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TERRITORIO, ECONOMIA Y SOCIEDAD
PAEZ
María Teresa Findji y José María Rojas. CIDSE Universidad del
Valle
La iniciativa de los indígenas del Resguardo de Jambaló de
realizar un censo tendiente a establecer sobre una base certera
cuantas personas quedaban y con que recursos contaban, fue el
incentivo para que María Teresa Findji y José María Rojas
emprendieran el trabajo titulado TERRITORIO, ECONOMIA Y SOCIEDAD
PAEZ. Para su realización contaron con el apoyo económico de
COLCIENCIAS y el Departamento de Ciencias Sociales de la
Universidad del Valle, institución ésta, que liberó parcialmente a
los investigadores de su carga académica. Igualmente la comunidad
de Jambaló, en su interés por conocerse a sí misma, desempeñó un
papel fundamental en la realización de la presente
investigación.
El imperativo determinado por los intereses concretos de los
indígenas de Jambaló, necesariamente tenía que enfatizar la
investigación sobre la realidad social actual,
"privilegiar la dimensión histórica del
presente"; sin embargo para lograr esta meta, los autores
se adentraron en el pasado de este pueblo, se interrogaron sobre
sus orígenes, y buscaron dentro del universo de su cultura, unas
constantes, unos rasgos de identidad, con relación a los cuales
solamente podía adquirir sentido, según los investigadores, la
medición y el censo de personas y cosas.
De esta forma, en la primera parte de la investigación se
desarrolla una minuciosa reconstrucción del proceso histórico de la
formación del territorio Páez, siendo la tradición oral, la memoria
colectiva de este pueblo, la fuente principal de la elaboración.
Pero para esta reconstrucción la búsqueda no se queda solamente
ahí, los archivos históricos y el material bibliográfico existente,
fueron examinados cuidadosamente, extractando y analizando la
información dispersa y estructurando finalmente este complejo
desarrollo de la sociedad Páez.
Partiendo de la ubicación de los Paeces y de otros grupos
existentes en el alto Magdalena durante la época de llegada de los
europeos, los investigadores describen el violento proceso de su
conquista, y la implantación de la colonia; trazan los movimientos
poblacionales y la formación de los territorios; los documentos
históricos se contrastan con la memoria colectiva, muy presente
según los autores, dentro de los actuales pobladores de
Jambaló.
En esta parte histórica del trabajo, el auge económico de la
gobernación de Popayán a principios del Siglo XVIII es analizado
dentro de una perspectiva muy amplia, mostrando el papel
desempeñado por la consolidación de la economía minera y
describiendo la especificidad de su desarrollo, dentro del cual,
las minas se integran a las haciendas ganaderas, productoras de
carne, base de sustentación de la fuerza de trabajo minera. Esta
estructura económico-social, que aparentemente deja disociada a la
población indígena cordillerana, es analizada como el rasgo
característico de la gobernación durante este siglo.
¿Qué pasaba mientras tanto con los indígenas? Estos son vistos
como una población en proceso de trasformación, como un pueblo que
se acomoda a las cambiantes condiciones de la sociedad colonial: a
principios del Siglo XVIII la lengua española ha empezado a permear
ciertas capas de la población aborigen y hacen su aparición en el
escenario de la historia de Popayán los "Nuevos
Caciques" o Caciques Coloniales. Estos dirigentes
interpretan su situación de manera novedosa, buscando alternativas
para poderla manejar y sobre todo tratando de encontrar una
autonomía frente a los invasores. El Cacicazgo y el Resguardo son
las dos instituciones que les permiten lograr estos objetivos. La
alinderación de sus territorios, realizada a principios del Siglo
XVIII en Tierradentro y practicada posteriormente por los
pobladores de la vertiente occidental de la cordillera, es otro de
los aspectos característicos de esta transformación, que es
descrito por los investigadores.
El trabajo pasa posteriormente a analizar la nueva situación de
los indígenas durante la época republicana, abriendo importantes
perspectivas de estudio para futuros investigadores. El
reconocimiento de las poblaciones indígenas durante el período
colonial como sociedades diferentes e inferiores a la sociedad
blanca y cristiana, garantizaba en medio de la discriminación, su
existencia diferente; pero este reconocimiento durante la época
republicana se pierde, ya que la nueva visión de la sociedad al no
admitir las desigualdades y la existencia de las dos repúblicas,
elimina los pueblos de indios y los cacicazgos, aspecto este
señalado por los autores, que ha pasado desapercibido dentro de la
literatura histórica.
La transformación de los territorios coloniales en territorios
republicanos, la decadencia de la economía del oro, el
aparecimiento de la explotación de la quina, y el surgimiento de la
hacienda de terraje, son luego analizados, buscando los
investigadores siempre aquellos factores económicos que explican o
inciden en la transición ocurrida durante la época republicana en
la antigua gobernación de Popayán. De igual manera se analiza el
proceso de ruralización y el aparecimiento de la sociedad agraria
caucana a finales del Siglo XIX, la consolidación del terraje y los
conflictos sociales surgidos por la reducción de la población
indígena a la degradante condición de terrajera, mostrando cómo la
tierra se transforma en el único medio de producción disponible y
cómo el valor de ésta se encuentra determinado de manera muy
peculiar, siendo el número de terrajeros existentes, su aspecto
fundamental.
De esta manera el análisis histórico desemboca en la segunda
parte del trabajo en la cual se realiza una cuidadosa descripción
cuntitativa de la estructura productiva y social del resguardo. La
base de esta descripción la constituyen los datos obtenidos a
través de una encuesta realizada sobre 848 unidades domésticas
localizadas en 28 veredas, en el caserío mismo de Jambaló y en la
Mina, habiendo quedado por censar algunas veredas de la zona norte
del resguardo.
