Siguiendo lo anterior, encontramos que como institución no sólo es agente socializador sino agente político, es el lugar central para el debate de las ideas y de la búsqueda de nuevas posibilidades del ser social, como lo vemos en los debates en torno a leyes y políticas sociales, pero en este sentido también es un dispositivo de poder que permite anteponer los intereses de determinados grupos.

La televisión es, además de lo anterior, una industria-negocio, lo cual lleva a percibirla como " |comerciales rellenos de programas..." | 3 (pág. 39), lo que es una forma limitada de percibirla, pero que tampoco es irreal: la televisión permite la comunicación de mensajes e historias de toda índole, pero es en cuanto vende; es decir, en la medida en que atrapa a determinado número de televidentes; en este sentido es una industria que busca la forma más eficiente de llegar a un gran número de "clientes" y venderles sus productos. Esto significa, por un lado, que es un agente para la publicidad de compañías que la pueden costear, pero así mismo es un agente de trabajo, pues alrededor de ella (como de toda industria) se generan posibilidades laborales de toda índole, que van desde la publicidad, la música o la moda hasta la tecnología; esto significa que es compleja, pues encarna a la vez "un medio de expresión, un fenómeno cultural y un negocio" (pág. 41).

Todo lo anterior forma parte de esa institución de nuestra sociedad. Sin embargo, existen otros elementos; por ejemplo, lo que Rincón llama su forma de contar; es decir, la televisión, es también una forma discursiva, una forma de narrar, y sobre esto existe también una gran discusión: ya no es sólo qué transmite la televisión, sino cómo lo transmite, cómo se crean determinados discursos o narraciones, cómo se les da forma a los contenidos. Rincón da un debate bien interesante a partir de su trabajo y conocimiento que confronta con autores como González Requena, quien afirma que este medio se caracteriza por la conjunción entre industria y espectáculo, lo que le da un determinado carácter basado en el |spot publicitario y el videoclip, lo que la convierte en "un gesto hecho para seducir" (citado por Rincón, pág. 42). Frente a lo cual nuestro autor responde que, aunque la televisión sea mucho de industria y espectáculo, no significa que cree un único y homogéneo discurso, pues se generan diversidad de contenidos a partir de una gran variedad de narraciones dispuestas para audiencias diferentes.


Como ejemplo de esto podemos ver la diversidad de géneros que es dable encontrar, como el |western con series como |Los magníficos, la comedia con |Friends, series de detectives como |The Shield, o los infaltables programas de concurso con formatos internacionales como |Protagonistas de novela, o |Expedición Robinson, los cuales son readaptados a los diversos lugares en que se exhiben de tal forma que se les da el color local requerido para su éxito. Esto último es fundamental, pues la televisión (siguiendo a Rincón) es también una práctica cultural.

Lo anterior lleva al autor a hablar no de una sino de muchas televisiones; es decir, aunque muchos programas compartan, como ya mencionamos, formatos internacionales, no se trata simplemente de imitar lo que se produce en los centros de poder y que desde allí se vaya expandiendo hacia: la periferia. Por un lado encontramos que se legitiman determinadas formas de vida social, se proponen unas determinadas imágenes-mundo que van dirigidas a audiencias muy específicas, lo cual hace que se compartan símbolos y referentes similares, lo que permite que se creen "... estándares culturales que caracterizan a la sociedad contemporánea" (pág. 47), sin que esto signifique una homogeneización, pues cada cultura, actuando desde lo local, resignifica y adecua. Por otra parte, como lo muestra Rincón, las producciones locales son las que más éxitos tienen, en la medida en que a las personas les gusta reconocerse en lo que ven; de esta forma se crean redes de significados en la medida en que se comparten "gustos, deseos, imaginaciones y sensibilidades" (pág. 49).

Como se puede ver en esta breve reseña que no quiere ser más que un abrebocas, existe un gran debate en torno a los significados, alcances, logros y posibilidades de la televisón. Esta discusión se torna más densa e interesante en el capítulo siguiente dedicado a las visiones de la televisión, con temas como las televisiones mundo, la lógica de la televisión, la producción, el diseño o el |zapping. Pero no es esto lo único de este libro, los capítulos cuarto y quinto están dedicados al video, elemento esteque se ve como una herramienta para explorar nuevas subjetividades, en in un mundo en continuo devenir, pero la miradas-video, el video arte y el videoclip, forman parte de una tendencia estética e identitaria que surge a partir de unos intereses de resistencia, a partir y en contra de la televisión; en este sentido son experimentales, pero al mismo tiempo deben jugar con el espectáculo y el |ratíng. ¿Qué opciones tienen? ¿Cuáles son las nuevas tendencias?, ¿los nuevos caminos? ¿Cómo se encuentran el video y la televisión? Son preguntas que podemos hacernos sobre estos medios que día a día se rehacen y reinventan, generando nuevas pautas culturales a partir de los propios elementos que da la sociedad, en un movimiento dialéctico en que las confrontaciones y las afinidades son aún mayores de lo que podríamos imaginar.

LEONARDO MONTENEGRO

Antropólogo
División de Investigaciones,
Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca

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