Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico Vol.42 No. 68 año 2005
Autores: Banco de la Republica
Edición original: Enero 2005
Edición en la biblioteca virtual: Julio de 2007
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Reseñas. Acartonados y prosopopéyicos

Acartonados y prosopopéyicos

¿Cuál es su hobby? Entrevistas radiales

Arturo Camacho Ramírez
Aguilar, Bogotá, 2004, 353 págs.

 

Con el nombre de ¿ Cuál es su hobby? hizo el poeta Arturo Camacho Ramírez (1910-1982) una serie de entrevistas radiales que tuvieron su etapa inicial por allá en la década de 1950. A finales de esa misma década las continúa, para retomarlas una vez más en 1964. Son conversaciones ágiles y brillantes en las que participan personajes de las letras, la política, la plástica, la ciencia, etc. Ahora Aguilar nos entrega una selección de esas entrevistas en un tomo que viene acompañado de un disco compacto con las voces de los cincuenta entrevistados. Son ellos Enrique Uribe White, Enrique Caballero Escovar, Juan Lozano y Lozano, José María Alfaro y Polanco, Carlos Holguín Holguín, Abelardo Forero Benavides, Augusto Ramírez Moreno, Hernando Téllez, Lucas Caballero Calderón, Víctor Mallarino, José Umaña Bernal, Otto de Greiff, Ignacio Gómez Jaramillo, Germán Arciniegas, Oswaido Díaz Díaz, Alfonso Bonilla Naar, Andrés Samper Gnecco, Abel Naranjo Villegas, Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez, Otto Morales Benítez, Gerardo Valencia, Antonio García, Jaime Paredes Pardo, Gerardo Molina, Julio César Turbay Ayala, Carlos López Narváez, Jorge Elias Triana, José Prat, Eduardo Zuleta Ángel, Alfonso López Michelsen, José Francisco Socarras, Eduardo Caballero Calderón, Mario Laserna Pinzón, Belisario Betancur, Antonio Panesso Robledo, Fabio Lozano Simonelli, Hernando Martínez Rueda, Pedro Gómez Valderrama, Fernando Mazuera Villegas, Eduardo Guzmán Esponda, Marta Traba, Agustín Nieto Caballero, Alfonso Castillo Gómez, Hernando Santos Castillo, Félix Restrepo, Alfonso Palacio Rudas, Roberto García Peña, Álvaro Gómez Hurtado y Fernando Gómez Martínez. (Hago la enumeración de los personajes, un tanto aburridora, pues de esta manera me parece que puedo ahorrarle tiempo a quien -pasados otros cincuenta años- quiera ubicar a alguno de ellos).

Estas entrevistas, que se realizaron para la Emisora HJCK -la generosa empresa cultural fundada por Álvaro Castaño Castillo y su esposa Gloria- tienen la gracia de que hablan de todo y de nada. Con frecuencia arrancan con unas disquisiciones sobre lo que debe ser un hobby, o sobre la pertinencia del término en nuestra lengua, para luego entrar en materia: cuál es el hobby del entrevistado. Casi todos ellos coinciden en que un hobby es una ocupación paralela a la profesión, que se ejerce más o menos con habilidad -y con mucho deleite- pero que no produce réditos. Algunos de ellos, sin embargo, parecen confundir esa actividad con la del coleccionista. No es lo mismo tener como hobby la construcción de barcos de madera a escala, o cultivar su jardín -como quería Voltaire- que tener una inmensa colección de corbatines traídos por sus correligionarios desde los más remotos lugares del orbe, sin duda para solicitarle favores, como Turbay Ayala. ¡No! Como tampoco me parece que jugar al golf o al tenis sea un hobby. Es verdad que existen personas que hacen del golf o del tenis su profesión, pero de resto casi todo el mundo juega esos deportes como entretención o como pasatiempo y para hacer ejercicio, pero eso dista mucho de ser un hobby. Un abogado que en sus ratos libres hace un pequeño estante para su biblioteca en el garaje de su casa -dejando el piso lleno de virutas crespas como si hubieran motilado a alguno de los Gómez Hurtado, según la ocurrente anotación de Klim- tiene en la carpintería un verdadero hobby, por ejemplo, ya que ésa no es su profesión, pero es una actividad en la cual se desenvuelve con pericia y lo distrae de sus quehaceres, de la misma manera que varios políticos se dedican a pintar los fines de semana, sin mayores pretensiones, a la manera de Churchill.

Mucho se conoce de la personalidad de los entrevistados. Algunos resultan ser bastante más agudos de lo que suponemos, por el conocimiento que de ellos se tiene, como es el caso de Julio César Turbay Ayala, quien, para nuestra sorpresa, es un punzante observador de sus colegas de la política, a quienes mira con malicia y sorna conociéndoles sus ambiciones y trayectoria. Otras de estas conversaciones, en cambio, resultan ser menos divertidas y en algunos casos francamente aburridas. Pero en general es un buen compendio de charlas en las que Camacho Ramírez sabe sacar lo mejor de sus interlocutores, anotándose de paso unos buenos puntos a su favor, como en la charla sostenida con un simpático periodista costeño, quien para esas calendas era apenas un joven cronista que había publicado algunos cuentos, tenía una primera novela en prensa y quería ser Gabriel García Márquez, como en efecto llegaría a serlo. Una de las cosas que más gracia tiene este libro es que, en la primera etapa, el programa era patrocinado por una famosa casa de licores españoles y el invitado debía mencionar de manera espontánea y natural la marca del licor, y en no pocas ocasiones esa mención resultó muy ingeniosa y disparatada, como cuando Álvaro Mutis, hablando del asesinato como su hobby predilecto, dice que, para ablandar un poco a sus víctimas, les proporcionaba un poco del licor que se quería promocionar.

Llaman la atención dos cosas en esas conversaciones íntimas e informales: la gran cultura que por lo general tienen los entrevistados y -¡por supuesto que las épocas cambian!- su forma de hablar. Ya nadie habla en Colombia de esa manera florida, nadie hace esos preámbulos ni utiliza esa cortesía un tanto acartonada y prosopopéyica con la que se expresaba la intelectualidad de aquellos tiempos. Sin duda todo el asunto mediático de los tiempos que corren ha cambiado la forma de hablar en el mundo entero, y para esos días, no tan remotos en verdad, todavía se utilizaban muchos giros literarios en el habla corriente.

No estaría mal que en la radio se hicieran programas de esta índole actualmente. Muchas veces conocemos más de un entrevistado mientras habla de nimiedades, que cuando se propone hablar con hondura sobre temas trascendentes. La vida, ya lo dijo alguien, es lo que pasa mientras andamos ocupados haciendo otras cosas.

FERNANDO HERRERA GÓMEZ