La lectura de esta segunda parte, pone de manifiesto varios
aspectos, entre los cuales vale la pena señalar en primer lugar el
amplio manejo teórico que los autores muestran sobre el
funcionamiento de las economías familiares campesinas y el
conocimiento empírico, viviencial de las condiciones particulares
de la economía Páez en general y de manera particular sobre el
propio resguardo de Jambaló. Es importante también resaltar la
parte creativa que se trasluce a traves de todo su trabajo, y en
particular de cada uno de los diversos momentos de su diseño
metodológico: el sistema de codificación utilizado que les permitió
la construcción de la tipología de las Unidades Domésticas expuesta
y utilizada a lo largo de la investigación; la minuciosa
elaboración de las variables analizadas; la selección de los
indicadores, etc., muestran todos estos aspectos, además de la
capacidad metodológica y teorica de los autores, como la
investigación no es un proceso mecánico sino fundamentalmente una
práctica creativa.
La descripción realizada en esta segunda etapa del trabajo parte
de una novedosa combinación de métodos: el estructural y el
tipológico Esta combinación les permitió a los autores mantener la
particularidad, caracterizada por lo indígena, por lo Páez, dentro
de la generalidad ubicada en lo campesino. De esta manera la
especificidad de la información no se pierde, y aquellos datos no
significativos cuantitativamente, se resaltan rescatando su
importancia cualitativa.
Otro aspecto relevante del trabajo y digno de tenerse en cuenta
lo constituye el coherente manejo a lo largo de la investigación,
del concepto de Unidad doméstica como unidad de información y de
análisis, para llegar finalmente a establecer la especificidad de
la Unidad Doméstica de Producción Páez, y señalando el papel que en
esta particularidad juega su forma de asentamiento, la cual tiende
a la conformación de un TERRITORIO como espacio de reproducción
social, y el cual no se restringe al limitado espacio de la parcela
familiar. Esta forma, contrasta con la apropiación característica
de las Unidades de Producción puramente campesinas, dentro de las
cuales la modalidad de asentamiento es la apropiación privada. Esta
especificidad explica como cualquier intento económico que no
tienda a afirmar el territorio de la sociedad Páez, tal como ocurre
con la gran mayoría de proyectos que se han realizado en la región,
lleva necesariamente a la destrucción de su sociedad y de su
cultura.
La ROCERIA es otro de los aspectos sobre el cual el trabajo de
estos sociólogos, aporta luces esclarecedoras que llevan a mirar
bajo otra óptica el problema de la tierra y sus formas de
explotación dentro de las comunidades indígenas. De esta manera, el
trabajo explica cómo la ROCERIA, práctica característica del manejo
de la tierra dentro de la cultura Páez, requiere necesariamente de
una mayor cantidad de tierra disponible, señalando como el que una
gran cantidad de las tierras recuperadas por los indígenas se
caractericen por la "prosperidad de sus
rastrojos" no quiere decir de ninguna manera que estas se
encuentren abandonadas o que los indígenas no las necesiten, ya que
al dejar enrastrojar y el realizar posteriormente la rocería
equivale dentro de la concepción Páez, a cultivar la tierra, a
reproducir la vida y garantizar la existencia de la comunidad.
Los comentarios anteriores reflejan solamente algunos de los
aspectos más sobresalientes del trabajo presentado por María Teresa
Findji y José María Rojas, cuyos resultados concretos sobrepasan
ampliamente las expectativas creadas sobre el proyecto inicial
presentado a consideración de COLCIENCIAS. La investigación no
solamente es esclarecedora de la angustiosa situación por la que
pasan las comunidades indígenas Paeces, sino que abre horizontes
nuevos de trabajo sobre su problemática, pero sobre todo muestra
otra forma de acercarse a estas comunidades, territorios reservados
casi exclusivamente a la investigación antropológica.
XIMENA PACHON C.
MITOLOGIA DE LOS INDIOS ANDOQUES DEL
AMAZONAS
Jon Landaburu, Roberto Pineda C. Instituto Caro y Cuervo -
UNESCO, Bogotá 1984
Recopilados a lo largo de varios años de acuciosa investigación,
los relatos consignados en este volumen por Landaburu y Pineda
constituyen uno de los corpus míticos más significativos publicados
hasta hoy sobre la tradición oral en grupo amazónico.
No se trata en efecto de una simple colección de narraciones,
que los autores años después de terminado el manuscrito reconocen
como incompleta, sino de una obra unitaria que comunica de manera
auténtica el fantástico universo y la heroica lucha de
supervivencia cultural y física del pueblo de la Gente del
Hacha.
La estructura general de las narraciones responde a un proceso
de organización interna que se fue dando a medida que progresaba el
cono cimiento de la cultura Andoque y al término del cual los
autores identificaron en la tradición oral el principio de
ordenamiento espacial del universo. Aunque un esquema temporal de
ordenamiento hubiera permitido la organización de algunas
narraciones en tres períodos, antediluviano, diluviano y
posdiluviano, la utilización de un criterio espacial resultó, sin
embargo, más eficaz.
Así lo indicaban, según lo señalan los autores, la omnipresencia
en la lengua de esquemas orientacionales y direccionales y la misma
geografía local estructurada según el eje del río Caquetá en
Cabecera-(Occidente)-Centro y Bocana (Oriente). A las direcciones
Occidente y Oriente se suman el Zenit y el Nadir y a cada una de
ellas corresponden fuerzas y principios energéticos propios, cuya
interacción con el centro constituyen el proceso de construcción
del mundo.
Para dar cuenta, a través de la presentación necesariamente
lineal del texto escrito, de la "polivalencia"
del mito, de su carácter simbólico y complejo, los autores
construyen un sistemade referencias que hacen posible su
comprensión y que según ellos constituyen también parte del mito.
En efecto, ningún elemento de la narración aparece arbitrariamente.
Todo nombre, lugar geográfico, personaje, animal, planta o elemento
cultural que interviene en el mito está allí, por una razón
particular que los autores hacen explicita mediante un sistema de
notas. En ellas se indican los nombres en Andoque y su traducción,
los nombres propios y sus variaciones, se precisa la identificación
científica de las especies y se explican sus características
esenciales se anotan las asociaciones simbólicas, referencias a
otras versiones o variaciones debidas a los informantes y se hacen
aclaraciones de carácter etnográfico, indicando las funciones de un
personaje, o explicando la naturaleza de un ritual etc. Además de
las notas consignadas al final de cada capítulo, la introducción
del volumen y un glosario constituyen una síntesis etnográfica e
histórica que no por ser breve es menos penetrante.
Incluye también el libro una nota lingüística donde se presentan
los rasgos esenciales de la fonología, morfología y sintaxis
Andoque y una explicación de la convención ortográfica utilizada.
Igualmente en el capítulo final se presenta un texto en su versión
original en la lengua, acompañado de la traducción castellana y que
ilustra el procedimiento seguido en la recolección de las
narraciones. En efecto todos los textos fueron contados en Andoque,
la mayoría de ellos por el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre y por
su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, quienes no son hablantes
del castellano. La traducción hecha con ayuda de Físi, el hijo del
capitán, restituye con maestría tanto la versión original en
Andoque como el habla caqueteña, con sacrificio a veces de la
gramática española, pero siempre respetando el sentido original y
el sabor de la expresión viva.
Esta es sin duda una característica que hace delectable la
lectura y al mismo tiempo manifiesta la capacidad de análisis del
enfoque antropológico de Landaburu y Pineda en el cual la
lingüística constituye una herramienta privilegiada, no como
mecanismo automático de traducción sino como comprensión del
simbolismo cultural y señal de la atención que los autores han
prestado a la palabra mítica de la gente Andoque.
Ahora, gracias al trabajo de Landaburu y Pineda esa palabra
interpela a la misma sociedad que hace apenas medio siglo esclavizó
y casi destruyó por completo los Andoques y demás naciones
indígenas del Caquetá.
"No vayas a llorar, no llores, no te pongas triste.
Deja que nos venga eso así, deja que pase. Ya verás, no nos va a
pasar nada... "
"El dueño del palo multiplicador recogió todo el
personal de los otros capitanes para personal de él. Los otros
capitanes se quedaron callados porque ya no tenían personal; porque
se les había ido toda la gente a donde él. Por todas partes se oía
su voz; la única voz que se oía: sonido de manguare, sonido de palo
multiplicador, sonido de pilón de coca. Y ese era el capitán más
nombrado.
En ese tiempo ya mencionaban al capitán Garza del Centro, el
dueño del centro de la tierra. Y decían por todas partes: -El grupo
del Hacha.... el grupo del Hacha..- "
"...y de nuevo nos volvimos gente, de nuevo
crecimos, pero no eramos nada"
FRANCISCO ORTIZ
OBSERVACIONES ETNOBOTANICAS SOBRE
ALGUNAS ESPECIES UTILIZADAS POR LA COMUNIDAD INDIGENA ANDOQUE
(Amazonas Colombia).
Constanza La Rotta Cuellar. Corporación Araracuara. Bogotá
1983
Esta publicación corresponde a la investigación presentada como
tesis de grado por la Bióloga Constanza La Rotta C. a la
Universidad Nacional de Colombia. Se aborda como cometido la
comprensión de las mutuas relaciones entre cultura y vegetación, a
partir de la experiencia de los Andoque de la Amazonia
Colombiana.
La investigación etnobotánica, como un aspecto de la etnología,
ha tenido en Schultes desde 1945 hasta la actualidad, su figura más
desta cada. La Rotta comenta someramente los logros de la
literatura etnobotánica para Colombia y Perú, poniendo en evidencia
que su estudio profundiza en la etnobotánica Andoque,
tangencialmente esbozada por el antropólogo Pineda Camacho a través
de sus trabajos sobre el sistema hortícola Andoque.
La Rotta acoge las conclusiones expuestas por esta literatura,
referentes a un orden y a un conocimiento armoniosamente elaborados
por el indígena a partir de la observación de la naturaleza y del
espacio, fuertemente anudados a la mitología y a la magia,
entendida ésta como una forma de ciencia diferente a la occidental;
"la magia postula un determinismo global e integral, en
tanto que la ciencia opera distinguiendo niveles, algunos de los
cuales admiten formas de determinismo que se consideran
inaplicables a otros niveles". Su formación académica no
inhibe a La Rotta para aproximarse -haciendo gala de un buen
sentido etnológico- al dominio del saber andoque sobre el conjunto
de especies domesticadas y silvestres, métodos de siembra y
cultivo, taxonomía y asociaciones mitológicas, llegando a
desentrañar algunos principios que informan las propiedades de las
plantas. Así, las plantas poseedoras de cualidades curativas se
identifican por su sabor dulce, o por presentar sustancias
colorantes, y por su capacidad de enfriar o calentar el cuerpo, las
que al contacto producen calor, tiñen de rojo; las que enfrían,
colorean de negro.
La investigación arroja la descripción, por orden alfabético, de
128 especies vegetales agrupadas en 49 familias, bajo los criterios
científicos usuales, a los cuales se incorpora en buena parte de
los casos la trascripción del nombre de la planta en lenguaje
Andoque, su significado, usos y observaciones, contribuyen a
precisar el papel, múltiple en muchas de las veces, de cada especie
para la gente Andoque.
El área de estudio ocupada por la comunidad indígena está
ubicada a orillas del caño Aduche, tributario del río Caquetá,
corregimiento de Santander, en la comisaría del Amazonas. Los
habitats donde se coleccionó el material, pertenecen al bosque
primario, chagras y rastrojos. Se incluyen siete figuras sobre
ubicación del área de estudio, e ilustraciones alusivas al ciclo de
producción, distribución de plantas y régimen de inundaciones; las
tablas 1, 2 y 3 relevan en razón de su gran importancia para los
Andoque, las diferencias entre las 11 clases de yuca. 10 clases de
ají y 10 clases de piña reconocidas por ellos. Tres apéndices
complementan la publicación, el primero versa sobre una
introducción lingüística necesaria para la lectura de los términos
Andoque, el segundo, y el tercero sintetizan la información
obtenida sobre especies vegetales. Las colecciones de estas reposan
en el herbario Amazónico y en el herbario Nacional Colombiano.
La variedad en el tratamiento dado culturalmente a las especies
vegetales engloba la fabricación y reparación de elementos de
cultura material y de objetos de uso ritual, construcción de
vivienda, consumo como condimentos, bebidas y comestibles
cotidianos y rituales, elaboración de colorantes para fibras
vegetales, cuerpo y cabello, preparación de ictiotóxicos, miméticos
olorosos, venenos y coadyuvantes para cacería, usos preventivos y
terapéuticos para la salud corporal, oral y mental, usos en la
limpieza y dieta rituales previas a la acción chamánica,
procesamiento de estimulantes y empleo de perfumes de protección
mágica, entre otros.
En ese aspecto el trabajo, aparte de permitir una lectura
etnográfica, conforma un esfuerzo por rescatar el saber botánico
andoque, para el patrimonio de la comunidad científica, a quien
potencialmente interesa para efecto de estudio fitoquímicos y
farmacológicos.
En términos de vacíos, falta en el texto una semblanza del
chamanismo Andoque, como la instancia comprometida en el manejo y
control de muchas de las especies vegetales descritas; las
frecuentes anotaciones sobre la intervención chamánica hubiera
podido cohesionar una caracterización de este ejercicio, tal como
aparece para las labores de autosubsistencia de la comunidad.
Los resultados de esta juiciosa investigación enriquecen a la
bien constituida producción etnológica sobre los Andoque. Las
recurrentes menciones a las relaciones de similitud y de dominio
que conectan las especies vegetales y animales, y que se funden en
el conocimiento mitológico, prestan toda su fuerza a una de las
conclusiones establecidas por el trabajo, en cuanto a que
"existe una taxonomía indígena en la cual el hombre, las
plantas y los animales hacen parte de un conjunto
indivisible".
AIDA GALVEZ ABADIA
LOS PUINAVES DEL INIRIDA:
Formas de Subsistencia y Mecanismos de Adaptación
Gloria Triana. Instituto de Ciencias Naturales Museo de historia
Natural Biblioteca José Jerónimo Triana No. 8. Universidad
Nacional. Bogotá, 1985
Con este trabajo monográfico sobre el grupo Puinave se llena un
notorio vacío de la literatura etnográfica de este grupo,
localizado en el área de transición del alto Orinoco entre la zona
Amazónica y la región de los llanos. El estudio se centra en la
descripción del sistema económico destacando el aprovechamiento de
la naturaleza, en el contexto de las influencias tecnológicas v
culturales impuestas por la sociedad mayor.
En una primera parte se analizan las formas tradicionales de
producción, considerando en detalle el sistema hortícola, la
cacería y la pesca. La autora realiza un inventario bastante
completo de las especies útiles y sus respectivos ciclos
productivos. Se destacan la sistematización de los calendarios
ecológicos y astronómicos que coinciden en buena parte con los de
los grupos llaneros. Las fechas ecológicas anotadas corresponden a
los momentos reproductivos de las diferentes especies de tortugas,
los cuales señalan los períodos de pesca, precisando en cada uno de
ellos las especies ictiológicas que se aprovechan y que constituyen
la principal fuente de proteínas de este grupo. La adaptación al
ambiente rebereño y el uso de las técnicas pesqueras son
características de los Puinave y aunque la cacería constituye
también un aporte importante a su dieta, se limita en general al
área fluvial.
El ciclo hortícola por su parte analizado igualmente en detalle,
está referido a algunos episodios ecológicos y al calendario
astronómico basado en la observación de las Pleyades, Orión y
Scorpio, entre otras constelaciones, y cuyo conocimiento es común a
los grupos del oriente colombiano.
Triana presenta en forma detallada la distribución y usos de las
plantas de la chagra, tanto cultivadas como espontáneas, así como
de las especies de recolección según su aplicación para fines
artesanales e industriales, medicinales, en la magia amorosa, la
caza y la pesca.
La autora presenta la nomenclatura de plantas silvestres y
cultivadas (incluyendo los nombres de subespecies), y de animales,
clasificados, por los Puinave en: animales de monte (mamíferos
terrestres), animales de los árboles (micos y ardillas), animales
de agua (tortugas y peces) y animales voladores (aves), consignando
los nombres indígenas y castellanos y su determinación
científica.
El estudio de la economía indígena se enmarca en una
presentación de la historia y de la organización social y su
relación con el tamaño de los grupos y las pautas de asentamiento.
Triana analiza la conformación social de los poblados y las redes
de intercambio interno, con las otras etnias de la región y con la
sociedad mayor, relación esta última que ha determinado cambios
importantes en la adaptación tradicional. Se estudian en particular
los efectos que ha tenido la explotación de los recursos
comercializables como el caucho y la fibra del chiquichiqui.
La autora presenta el sistema de parentesco y la nomenclatura de
los clanes pero no amplía suficientemente su análisis para dar
cuenta de la fusión de clanes Puinave y Curripaco y de la posible
organización dualista de los asentamientos, apenas sugerida.
Probablemente la falta de información en este campo se deba a los
trastornos causados por la influencia deculturadora de los
misioneros de las Nuevas Tribus, cuyo impacto se analiza en el
capítulo final del trabajo. Allí se muestra cómo estos misioneros
lograron erosionar el sistema ideológico mediante la implantación
de un programa de educación bilingüe, en el cual los maestros
indígenas fueron convertidos en pastores evangélicos incorporando
algunos elementos tradicionales pero conformando un aparato
político cuyo control escapa a los mismos indígenas.
FRANCISCO ORTIZ G.
RELACIONES DE PARENTESCO EN LAS
RELACIONES DE PRODUCCION EN LA COMUNIDAD INDIGENA DE SAN DIEGO DE
MUELLAMUES
Luz Alba Gómez. Tesis de grado Departamento de Antropologia,
Universidad Nacional (INEDITA), Bogotá
Son escasas las tesis de grado que constituyen un verdadero
aporte a la investigación en Antropología; por lo general se
limitan a ser descriptivas y poco analíticas. No es el caso de este
trabajo sobre el resguardo de Muellamués en Nariño, llevado a cabo
con un novedoso enfoque metodológico: "Tanto la comunidad
como el investigador actuarán como sujetos conocedores e
interpretadores de una realidad concreta: Muellamués". Sin
retórica, sin necesidad de acudir a largas discusiones teóricas,
escuchamos la voz de una comunidad en transición, aparentemente
campesina pero con profundas raíces indígenas. A esta Tesis le
faltó documentación histórica sobre los Siglos XVI a XIX para
explicar el origen de ciertas costumbres. El estudio contempla,
entre otros temas la incidencia que el minifundio y la escasez de
tierras han tenido sobre el sistema de parentesco. En ese sentido
es dialéctico, toma en cuenta los cambios en la economía indígena,
propiciados por la vinculación al mercado capitalista.
De todas las manifestaciones de la cultura de Muellamués, la que
parece ser más tradicional y atávica es la de los textiles; casi
podría decirse que estos en muy poco han cambiado. Y es allí donde
encontramos una serie de palabras, de origen incierto algunas y
otras de origen quechua, utilizadas para denominar las partes del
telar v las diferentes técnicas de tejido.
Como decíamos antes, la comunidad de Muellamués está vinculada
al mercado nacional. A pesar de esto y de lo que ello implicó para
la economía indígena, se continúa practicando el intercambio intra
y extraterritorial. Este intercambio resulta mucho más costoso que
la compra directa, sin embargo persiste por razones
extraeconómicas: visitar a parientes y amigos que viven en tierra
templada y obtener por trueque los productos que estos cultivan,
con la confianza que un bulto de maíz será un bulto de maíz y no
otra cosa.
Aún persiste el término "mindala" para
denominar a las mujeres "que vienen de lejos y traen
productos de los guaicos (tierra templada) a la tierra
fría". Son los "Mindalaes" de la época
prehispánica, los mercaderes aborígenes. Respecto a la economía
interna del grupo, el estudio Contempla detenidamente como se lleva
a cabo la redistribución interna de los productos y como funciona
la reciprocidad generalizada. Extrapolando un poco el caso concreto
de la economía intercambiaría de Muellamués, resulta palpable el
modelo de la microverticalidad, en ocasiones abstracto o
simplemente esquemático.
Por razones de supervivencia, esta comunidad agrícola se está
convirtiendo en comunidad ganadera; a pesar de esto, toda la
superestructura religiosa continúa recreando rituales de origen
agrícola
Las secciones endógamas en que está dividido en resguardo y la
existencia de una "línea invisible"que pasa por
la mitad de oriente a occidente) y lo divide en dos: la sección de
arriba (sur) y la de abajo (norte), son aspectos que merecen un
estudió más detallado y hacia atras en el tiempo.
MARIA VICTORIA URIBE
THE ETHNOBOTANY OF THE TIKUNA
INDIANS, AMAZONAS, COLOMBIA
Linda Leigh Glenboski. Instituto de Ciencias Naturales.
Universidad Nacional de Colombia Bogotá
Durante siete meses comprendidos entre julio de 1972 y febrero
de 1973, Linda Leigh Glenboski, investigadora Norteamericana del
Departamento de Biología de la Universidad de Alabama, Estados
Unidos, convivió con los indígenas Tikuna del río Loreto-Yacú en el
Amazonas Colombiano. Producto de su investigación en este grupo
indígena, la Universidad Nacional de Colombia, edita este pequeño
libro en idioma inglés sobre la Etnobotánica Tikuna, donde la
autora plantea los motivos que justificaron esta investigación, la
metodología y los resultados de la misma.
Se justifica según dicha investigadora, la realización del
estudio, por la escasa investigación Etnobotánica realizada entre
los Tikuna, y por el activo proceso de aculturación que hace
imperativo el registro sobre usos y funciones de las plantas. En
este sentido, su trabajo comprende cuatro aspectos principales:
Listado de especies de plantas usadas por los Tikuna y el
propósito para su uso;
Registro de los nombres en español y sus equivalentes
Tikunas;
Métodos de cultivo, recolección y preparación; e
Importancia de estas plantas en la cultura Tikuna.
Si bien, el objetivo de la investigación es una descripción
Etnobotánica, la lectura del texto no brinda información suficiente
sobre las particularidades de este grupo indígena, sobre aspectos
tan importantes como las características del asentamiento del grupo
en las riberas del río Loreto-Yacú, el proceso de colonización y
aculturación y su impacto en la vida actual, etc., que permitan una
mejor comprensión de los usos de las plantas y las variaciones, de
los recursos botánicos. Quizás la escasa bibliografía citada (sólo
5 textos) explica la insuficiente información etnológica y
etnohistórica.
Las características principales de dicho grupo según Glenboski,
se pueden sintetizar en los siguientes, se trata de un grupo
amazónico, que habita la parte Colombiana de esta zona del norte de
Leticia ubicado sobre las riberas del río Loreto-yacú, afluente del
Amazonas en territorio colombiano: hablan el dialecto Tikuna,
posiblemente miembros de la familia Arawak según P. Rivet citado
por la autora. La mayor concentración de éstos indígenas se
encuentra en un pequeño poblado, Puerto Nariño, ubicado cerca de la
desembocadura de dicho río. Existe allí bastante presencia de
blancos o mestizos y de misiones católicas, lo que ha implicado un
cambio en sus costumbres, lengua y cultura, pues se establecen
transacciones económicas entre unos y otros, mediatizadas por la
lengua española, que permiten la adquisición de bienes novedosos
para el indígena. Se trata de un grupo económico de
autosubsistencia cuyas actividades principales son la agricultura y
la pesca y algunas otras que les permiten la producción de un
pequeño excedente, como son el corte de maderas, la recolección de
peces tropicales y la caza de animales para veder sus pieles. Con
el producto de estas ventas compran ropas, medicamentos de patente
y algunos otros artículos manufacturados.
En el corto capítulo dedicado al método de trabajo de campo,
hace referencia la autora a tres grandes problemas que se le
presentaron y a la manera como los fue resolviendo en el transcurso
de la investigación:
l. Descubrir informantes o personas que le pudieran aportar la
información requerida.
2. Ganarse la confianza de estos informantes y
3. Determinar métodos de obtención de la información pertinente
a las plantas usadas.
Evidentemente, los dos primeros son los problemas inherentes a
toda investigación, cuando el objeto es tan distante a nosotros,
otro pueblo u otra cultura. Estas dificultades se acentuaron con
las diferencias lingüísticas, sobre todo para la comprensión de
giros y expresiones producto de la relación sincrética entre el
español y el Tikuna.
Estas dificultades, en buena parte fueron vencidas, dice
Glenboski, por la intermediación de una familia mestiza de bastante
influencia entre los indígenas, pues como dueña de una tienda o
almacén, estaba en contacto frecuente con los indígenas por el acto
de la compra-venta de productos.
Con respecto al tercer problema, realizó un mapa de las zonas de
cultivo alrededor de los lugares de habitación que incluía
información sobre las personas que habitaban las casas, tamaño de
las huertas, plantas cultivadas con su nombre en español y el uso
dado.
Además del levantamiento de los mapas, se elaboraron unos
cuestionarios para ser respondidos por las personas cabeza de
familia, y también se implementaron charlas informales con la
comunidad sobre la temática de la investigación. Por último se
recolectó una muestra de las planas utilizadas.
El capítulo central del libro comprende la descripción de las
plantas utilizadas por los Tikuna, que alcanzó a descubrir la
autora en su investigación, las clasificó de acuerdo a los
requisitos taxonómicos vigentes, las ordenó alfabéticamente e
incluyó alguna información adicional como nombre en español y en
Tikuna, habitat, formas de cultivo y de empleo, procedimientos de
preparación para su uso etc.,
En el capítulo siguiente se trata de ordenar el listado
anterior, con un poco más de dedicación a la información sobre las
formas de cultivo y empleo. En este último caso clasifica las
plantas en alimenticias, medicinales, para la construcción de
viviendas y embarcaciones, y para usos comerciales. El apéndice II
del libro hace referencia a esta clasificación. El apéndice III
hace referencia a plantas que no le fue posible identificar.
En esta parte podríamos decir que la autora deja al lector en
vilo, pues se esperaría una mayor riqueza en la descripción de los
usos y en el valor simbólico de estas plantas. Es insuficiente la
información sobre plantas de uso ceremonial y médico, de manejo
restringido o secreto. Creo que el poco tiempo en el terreno, la
escasa bibliografía reseñada donde faltan aportes importantes como
las investigaciones en Etno. botánica Amazónica del norteamericano
E. Evans Schultes y las dificultades de idioma y de aceptación
entre el grupo, que ella menciona, han ayudado a que esto
ocurra.
Por último quiero hacer algunas apreciacio nes sobre este tipo
de investigaciones. Los estudios etnobotánicos en nuestro país son
bastante escasos, sin embargo, su importancia es inmensa si tenemos
en cuenta la gran riqueza de especie; vegetales que existe en
nuestro suelo. Por lo tanto, es necesario programarlas y
articularla; en un gran proyecto que permita algún día establecer
un inventario de nuestras riquezas, y conocer la mejor manera de
aprovecharlas er armonía con la naturaleza y con los grupos humanos
que tienen cada uno su propia forma de relacionarse con sus
recursos naturales. Lo investigadores Colombianos poco nos hemos
interesado por el conocimiento de nuestras espe cies vegetales
nativas y lo que han hecho investigadores extranjeros también poco
nos ha servido, ya que no se ha contado con los suficientes
mecanismos que garanticen la apropiación y difusión de estos
conocimientos por parte de las instituciones académicas y del
estado a quienes compete esta labor. Los grupos estudiados poco se
han nutrido de estas investigaciones.
Vale la pena plantear aquí el viejo problema ético de la
relación entre el investigador y su objeto, del compromiso del
primero con el segundo, dela necesidad de compensar la expropiación
de un conocimiento, máxime si se trata no sólo de un pequeño
aspecto de la vida de un pequeño grupo, justificación que se ha
tomado como válida, sino que se trata de un gran aspecto, las
riquezas naturales de todo un país, el nuestro. En última instancia
todos nosotros somos el objeto.
JOSÉ FERNANDO URIBE MERINO
EL ARRIERO, UNA IDENTIDAD Y UN
ESLABON EN EL DESARROLLO ECONOMICO NACIONAL
Germán Ferro Medina. Bogotá, 1985. Trabajo de tesis para optar
al título de Antropólogo, Departamento de Antropología, Facultad de
Humanidades, Universidad de los Andes
Los diez capítulos de esta tesis están destinados a dibujar la
imagen legendaria del arriero antioqueño. En el primero de ellos,
se da cuenta de la metodología y las fuentes utilizadas; en los
siguientes se le enseña al lector la estructura de la actividad
transportadora y de las economías a las que servía de corriente
circulatoria: minería, comercio, agricultura, industria; los
componentes básicos de la infraestructura: caminos y bodegas; y el
mundo material, el paisaje natural y creado que enmarcaba el
universo del oficio de la arriería. Los restantes se centran en la
arriería como profesión y modo de vida y en su actor principal, el
arriero; como ente moldeado por el trabajo en que crece, madura y
muere.
Por su carácter, las fuentes de información se podrían agrupar
en cuatro clases: relatos de viajeros del Siglo XIX, archivo de
casas o firmas comerciales, obras de tratadistas recientes de la
historia regional, la geografía, la economía y la cultura de
Antioquia y, finalmente, como esencia, el testimonio de personas
que ejercieron la profesión, la vivieron como testigos y
copartícipes colaterales. Es una buena combinación, que evita que
el antropólogo limite su ámbito y desvincule el contexto cultural
propiamente dicho, del medio y de los factores que nutren y
condicionan el comportamiento. Si bien alguna de las fuentes se
muestra deficiente por la limitación de la consulta a los
documentos de casi una sola casa comercial, su manejo es correcto y
válido en cuanto tiende a llenar las lagunas que dejan las
encuestas y las demás fuentes empleadas.
No se trata pues, de un relato etnográfico (como tal se le
podrían anotar fallas por carencia) sino un intento de reproducir
un modo de vida casi heróico, pulido por las exigencias de
operación de un subsector de la economía, el transporte, enfrentado
a un ambiente que impone las condiciones y difícilmente deja margen
para opciones de alternativa y en el cual, mula y hombre,
confundidos en un centauro moderno, son los actores solitarios de
un destino. El arriero surge del común, se capacita pragmáticamente
en la tecnología elemental pero precisa de su oficio, se impregna
en el proceso de socialización, de la ética de sus colegas,
estrechamente unida a la de la familia y a la de su etnia; y así
equipado, acepta el reto de su tarea como profesional y como
aventurero, porque siempre tiene que afrontar el azar que le exige
esfuerzos físicos a veces desproporcionados, dominio de las artes,
iniciativa... e improvisación.
La imagen que surge del texto es la del prototipo de una
actividad ocupacional, de un oficio que se engrandece por sus
avatares, es una de las tantas que con perfiles diferentes, pero
con un fondo común que nunca se ha establecido, caracterizaron o
debieron caracterizar al antioqueño, en la época, esa si bien
definida, del Siglo XIX y primeros decenios del XX, a partir de los
cuales esa imagen ocupacional comienza a diluirse en el turbión de
las nuevas tecnologías del transporte y la profesión va a quedar
como caricatura pobre de una epopeya, a reducirse a "un
mandado" a algo que ya "no es arriería o no se
llama arriería".
La imagen identificatoria de una cultura regional es mas
compleja y sutil que la de una actividad ocupacional, así ella esté
teñida de leyenda y de valor sustancial. Pero es, sin duda, parte
de esa cultura, y parte necesaria de su historia. Como el arriero,
Ferro ha abierto con ella un camino nuevo y allegado materiales
valiosos para la interpretación de la etnia antioqueña; ese camino
tendrán que transitarlo otros antropólogos, porque la tarea no ha
concluido y aún quedan cargas "por alzar".
ROBERTO PINEDA GIRALDO
LA MEDICINA TRADICIONAL EN
COLOMBIA
Virginia Gutiérrez de Pineda. Universidad Nacional de
Colombia
La lectura detenida de estos dos nuevos volúmenes, nos
compenetra con una historia que estaba en mora de escribirse: la de
la medicina tradicional, desde la indígena precolombina, pasando
por la colonial y el aporte del negro, hasta el presente en donde
"El triple legado" de nuestra nacionalidad aflora
y es profundamente analizado por la autora.
Este esfuerzo es el producto -como muchos deben saberlo- de no
menos de dos décadas de estudio e investigación de la realidad de
nuestro país.
No se trata de una monografía más, o de una etnografía, que se
detiene en los paisajes exóticos de nuestra cultura para hacer un
inventario de extrañezas y datos curiosos. Por el contrario, a
través del uso minucioso y pertinente de los cronistas, la autora
logra arrancarle a todos estos escritos la vida de nuestros
antepasados y reconstruir con brillantez, cuánto de esa vida queda
en nosotros y cómo nuestra característica triétnica nos forja un
presente lleno de contradicciones; pero también nos hace
apropiarnos de la herencia de costumbres y modos de vida de
prácticamente los vectores étnicos que son los creadores de la
historia. ¿Cuánto del chamanismo Americano en sus rituales,
técnicas no llegó a nuestro continente con nuestros primeros
pobladores? ¿Y no son sus herederos verdaderos sabios de la
botanica? ¿Las biotecnologías usadas por los indígenas actuales:
moxas, semejantes a las empleadas por los chinos, extracción de
venenos letales, usando avispas inmunes, no nos revelan -para citar
unos pocos ejemplos- ¿el esfuerzo de investigación de nuestros
médicos aborígenes? ¿Y qué no decir de las trepanaciones craneanas
practicadas por los muiscas? A través de las páginas de estos dos
volúmenes el lector irá descubriendo su propio pasado y su presente
Colombia es escudriñada con fascinación; una Colombia aparentemente
oculta, se muestra el desnudo.
Es la cultura de nuestro pueblo en su complejidad, la que es
analizada. Las ansiedades, los temores, las esperanzas, los
mecanismos de defensa culturales, son descritos sin ambajes, sin
apasionamientos. Los conceptos que sobre la vida, la muerte, la
enfermedad y la salud, son empleados como un excelente hilo
conducto para recorrer la historia de las prácticas y creencias de
nuestro pueblo.
El curanderismo, la brujería, la religión, son analizados como
un sistema total, en donde cada uno de sus componentes es
inseparable de le demás, pero, sin confundirse. La visión
sincrética y holística del pensamiento popular es claramente
precisada. En la mente de nuestro pueblo todas las instituciones se
conciernen y relacionan. La vida misma es un milagro que repite a
diario. El sentido de todos los actos es comprendido a la luz de su
cotidianidad. Ningún acto sobra, ningún exceso es anormal en
gramática de la vida popular, todo cumple un función y está hecho
para ser instrumentalizado en el momento conveniente.
Por todas estas razones, los libros de antropóloga Virginia
Gutiérrez deben ser libros obligados de consulta de todos aquellos
que se interesan por estudiar y conocer la realidad colombiana,
pero también de todo colombiano que quiera entender el mundo que
vive y el legado de sus antepasados.
CARLOS E. PINZON CASTAÑO
LA FAMILIA DE HECHO EN COLOMBIA
CONSTITUCIÓN, CARACTERÍSTICAS Y CONSECUENCIA SOCIO-JURÍDICAS
Ligia Echeverri de Ferrufino: Ediciones Tercer Mundo. Bogotá,
Abril 1984
Es un trabajo muy ambicioso. Lo es por la cobertura que proyecta
y por razones metodológicas. Fuera de la amplitud de los temas que
abarca, los desmenuza prolijamente.
La Antropología Social de pasadas décadas ha tenido
metodológicamente un reto: la cuantificación. En el momento actual
en que las Matemáticas no dejan espacio académico donde no
penetren, la tardanza antropológica para asimilarlas ha puesto en
entredicho su validez. Ni siquiera el idioma castellano, tan
generoso en calificativos y modos adverbiales, daba suficiente
espacio para describir adecuadamente una situación cultural. Menos
aún, darle el peso adecuado cuando el intento pormenorizador se
encaminaba a parangonar fenómenos. La fuerza y la validez de las
comparaciones se perdían, tratando de precisar con sólo palabras.
Más, menos, un poco más, un poco menos, no sirven para mucho,
máxime cuando se escribe para un país, que requiere que sus
investigaciones tengan aprovechamiento. Las políticas de acción no
se planean a base de "masomeneos". También la
docencia de un hecho se facilita cuando hay exactitud, y las
comparaciones en la dialéctica se afirman matemáticamente. Y si de
derivar principios teóricos se trata o de confrontar hipótesis, la
mensura exacta de los fenómenos da alternativas con más
acierto.
Sin embargo, la cuantificación de fenómenos culturales es
todavía tarea difícil. Los contenidos encubiertos, el trasfondo de
cada personalidad, los patrones de apertura a la pregunta, los
valores de intimidad y recato, o los de exposición pública tienen
intrincados vericuetos que hacer que el dato cuantificable tenga
tanto de verdad como de mentira. Además la red metodológica para
agarrarlos es todavía muy esquiva en su alcances. Por ello, los
avances en este campo hoy en día, pueden posiblemente en el futuro
generacional antropológico ser juzgados como actos fallidos.
Además, los antropólogos puristas y tra dicionales, miran estos
intentos como actos ortodoxos. Mientras tanto y con metas superati
vas, que valga el esfuerzo. Y esto es lo que ha hecho Ligia
Echeverri de Ferrufino, seguir ron piendo los moldes tradicionales
antropológico ya iniciados en otros estudios de familia, y ahora
con la familia de hecho llevados más adelante.
Este país ha marcado su destino familiar hasta hoy con las
herencias domésticas que lo conformaron. Desde entonces, tres
legados y sus mezclas se vienen jugando y acoplando dentro de una
sociedad que los acoge en forma harto disímil. El que quiere
imponerse viene de fuera en donde había tenido una secular
gestación acomodándose a nichos institucionales distíntos, siendo a
su vez suma de herencias polimorfas. A veces me parece, que aún al
llegar no había homogeneizado el producto. Y se halla con otro,
también suma de injertos, tampoco amo y señor de su habitat
institucional. En todo caso no parecía con el invasor, que le
superimpone un régimen de dominación para absorverlo. Se añade un
ingrediente más a la mezcla, el africano, también polivalente y a
quien no deja expresar sus fuentes sino acomodarse a un esquema
ecológico-social.
Los tres entran en proceso de mixtura dando y cediendo. El
mestizaje es no sólo de etnias si no de culturas y se lucha por la
imposición de fenotipos y de estructuras. Hasta hoy se puede
presenciar esta dinámica regionalmente en los sitios de su inicial
anclaje y sólo la caldera urbana tamiza más finamente las mezclas,
dando nuevas alternativas domésticas. Los viejos perfiles de la
familia, fuera de ella, todavía permanecen vivos en sus
caracterizaciones culturales.
La unión de hecho que estudia la autora, es un rasgo de este
devenir. Un corte de una dinámica que se sedimenta por complejos
culturales regionales en nichos etno-sociales. Aquí se van situando
en la pirámide social en razón de sus logros a manera de estratos
geológicos. La relación consensual también es un proceso de
acomodación a las condiciones que impone el cambiante entorno
institucional. Es resultante adaptativa estructural, en el
polilasético mestizaje durante el ayer, y en el ajuste a una
dinámica institucional que la involucra dentro de premisas sociales
cada día diferentes. Y las dos coexisten por regiones culturales y
por urbes.
Por ello, es necesario, tal vez imperioso, acordarse del pasado
para visualizar el presente. Seguir las huellas del transcurrir en
el tiempo y en el espacio de los troncos genitores de la familia
actual. Rastreando así su dinámica se acierta mejor.
Aquí es donde disiento con la autora cuyo éxito descriptivo
reconozco y exalto. El marco regional de los Profesores Fornaguera
y Guhl, hecho con otro intento, no encaja con realidades viejas y
modernas del fenómeno de la familia. Al no encajar su distribución,
mezcla versiones domésticas regionales disímiles
estructuralmente.
Finalmente, complementaria mejor su detallado análisis
tipológico, si se añadiera en la presentación de los fenómenos, la
familia legal como término de comparación. Aclararía interrogantes
sobre la proporcionalidad relativa de la familia de hecho frente a
la anterior, que al faltar, oscurece la incidencia del
fenómeno.
VIRGINIA GUTIÉRREZ DE PINEDA
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